Santi Rodríguez, actor y humorista: “Mi ángel de la guarda me ha pedido ya una baja temporal; entre los accidentes y el infarto, no para conmigo”

Hay rostros que se quedan a vivir en el imaginario colectivo y el de Santi Rodríguez (Málaga, 1965) es, indiscutiblemente, uno de ellos. Aunque nació en la Costa del Sol, se crió y echó raíces en Jaén, una tierra de la que ejerce como el embajador más devoto. Actor, humorista y escritor, su carrera explotó en la televisión nacional gracias a su icónico papel de “el frutero” en la mítica serie 7 vidas, un personaje tan hilarante como impertinente que dejó una huella imborrable en millones de espectadores. Sin embargo, encasillar a Rodríguez en un solo registro sería un error: su versatilidad lo ha llevado a triunfar en el cine, a publicar libros y a recorrer España entera con sus monólogos y obras teatrales, demostrando una calidez humana que traspasa cualquier pantalla.

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 El cómico andaluz, de 60 años, explica que nunca ha tenido moto ni ha sido motero, aunque utilizó algunas veces la Vespino de su hermana  

Hay rostros que se quedan a vivir en el imaginario colectivo y el de Santi Rodríguez (Málaga, 1965) es, indiscutiblemente, uno de ellos. Aunque nació en la Costa del Sol, se crió y echó raíces en Jaén, una tierra de la que ejerce como el embajador más devoto. Actor, humorista y escritor, su carrera explotó en la televisión nacional gracias a su icónico papel de “el frutero” en la mítica serie 7 vidas, un personaje tan hilarante como impertinente que dejó una huella imborrable en millones de espectadores. Sin embargo, encasillar a Rodríguez en un solo registro sería un error: su versatilidad lo ha llevado a triunfar en el cine, a publicar libros y a recorrer España entera con sus monólogos y obras teatrales, demostrando una calidez humana que traspasa cualquier pantalla.

Actualmente, el cómico andaluz sigue demostrando que su hábitat natural son las tablas. Se encuentra plenamente sumergido en la gira de su exitoso espectáculo teatral ¿Nos damos un viaje?, en el que, desde el humor y la complicidad, invita al espectador a recorrer rincones del mundo sin necesidad de pasaporte. Asimismo, el 20 de junio interpretará su show anterior Como en la casa de uno…(en ningún sitio) en el Aquitània Teatre de Barcelona, un monólogo donde desgrana con su habitual ingenio los viajes, el turismo y la capacidad del ser humano para meter la pata en el extranjero. Además, compagina las funciones con su aplaudida faceta solidaria, colaborando activamente con diversas asociaciones. A sus 60 años, tras haber sobrevivido a un infarto y a un grave accidente de tráfico, Santi Rodríguez atesora una sabiduría de asfalto y vida. Hablamos con él en una charla pausada, con sabor a viaje largo, donde la movilidad se convierte en la perfecta metáfora de su propia trayectoria profesional y personal.

El humorista actúa en la obra '¿Nos damos un viaje?'
El humorista actúa en la obra ‘¿Nos damos un viaje?’Guay Agencia Creativa

Naciste en Málaga, creciste en Jaén y has trabajado por toda España. ¿Cuál es tu verdadero lugar de origen?

Realmente, sin renunciar a Málaga, me considero de Jaén porque es donde llevo toda la vida, desde que tengo uso de razón. Luego, la gente me recibe con mucho cariño en muchísimos sitios; se ve que el dichoso frutero dejó huella en un montón de gente. Es muy bonito que te reciban con los brazos abiertos vayas donde vayas.

Si tu vida fuese una carretera, ¿en qué tramo estás ahora? ¿Autopista, carretera secundaria o puerto de montaña?

Yo creo que estaría en un área de servicio. Puerto de montaña no, porque eso significaría que estoy en un momento complicado o duro, y yo ahora me encuentro bien a todos los niveles. Tengo más tiempo para mí y no hago prácticamente nada de televisión. Al recapacitar me he dicho: “Joder, si es que no necesito tanto trabajo”. Las niñas están mayores, ya no hay tantos gastos y la vida se nos pasa sin darnos cuenta. Lo más valioso que tenemos es nuestro tiempo y no lo cuidamos. En el área de servicio disfruto del viaje, pero descansando.

