El auge del ‘pharma turismo’: cuando el cuidado personal también se convierte en motivo de viaje

Hay infinitas razones para viajar. Hay quienes eligen el destino por sus paisajes y atracciones turísticas, quienes lo hacen atraídos por la gastronomía, por el patrimonio cultural, por vivir nuevas experiencias, por la desconexión, para conocer lugares remotos o incluso para practicar deporte. Pero en los últimos años ha proliferado un nuevo tipo de viajero: aquel cuyo objetivo es encontrar la mejor cosmética, ya sea porque no puede encontrarla en su lugar de origen o porque simplemente está a un precio más reducido. Quizá no sea el primer motivo a la hora de organizar una escapada, pero sí uno importante. Es lo que se conoce como el pharma tourism, una tendencia en la que los turistas exploran las farmacias y establecimientos de otros países como si fueran museos o tiendas de curiosidades.

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 En el itinerario de muchos viajeros a países como Japón, Corea del Sur y Estados Unidos no faltan paradas en tiendas o farmacias locales donde encontrar productos cosméticos exclusivos o con precios inferiores a los del lugar de origen  

Hay infinitas razones para viajar. Hay quienes eligen el destino por sus paisajes y atracciones turísticas, quienes lo hacen atraídos por la gastronomía, por el patrimonio cultural, por vivir nuevas experiencias, por la desconexión, para conocer lugares remotos o incluso para practicar deporte. Pero en los últimos años ha proliferado un nuevo tipo de viajero: aquel cuyo objetivo es encontrar la mejor cosmética, ya sea porque no puede encontrarla en su lugar de origen o porque simplemente está a un precio más reducido. Quizá no sea el primer motivo a la hora de organizar una escapada, pero sí uno importante. Es lo que se conoce como el pharma tourism, una tendencia en la que los turistas exploran las farmacias y establecimientos de otros países como si fueran museos o tiendas de curiosidades.

Japón y Corea del Sur ejemplifican mejor que ningún otro el atractivo turístico por la cosmética, pues son referentes mundiales del cuidado de la piel. La popularidad de la K-Beauty (como se conoce a la cosmética surcoreana) y de la J-Beauty (a la japonesa) han convertido estos países en el lugar perfecto para aquellos que buscan productos de cuidado facial innovadores y de alta calidad. Esther Pinilla, de 27 años, ha viajado a ambos países en el último año. “Antes de viajar, me apunté todas las tiendas a las que tenía que ir”, cuenta a EL PAÍS.

En Corea del Sur cita a Olive Young, empresa centrada en la venta de productos de cosmética, salud y belleza. “Tiene tiendas distribuidas por todo el país y un sinfín de marcas coreanas. No fui solo a una tienda, no sé cuántas me recorrí… pero es que no todas tienen lo mismo y como iba buscando productos en concreto…”, recuerda. Parte del presupuesto de ese viaje fue destinado a la compra de artículos. “Están mucho más baratos que en España y lo sé porque se me han agotado y lo que ahí me costó 10 euros, al cambio, aquí me cuesta 30″, expone. Para ella, la cosmética coreana ocupa el primer puesto en el ranking mundial. “Desde que uso este tipo de productos, me ha mejorado la piel una barbaridad. El pelo también… No solo es skincare, también venden cosas para todo tipo de cuidados”, añade. Entre las marcas más buscadas y recomendadas por locales y expertos de belleza destacan Medicube, Anua, Dr. Jart+, Dr. Althea, Biodance, Erboria, Abib,…

Unos meses más tarde, después de volver de Corea del Sur, Pinilla ya estaba planificando su recorrido por Japón. De nuevo, volvió a elaborar un listado de productos que quería comprar y tiendas que eran una parada obligada para las beauty lovers como ella. Destaca entre todas las que visitó la cadena Don Quijote, presente en varias ciudades del país nipón. Además del poder de las redes sociales, encargadas de viralizar cualquier producto en cuestión de horas, también hay webs especializadas que recomiendan qué comprar y dónde hacerlo, como Japonismo. Entre los productos más destacados —y también los más buscados— destacan las mascarillas de arroz, las cremas hidratantes, los contornos de ojos que rebajan ojeras y arrugas y los exfoliantes corporales. Además de Don Quijote, Matsumoto Kiyoshi es la mayor cadena de farmacias del país desde hace 90 años, donde también se pueden encontrar todo tipo de artículos para el cuidado personal. Las marcas recomendadas por Pinilla para tener en cuenta en un viaje a Japón son Shiseido, Fino, &Honey, Tsubaki, Ishizawa Lab y Sensai.

Yo misma descubrí la existencia y el poder del turismo cosmético durante mis vacaciones del verano pasado en Grecia. Una de las paradas del recorrido era Heraklion, la capital de la isla de Creta. Mi búsqueda me llevó a TikTok: “¿Qué hacer en Heraklion?“. Entre las recomendaciones de lugares en los que comer y puntos turísticos de interés, me sorprendió encontrarme con vídeos sobre qué productos de belleza y cosmética comprar. En todos ellos recomendaban visitar una farmakeío (farmacia en griego), donde se podían encontrar productos y marcas de origen griego. Estos destacan por estar hechos con ingredientes naturales y el uso del yogur griego y el aceite de oliva.

Aunque muchos de estos productos ya se pueden encontrar en España o comprar online, qué mejor que vivir la experiencia, descubrir marcas locales y dejarse recomendar por expertos locales. Las dos firmas griegas más buscadas por los consumidores —gracias también al poder de las redes sociales— son Korres, con productos de skin care, perfumes, maquillaje y otros productos para el cuidado de la piel; y Apivita, con las abejas y la naturaleza griega como epicentro.

Estados Unidos también se ha convertido en uno de los países referentes en cosmética. Cada vez son más los turistas que durante su viaje hacen parada obligatoria en cadenas como Sephora, Target y Ulta Beauty. Aunque la mayor parte de sus productos se pueden encontrar ya en España, todavía hay marcas exclusivas que solo se venden en el país norteamericano y que, por el momento, no hay previsión de exportar. Pasillos y pasillos repletos de productos, marcas y clientes en busca de esa crema viral, de ese colorete que ha puesto de moda Hailey Bieber o de una mascarilla facial que promete reparar la piel en dos horas.

“Viajé a Nueva York por trabajo hace unos meses y mis dos hijas, en plena adolescencia y consumiendo el contenido de redes sociales, me hicieron un listado de qué tenía que comprarles y dónde. Mi primera parada fue el Sephora de Times Square, por cercanía al hotel. Mi sorpresa fue ver que la mitad de lo que me habían pedido estaba agotado, el estante de la marca Rhode estaba arrasado y apenas podía caminar por la tienda”, recuerda María Sanz, de 53 años. De nuevo, se repite la historia: ya son muchos quienes aprovechan un viaje para comprar algo exclusivo (que no implica caro). Ahora, ante la pregunta de: “¡Me encanta el colorete! ¿De qué marca es?”. Podrán responder: “De Patrick Ta Beauty, pero lo compré en Nueva York”. Y eso, mola. Muchos viajeros regresan a su lugar de origen con un imán o un llavero; los más atrevidos lo harán con una camiseta de “I Love NY”; aquellos con el paladar fino volverán con una pieza de gastronomía… Pero cada vez son más los que se llevan un recuerdo de esos países en forma de cosmético.

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