Es la estrella más rápida jamás vista hasta ahora. Vuela muy cerca a Sagitario A*, el agujero negro supermasivo que reina en el centro de la Vía Láctea, al que orbita, ni más ni menos, que a unos 25.000 km por segundo, el 8% de la velocidad de la luz.Su nombre es S301 y ha sido descubierta por un equipo internacional de astrónomos gracias a la extraordinaria agudeza visual del Interferómetro del Very Large Telescope (VLTI) del Observatorio Europeo Austral (ESO), emplazado en el desierto chileno de Atacama. Empleando el instrumento GRAVITY+, capaz de combinar la luz de cuatro telescopios de 8 metros para crear una lente virtual gigantesca con 15 veces más resolución, los astrónomos han desvelado una estrella que promete revolucionar la astrofísica en la próxima década.Justo en el corazón de nuestra galaxia, rodeado por una densa nube de gas y polvo en rápida rotación, reside Sagitario A* un gigantesco agujero negro que tiene una masa equivalente a 4,3 millones de veces la de nuestro Sol, pero comprimida en un diámetro de ‘sólo’ 25 millones de kilómetros. Y a su alrededor existe un verdadero enjambre de estrellas que bailan a toda velocidad.Hasta hace poco, la famosa estrella S2, con su velocidad de 7.650 km/s, era la ‘campeona’ absoluta de esta peculiar familia estelar. S2 orbita alrededor del monstruo una vez cada 16 años, y en 2018 sirvió para confirmar la relatividad general de Einstein al demostrar efectos predichos por la teoría, como el corrimiento al rojo gravitacional y la precesión de Schwarzschild.Pero S301 ha pulverizado todos los récords anteriores . Completa su endiablado giro alrededor de Sagitario A* en tan solo 8,7 años (a la increíble velocidad de 25.000 km/s) y se sumerge en el ‘pozo gravitatorio’ del agujero negro hasta diez veces más profundamente de lo que nunca lo ha hecho S2.Una hiperestrella en el borde del abismoNormalmente, las estrellas se viajan por el espacio a velocidades ‘sosegadas’ a escala cósmica. Pero las estrellas hiperveloces son otra cosa. Son un grupo selecto de auténticos bólidos espaciales que se mueven a velocidades que desafían la lógica, y que a menudo son expulsados al vacío intergaláctico tras sobrevivir a eventos extremadamente violentos. No es el caso de S301, que no escapará. Muy al contrario, está firme e irremediablemente encadenada a Sagitario A*.Durante su máxima aproximación, un momento que los astrónomos llaman ‘pericentro’, S301 ‘roza’ al agujero negro a poco más de 1.780 millones de kilómetros. Es decir, a una distancia apenas un 20% mayor que la que separa a Saturno de nuestro Sol. Y en ese instante crítico, la abrumadora gravedad del oscuro gigante la acelera hasta esos excepcionales 25.000 km/s.«Lo que tiene de especial esta estrella -asegura Felix Mang, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre (MPE) en Garching, Alemania, y autor principal de un estudio recién publicado en ‘ Nature ‘- es que orbita a Sagitario A* en una órbita muy estrecha… y se acerca al agujero negro a apenas 12 veces la distancia de la Tierra al Sol. Algo que no tiene precedentes».El tenedor en los espaguetisPero la velocidad vertiginosa de esta estrella es solo el medio para que los investigadores puedan alcanzar un objetivo mucho mayor. Los astrónomos, de hecho, saben por la Teoría de la Relatividad General que un objeto supermasivo no está simplemente ahí, quieto, sino que lo más normal es que gire sobre sí mismo. Y, al hacerlo, arrastra consigo el mismísimo tejido del espacio-tiempo, retorciéndolo como si fuera un remolino. Es lo que en astrofísica se conoce como ‘arrastre de marco’ o efecto Lense-Thirring.Para entenderlo mejor, podemos imaginar el espacio-tiempo como un denso plato de espaguetis. Si clavamos un tenedor (el agujero negro) y empezamos a hacerlo girar sobre su propio eje, los espaguetis cercanos se retorcerán inevitablemente alrededor del cubierto. Pues bien, S301 se encuentra, exactamente, ‘nadando’ a través de esos espaguetis retorcidos. Y esa torsión altera su órbita de forma detectable con el paso de los años.