Luca Parmitano (1976, Paternò, Italia) volvía en tren de una conferencia cuando recibió una llamada. Pensó que sería algo relacionado con su trabajo. Por entonces, este astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) desde hace casi dos décadas, era el encargado de coordinar desde tierra todos los suministros que se envían a las tripulaciones de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), el laboratorio orbital en el que él mismo ha estado en dos ocasiones.En una de ellas protagonizó, además, una de las situaciones más peligrosas que ha vivido nunca un ser humano en el espacio. Durante una caminata espacial –en la que los astronautas salen al exterior de la ISS para realizar tareas de mantenimiento y reparación– su casco comenzó a llenarse de agua. Sin apenas poder ver, oír ni respirar , logró regresar al interior guiándose únicamente por el cable que lo mantenía unido a la estación. Su sangre fría fue tal que su ritmo cardíaco apenas se alteró y los equipos de control en tierra no detectaron de inmediato que algo iba mal.«Queremos que sea el piloto de la misión Artemis III», escuchó decir a un alto cargo de la NASA al otro lado del teléfono. El hombre que aquella caminata espacial fallida convirtió en una leyenda dentro de la ESA se quedó entonces en shock y tuvo que pedir que le repitieran la frase. «Me quedé sin palabras. Me sentí profundamente honrado y también muy humilde», cuenta a ABC por videoconferencia desde Houston, donde se prepara para la misión cuyo lanzamiento está previsto para el próximo año. Fue también en Estados Unidos, en 2024, desde donde Parmitano tuvo la oportunidad de contemplar el último eclipse total de Sol que atravesó el país. «Me escapé del trabajo y lo observé de forma parcial», cuenta. No pudo disfrutar de la totalidad porque se encontraba trabajando, pero la experiencia le dejó una enseñanza que ahora puede trasladar a quienes se preparan para vivir el eclipse de agosto en España: «Estoy convencido de que, si hubiera podido contemplarlo en su totalidad, ese recuerdo me habría acompañado toda la vida. Si tuviera tiempo libre, me encantaría ir con amigos y vivir esa experiencia tan extraordinaria». —Su misión también puede verse como un paso intermedio hacia el verdadero regreso a la superficie lunar. ¿Cree que Artemis III conseguirá inspirar a la sociedad igual que lo hizo Artemis II?—No creo que vayamos a convertirnos en grandes celebridades. No hacemos este trabajo por la fama ni por el dinero. Es cierto que a veces resulta divertido conceder entrevistas o estar en el foco mediático, pero eso no es lo importante. Lo que sí valoramos es la oportunidad de hablar con la sociedad, de transmitir nuestra forma de entender la cooperación internacional, el trabajo conjunto entre países, la exploración espacial, la ciencia y el progreso tecnológico al servicio de toda la humanidad. Como dice mi comandante, Randy (Bresnik), la misión más importante siempre es la siguiente. Nosotros haremos nuestro trabajo y luego volveremos a un segundo plano para preparar el siguiente desafío.—Artemis III será una misión de prueba en la que, por primera vez, se realizará el acoplamiento entre la nave Orion y un alunizador. ¿Hasta qué punto son arriesgadas esas maniobras?—Tendremos que acoplarnos a dos posibles alunizadores distintos (uno de la compañía de Elon Musk, SpaceX ; y otro de la empresa creada por Jeff Bezos, Blue Origin ) y ambos despegarán por separado. Después tendremos que reunirnos con ellos en órbita, aproximarnos y realizar el acoplamiento. Nunca hemos llevado a cabo una operación así. Por eso vamos a hacerlo primero en la órbita terrestre, en un entorno mucho más seguro, de manera que Artemis IV ya no tenga que asumir ese riesgo. Por supuesto, existe peligro. Precisamente por eso la tripulación está formada por dos pilotos de pruebas como comandante y piloto, con experiencia en este tipo de operaciones. Pero no estoy preocupado. Tenemos al mejor equipo de entrenamiento del mundo preparándonos para esta misión. Sí, es posible que haya retrasos, pero no será porque nosotros no estemos preparados. Sobre las críticas a la tripulación de Artemis III formada exclusivamente por hombres «Animo a preguntar directamente a las astronautas su opinión, si se sienten molestas, decepcionadas o indignadas» Luca Parmitano Astronauta de la ESA y piloto de Artemis III—Se ha hablado mucho de que la tripulación de Artemis III está formada únicamente por hombres. Usted dijo que sus palabras al respecto fueron malinterpretadas. ¿Por qué?