Han Kang: “La ciencia y el arte se formulan la misma pregunta: ‘¿qué hacemos aquí?’”

La premio Nobel Han Kang (Gwangju, 1970) ha escrito un crimen. Para hablar de ello, cita a este diario en una estación de tren en Londres, la de St Pancras, donde el ajetreo de las idas y venidas de pasajeros le permite pasar desapercibida. Mientras en los pasillos y andenes se cruzan miles de historias, la surcoreana desgrana las claves de su última novela traducida, Tinta y sangre (Random House / La Magrana), sobre una pintora que supuestamente fallece en un misterioso accidente de coche. La novela, traducida al castellano por primera vez, fue escrita originalmente en 2010, justo después de La vegetariana, su obra más famosa, en que una mujer ansía convertirse en planta. Si en su anterior encuentro con este diario –al poco de recibir el Nobel– habló en coreano con interpretación simultánea, en esta ocasión la lengua de comunicación es el inglés, lo que le hace en ocasiones detenerse a buscar las palabras exactas, como un pintor escogiendo su color. “Me alegro de que esta vez estemos hablando en una tercera lengua –dice–, así no hay jerarquías”.

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 La premio Nobel de Literatura 2024 recibe a ‘La Vanguardia’ en Londres para hablar de su nueva novela  

La premio Nobel Han Kang (Gwangju, 1970) ha escrito un crimen. Para hablar de ello, cita a este diario en una estación de tren en Londres, la de St Pancras, donde el ajetreo de las idas y venidas de pasajeros le permite pasar desapercibida. Mientras en los pasillos y andenes se cruzan miles de historias, la surcoreana desgrana las claves de su última novela traducida, Tinta y sangre (Random House / La Magrana), sobre una pintora que supuestamente fallece en un misterioso accidente de coche. La novela, traducida al castellano por primera vez, fue escrita originalmente en 2010, justo después de La vegetariana, su obra más famosa, en que una mujer ansía convertirse en planta. Si en su anterior encuentro con este diario –al poco de recibir el Nobel– habló en coreano con interpretación simultánea, en esta ocasión la lengua de comunicación es el inglés, lo que le hace en ocasiones detenerse a buscar las palabras exactas, como un pintor escogiendo su color. “Me alegro de que esta vez estemos hablando en una tercera lengua –dice–, así no hay jerarquías”.

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No pretendo nunca escribir sobre arte, pero sin darme cuenta acabo haciéndolo”

Una vez más, como en La vegetariana, Actos humanos o Imposible decir adiós, nos encontramos ante personajes dedicados a una actividad artística o creativa, en este caso, la pintura…

Siempre me siento muy cerca del arte. Me gusta visitar exposiciones, hay tantas fuentes de inspiración ahí… No pretendo nunca escribir sobre arte, pero sin darme cuenta acabo haciéndolo.

¿Ha pintado alguna vez?

Yo, personalmente, dibujo, pero no pinto. Sí me he lanzado a realizar algunos vídeos artísticos.

¿Y esa técnica con tinta y papel hanji existe realmente tal y como la describe en el libro? Compara el discurrir de la sangre por las venas con el de la tinta por esa modalidad tan específica de papel grueso.

Sí, sí. Recuerdo que iba caminando por la calle en Seúl y vi un cartel con la obra de la artista Han Eun-seon. Parecía la explosión de una estrella en medio del universo oscuro. Sentí curiosidad, vi que la exposición ya había pasado… así que visité la galería y les pregunté por aquella imagen. Me dieron el correo electrónico de la artista, me puse en contacto con ella, visité su estudio y me contó el proceso, cómo trabajaba en esas formas especiales de la explosión de las estrellas.

La comparación con la sangre es muy impactante.

Fue una experiencia realmente impactante para mí. Le pedí que me dejara quedarme en silencio en su estudio, y me pasé horas contemplando sus obras.

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Mo Yan, poco antes de la entrevista, fotografiando las dependencias del Museo de la Literatura Contemporánea, en Pekín

¿Y de ahí surgió la novela?

Sí, a ella no le conté toda la historia del libro, pero me ayudó mucho, yo le iba preguntando un montón de detalles técnicos, cómo conseguía que el agua coloreada fluyera a través del hanji.

La pintora Seo Inju, su amiga Lee Cheonghee y el tío de la primera forman, en cierto modo, una especie de triángulo amoroso, ¿no?

Yo los veo más bien como una familia. El tío de Inju es una persona muy cariñosa, tiene una personalidad muy dulce, cálida y atenta. Están los tres unidos por esa calidez, esa comprensión y esa ternura que comparten.