«La cercanía -subraya Stefan Gillessen, coinvestigador del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre- significa que la estrella realmente sentirá la rotación del agujero negro. Por primera vez, seremos realmente capaces de medir muy directamente el giro de un agujero negro masivo, lo que sería una prueba clave de la teoría de Einstein».Un laboratorio cósmico«El Centro Galáctico -asegura Félix Mang- es como un laboratorio remoto, y las estrellas son las sondas de medición. Y tener ahora una ‘sonda’ en la mano con la que podemos medir la curvatura del espaciotiempo que gira alrededor de este agujero negro masivo es algo simplemente genial».De hecho, este importante hito astronómico permitirá, tras observar al menos un par de órbitas completas, comprobar el legendario teorema de ‘no pelo’ (o teorema de la calvicie) de los agujeros negros, según el cual, independientemente de cuánta materia haya tragado, será posible predecir el campo gravitacional de un agujero negro conociendo únicamente su masa y su giro (espín). «Sin esta estrella -apunta Juan Osorno, astrónomo del Observatorio de París-, necesitaríamos medir el movimiento de otras estrellas durante varias décadas más para acercarnos siquiera a medir el giro del agujero negro».El misterio de su origen violentoAún así, aún queda una incógnita en el aire: ¿Cómo llegó S301 a un vecindario tan hostil? Ninguna estrella podría formarse jamás tan cerca de un agujero negro supermasivo sin ser destrozada en el proceso por las gigantescas fuerzas de marea, por lo que nuestra protagonista debió por fuerza llegar ahí después de nacer. Afortunadamente, hay una solución al problema, una que encaja con el llamado ‘Mecanismo de Hills’. Originalmente, en efecto, S301 debió viajar acompañada por otra estrella, formando un sistema binario que, en su deambular por el centro galáctico, se acercó demasiado a Sagitario A*.El agujero negro rompió entonces la relación gravitatoria entre las dos estrellas hermanas, capturó a S301 condenándola a su órbita suicida actual, y ‘pateó’ a la estrella compañera hacia las profundidades de la galaxia a una velocidad de vértigo, convirtiéndola en una exiliada de altísima velocidad.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Venezuela, Colombia, Indonesia, Granada… ¿está temblando más la Tierra? noticia Si Logran, por primera vez, mantener vivos minicerebros humanos durante seis añosAhora, los astrónomos esperan con impaciencia la entrada en servicio de futuros instrumentos como el ELT (Extremely Large Telescope) del Observatorio Europeo del Sur. La estrella S301 regresará a su pericentro a finales de 2031 y será entonces, con el nuevo telescopio ya a pleno rendimiento, cuando será posible desentrañar por fin los secretos que el oscuro señor del centro galáctico lleva millones de años ocultando. Es la estrella más rápida jamás vista hasta ahora. Vuela muy cerca a Sagitario A*, el agujero negro supermasivo que reina en el centro de la Vía Láctea, al que orbita, ni más ni menos, que a unos 25.000 km por segundo, el 8% de la velocidad de la luz.Su nombre es S301 y ha sido descubierta por un equipo internacional de astrónomos gracias a la extraordinaria agudeza visual del Interferómetro del Very Large Telescope (VLTI) del Observatorio Europeo Austral (ESO), emplazado en el desierto chileno de Atacama. Empleando el instrumento GRAVITY+, capaz de combinar la luz de cuatro telescopios de 8 metros para crear una lente virtual gigantesca con 15 veces más resolución, los astrónomos han desvelado una estrella que promete revolucionar la astrofísica en la próxima década.Justo en el corazón de nuestra galaxia, rodeado por una densa nube de gas y polvo en rápida rotación, reside Sagitario A* un gigantesco agujero negro que tiene una masa equivalente a 4,3 millones de veces la de nuestro Sol, pero comprimida en un diámetro de ‘sólo’ 25 millones de kilómetros. Y a su alrededor existe un verdadero enjambre de estrellas que bailan a toda velocidad.Hasta hace poco, la famosa estrella S2, con su velocidad de 7.650 km/s, era la ‘campeona’ absoluta de esta peculiar familia estelar. S2 orbita alrededor del monstruo una vez cada 16 años, y en 2018 sirvió para confirmar la relatividad general de Einstein al