—Lo que quise decir es que la diversidad adopta muchas formas. No se limita únicamente al género. Si observa nuestra tripulación, verá dos banderas diferentes, cuatro trayectorias completamente distintas, cuatro historias personales y cuatro personas muy diferentes entre sí. Mi intención era recordar que la diversidad tiene muchas dimensiones y que no deberíamos centrarnos solo en una. Estoy convencido de que habrá más mujeres astronautas en futuras misiones Artemis. Lo que me sorprendió no fue que en esta misión no hubiera ninguna mujer asignada, sino que eso se haya convertido en un tema de debate. Animaría a los medios de comunicación a preguntar directamente a las astronautas qué opinan ellas, si se sienten molestas, decepcionadas o indignadas. Son ellas quienes deberían responder a esa pregunta.Un ‘selfie’ tomado por Luca Parmitano en 2019 en la ISS junto a Christina Koch (que luego participaría en Artemis II) y el astronauta de la NASA Andrew Morgan ESA/NASASobre la teoría de que el hombre nunca pisó la Luna «No se trata de una cuestión de fe, sino de ciencia y de tecnología. Si alguien no quiere aceptar las pruebas por pura actitud, no hay conversación posible» Luca Parmitano Astronauta de la ESA y piloto de Artemis III—Tras Artemis II volvieron a surgir muchas teorías conspirativas sobre la llegada del hombre a la Luna. ¿Qué les diría a quienes siguen creyendo que todo fue un montaje?—Creo que hay dos motivos por los que una persona puede creer en una teoría de la conspiración . El primero es el desconocimiento. Si alguien simplemente no conoce los hechos, entonces es nuestra responsabilidad seguir explicando la ciencia, la tecnología y cómo funcionan realmente misiones como Apolo o Artemis. Intentamos ofrecer toda la información posible para que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones. El segundo motivo es diferente. Hay personas que simplemente quieren llevar la contraria o generar polémica. En esos casos, no merece la pena entrar en la discusión. No se trata de una cuestión de fe, sino de ciencia y de tecnología. Si alguien no quiere aceptar las pruebas por pura actitud, no hay conversación posible.—Existe una carrera evidente entre EE.UU. y China por volver a la Luna. ¿Cree que China podría adelantarse?—Sí, por supuesto. Precisamente por eso la NASA está impulsando con tanta determinación este programa. El objetivo no es solo llegar a la Luna, sino hacerlo de una forma sostenible y con capacidad para permanecer allí a largo plazo. EE.UU. ya llegó a la Luna hace sesenta años. Ahora el reto es distinto: queremos construir una presencia permanente, explorar el entorno y aprender a utilizar los recursos disponibles sobre la superficie. Como europeos, queremos ser socios fuertes en ese esfuerzo y aportar toda nuestra experiencia y capacidades. Sí, es una carrera. Y si China llega antes, cuando nosotros lo hagamos será con la infraestructura y las capacidades que estamos desarrollando ahora mismo.—Dentro de muy poco España tendrá la oportunidad de contemplar un eclipse total de Sol, una experiencia que sus compañeros de Artemis II pudieron vivir desde el espacio. ¿Qué les diría a quienes no muestran demasiado interés por este fenómeno?