También hay un tema clásico que es la relación entre maestro y discípulo, ¿no?

Sí, pero quería mostrarla justamente al revés del cliché de la relación entre maestro y alumno, porque no hay jerarquía, el personaje del tío es afable y no impone ninguna norma, no es nada estricto… son iguales.

Él no es un Pigmalión.

En cierto modo, él la protege.

Las manos de Han Kang, en un momento de la entrevista
Las manos de Han Kang, en un momento de la entrevista
KIM MANRESA

La trama de la novela podría parecer una historia policíaca porque hay una mujer muerta, no sabemos por qué murió y hay una amiga suya que investiga… pero no es eso en absoluto, trata sobre el arte, el vacío existencial y otros temas. ¿Cómo utiliza elementos del género policíaco para este propósito diferente?

Cuando terminé La vegetariana, con esa escena final en la ambulancia, una especie de final abierto, porque la gente me dice que no sabe si Yeong-hye sobrevivirá o no… me quedé con las ganas de describir a una persona que sobrevive claramente. Yeong-hye se acerca a la muerte para salvarse a sí misma, para rechazar la violencia, pero en realidad no podemos convertirnos en plantas y no deberíamos morir para conseguir nada. Así que pensé en escribir una novela sobre una superviviente. Imaginé, para ello, una estructura de misterio o de novela negra, es una especie de historia policíaca extraña. Yo lo veo como dos libros que luchan entre sí. Asistí a clases de historia de la medicina, conocí a algunos médicos,y uno de ellos, de urgencias, me habló de los pacientes que no pueden respirar, a los que les ponen un tubo de respiración artificial y una mascarilla, esa máquina les suministra aire y luego se lo extrae. Pero llega un momento en que el paciente recupera el aliento y, de repente, vuelve a respirar por sí mismo. Si tiene suerte, adquiere el mismo ritmo de la máquina: cuando inspira, la máquina le da el aire también, y cuando espira, le extrae el aire. Esto resulta útil, pero a veces se produce una colisión, una contradicción entre los ritmos de la respiración artificial y la respiración natural del paciente, y puede ser muy peligroso. Y, mientras él me hablaba de esto, a mi cabeza acudió la imagen de una mujer tumbada en la ambulancia, en esa situación.

Esa es una escena importante (y angustiante) del libro…

Sí, su aliento y el aliento de la máquina chocan, eso se convirtió en la imagen más vívida de esta novela. La lucha entre esos dos alientos, entre la verdad y la falsedad, entre dos libros posibles, entre dos personas, entre dos palabras, incluso la pugna entre dos estilos (uno lo escribo en redonda, el otro en cursiva) marcan toda la novela. Las frases chocan también. Me imagino el libro como un conjunto de todos esos choques, lleno de pathos. La vegetariana lo tenía también, pero más discreto. Aquí no quería adornar nada, sino darle más sufrimiento y emoción al libro.

En cuanto a la voz narrativa, hay introspección psicológica, acción a veces muy intensa, testimonios de personas como en un reportaje periodístico… Es una novela con un fuerte sentido del ritmo ¿no?

Mucho ritmo, sí. Quería darle ritmo a cada frase, y muchas partes son incluso como poemas.

Si algo es demasiado claro deja de ser interesante. Quería dejar las cosas algo confusas, como si el viento soplara en cada página, sacudiendo emociones y percepciones”

Hay momentos en los que el lector se pregunta: ¿es fiable este narrador?

No quiero que quede demasiado claro, porque si algo es demasiado claro deja de ser interesante. Quería dejar las cosas algo confusas, como si el viento soplara en cada página, sacudiendo sus emociones y sus percepciones. Todas ellas se tambalean, vuelan.

La dificultad para desplazarse, el frío, los viajes agotadores todo eso recuerda a la nieve de Imposible decir adiós. La naturaleza suele ser un obstáculo para sus personajes.

No sé por qué, últimamente me he dado cuenta de que he escrito sobre los inviernos un montón de veces.

Incluso en sus poemas, ahora publicados en Guardé el anochecer en el cajón (Lumen).

El invierno es algo en lo que siempre me pongo a pensar. Cuando era niña, a los 9 años, dejé mi ciudad natal en enero y nos mudamos a Seúl, mucho más al norte y más frío. Recuerdo que la sensación del frío estaba en mi corazón en ese viaje. Pensé: ‘Quizá esto sea la vida. Esta nueva vida es frío, algo con lo que tengo que lidiar’. Al llegar cada invierno, recuerdo esa sensación de sorpresa y la determinación de soportar ese frío.