demostrar efectos predichos por la teoría, como el corrimiento al rojo gravitacional y la precesión de Schwarzschild.Pero S301 ha pulverizado todos los récords anteriores . Completa su endiablado giro alrededor de Sagitario A* en tan solo 8,7 años (a la increíble velocidad de 25.000 km/s) y se sumerge en el ‘pozo gravitatorio’ del agujero negro hasta diez veces más profundamente de lo que nunca lo ha hecho S2.Una hiperestrella en el borde del abismoNormalmente, las estrellas se viajan por el espacio a velocidades ‘sosegadas’ a escala cósmica. Pero las estrellas hiperveloces son otra cosa. Son un grupo selecto de auténticos bólidos espaciales que se mueven a velocidades que desafían la lógica, y que a menudo son expulsados al vacío intergaláctico tras sobrevivir a eventos extremadamente violentos. No es el caso de S301, que no escapará. Muy al contrario, está firme e irremediablemente encadenada a Sagitario A*.Durante su máxima aproximación, un momento que los astrónomos llaman ‘pericentro’, S301 ‘roza’ al agujero negro a poco más de 1.780 millones de kilómetros. Es decir, a una distancia apenas un 20% mayor que la que separa a Saturno de nuestro Sol. Y en ese instante crítico, la abrumadora gravedad del oscuro gigante la acelera hasta esos excepcionales 25.000 km/s.«Lo que tiene de especial esta estrella -asegura Felix Mang, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre (MPE) en Garching, Alemania, y autor principal de un estudio recién publicado en ‘ Nature ‘- es que orbita a Sagitario A* en una órbita muy estrecha… y se acerca al agujero negro a apenas 12 veces la distancia de la Tierra al Sol. Algo que no tiene precedentes».El tenedor en los espaguetisPero la velocidad vertiginosa de esta estrella es solo el medio para que los investigadores puedan alcanzar un objetivo mucho mayor. Los astrónomos, de hecho, saben por la Teoría de la Relatividad General que un objeto supermasivo no está simplemente ahí, quieto, sino que lo más normal es que gire sobre sí mismo. Y, al hacerlo, arrastra consigo el mismísimo tejido del espacio-tiempo, retorciéndolo como si fuera un remolino. Es lo que en astrofísica se conoce como ‘arrastre de marco’ o efecto Lense-Thirring.Para entenderlo mejor, podemos imaginar el espacio-tiempo como un denso plato de espaguetis. Si clavamos un tenedor (el agujero negro) y empezamos a hacerlo girar sobre su propio eje, los espaguetis cercanos se retorcerán inevitablemente alrededor del cubierto. Pues bien, S301 se encuentra, exactamente, ‘nadando’ a través de esos espaguetis retorcidos. Y esa torsión altera su órbita de forma detectable con el paso de los años.«La cercanía -subraya Stefan Gillessen, coinvestigador del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre- significa que la estrella realmente sentirá la rotación del agujero negro. Por primera vez, seremos realmente capaces de medir muy directamente el giro de un agujero negro masivo, lo que sería una prueba clave de la teoría de Einstein».Un laboratorio cósmico«El Centro Galáctico -asegura Félix Mang- es como un laboratorio remoto, y las estrellas son las sondas de medición. Y tener ahora una ‘sonda’ en la mano con la que podemos medir la curvatura del espaciotiempo que gira alrededor de este agujero negro masivo es algo simplemente genial».De hecho, este importante hito astronómico permitirá, tras observar al menos un par de órbitas completas, comprobar el legendario teorema de ‘no pelo’ (o teorema de la calvicie) de los agujeros negros, según el cual, independientemente de cuánta materia haya tragado, será posible predecir el campo gravitacional de un agujero negro conociendo únicamente su masa y su giro (espín). «Sin esta estrella -apunta Juan Osorno, astrónomo del Observatorio de París-, necesitaríamos medir el movimiento de otras estrellas durante varias décadas más para acercarnos siquiera a medir el giro del agujero negro».El misterio de su origen violentoAún así, aún queda una incógnita en el aire: ¿Cómo llegó S301 a un vecindario tan hostil? Ninguna estrella podría formarse jamás tan cerca de un agujero negro supermasivo sin ser destrozada en el proceso por las gigantescas