—Les haría una pregunta: ¿qué es lo único que realmente nos llevamos al final de la vida? A mí no me interesa acumular dinero ni objetos. Lo único que quiero coleccionar son experiencias, porque son las que construyen nuestra vida. Cuando miramos hacia atrás, no recordamos las cosas que poseíamos, sino lo que hicimos y lo que vivimos. España está a punto de tener una oportunidad extraordinaria. Tengo amigos que van a viajar hasta allí solo para verlo. Si ahora mismo tuviera tiempo libre, me encantaría acompañarlos y disfrutar de una experiencia tan única. Hace poco hubo un eclipse total relativamente cerca de donde vivo en Estados Unidos, pero por mi trabajo solo pude salir unos minutos para observar el eclipse de forma parcial. Aun así, lo recuerdo perfectamente. Estoy convencido de que, si hubiera podido contemplarlo en su totalidad, ese recuerdo me habría acompañado toda la vida. Por eso mi consejo es vivir para acumular experiencias, no cosas materiales. Los objetos desaparecen. Los recuerdos permanecen.—Existe la idea de que los astronautas son personas muy serias, muy frías o casi perfectas. ¿Hay algún mito que le gustaría desmontar?Sí. De hecho, intento hacerlo siempre que tengo ocasión. La gente suele pensar que los astronautas somos personas extraordinarias. Lo que hace falta es estar dispuesto a aprender constantemente. Este trabajo obliga a estudiar toda la vida, a volver una y otra vez a las aulas y a seguir formándose continuamente. Yo creo que somos personas muy normales que tenemos un trabajo extraordinario. Luca Parmitano (1976, Paternò, Italia) volvía en tren de una conferencia cuando recibió una llamada. Pensó que sería algo relacionado con su trabajo. Por entonces, este astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) desde hace casi dos décadas, era el encargado de coordinar desde tierra todos los suministros que se envían a las tripulaciones de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), el laboratorio orbital en el que él mismo ha estado en dos ocasiones.En una de ellas protagonizó, además, una de las situaciones más peligrosas que ha vivido nunca un ser humano en el espacio. Durante una caminata espacial –en la que los astronautas salen al exterior de la ISS para realizar tareas de mantenimiento y reparación– su casco comenzó a llenarse de agua. Sin apenas poder ver, oír ni respirar , logró regresar al interior guiándose únicamente por el cable que lo mantenía unido a la estación. Su sangre fría fue tal que su ritmo cardíaco apenas se alteró y los equipos de control en tierra no detectaron de inmediato que algo iba mal.«Queremos que sea el piloto de la misión Artemis III», escuchó decir a un alto cargo de la NASA al otro lado del teléfono. El hombre que aquella caminata espacial fallida convirtió en una leyenda dentro de la ESA se quedó entonces en shock y tuvo que pedir que le repitieran la frase. «Me quedé sin palabras. Me sentí profundamente honrado y también muy humilde», cuenta a ABC por videoconferencia desde Houston, donde se prepara para la misión cuyo lanzamiento está previsto para el próximo año. Fue también en Estados Unidos, en 2024, desde donde Parmitano tuvo la oportunidad de contemplar el último eclipse total de Sol que atravesó el país. «Me escapé del trabajo y lo observé de forma parcial», cuenta. No pudo disfrutar de la totalidad porque se encontraba trabajando, pero la experiencia le dejó una enseñanza que ahora puede trasladar a quienes se preparan para vivir el eclipse de agosto en España: «Estoy convencido de que, si hubiera podido contemplarlo en su totalidad, ese recuerdo me habría acompañado toda la vida. Si tuviera tiempo libre, me encantaría ir con amigos y vivir esa experiencia tan extraordinaria». —Su misión también puede verse como un paso intermedio hacia el verdadero regreso a la superficie lunar. ¿Cree que Artemis III conseguirá inspirar a la sociedad igual que lo hizo Artemis II?—No creo que vayamos a convertirnos en grandes celebridades. No hacemos este trabajo por la fama ni por el dinero. Es cierto que a veces resulta divertido conceder entrevistas o estar en el foco mediático, pero eso no es lo importante. Lo que sí valoramos es la oportunidad de hablar con la sociedad, de transmitir nuestra forma de entender la cooperación internacional, el trabajo conjunto entre países, la exploración espacial, la ciencia y el progreso tecnológico al servicio de toda la humanidad. Como dice mi comandante, Randy (Bresnik), la misión más importante siempre es la siguiente. Nosotros haremos nuestro trabajo y luego volveremos a un segundo plano para preparar el siguiente desafío.