“Perdonen si he osado celebrar el centenario en vida”

Perdonad que haya tenido la osadía de celebrar el centenario en vida. Estoy aquí con mi inmovilidad y mi sordera, emocionada al máximo, más que agradecida a L’Auditori, el Museu de la Música, a todos los que habéis venido de tan lejos”.

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 El Museu de la Música inaugura la muestra ‘Montserrat Torrent. A punt d’orgue’ y pone pastel a la organista  

Perdonad que haya tenido la osadía de celebrar el centenario en vida. Estoy aquí con mi inmovilidad y mi sordera, emocionada al máximo, más que agradecida a L’Auditori, el Museu de la Música, a todos los que habéis venido de tan lejos”.

Un centenar y medio de personas abarrotaron el viernes la sala en la que el Museu de la Música celebró el cumpleaños centenario de Montserrat Torrent. La organista, lúcida y bromista, daba la bienvenida también a la veintena de organistas que habían llegado desde Catalunya, España e Italia para el concierto matinée con el que ayer, sábado, celebró el Palau de la Música la efeméride.

La ciudad musical se había volcado por completo. Los discursos se sucedían con sincera admiración, ya fueran del director del Museu de la Música, Jordi Alomar; el comisario del Año Torrent, Albert Torrents, o la comisaria de la muestra que dedica el museo, Mònica Pagès i Santacana.

“La he titulado A punt d’orgue, que en su expresión catalana implica que algo ha llegado a su culminación, que está completo, acabado, plenamente realizado, y la palabra órgano ayuda, lógicamente”, indica la periodista cultural.

La muestra, hasta el 11 de octubre, recorre la trayectoria de una de las figuras más relevantes del país a través de documentos originales de su archivo que se muestran por primera vez –conservado en el CSIC-Institut Milà i Fontanals–, y de materiales del Museu de la Música e instrumentos de la colección vinculados a su maestrazgo y labor pedagógica, como el órgano Pérez Molero, joya del barroco español que se mancha manualmente y que la organista tocó como colofón del acto, antes de soplar las velas sobre un pastel en forma de 100.

La muestra arranca con vinilos y un pequeño espacio que concentra objetos, fotos y documentos, como los que atestiguan sus inicios al piano, a través de una madre que había sido discípula de Granados, o su descubrimiento del sonido del órgano, su etapa con el grupo Ars Musicae o su implicación en la grabación de la Antologia Històrica de la Música Catalana que dirigía Oriol Martorell. Un audiovisual dividido en 12 opciones incluye documentales como Marcians , pero también una primicia que el 16 de mayo presentará el Espurnes Barroques. “Es insólito: la muestra en su ritual matutino, cuando se prepara para hacer el estudio matinal que dura varias horas frente al órgano sin motor”, concluye Pagès.

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