fuerzas de marea, por lo que nuestra protagonista debió por fuerza llegar ahí después de nacer. Afortunadamente, hay una solución al problema, una que encaja con el llamado ‘Mecanismo de Hills’. Originalmente, en efecto, S301 debió viajar acompañada por otra estrella, formando un sistema binario que, en su deambular por el centro galáctico, se acercó demasiado a Sagitario A*.El agujero negro rompió entonces la relación gravitatoria entre las dos estrellas hermanas, capturó a S301 condenándola a su órbita suicida actual, y ‘pateó’ a la estrella compañera hacia las profundidades de la galaxia a una velocidad de vértigo, convirtiéndola en una exiliada de altísima velocidad.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Venezuela, Colombia, Indonesia, Granada… ¿está temblando más la Tierra? noticia Si Logran, por primera vez, mantener vivos minicerebros humanos durante seis añosAhora, los astrónomos esperan con impaciencia la entrada en servicio de futuros instrumentos como el ELT (Extremely Large Telescope) del Observatorio Europeo del Sur. La estrella S301 regresará a su pericentro a finales de 2031 y será entonces, con el nuevo telescopio ya a pleno rendimiento, cuando será posible desentrañar por fin los secretos que el oscuro señor del centro galáctico lleva millones de años ocultando.
Es la estrella más rápida jamás vista hasta ahora. Vuela muy cerca a Sagitario A*, el agujero negro supermasivo que reina en el centro de la Vía Láctea, al que orbita, ni más ni menos, que a unos 25.000 km por segundo, el … 8% de la velocidad de la luz.
Su nombre es S301 y ha sido descubierta por un equipo internacional de astrónomos gracias a la extraordinaria agudeza visual del Interferómetro del Very Large Telescope (VLTI) del Observatorio Europeo Austral (ESO), emplazado en el desierto chileno de Atacama. Empleando el instrumento GRAVITY+, capaz de combinar la luz de cuatro telescopios de 8 metros para crear una lente virtual gigantesca con 15 veces más resolución, los astrónomos han desvelado una estrella que promete revolucionar la astrofísica en la próxima década.
Justo en el corazón de nuestra galaxia, rodeado por una densa nube de gas y polvo en rápida rotación, reside Sagitario A* un gigantesco agujero negro que tiene una masa equivalente a 4,3 millones de veces la de nuestro Sol, pero comprimida en un diámetro de ‘sólo’ 25 millones de kilómetros. Y a su alrededor existe un verdadero enjambre de estrellas que bailan a toda velocidad.
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José Manuel Nieves
Hasta hace poco, la famosa estrella S2, con su velocidad de 7.650 km/s, era la ‘campeona’ absoluta de esta peculiar familia estelar. S2 orbita alrededor del monstruo una vez cada 16 años, y en 2018 sirvió para confirmar la relatividad general de Einstein al demostrar efectos predichos por la teoría, como el corrimiento al rojo gravitacional y la precesión de Schwarzschild.
Pero S301 ha pulverizado todos los récords anteriores. Completa su endiablado giro alrededor de Sagitario A* en tan solo 8,7 años (a la increíble velocidad de 25.000 km/s) y se sumerge en el ‘pozo gravitatorio’ del agujero negro hasta diez veces más profundamente de lo que nunca lo ha hecho S2.
Una hiperestrella en el borde del abismo
Normalmente, las estrellas se viajan por el espacio a velocidades ‘sosegadas’ a escala cósmica. Pero las estrellas hiperveloces son otra cosa. Son un grupo selecto de auténticos bólidos espaciales que se mueven a velocidades que desafían la lógica, y que a menudo son expulsados al vacío intergaláctico tras sobrevivir a eventos extremadamente violentos. No es el caso de S301, que no escapará. Muy al contrario, está firme e irremediablemente encadenada a Sagitario A*.
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Durante su máxima aproximación, un momento que los astrónomos llaman ‘pericentro’, S301 ‘roza’ al agujero negro a poco más de 1.780 millones de kilómetros. Es decir, a una distancia apenas un 20% mayor que la que separa a Saturno de nuestro Sol. Y en ese instante crítico, la abrumadora gravedad del oscuro gigante la acelera hasta esos excepcionales 25.000 km/s.