—Artemis III será una misión de prueba en la que, por primera vez, se realizará el acoplamiento entre la nave Orion y un alunizador. ¿Hasta qué punto son arriesgadas esas maniobras?—Tendremos que acoplarnos a dos posibles alunizadores distintos (uno de la compañía de Elon Musk, SpaceX ; y otro de la empresa creada por Jeff Bezos, Blue Origin ) y ambos despegarán por separado. Después tendremos que reunirnos con ellos en órbita, aproximarnos y realizar el acoplamiento. Nunca hemos llevado a cabo una operación así. Por eso vamos a hacerlo primero en la órbita terrestre, en un entorno mucho más seguro, de manera que Artemis IV ya no tenga que asumir ese riesgo. Por supuesto, existe peligro. Precisamente por eso la tripulación está formada por dos pilotos de pruebas como comandante y piloto, con experiencia en este tipo de operaciones. Pero no estoy preocupado. Tenemos al mejor equipo de entrenamiento del mundo preparándonos para esta misión. Sí, es posible que haya retrasos, pero no será porque nosotros no estemos preparados. Sobre las críticas a la tripulación de Artemis III formada exclusivamente por hombres «Animo a preguntar directamente a las astronautas su opinión, si se sienten molestas, decepcionadas o indignadas» Luca Parmitano Astronauta de la ESA y piloto de Artemis III—Se ha hablado mucho de que la tripulación de Artemis III está formada únicamente por hombres. Usted dijo que sus palabras al respecto fueron malinterpretadas. ¿Por qué?—Lo que quise decir es que la diversidad adopta muchas formas. No se limita únicamente al género. Si observa nuestra tripulación, verá dos banderas diferentes, cuatro trayectorias completamente distintas, cuatro historias personales y cuatro personas muy diferentes entre sí. Mi intención era recordar que la diversidad tiene muchas dimensiones y que no deberíamos centrarnos solo en una. Estoy convencido de que habrá más mujeres astronautas en futuras misiones Artemis. Lo que me sorprendió no fue que en esta misión no hubiera ninguna mujer asignada, sino que eso se haya convertido en un tema de debate. Animaría a los medios de comunicación a preguntar directamente a las astronautas qué opinan ellas, si se sienten molestas, decepcionadas o indignadas. Son ellas quienes deberían responder a esa pregunta.Un ‘selfie’ tomado por Luca Parmitano en 2019 en la ISS junto a Christina Koch (que luego participaría en Artemis II) y el astronauta de la NASA Andrew Morgan ESA/NASASobre la teoría de que el hombre nunca pisó la Luna «No se trata de una cuestión de fe, sino de ciencia y de tecnología. Si alguien no quiere aceptar las pruebas por pura actitud, no hay conversación posible» Luca Parmitano Astronauta de la ESA y piloto de Artemis III—Tras Artemis II volvieron a surgir muchas teorías conspirativas sobre la llegada del hombre a la Luna. ¿Qué les diría a quienes siguen creyendo que todo fue un montaje?—Creo que hay dos motivos por los que una persona puede creer en una teoría de la conspiración . El primero es el desconocimiento. Si alguien simplemente no conoce los hechos, entonces es nuestra responsabilidad seguir explicando la ciencia, la tecnología y cómo funcionan realmente misiones como Apolo o Artemis. Intentamos ofrecer toda la información posible para que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones. El segundo motivo es diferente. Hay personas que simplemente quieren llevar la contraria o generar polémica. En esos casos, no merece la pena entrar en la discusión. No se trata de una cuestión de fe, sino de ciencia y de tecnología. Si alguien no quiere aceptar las pruebas por pura actitud, no hay conversación posible.—Existe una carrera evidente entre EE.UU. y China por volver a la Luna. ¿Cree que China podría adelantarse?