Un perro encerrado dentro de un coche mientras su propietario entra un momento en un supermercado o hace un recado rápido puede tener un fatal desenlace en días de mucho calor. En estos casos, puede surgir la duda de si es legal romper la ventanilla para salvar al animal.
Un perro encerrado dentro de un coche mientras su propietario entra un momento en un supermercado o hace un recado rápido puede tener un fatal desenlace en días de mucho calor. En estos casos, puede surgir la duda de si es legal romper la ventanilla para salvar al animal.Seguir leyendo…
Un perro encerrado dentro de un coche mientras su propietario entra un momento en un supermercado o hace un recado rápido puede tener un fatal desenlace en días de mucho calor. En estos casos, puede surgir la duda de si es legal romper la ventanilla para salvar al animal.
La respuesta no es un simple sí o no. En España no existe ninguna ley que autorice automáticamente a un ciudadano a romper el cristal de un vehículo para rescatar a un perro, pero tampoco significa que hacerlo sea ilegal en todos los casos. Todo dependerá de las circunstancias.
Qué hacer si ves un perro encerrado en el coche
La primera reacción de muchas personas al ver un perro encerrado en un coche es intentar sacar al animal cuanto antes. Sin embargo, como explica el guardia civil Óscar Fernández a Moveo, antes de actuar hay que avisar a los servicios de emergencia para que puedan valorar la situación: “Lo primero que recomendamos es llamar inmediatamente al 062 o al 112 e informar de la ubicación exacta y del estado del animal”.

Mientras llega la patrulla, el agente recomienda no marcharse del lugar. “Es importante quedarse, intentar localizar al propietario si es posible y observar al perro sin poner en riesgo la propia seguridad”. Ese último punto es especialmente importante.
El estado del animal puede ayudar a los servicios de emergencia a decidir cómo intervenir. “Para los agentes es importante saber si el animal presenta síntomas de golpe de calor, como jadeo extremo, apatía, convulsiones o pérdida de conocimiento”, apunta Fernández.
Es importante quedarse, intentar localizar al propietario si es posible y observar al perro sin poner en riesgo la propia seguridad
Siempre que sea posible, también conviene intentar localizar al propietario. Si el coche está estacionado en un supermercado, un centro comercial o un aparcamiento con servicio de megafonía, un aviso por matrícula puede resolver la situación en pocos minutos. Mientras tanto, hay un protocolo de actuación: “Nuestra prioridad es valorar el riesgo para el animal y actuar con la mayor rapidez posible para garantizar su bienestar”.
¿Se puede romper la ventanilla para salvar al perro?
Aunque en redes sociales circulan bulos que aseguran que basta con fotografiar al perro encerrado para poder romper el cristal sin consecuencias, eso no es cierto. El Código Penal no concede un permiso específico para dañar un vehículo privado con el objetivo de rescatar un animal. Si una persona rompe la ventanilla, el propietario puede reclamar posteriormente los daños e incluso denunciar por un delito leve de daños.

La única vía que podría eximir de responsabilidad es la figura del estado de necesidad, prevista en el artículo 20.5 del Código Penal. No supone una autorización previa para actuar, sino una posible exención de responsabilidad que deberá valorar posteriormente un juez. Para ello deberán concurrir varios requisitos: que exista un peligro real e inminente para la vida del animal, que el daño causado sea menor que el que se pretendía evitar y que no existiera otra alternativa razonable.
Si se acredita que existía una situación de necesidad para evitar un mal mayor, romper la ventanilla puede estar plenamente justificado
Ese mismo criterio es el que siguen los agentes cuando llegan al lugar. Como explica Fernández: “Cada caso se analiza de forma individual. Valoramos si existía un peligro real e inminente para la vida del animal, si no había otra alternativa menos lesiva, el tiempo que llevaba el perro encerrado, las condiciones ambientales, si se había avisado previamente a los servicios de emergencia y el estado en el que se encontraba el animal cuando se produjo la intervención. Si se acredita que existía una situación de necesidad para evitar un mal mayor, esa actuación puede estar plenamente justificada”.
En pocos minutos sube la temperatura en el habitáculo
El motivo por el que estas situaciones pueden convertirse rápidamente en una emergencia es sencillo: el interior de un vehículo se calienta mucho más deprisa de lo que la mayoría imagina. La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda cada verano que un coche estacionado puede alcanzar temperaturas extremadamente elevadas debido al efecto invernadero. Incluso con unos 20 o 22 ºC en el exterior, el habitáculo puede aproximarse a los 40 ºC en apenas diez minutos y seguir aumentando con rapidez. Durante los episodios de calor extremo, cuando en el exterior se rondan los 40 ºC, el interior puede superar fácilmente los 70 ºC.

