El error al cargar el coche eléctrico en casa que puede hacerte desperdiciar hasta un 24% de la electricidad

Cargar un coche eléctrico no significa que toda la electricidad que sale del contador termine almacenada en la batería. Parte se pierde durante la conversión de corriente, en el cableado y, sobre todo, alimentando los sistemas electrónicos que permanecen activos mientras dura la recarga. Esa energía también aparece en la factura, aunque después no pueda utilizarse para recorrer kilómetros.

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 Cargar el coche eléctrico en un enchufe doméstico convencional puede hacer que una parte importante de la electricidad pagada se pierda antes de llegar a la batería  

Cargar un coche eléctrico no significa que toda la electricidad que sale del contador termine almacenada en la batería. Parte se pierde durante la conversión de corriente, en el cableado y, sobre todo, alimentando los sistemas electrónicos que permanecen activos mientras dura la recarga. Esa energía también aparece en la factura, aunque después no pueda utilizarse para recorrer kilómetros.

La potencia utilizada tiene mucho que ver. La normativa española contempla diferentes configuraciones específicas para recargar vehículos eléctricos: desde circuitos monofásicos de 2,3 kW hasta instalaciones trifásicas que pueden superar los 11 o 22 kW. Un ensayo realizado por el club automovilístico alemán ADAC muestra ahora hasta qué punto elegir una opción lenta puede penalizar la eficiencia.

El enchufe doméstico fue la opción que más electricidad perdió

El ADAC comparó cinco coches eléctricos cargándolos de tres maneras: mediante un enchufe doméstico a 2,3 kW, con una wallbox trabajando a su potencia máxima de 11 o 22 kW y con una wallbox limitada a 4,1 kW para simular una recarga lenta con excedentes fotovoltaicos.

El enchufe doméstico convencional registró las mayores pérdidas de energía, con diferencias importantes frente a la carga mediante wallbox. 
El enchufe doméstico convencional registró las mayores pérdidas de energía, con diferencias importantes frente a la carga mediante wallbox. Getty Images/iStockphoto

Para evitar que la temperatura de la batería o el equilibrado final alteraran los resultados, las mediciones se realizaron entre el 10% y el 90% de carga y con las baterías inicialmente entre 20 y 30 ºC.

En todos los vehículos, el enchufe convencional produjo pérdidas claramente superiores a la wallbox.

El caso más extremo fue el Mercedes CLA 350 EQ: el 24,2% de la electricidad consumida durante la recarga no terminó disponible en la batería para circular. En los otros modelos, las pérdidas mediante enchufe doméstico estuvieron entre el 12,7% del Tesla Model Y y el 15,3% del Volkswagen ID.7.

¿Por qué cargar más despacio puede hacerte gastar más?

Aquí está la explicación técnica. Las baterías almacenan corriente continua, pero la red doméstica suministra corriente alterna. Por eso el cargador integrado del vehículo debe realizar una conversión antes de almacenar la energía, un proceso que inevitablemente produce pérdidas.

Pero existe otro consumo menos evidente. Mientras el coche está enchufado permanecen activos diferentes sistemas de control y electrónica de 12 voltios. Según las mediciones del ADAC, estos componentes pueden necesitar aproximadamente entre 100 y 300 vatios de forma continua durante la carga.

Por eso la velocidad importa. Si el vehículo tarda muchas horas en cargarse a baja potencia, esos sistemas también permanecen encendidos durante muchas más horas.

Con una wallbox las pérdidas prácticamente se redujeron a la mitad

Este es el dato que marca la diferencia. Cuando los mismos vehículos se conectaron a una wallbox de 11 o 22 kW, las pérdidas medidas quedaron entre el 5,1% y el 7%.

No desaparecen: el coche continúa teniendo que convertir la corriente alterna y existen pequeñas pérdidas en distintos componentes. Pero la batería se llena mucho antes y, por tanto, la electrónica auxiliar permanece funcionando durante menos tiempo.

Con una wallbox, la carga fue más rápida y las pérdidas de electricidad se redujeron prácticamente a la mitad frente al enchufe doméstico. 
Con una wallbox, la carga fue más rápida y las pérdidas de electricidad se redujeron prácticamente a la mitad frente al enchufe doméstico. Unsplash

Incluso reducir deliberadamente la potencia de una wallbox para aprovechar excedentes solares elevó las pérdidas hasta entre el 8% y el 12,8% en los coches analizados. Eso puede seguir teniendo sentido económico si la electricidad procede de generación fotovoltaica propia barata, pero muestra que cargar más lentamente no equivale necesariamente a cargar con mayor eficiencia.

No se trata solo de ahorrar electricidad

El ADAC desaconseja además utilizar habitualmente un enchufe doméstico convencional para cargar el coche por motivos de seguridad y recomienda una instalación específicamente preparada.

En España, las instalaciones destinadas a la recarga están reguladas por la ITC-BT-52, que establece esquemas de conexión, protecciones frente a sobreintensidades y sobretensiones y requisitos específicos para viviendas y garajes comunitarios.

La conclusión del ensayo no es que cargar en casa sea ineficiente; precisamente, la recarga doméstica con una instalación adecuada puede resultar muy favorable. El error está en pensar que cargar más despacio en cualquier enchufe siempre consume lo mismo. La electricidad que entra en casa y la que finalmente llega a la batería no son idénticas, y prolongar innecesariamente la carga puede ampliar considerablemente esa diferencia.

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