—Sí, por supuesto. Precisamente por eso la NASA está impulsando con tanta determinación este programa. El objetivo no es solo llegar a la Luna, sino hacerlo de una forma sostenible y con capacidad para permanecer allí a largo plazo. EE.UU. ya llegó a la Luna hace sesenta años. Ahora el reto es distinto: queremos construir una presencia permanente, explorar el entorno y aprender a utilizar los recursos disponibles sobre la superficie. Como europeos, queremos ser socios fuertes en ese esfuerzo y aportar toda nuestra experiencia y capacidades. Sí, es una carrera. Y si China llega antes, cuando nosotros lo hagamos será con la infraestructura y las capacidades que estamos desarrollando ahora mismo.—Dentro de muy poco España tendrá la oportunidad de contemplar un eclipse total de Sol, una experiencia que sus compañeros de Artemis II pudieron vivir desde el espacio. ¿Qué les diría a quienes no muestran demasiado interés por este fenómeno?—Les haría una pregunta: ¿qué es lo único que realmente nos llevamos al final de la vida? A mí no me interesa acumular dinero ni objetos. Lo único que quiero coleccionar son experiencias, porque son las que construyen nuestra vida. Cuando miramos hacia atrás, no recordamos las cosas que poseíamos, sino lo que hicimos y lo que vivimos. España está a punto de tener una oportunidad extraordinaria. Tengo amigos que van a viajar hasta allí solo para verlo. Si ahora mismo tuviera tiempo libre, me encantaría acompañarlos y disfrutar de una experiencia tan única. Hace poco hubo un eclipse total relativamente cerca de donde vivo en Estados Unidos, pero por mi trabajo solo pude salir unos minutos para observar el eclipse de forma parcial. Aun así, lo recuerdo perfectamente. Estoy convencido de que, si hubiera podido contemplarlo en su totalidad, ese recuerdo me habría acompañado toda la vida. Por eso mi consejo es vivir para acumular experiencias, no cosas materiales. Los objetos desaparecen. Los recuerdos permanecen.—Existe la idea de que los astronautas son personas muy serias, muy frías o casi perfectas. ¿Hay algún mito que le gustaría desmontar?Sí. De hecho, intento hacerlo siempre que tengo ocasión. La gente suele pensar que los astronautas somos personas extraordinarias. Lo que hace falta es estar dispuesto a aprender constantemente. Este trabajo obliga a estudiar toda la vida, a volver una y otra vez a las aulas y a seguir formándose continuamente. Yo creo que somos personas muy normales que tenemos un trabajo extraordinario.
Luca Parmitano (1976, Paternò, Italia) volvía en tren de una conferencia cuando recibió una llamada. Pensó que sería algo relacionado con su trabajo. Por entonces, este astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) desde hace casi dos décadas, era el encargado de coordinar desde tierra … todos los suministros que se envían a las tripulaciones de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), el laboratorio orbital en el que él mismo ha estado en dos ocasiones.
En una de ellas protagonizó, además, una de las situaciones más peligrosas que ha vivido nunca un ser humano en el espacio. Durante una caminata espacial –en la que los astronautas salen al exterior de la ISS para realizar tareas de mantenimiento y reparación– su casco comenzó a llenarse de agua. Sin apenas poder ver, oír ni respirar, logró regresar al interior guiándose únicamente por el cable que lo mantenía unido a la estación. Su sangre fría fue tal que su ritmo cardíaco apenas se alteró y los equipos de control en tierra no detectaron de inmediato que algo iba mal.
«Queremos que sea el piloto de la misión Artemis III», escuchó decir a un alto cargo de la NASA al otro lado del teléfono. El hombre que aquella caminata espacial fallida convirtió en una leyenda dentro de la ESA se quedó entonces en shock y tuvo que pedir que le repitieran la frase. «Me quedé sin palabras. Me sentí profundamente honrado y también muy humilde», cuenta a ABC por videoconferencia desde Houston, donde se prepara para la misión cuyo lanzamiento está previsto para el próximo año.
