¿Por qué ha vuelto a temblar Granada? “Los dos terremotos están íntimamente relacionados”

Granada volvió a temblar esta mañana. Tres días después del terremoto que despertó a los habitantes de la provincia durante la madrugada del sábado, un nuevo seísmo de magnitud 4,8 ha sacudido este martes el área metropolitana. El epicentro se ha localizado en Gójar, en las proximidades de Alhendín, el mismo lugar donde se produjo el seísmo el pasado 15 de agosto. El movimiento, registrado a las 10.37, de acuerdo con el Instituto Geográfico Nacional (IGN), ha sido seguido por varias réplicas, entre ellas una de magnitud 4 y otra de 4,2.

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 La provincia ha registrado en estos días dos terremotos de magnitud cercana a 5 y decenas de réplicas, que se explican por el sistema de fallas bajo esa zona metropolitana  

Granada volvió a temblar esta mañana. Tres días después del terremoto que despertó a los habitantes de la provincia durante la madrugada del sábado, un nuevo seísmo de magnitud 4,8 ha sacudido este martes el área metropolitana. El epicentro se ha localizado en Gójar, en las proximidades de Alhendín, el mismo lugar donde se produjo el seísmo el pasado 15 de agosto. El movimiento, registrado a las 10.37, de acuerdo con el Instituto Geográfico Nacional (IGN), con ha sido seguido por varias réplicas, entre ellas una de magnitud 4 y otra de 4,2.

De acuerdo con el IGN, la respuesta a la interrogante de por qué está temblando tanto esa zona se resuelve bajo los pies de los granadinos. La provincia se encuentra en la cordillera Bética, una región geológicamente activa en la que confluyen numerosos sistemas de fallas. La cuenca de Granada es, de hecho, una de las áreas con mayor actividad sísmica de la península Ibérica, según recuerda el organismo público.

Juan Vicente Cantavella, director de la Red Sísmica Nacional, explica que los dos seísmos casi gemelos están “íntimamente relacionados”, aunque advierte de que no es posible predecir si habrá otro temblor de mayor magnitud. “Están dentro de la misma serie sísmica”, explica el sismólogo e investigador.

Las réplicas, aclara, son habituales en estos escenarios. “Los terremotos no suelen venir nunca solos. No es lo normal”, señala el experto. El comportamiento de cada secuencia, sin embargo, es diferente y no puede anticiparse con precisión. Lo más frecuente, además, es que exista uno principal del que se desprendan otros de menos magnitud. En esta ocasión, ha sido distinto. “Ya no se puede hablar de uno principal, porque realmente hay dos”, apunta Cantavella, dado que ambos seísmos casi gemelos se categorizan de la misma magnitud: 4,8.

Los terremotos responden a una liberación de energía, explica, porque la corteza terrestre acumula tensiones hasta que llega un momento en que el material no puede soportarlas y se produce una ruptura. “Cuando rompe, eso genera otras nuevas tensiones en la zona. Esas nuevas tensiones son las que originan las réplicas”, subraya el experto.

De acuerdo con el experto, los análisis realizados hasta el momento apuntan a la falla en dos localidades situadas en el área metropolitana de la capital granadina. Aunque todavía no es posible afirmarlo con seguridad. “La más próxima y conocida es la de Belicena-Alhendín, pero puede ser que haya una que no se conozca hasta el momento. También existen otras estructuras cercanas, como la falla de Santa Fe”, sostiene Cantavella.

El IGN considera la zona de Granada-Málaga como la sísmicamente más activa de España y documenta terremotos importantes en los años 1431, 1531 y 1884. “La zona puede producir terremotos mayores a los que acaban de ocurrir”, subraya Cantavella. “En 1431 se produjo un terremoto en la misma zona que causó muchos daños y afectó a la Alhambra de Granada. La geología es la misma ahora que hace 2.000 años”, comenta el director de la Red Sísmica Nacional. La literatura de aquellos años recoge que, aquella vez que tembló la localidad de Atarfe, “fue tan grande y tantas veces que no había memoria de gentes que hubiesen visto otra cosa semejante”.

Para el experto, lo que ocurrió hace miles de años es “totalmente relevante”. “Puede volver perfectamente a ocurrir ahora mismo”, apunta el sismólogo. La diferencia, argumenta, está en que “estamos más preparados”. Desde los años setenta, la normativa de construcción sismorresistente ha obligado en España a su cumplimiento en las zonas con mayor peligrosidad sísmica. “Además, la gente también es mucho más consciente de que pueden ocurrir ese tipo de cosas”, señala.

La recomendación en un caso extremo es “agacharse, cubrirse la cabeza y sujetarse”. Si se está dentro de casa, apunta, hay que protegerse debajo de una mesa o de un elemento resistente y evitar salir apresuradamente. Si se está en la calle, lo adecuado es alejarse de las fachadas.

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