Aparecen varias pinturas, unas reales y otras ficticias basadas en cuadros reales. Háblenos de Sueño de un viaje a la tierra de las flores de ciruelo, de An Gyeon. Es difíil que el lector no lo busque en Google…

Es un cuadro coreano muy famoso, algo que todo el mundo conoce en mi país. Es del siglo XV. El príncipe Anpyeong, amante de las artes, tuvo un sueño en el que veía un paisaje muy hermoso con árboles en flor, se lo contó a este pintor de la corte, quien lo pintó sobre tela de seda. Muchos poetas escribieron versos sobre el cuadro y todos fueron asesinados, como el príncipe, por su hermano, que tomó violentamente el poder. Es una historia muy trágica.

En el libro tenemos dos mundos muy poderosos, el del arte y el de la ciencia. Y las estrellas que actúan como un puente entre ambos, porque aparecen tanto en los cuadros como en los libros de ciencia.

Me apasioné por la astrofísica. Todo empezó porque me pareció que aquel cuadro de la pintora se parecía mucho a la explosión de las estrellas en el universo. Así que quise leer sobre el origen del universo, y sentí que todo aquello estaba estrechamente relacionado con la literatura y el arte, porque se planteaban preguntas fundamentales: ¿qué es la vida? ¿qué es el mundo? ¿qué es el universo? ¿Qué hacemos aquí? En la Antigüedad, no había división entre la física y el arte. Estaban, están, estrechamente conectadas porque se plantean las mismas preguntas.

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FREKHAUG, NORWAY - OCTOBER 6: Jon Fosse poses in the rain after being awarded the Nobel Literature Prize on October 06, 2023 in Frekhaug, Norway. Jon Fosse, the Norwegian author of novels, short stories and plays was awarded the Nobel Literature Prize 2023. (Photo by Helge Skodvin/Getty Images)

Los estadounidenses han vuelto a la Luna, un satélite muy presente en la novela… ¿No cree que los astronautas deberían haberse llevado su libro?

Aún no ha salido en inglés… A mí, leer astrofísica me condujo a los seres humanos. El término ‘grande’ no basta para definir el universo, que es casi infinito, y nosotros somos tan pequeños y frágiles… Me encanta la Luna, pero no siento ningún impulso de expandir nuestro territorio hacia allí, como esa expedición a la que se refiere. Simplemente, estudiar el universo me hace sentir humilde. Al mismo tiempo, me conmueve la imaginación humana y la capacidad para pensar en el origen y el fin del cosmos, todos los descubrimientos que hemos hecho a pesar de nuestras limitaciones.

En el libro, Kang, no usted sino el personaje malvado, ha escrito una biografía de la artista Inju que podría contener muchas mentiras. Como figura pública, ¿le preocupa lo que puedan escribir sobre usted?

No me gusta. No quiero ni imaginarlo.

En todas sus novelas, el cuerpo desempeña un papel importante, las sensaciones físicas. Aquí, el lector siente el dolor en el pecho, en la espalda, en el tobillo… También la sensación de cojear. ¿Por qué el cuerpo es una carga?

Cuando escribo novelas, quiero sentir, y plasmar todas las sensaciones, incluso el dolor, en las frases. Y la protagonista está sufriendo, en su corazón y en su cuerpo. Y está viviendo su vida con su cuerpo, como todo el mundo. No quiero olvidar que tenemos un cuerpo, es imposible olvidar que tenemos cuerpos.

En su libro de poesía aparecen lesiones en el tobillo, la rodilla y la muñeca, igual que en la novela…

Es que me pasó. Me lesioné el tobillo derecho unos años antes de escribir este libro.

Han Kang, durante la conversación
Han Kang, durante la conversación 
KIM MANRESA

En sus otras novelas hay sueños importantes. Aquí también tenemos…

La mayoría de los sueños del libro los he tenido yo misma. A veces invento alguno. El de la primera página es auténtico: hay un pájaro blanco de cuello largo en el suelo, se pone a cantar y su cabeza desaparece, solo quedan sus alas y el cuerpo y yo siento que si sigue cantando desaparecerá del todo. Ese sueño, como el de la piedra azul, me estaba hablando, me decía algo muy importante, todavía hoy lo es para mí. Me gustaría escribir un libro titulado La piedra azul en el futuro. Los sueños de hoy son las novelas del mañana.

¿Por qué el personaje de Kang tartamudea?

Es muy inseguro.