«Lo que tiene de especial esta estrella -asegura Felix Mang, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre (MPE) en Garching, Alemania, y autor principal de un estudio recién publicado en ‘Nature‘- es que orbita a Sagitario A* en una órbita muy estrecha… y se acerca al agujero negro a apenas 12 veces la distancia de la Tierra al Sol. Algo que no tiene precedentes».
El tenedor en los espaguetis
Pero la velocidad vertiginosa de esta estrella es solo el medio para que los investigadores puedan alcanzar un objetivo mucho mayor. Los astrónomos, de hecho, saben por la Teoría de la Relatividad General que un objeto supermasivo no está simplemente ahí, quieto, sino que lo más normal es que gire sobre sí mismo. Y, al hacerlo, arrastra consigo el mismísimo tejido del espacio-tiempo, retorciéndolo como si fuera un remolino. Es lo que en astrofísica se conoce como ‘arrastre de marco’ o efecto Lense-Thirring.
Para entenderlo mejor, podemos imaginar el espacio-tiempo como un denso plato de espaguetis. Si clavamos un tenedor (el agujero negro) y empezamos a hacerlo girar sobre su propio eje, los espaguetis cercanos se retorcerán inevitablemente alrededor del cubierto. Pues bien, S301 se encuentra, exactamente, ‘nadando’ a través de esos espaguetis retorcidos. Y esa torsión altera su órbita de forma detectable con el paso de los años.
«La cercanía -subraya Stefan Gillessen, coinvestigador del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre- significa que la estrella realmente sentirá la rotación del agujero negro. Por primera vez, seremos realmente capaces de medir muy directamente el giro de un agujero negro masivo, lo que sería una prueba clave de la teoría de Einstein».
Un laboratorio cósmico
«El Centro Galáctico -asegura Félix Mang- es como un laboratorio remoto, y las estrellas son las sondas de medición. Y tener ahora una ‘sonda’ en la mano con la que podemos medir la curvatura del espaciotiempo que gira alrededor de este agujero negro masivo es algo simplemente genial».
De hecho, este importante hito astronómico permitirá, tras observar al menos un par de órbitas completas, comprobar el legendario teorema de ‘no pelo’ (o teorema de la calvicie) de los agujeros negros, según el cual, independientemente de cuánta materia haya tragado, será posible predecir el campo gravitacional de un agujero negro conociendo únicamente su masa y su giro (espín).
«Sin esta estrella -apunta Juan Osorno, astrónomo del Observatorio de París-, necesitaríamos medir el movimiento de otras estrellas durante varias décadas más para acercarnos siquiera a medir el giro del agujero negro».
El misterio de su origen violento
Aún así, aún queda una incógnita en el aire: ¿Cómo llegó S301 a un vecindario tan hostil? Ninguna estrella podría formarse jamás tan cerca de un agujero negro supermasivo sin ser destrozada en el proceso por las gigantescas fuerzas de marea, por lo que nuestra protagonista debió por fuerza llegar ahí después de nacer. Afortunadamente, hay una solución al problema, una que encaja con el llamado ‘Mecanismo de Hills’. Originalmente, en efecto, S301 debió viajar acompañada por otra estrella, formando un sistema binario que, en su deambular por el centro galáctico, se acercó demasiado a Sagitario A*.
El agujero negro rompió entonces la relación gravitatoria entre las dos estrellas hermanas, capturó a S301 condenándola a su órbita suicida actual, y ‘pateó’ a la estrella compañera hacia las profundidades de la galaxia a una velocidad de vértigo, convirtiéndola en una exiliada de altísima velocidad.
Ahora, los astrónomos esperan con impaciencia la entrada en servicio de futuros instrumentos como el ELT (Extremely Large Telescope) del Observatorio Europeo del Sur. La estrella S301 regresará a su pericentro a finales de 2031 y será entonces, con el nuevo telescopio ya a pleno rendimiento, cuando será posible desentrañar por fin los secretos que el oscuro señor del centro galáctico lleva millones de años ocultando.
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