Si mi vida fuese una carretera, creo que estaría en un área de servicio; disfruto del viaje per descansando

¿Tiene más valor para ti ganar tiempo que ganar velocidad?

Cada vez hablo más de eso con mis amigos: se nos va el tiempo. Hace poco hice el Camino de Santiago y se lo recomiendo a todo el mundo; sea cual sea tu motivación, es sanador. Fui con un solo amigo, tuve mucho tiempo para meditar y fue increíble.

¿Eres de los que conducen para llegar o de los que aprovechan el viaje para pensar?

En los dos grupos. Hago muchísimos kilómetros al año en coche, avión y tren, pero cuando conduzco me da tiempo a recapacitar en muchas cosas mientras llego al destino.

El actor tuvo un Citroën ZX
El actor tuvo un Citroën ZXCitroën

Tras tantos kilómetros acumulados entre teatros y hoteles, ¿qué te ha enseñado la carretera sobre España que no se aprenda en un plató?

Que está todo lleno de baches. En la vida también los hay, pero en la carretera más que nunca. Las cosas están como están y el dinero tiene que ir para otras cosas.

Si tuvieras que contar tu biografía a través de tus coches, ¿cómo sería ese recorrido?

Tuve primero un Citroën AX, un utilitario pequeñito y muy práctico que me llevó a todos lados. Luego un ZX, algo más grande. Después un Skoda Octavia cuando me casé, mirando la amplitud para las peques. Luego un Mercedes, un coche más serio, y más tarde dos X6; uno de ellos me salvó la vida. El que tengo ahora es un Lexus. Moto nunca he tenido; a mi hermana le compraron una Vespino que me dejaba a veces, pero no he sido motero.

Me quedé dormido conduciendo y tuve un choque gordo; si no llega a ser por el coche que llevaba, ahora no estaría aquí

Has mencionado que uno de tus coches te salvó la vida. ¿Qué pasó?

Me quedé dormido conduciendo. Si no llega a ser por ese coche, no estaría aquí. Tuve un impacto gordo. Y con el otro X6 tuve otro golpe porque un coche se incorporó a la autovía y me arrancó todo el lateral. Me protegió el coche. El ángel de la guarda me ha pedido ya una baja temporal; entre los accidentes, el infarto y otra ocasión en la que estuve tres minutos clínicamente muerto, me dice: “Mira, dame un respiro, que es que no paro contigo”.

¿Cuál fue el primer viaje que te hizo sentir que el mundo era mucho más grande de lo que imaginabas?

El primero solo fue al terminar octavo de EGB, fuimos hasta Ávila y me pareció que estaba muy lejos. Pero el viaje grande con el que flipé fue Costa Rica. Además fue muy especial porque el día de mi cumpleaños me dio un infarto allí. A pesar de eso, fíjate si es un país increíble que lo recuerdo como mi mejor viaje. De hecho, fue el más surrealista: me volví sin saber que me había dado el infarto y me enteré al ingresar en el hospital al llegar a España.

El actor con uno de sus perros, Bimbo 
El actor con uno de sus perros, Bimbo Cedida

¿Aprovechas los trayectos para alimentar tus espectáculos?

Sí, me interesa vivir cosas distintas, aprender de las costumbres y tomar notas. A veces no disfruto del paisaje por estar pendiente de lo que comen o de si sale un chiste. Me tengo que decir: “Vete a disfrutar y ya escribirás”. Tengo un imán especial para meter la pata y para las situaciones llamativas; soy muy torpe y muy normal, así que me pasa lo que a cualquiera y ya tengo el trabajo medio hecho. Costa Rica me cambió mucho, igual que un viaje a Nueva York en Navidad con mi mujer y mi hija.

¿Dónde te has sentido más extranjero y dónde más en casa fuera de tu tierra?