Muchos de sus personajes tienen problemas de comunicación…

Este hombre tiene un carácter muy complejo. Quise describir su complejidad, su fragilidad y su mezquindad, sus aspectos malvados… En aquella época, tomaba elementos de personas reales para mis personajes, y conocí a un hombre que era profesor, fumaba mucho, y lo junté con la forma de hablar de otra persona.

En esta novela negra tan particular, ¿sabía ya qué personajes iban a morir y cuáles no cuando empezó a escribir?

Para empezar una novela, necesito al menos dos cosas: el título y el final. Y la estructura se puede cambiar, pero el final no.

Pero el título de este libro cambia en cada país…

En español es Tinta y sangre, como en inglés, es el título que me gustaba. En mi país es Como si soplara el viento porque en coreano la otra expresión no suena bien, me gusta el significado, pero musicalmente no funciona.

Todas las estrellas de todo el universo infinito se mueven igual, siguen las mismas pautas de órbita, una música matemática, es maravilloso”

Cita usted la fórmula T2 = k r3, que rige el movimiento del universo, y le da categoría literaria…

Es el tercer principio de Kepler, se trata de la órbita de las estrellas, es una música matemática. Todas las estrellas hacen eso, cada órbita sigue ese principio, el mismo principio en todo el universo infinito. Es maravilloso.

Describe con detalle lo que comen los personajes: boniatos hervidos, sopa de fideos, patatas y cebollas fritas en juliana…

En aquella época mi hijo era pequeño y yo pasaba mucho tiempo en la cocina… así que se reflejó en el libro, porque cocinaba todos los días. A mí también me sorprendió.

¿Se acuerdas de cómo era Han Kang cuando publicó esta novela en 2010? ¿Qué le diría?

Le diría: ‘Sigue escribiendo, sigue escribiendo novelas, no pares, sigue escribiendo’.

¿Tenía dudas al respecto?

Pasé por un momento difícil mientras escribía el libro pero, una vez lo terminé, sentí que podría seguir escribiendo siempre sin ningún contratiempo… y me puse con La clase de griego. La última escena fue realmente importante para mí, conseguir la descripción de esa mujer que abraza la vida y el mundo. Era tan intenso y yo estaba realmente conmovida, abducida. No esperaba esa intensidad enorme por sobrevivir. Acabar el décimo y último capítulo fue un momento muy importante para mi.

Lee tambiénXavi Ayén

Abdulrazak Gurnah, premio Nobel de literatura 2021, es un novelista tanzano que escribe en lengua inglesa y reside en el Reino Unido desde su adolescencia.

El último capítulo es difícil de olvidar, sí. ¿Era uno de sus objetivos abordar la violencia contra las mujeres?

No escribo con una misión o unos objetivos concretos. Solo sabía que quería retratar a dos mujeres que tienen que sobrevivir.

Pero ¿conoció a alguna mujer que hubiera pasado por una experiencia similar?

Sí. Como soy escritora, la gente viene a contarme sus historias, comparten recuerdos de todo tipo.

La pelea final es escalofriante. ¿Cómo aborda la representación de la violencia?

El objetivo no era mostrar violencia. Este libro es una lucha entre dos libros, dos narrativas y dos verdades. Si Cheonghee no sobrevive, toda la verdad quedará oculta.

Mi nombre indígena americano es Tristeza de la Nieve que Cae Abundante, me lo puso mi hijo”

Hay varios paralelismos entre sus poemas y esta novela: los mismos sueños, Rothko y su estilo pictórico…

Me di cuenta de que entre su muerte y mi nacimiento había nueve meses. El comienzo de mi existencia y el final de la suya se solapaban.

El nombre indígena americano que le puso su hijo, según leemos en un poema, explica bien sus obras ¿no?

Bueno, es Tristeza de la Nieve que Cae Abundante, no sé quñe decir… De mi hijo uso a veces algunos elementos suyos, muy transformados, en varias de mis novelas.

En uno de sus poemas habla de una figura argentina, Roca, el militar que exterminó a los pueblos indígenas. ¿Cómo lo conoce?

Visité Buenos Aires cuando estaba escribiendo Actos humanos, de hecho me llevé mi portátil y hay partes escritas allí, el segundo capítulo. Pasando por la calle, vi la estatua de Roca, y sentí que todos estamos conectados en todo el mundo. En todo el mundo, por los desaparecidos o los exterminados, en este caso. Toda la cuarta parte de mi poemario, El invierno al otro lado del espejo, surge de mi viaje por América Latina.

¿Y en qué trabaja ahora?

Estoy escribiendo una novela muy personal. Trata sobre mi madre. Quizá sea mi novela más personal.

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