Todo a punto para el lanzamiento del Roman, el telescopio que mira a lo grande

La astronomía de la próxima década tiene nombre de mujer. Y ese nombre es Nancy Grace Roman, la brillante científica estadounidense sin la cual el famoso telescopio espacial Hubble nunca habría visto la luz. Roman, que en el año 1959 hizo pedazos el techo de cristal al convertirse en la primera mujer en ostentar un cargo ejecutivo en la NASA como jefa de Astronomía, soñó toda su vida con un enjambre de observatorios espaciales que vigilaran el cosmos libres de la neblina que impone la atmósfera terrestre. Y hoy, la ciencia espacial salda la deuda que tenía con ella.Si todo marcha según lo previsto , este mismo domingo, 30 de agosto, a las 13:26 hora peninsular española, el nuevo telescopio espacial se incorporará a la flotilla de instrumentos con la que el ser humano trata de comprender los secretos del Universo. Y lo hará equipado con unas capacidades sencillamente inéditas. Nancy Grace Roman, de hecho, será capaz de lograr proezas que ni el veterano Hubble ni su flamante sucesor, James Webb, podrán igualar jamás. Y es que, si el telescopio Webb fue concebido y diseñado para asomarse a lo más profundo y remoto del tiempo, el Roman ha nacido para ver con la máxima amplitud.Una inmensa ventana al UniversoImaginemos por un momento que queremos contemplar un enorme y bello mosaico romano en el suelo de un palacio. Mirar el Universo con el Hubble o con el James Webb es, salvando las distancias, como observar ese mosaico a través de una pajita para beber: podemos examinar una sola tesela con una nitidez sobrecogedora y un detalle asombroso, pero al hacerlo perderemos irremediablemente el contexto general. El Roman, por el contrario, equivale a abrir de par en par un ventanal panorámico que nos permite contemplar el cuadro entero de un solo vistazo.Mirar el cosmos con el Hubble o el James Webb es como observar por una pajita; el Roman, en cambio, es como abrir un inmenso ventanal panorámicoTécnicamente, el espejo principal del telescopio mide 2,4 metros de diámetro, exactamente lo mismo que el del Hubble (aunque casi un 80% más ligero debido al uso de nuevos materiales) y casi tres veces menos que el del Webb. Pero la revolución no está en el tamaño, sino en lo que hay detrás de ese espejo: su Instrumento de Campo Amplio (WFI), en efecto, es una colosal cámara infrarroja de 300 megapíxeles cuyo campo de visión es al menos 100 veces mayor que el del instrumento infrarrojo del Hubble. Dicho de un modo más gráfico: cada fotografía que capte el Roman abarcará una porción del firmamento mayor que el tamaño de la Luna llena vista desde la Tierra.«Sus capacidades de sondeo -aseguraba hace poco el administrador de la NASA, Jared Isaacman- son más de 1.000 veces más rápidas que las del Hubble, y puede cartografiar 200 veces más cielo en una sola imagen. Lo que al Hubble le costaría 2.000 años de procesar, Roman puede hacerlo en un año; las imágenes que capture serán tan grandes que no existe una pantalla lo suficientemente grande para mostrarlas». Hablamos de generar cerca de 500 terabytes de datos cada año.Ilustración del telescopio Roman. NASAEl ‘Google Maps’ del cosmosTras su despegue a lomos de un cohete Falcon Heavy de Space X, el observatorio viajará 1,5 millones de kilómetros hasta estacionarse en el Punto de Lagrange 2 (L2), ese perfecto ‘balcón’ gravitatorio en el que la gravedad del Sol y la Tierra se equilibran y donde ya opera el James Webb. Aunque los dos telescopios no competirán. Lejos de eso, formarán un equipo imbatible. El Roman ejercerá de ‘Google Maps’ galáctico, rastreando millones de estrellas a la vez . Al observar porciones tan masivas del cielo simultáneamente, capturará fenómenos fugaces que el Webb, con su ‘visión de túnel’, pasaría por alto.Lo