Los perros son especialmente vulnerables porque apenas sudan y regulan su temperatura corporal principalmente mediante el jadeo. Cuando el aire que respiran también está caliente, ese mecanismo deja de ser eficaz y el golpe de calor puede aparecer en cuestión de minutos. Los primeros síntomas suelen ser jadeo intenso, respiración acelerada, salivación abundante, apatía, desorientación o pérdida de coordinación. Si la exposición continúa, pueden aparecer convulsiones, pérdida de conocimiento e incluso un fallo multiorgánico con consecuencias mortales.
La experiencia de la Guardia Civil demuestra que todavía existen muchas falsas creencias sobre este riesgo. Como advierte Fernández, “el más habitual es pensar que ‘solo son cinco minutos’ o que dejar una ventanilla un poco abierta evita el peligro. Es completamente falso. En verano, la temperatura dentro de un vehículo puede superar los 50 o 60 grados en muy poco tiempo, incluso aunque el coche esté a la sombra o las ventanillas estén entreabiertas. Otro error frecuente es creer que un perro aguanta mejor el calor que una persona, cuando en realidad puede sufrir un golpe de calor en cuestión de minutos”.
Qué sanciones contempla la Ley de Bienestar Animal
La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales prohíbe dejar a una mascota sola dentro de un vehículo cuando las condiciones térmicas o ambientales puedan poner en peligro su salud o su vida. La norma no fija un tiempo determinado, sino el riesgo al que queda expuesto el animal.

Las sanciones administrativas varían en función de la gravedad de los hechos. Así, las infracciones leves pueden castigarse con multas de entre 500 y 10.000 euros; las graves, entre 10.001 y 50.000 euros; y las muy graves (cuando el animal sufre daños irreversibles o fallece), pueden alcanzar los 200.000 euros, sin perjuicio de las posibles responsabilidades penales que pudieran derivarse.
En la práctica, la única forma de dejar a un perro dentro de un vehículo con ciertas garantías es que este mantenga una temperatura adecuada durante toda la parada. Algunos coches eléctricos e híbridos enchufables incorporan funciones que permiten mantener activo el climatizador con el vehículo estacionado, aunque incluso en esos casos los expertos recomiendan evitar dejar al animal solo.
La rapidez puede salvar una vida
Si finalmente ha sido necesario sacar al perro del vehículo porque existía un riesgo evidente para su vida, conviene trasladarlo inmediatamente a una zona de sombra y comenzar a reducir su temperatura corporal de forma gradual. Los veterinarios recomiendan aplicar agua fresca (nunca helada) sobre el cuello, el abdomen o las almohadillas y acudir cuanto antes a un centro veterinario, incluso aunque el animal parezca haberse recuperado.

La importancia de actuar con rapidez no es una hipótesis. Fernández explica: “Hemos intervenido en situaciones en las que la rapidez del aviso de un ciudadano ha permitido salvar la vida del animal, y también en otras en las que unos minutos de retraso han tenido consecuencias fatales. Por eso insistimos tanto en que, ante la mínima sospecha de que un perro puede estar sufriendo un golpe de calor dentro de un vehículo, no hay que restarle importancia”.
Avisar cuanto antes puede marcar la diferencia entre un rescate con final feliz y una tragedia
La misma recomendación se aplica cuando quien permanece encerrado en el vehículo es un menor: la prioridad siempre debe ser avisar inmediatamente a los servicios de emergencia. Si existe un peligro real e inminente y no hay otra alternativa razonable, cualquier actuación posterior se valorará en función de las circunstancias concretas.
Porque, tanto si se trata de un perro como de un niño, el interior de un coche puede convertirse en una trampa mortal en cuestión de minutos. La experiencia de la Guardia Civil demuestra que una actuación rápida puede ser decisiva. Como resume Óscar Fernández: “Avisar cuanto antes puede marcar la diferencia entre un rescate con final feliz y una tragedia”.
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