Más extranjero en un crucero por el norte, al bajar en San Petersburgo. Me sentí completamente… dije: “Dios mío, que no me quede aquí porque me muero de asco, no me va a entender nadie”. Había poca gente en la calle y no vi nada familiar. ¿En casa fuera de España? En Costa Rica, me sentí muy a gusto.

La tecnología nos ha atocinado; antes llegaba a los sitios perfectamente sin GPS, con un mapa inmenso con el que te orientabas

Cuando regresas en coche a Jaén tras una gira, ¿qué es lo primero que te hace sentir que ya estás en casa?

Cuando voy conduciendo y paso el cartel que pone “Provincia de Jaén”. Y luego, mi sofá. Tiene ya hecho el huequecito en el cojín, que es como la huella de mi pereza.

¿Qué relación tienes con la tecnología? ¿Confías en el GPS o en tu instinto?

La tecnología nos ha atocinado. Antes llegaba a los sitios perfectamente sin GPS; teníamos un mapa inmenso que desplegabas y que luego no había manera de volver a doblar, pero te orientabas. Ahora voy con GPS, con mil informaciones, y a veces me meto por la calle que no es.

Rodríguez asegura que Costa Rica le cambió mucho, igual que un viaje a Nueva York en Navidad con su mujer e hija
Rodríguez asegura que Costa Rica le cambió mucho, igual que un viaje a Nueva York en Navidad con su mujer e hijaGTRES

¿Te gusta conducir en silencio o con banda sonora?

Me gusta conducir entretenido. Aprovecho los viajes para llamar a los amigos y ponerme al día; me programo las llamadas durante el camino. Prefiero las conversaciones a la música. A veces pongo la radio para enterarme de qué pasa, pero cuando veo que sigue el mismo desastre que el día anterior, pongo música para olvidarme.

¿Se nota un cariño más cercano cuando actúas en pueblos pequeños?

Sin duda. En los sitios pequeños pasan menos cosas. Cuando llegas, el contacto con el público y sus reacciones son mucho mayores, y la sensación final es inmensamente mejor.

Me gusta conducir entretenido; aprovecho los viajes para llamar a los amigos y ponerme al día

¿Qué paisaje español te obliga a levantar la vista cada vez que pasas?

Los parques naturales de Jaén son increíbles, y Galicia es espectacular. Pero te digo en serio que cuando salgo de Barcelona y paso por donde sé que está la Moreneta, en Montserrat, ahí levanto la vista siempre. Ese entorno es mágico e hipnótico, tengas creencias o no. Siempre que paso por ahí, paro con el coche y me quedo un rato mirando.

Si pudieras compartir un viaje en coche con un personaje histórico, ¿con quién te subirías?

Indudablemente con Jesucristo. La religión forma parte de mi vida —hablo de la religión, no de la iglesia— y es mi referente a la hora de comportarme con los demás y ayudar a asociaciones. Le preguntaría muchas cosas porque veo muchas injusticias que intuyo pero no entiendo. Viajar con un personaje de ficción como Superman no tendría sentido, terminaría cabreado al ver que yo paso todavía más miseria al lado de un tío así.

El humorista Santi Rodríguez, en 'Espíritu' 
El humorista Santi Rodríguez, en ‘Espíritu’ Europa Press

¿Cuál es la mejor lección que te ha enseñado un imprevisto en la carretera?

Que todo tiene solución menos la muerte. Un atasco te enseña que hay que tener más paciencia, que vamos demasiado deprisa y que a veces hay que parar y respirar. Los retrasos siempre tienen una explicación que acabas entendiendo a toro pasado. Hay que disfrutar el camino.

Si pudieras poner un mensaje en una valla imaginaria que viesen todos los conductores, ¿cuál sería?

“Entre nosotros tenemos muchas más cosas en común que cosas que nos separan”.

Cuando mires hacia atrás dentro de muchos años, ¿qué te gustaría que dijeran de tu recorrido?

Que hice el camino divertido siendo una buena persona.

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