que al legendario Hubble le costaría 2.000 años procesar, el telescopio Roman podrá hacerlo en apenas un año, generando casi 500 terabytes anualesPor ejemplo, el nuevo telescopio podrá atrapar en directo el brutal choque de dos estrellas de neutrones, cadáveres estelares tan increíblemente densos que una sola cucharada de su materia pesa tanto como el mismísimo Monte Everest. Y luego, una vez que el Roman marque la ‘X’ en el mapa espacial, otros instrumentos, entre ellos el Webb, podrán girar para investigar el suceso al detalle.A pesar de esta gran ventaja, sin embargo, el gran objetivo del telescopio no será ese, sino el de ‘cazar’ por fin a la esquiva materia oscura. El 95% del Universo está compuesto por dos fantasmas indetectables: la materia oscura (la argamasa invisible que evita que las galaxias se deshagan mientras giran) y la energía oscura (la desconcertante fuerza que obliga al cosmos a expandirse cada vez más rápido).El Roman, encapsulado dentro de la cofia de carga útil en el Centro Espacial Kennedy en Florida. NASA/Sydney Rohde (Rocz)El observatorio actuará como un colosal ‘Google Maps’ galáctico, marcando los fenómenos más violentos y extraños para que otros telescopios los investiguen al detallePara atraparlos, un equipo liderado por Elisabeth Krause, en la Universidad de Arizona, utilizará las nuevas capacidades del Roman. Tim Eifler, copresidente del grupo de cosmología de la misión, asegura que «esta infraestructura nos llevará desde los catálogos hasta la interpretación cosmológica. Podremos hacer cosas como determinar cuánta energía oscura y materia oscura hay en el Universo».Eclipses artificiales para buscar ‘otras Tierras’Junto a su enorme cámara, Roman lleva a bordo una segunda maravilla técnica: un Coronógrafo de última generación. Se trata de un complejo mecanismo de máscaras, prismas y espejos deformables capaz de provocar un ‘eclipse artificial’, tapando de forma impecable el deslumbrante brillo de una estrella lejana para dejar al descubierto a los exoplanetas que la orbitan.Su revolucionario coronógrafo realizará asombrosos eclipses artificiales para lograr desvelar planetas que son cien millones de veces más tenues que sus propias estrellasLa precisión de esta tecnología roza lo increíble, y permite detectar mundos hasta 100 millones de veces más tenues que sus estrellas anfitrionas, lo que supone un salto cualitativo de entre 100 y 1.000 veces respecto a cualquier coronógrafo espacial actual. Un paso de vital importancia para un futuro Observatorio de Mundos Habitables, el próximo gran proyecto de la NASA para hallar vida fuera de la Tierra.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La simple huella de una bota en la Luna podría albergar vida terrestre noticia Si El escriba egipcio que inventó la cerradura para proteger su casaRoman, además, unirá fuerzas con la sonda europea Euclid, cuyos barridos aún más amplios se verán corregidos por la precisión de la óptica estadounidense, y se complementará desde tierra con el veloz Observatorio Vera C. Rubin. Como detalle final para esta aventura, el observatorio lleva adherida una placa conmemorativa con más de 1,3 millones de nombres de personas de todo el planeta, dispuestas a viajar, al menos en espíritu, hacia el vacío estelar. A partir de diciembre, cuando finalice su fase de calibración y empiece sus observaciones, la NASA hará públicas sus primeras imágenes. Prepárense, porque nuestro asiento en primera fila para desvelar el Universo está a punto de mejorar drásticamente. La astronomía de la próxima década tiene nombre de mujer. Y ese nombre es Nancy Grace Roman, la brillante científica estadounidense sin la cual el famoso telescopio espacial Hubble nunca habría visto la luz. Roman, que en el año 1959 hizo pedazos el techo de cristal al