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Se lanzará en 2027
Patricia Biosca
Fue también en Estados Unidos, en 2024, desde donde Parmitano tuvo la oportunidad de contemplar el último eclipse total de Sol que atravesó el país. «Me escapé del trabajo y lo observé de forma parcial», cuenta. No pudo disfrutar de la totalidad porque se encontraba trabajando, pero la experiencia le dejó una enseñanza que ahora puede trasladar a quienes se preparan para vivir el eclipse de agosto en España: «Estoy convencido de que, si hubiera podido contemplarlo en su totalidad, ese recuerdo me habría acompañado toda la vida. Si tuviera tiempo libre, me encantaría ir con amigos y vivir esa experiencia tan extraordinaria».
—Su misión también puede verse como un paso intermedio hacia el verdadero regreso a la superficie lunar. ¿Cree que Artemis III conseguirá inspirar a la sociedad igual que lo hizo Artemis II?
—No creo que vayamos a convertirnos en grandes celebridades. No hacemos este trabajo por la fama ni por el dinero. Es cierto que a veces resulta divertido conceder entrevistas o estar en el foco mediático, pero eso no es lo importante. Lo que sí valoramos es la oportunidad de hablar con la sociedad, de transmitir nuestra forma de entender la cooperación internacional, el trabajo conjunto entre países, la exploración espacial, la ciencia y el progreso tecnológico al servicio de toda la humanidad. Como dice mi comandante, Randy (Bresnik), la misión más importante siempre es la siguiente. Nosotros haremos nuestro trabajo y luego volveremos a un segundo plano para preparar el siguiente desafío.
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—Artemis III será una misión de prueba en la que, por primera vez, se realizará el acoplamiento entre la nave Orion y un alunizador. ¿Hasta qué punto son arriesgadas esas maniobras?
—Tendremos que acoplarnos a dos posibles alunizadores distintos (uno de la compañía de Elon Musk, SpaceX; y otro de la empresa creada por Jeff Bezos, Blue Origin) y ambos despegarán por separado. Después tendremos que reunirnos con ellos en órbita, aproximarnos y realizar el acoplamiento. Nunca hemos llevado a cabo una operación así. Por eso vamos a hacerlo primero en la órbita terrestre, en un entorno mucho más seguro, de manera que Artemis IV ya no tenga que asumir ese riesgo. Por supuesto, existe peligro. Precisamente por eso la tripulación está formada por dos pilotos de pruebas como comandante y piloto, con experiencia en este tipo de operaciones. Pero no estoy preocupado. Tenemos al mejor equipo de entrenamiento del mundo preparándonos para esta misión. Sí, es posible que haya retrasos, pero no será porque nosotros no estemos preparados.
Sobre las críticas a la tripulación de Artemis III formada exclusivamente por hombres
«Animo a preguntar directamente a las astronautas su opinión, si se sienten molestas, decepcionadas o indignadas»
Luca Parmitano
Astronauta de la ESA y piloto de Artemis III
—Se ha hablado mucho de que la tripulación de Artemis III está formada únicamente por hombres. Usted dijo que sus palabras al respecto fueron malinterpretadas. ¿Por qué?
—Lo que quise decir es que la diversidad adopta muchas formas. No se limita únicamente al género. Si observa nuestra tripulación, verá dos banderas diferentes, cuatro trayectorias completamente distintas, cuatro historias personales y cuatro personas muy diferentes entre sí. Mi intención era recordar que la diversidad tiene muchas dimensiones y que no deberíamos centrarnos solo en una. Estoy convencido de que habrá más mujeres astronautas en futuras misiones Artemis. Lo que me sorprendió no fue que en esta misión no hubiera ninguna mujer asignada, sino que eso se haya convertido en un tema de debate. Animaría a los medios de comunicación a preguntar directamente a las astronautas qué opinan ellas, si se sienten molestas, decepcionadas o indignadas. Son ellas quienes deberían responder a esa pregunta.

