Renfe ya tiene asumido el portazo de Francia a sus planes de crecimiento en el país y mira ahora a Portugal como nueva apuesta de internacionalización. La compañía ha iniciado el proceso para homologar sus trenes Talgo de las series 106 y 107, con la vista puesta en el corredor de alta velocidad que se construye entre Lisboa y Oporto, y más tarde en el que unirá Lisboa y Madrid.
El grupo se apoya en las ventajas técnicas de los trenes de Talgo para llegar al país
Renfe ya tiene asumido el portazo de Francia a sus planes de crecimiento en el país y mira ahora a Portugal como nueva apuesta de internacionalización. La compañía ha iniciado el proceso para homologar sus trenes Talgo de las series 106 y 107, con la vista puesta en el corredor de alta velocidad que se construye entre Lisboa y Oporto, y más tarde en el que unirá Lisboa y Madrid.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, adelantó ayer la noticia en una entrevista con Europa Press en la que destacó el encaje de estos modelos de Talgo con las infraestructuras portuguesas, donde los tramos estándar de alta velocidad conviven con el ancho ibérico, que es algo mayor. Los Talgo se adaptan a ambas modalidades, lo que puede darles ventaja competitiva en el país vecino.
Óscar Puente dice que la entrada será “más sencilla”, pero en Portugal también hay reticencias
El Gobierno espera encontrar un entorno en el mercado portugués más favorable que en Francia, donde Renfe no ha encontrado más que trabas en su intento de llegar a París. “No hay que empecinarse en cosas que parecen difíciles, por lo que estamos cambiando nuestras ideas, enfocándolas más hacia Portugal”, afirmó Puente en relación con la aventura francesa. Portugal es “un territorio en el que vamos a trabajar mucho más cómodos y vamos a tener una entrada más sencilla”, añadió.
La red de alta velocidad portuguesa está por desarrollar, con la vista puesta en la conexión entre Lisboa y Oporto, prevista para el 2032. Casi en esa fecha también debería ser posible unir Vigo con Oporto mediante un enlace internacional en el que se usen los dos anchos de vía. Por lo pronto, el homólogo de Renfe, Comboios de Portugal (CP), ya ha lanzado un concurso para comprar 12 trenes por algo más de 500 millones. Alstom tiene opciones porque fabrica en Portugal, pero las soluciones técnicas de Talgo le convierten en un serio aspirante.
Fuentes de Renfe indican que la empresa aspira a entrar como operador en el país vecino, con lo que asumiría un papel equivalente al de la francesa Ouigo o la italiana Iryo en España. Para ello, tiene el modelo 106 de Talgo, que es con el que operan AVE y Avlo, y que presta los servicios de alta velocidad de Galicia al ser el único que puede cambiar de ancho de vía. Parte del trazado entre España y Portugal sería con ancho ibérico. El otro modelo, el 107, corresponde a los antiguos trenes hotel, ahora transformados. Renfe aún no ha recibido todavía ninguna unidad del 107 de Talgo, pero los pedidos ya están en pruebas.
Para Renfe, Portugal ocupa ahora un lugar relevante en sus planes de internacionalización, con los que aspira a alcanzar lo equivalente al 10% de sus ingresos. Limitado el crecimiento en Francia a Lyon y Marsella, tiene el 33% del operador italiano Arenaways, participa en el AVE de La Meca y ofrece asesoría en México. En la francesa SNFC no ha encontrado la reciprocidad esperada, pese a la apertura de la alta velocidad española a Ouigo.
Otras fuentes avisan de que la portuguesa CP está intentando aprender del negocio de Renfe y de que la entrada del operador español en el país también “levanta ampollas”, como ha ocurrido con otras inversiones españolas. Temen que una empresa más grande les quite una buena porción del negocio y se haga con una posición hegemónica a nivel peninsular. El Gobierno de Luís Montenegro ya puso reticencias a la compra por CaixaBank de Novo Banco, adquirido finalmente por la francesa BPCE.
Para Puente, tanto España como Portugal tienen “claramente el objetivo de estar vinculados a través de la red ferroviaria”. Sin embargo, las conexiones no avanzan a la velocidad esperada, sobre todo la de Lisboa con Madrid, relegada por el Gobierno portugués para priorizar el enlace del norte. Bruselas tiene fijado el 2034 como fecha para enlazar las dos ciudades, aunque los trabajos van con retraso.
La otra pieza en el puzle empresarial y político es Talgo, en la que la SEPI acaba de comprar una participación como parte del nuevo bloque accionarial de control, encabezado por el empresario vasco José Antonio Jainaga. En la última junta de accionistas, el propio Jainaga, presidente de Talgo, explicó que la empresa está en condiciones de acabar con la incertidumbre de los últimos años. El fabricante de trenes sigue necesitando alianzas para responder a sus compromisos con los clientes.
Puente también alude en la entrevista publicada ayer a la lentitud de los fabricantes europeos en las entregas y certificación de trenes, con “tiempos medios en torno a los seis años”. Mientras, los fabricantes chinos ya han comenzado a ofrecer soluciones más rápidas y baratas, y pueden convertirse en una amenaza. Es una de las impresiones que se llevó el propio ministro en su visita en diciembre del año pasado a una de las plantas del grupo chino CRRC.
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