convertirse en la primera mujer en ostentar un cargo ejecutivo en la NASA como jefa de Astronomía, soñó toda su vida con un enjambre de observatorios espaciales que vigilaran el cosmos libres de la neblina que impone la atmósfera terrestre. Y hoy, la ciencia espacial salda la deuda que tenía con ella.Si todo marcha según lo previsto , este mismo domingo, 30 de agosto, a las 13:26 hora peninsular española, el nuevo telescopio espacial se incorporará a la flotilla de instrumentos con la que el ser humano trata de comprender los secretos del Universo. Y lo hará equipado con unas capacidades sencillamente inéditas. Nancy Grace Roman, de hecho, será capaz de lograr proezas que ni el veterano Hubble ni su flamante sucesor, James Webb, podrán igualar jamás. Y es que, si el telescopio Webb fue concebido y diseñado para asomarse a lo más profundo y remoto del tiempo, el Roman ha nacido para ver con la máxima amplitud.Una inmensa ventana al UniversoImaginemos por un momento que queremos contemplar un enorme y bello mosaico romano en el suelo de un palacio. Mirar el Universo con el Hubble o con el James Webb es, salvando las distancias, como observar ese mosaico a través de una pajita para beber: podemos examinar una sola tesela con una nitidez sobrecogedora y un detalle asombroso, pero al hacerlo perderemos irremediablemente el contexto general. El Roman, por el contrario, equivale a abrir de par en par un ventanal panorámico que nos permite contemplar el cuadro entero de un solo vistazo.Mirar el cosmos con el Hubble o el James Webb es como observar por una pajita; el Roman, en cambio, es como abrir un inmenso ventanal panorámicoTécnicamente, el espejo principal del telescopio mide 2,4 metros de diámetro, exactamente lo mismo que el del Hubble (aunque casi un 80% más ligero debido al uso de nuevos materiales) y casi tres veces menos que el del Webb. Pero la revolución no está en el tamaño, sino en lo que hay detrás de ese espejo: su Instrumento de Campo Amplio (WFI), en efecto, es una colosal cámara infrarroja de 300 megapíxeles cuyo campo de visión es al menos 100 veces mayor que el del instrumento infrarrojo del Hubble. Dicho de un modo más gráfico: cada fotografía que capte el Roman abarcará una porción del firmamento mayor que el tamaño de la Luna llena vista desde la Tierra.«Sus capacidades de sondeo -aseguraba hace poco el administrador de la NASA, Jared Isaacman- son más de 1.000 veces más rápidas que las del Hubble, y puede cartografiar 200 veces más cielo en una sola imagen. Lo que al Hubble le costaría 2.000 años de procesar, Roman puede hacerlo en un año; las imágenes que capture serán tan grandes que no existe una pantalla lo suficientemente grande para mostrarlas». Hablamos de generar cerca de 500 terabytes de datos cada año.Ilustración del telescopio Roman. NASAEl ‘Google Maps’ del cosmosTras su despegue a lomos de un cohete Falcon Heavy de Space X, el observatorio viajará 1,5 millones de kilómetros hasta estacionarse en el Punto de Lagrange 2 (L2), ese perfecto ‘balcón’ gravitatorio en el que la gravedad del Sol y la Tierra se equilibran y donde ya opera el James Webb. Aunque los dos telescopios no competirán. Lejos de eso, formarán un equipo imbatible. El Roman ejercerá de ‘Google Maps’ galáctico, rastreando millones de estrellas a la vez . Al observar porciones tan masivas del cielo simultáneamente, capturará fenómenos fugaces que el Webb, con su ‘visión de túnel’, pasaría por alto.Lo que al legendario Hubble le costaría 2.000 años procesar, el telescopio Roman podrá hacerlo en apenas un año, generando casi 500 terabytes anualesPor ejemplo, el nuevo telescopio podrá atrapar en directo el brutal choque de dos estrellas de neutrones, cadáveres estelares tan increíblemente densos que una sola cucharada de su materia pesa tanto como el