(ESA/NASA)
Sobre la teoría de que el hombre nunca pisó la Luna
«No se trata de una cuestión de fe, sino de ciencia y de tecnología. Si alguien no quiere aceptar las pruebas por pura actitud, no hay conversación posible»
Luca Parmitano
Astronauta de la ESA y piloto de Artemis III
—Tras Artemis II volvieron a surgir muchas teorías conspirativas sobre la llegada del hombre a la Luna. ¿Qué les diría a quienes siguen creyendo que todo fue un montaje?
—Creo que hay dos motivos por los que una persona puede creer en una teoría de la conspiración. El primero es el desconocimiento. Si alguien simplemente no conoce los hechos, entonces es nuestra responsabilidad seguir explicando la ciencia, la tecnología y cómo funcionan realmente misiones como Apolo o Artemis. Intentamos ofrecer toda la información posible para que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones. El segundo motivo es diferente. Hay personas que simplemente quieren llevar la contraria o generar polémica. En esos casos, no merece la pena entrar en la discusión. No se trata de una cuestión de fe, sino de ciencia y de tecnología. Si alguien no quiere aceptar las pruebas por pura actitud, no hay conversación posible.
—Existe una carrera evidente entre EE.UU. y China por volver a la Luna. ¿Cree que China podría adelantarse?
—Sí, por supuesto. Precisamente por eso la NASA está impulsando con tanta determinación este programa. El objetivo no es solo llegar a la Luna, sino hacerlo de una forma sostenible y con capacidad para permanecer allí a largo plazo. EE.UU. ya llegó a la Luna hace sesenta años. Ahora el reto es distinto: queremos construir una presencia permanente, explorar el entorno y aprender a utilizar los recursos disponibles sobre la superficie. Como europeos, queremos ser socios fuertes en ese esfuerzo y aportar toda nuestra experiencia y capacidades. Sí, es una carrera. Y si China llega antes, cuando nosotros lo hagamos será con la infraestructura y las capacidades que estamos desarrollando ahora mismo.
—Dentro de muy poco España tendrá la oportunidad de contemplar un eclipse total de Sol, una experiencia que sus compañeros de Artemis II pudieron vivir desde el espacio. ¿Qué les diría a quienes no muestran demasiado interés por este fenómeno?
—Les haría una pregunta: ¿qué es lo único que realmente nos llevamos al final de la vida? A mí no me interesa acumular dinero ni objetos. Lo único que quiero coleccionar son experiencias, porque son las que construyen nuestra vida. Cuando miramos hacia atrás, no recordamos las cosas que poseíamos, sino lo que hicimos y lo que vivimos. España está a punto de tener una oportunidad extraordinaria. Tengo amigos que van a viajar hasta allí solo para verlo. Si ahora mismo tuviera tiempo libre, me encantaría acompañarlos y disfrutar de una experiencia tan única. Hace poco hubo un eclipse total relativamente cerca de donde vivo en Estados Unidos, pero por mi trabajo solo pude salir unos minutos para observar el eclipse de forma parcial. Aun así, lo recuerdo perfectamente. Estoy convencido de que, si hubiera podido contemplarlo en su totalidad, ese recuerdo me habría acompañado toda la vida. Por eso mi consejo es vivir para acumular experiencias, no cosas materiales. Los objetos desaparecen. Los recuerdos permanecen.
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—Existe la idea de que los astronautas son personas muy serias, muy frías o casi perfectas. ¿Hay algún mito que le gustaría desmontar?
Sí. De hecho, intento hacerlo siempre que tengo ocasión. La gente suele pensar que los astronautas somos personas extraordinarias. Lo que hace falta es estar dispuesto a aprender constantemente. Este trabajo obliga a estudiar toda la vida, a volver una y otra vez a las aulas y a seguir formándose continuamente. Yo creo que somos personas muy normales que tenemos un trabajo extraordinario.
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