mismísimo Monte Everest. Y luego, una vez que el Roman marque la ‘X’ en el mapa espacial, otros instrumentos, entre ellos el Webb, podrán girar para investigar el suceso al detalle.A pesar de esta gran ventaja, sin embargo, el gran objetivo del telescopio no será ese, sino el de ‘cazar’ por fin a la esquiva materia oscura. El 95% del Universo está compuesto por dos fantasmas indetectables: la materia oscura (la argamasa invisible que evita que las galaxias se deshagan mientras giran) y la energía oscura (la desconcertante fuerza que obliga al cosmos a expandirse cada vez más rápido).El Roman, encapsulado dentro de la cofia de carga útil en el Centro Espacial Kennedy en Florida. NASA/Sydney Rohde (Rocz)El observatorio actuará como un colosal ‘Google Maps’ galáctico, marcando los fenómenos más violentos y extraños para que otros telescopios los investiguen al detallePara atraparlos, un equipo liderado por Elisabeth Krause, en la Universidad de Arizona, utilizará las nuevas capacidades del Roman. Tim Eifler, copresidente del grupo de cosmología de la misión, asegura que «esta infraestructura nos llevará desde los catálogos hasta la interpretación cosmológica. Podremos hacer cosas como determinar cuánta energía oscura y materia oscura hay en el Universo».Eclipses artificiales para buscar ‘otras Tierras’Junto a su enorme cámara, Roman lleva a bordo una segunda maravilla técnica: un Coronógrafo de última generación. Se trata de un complejo mecanismo de máscaras, prismas y espejos deformables capaz de provocar un ‘eclipse artificial’, tapando de forma impecable el deslumbrante brillo de una estrella lejana para dejar al descubierto a los exoplanetas que la orbitan.Su revolucionario coronógrafo realizará asombrosos eclipses artificiales para lograr desvelar planetas que son cien millones de veces más tenues que sus propias estrellasLa precisión de esta tecnología roza lo increíble, y permite detectar mundos hasta 100 millones de veces más tenues que sus estrellas anfitrionas, lo que supone un salto cualitativo de entre 100 y 1.000 veces respecto a cualquier coronógrafo espacial actual. Un paso de vital importancia para un futuro Observatorio de Mundos Habitables, el próximo gran proyecto de la NASA para hallar vida fuera de la Tierra.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La simple huella de una bota en la Luna podría albergar vida terrestre noticia Si El escriba egipcio que inventó la cerradura para proteger su casaRoman, además, unirá fuerzas con la sonda europea Euclid, cuyos barridos aún más amplios se verán corregidos por la precisión de la óptica estadounidense, y se complementará desde tierra con el veloz Observatorio Vera C. Rubin. Como detalle final para esta aventura, el observatorio lleva adherida una placa conmemorativa con más de 1,3 millones de nombres de personas de todo el planeta, dispuestas a viajar, al menos en espíritu, hacia el vacío estelar. A partir de diciembre, cuando finalice su fase de calibración y empiece sus observaciones, la NASA hará públicas sus primeras imágenes. Prepárense, porque nuestro asiento en primera fila para desvelar el Universo está a punto de mejorar drásticamente.  

La astronomía de la próxima década tiene nombre de mujer. Y ese nombre es Nancy Grace Roman, la brillante científica estadounidense sin la cual el famoso telescopio espacial Hubble nunca habría visto la luz. Roman, que en el año 1959 hizo pedazos el techo de … cristal al convertirse en la primera mujer en ostentar un cargo ejecutivo en la NASA como jefa de Astronomía, soñó toda su vida con un enjambre de observatorios espaciales que vigilaran el cosmos libres de la neblina que impone la atmósfera terrestre. Y hoy, la ciencia espacial salda la deuda que tenía con ella.

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