Llevar una alimentación equilibrada nunca es fácil. Hay muchos motivos por los que terminar cayendo en todas las tentaciones que tenemos alrededor. Además, el ritmo de un día normal, repleto de obligaciones y de cosas que tenemos que hacer ya nos predispone negativamente a no cumplir con nuestra dieta o dejarse llevar por la facilidad y la felicidad de los excesos. Porque un alimento perjudicial para nuestro organismo siempre será o más rápido y sencillo de hacer, o casi siempre nos aportará una falsa sensación de placer que a la larga nos termina costando un peaje para la salud. Como muchos expertos aseguran, el primer paso para caer en las tentaciones es tenerlas cerca. Y, sobre todo, tenerlas en casa. Si sabemos que tenemos un dulce o algún producto que no deberíamos comer, es muy probable que terminemos haciéndolo tarde o temprano. Por ello, uno de los últimos consejos del conocido nutricionista Pablo Ojeda va dirigido a esas personas del «no puedo tener pan o algo dulce en casa». Por naturaleza somos débiles ante este tipo de tentaciones y para no caer en ellas solo podemos evitarlas. Sin embargo, este especialista ha querido ir hasta la raíz del problema y es ahí donde se centran todos sus consejos y uno de sus nuevos proyectos.«Te dices solo voy a coger un trocito, y luego otro. O con una onza de chocolate. Y al rato vuelves a por más. Y lo peor no es solo lo que comes». Para Ojeda, el verdadero problema no está solo en que sea algo perjudicial para nuestro organismo porque sea alto en grasas o azúcares, sino en aquello que nos empuja y casi nos obliga a caer en la prohibición o la sensación que saltarnos nuestra norma nos produce.«Lo peor es esa sensación de otra vez ha ganado». Por ello, el experto en dietética cree que para solucionar este problema hay que pensar con profundidad: «Quiero que entiendas algo que es importante. El problema no es siempre el pan, de verdad. No siempre es el chocolate. Ni es el dulce. Muchas veces es lo que ese alimento representa para ti».¿Por qué caemos en los dulces?«Puede ser un premio. Puede ser calma. Puede ser una vía de escape. Puede ser algo prohibitivo. Puede ser ansiedad. Puede ser sensación de ahora que lo tengo delante no puedo parar. Por eso, prohibirte alimentos no siempre funciona. Porque si no entiendes por qué no puedes parar, cambiar el alimento no cambia el patrón».Para instruir a todos sus seguidores sobre cómo gestionar este tipo de situaciones, Pablo Ojeda ha desarrollado un nuevo plan que tiene un nombre clave: «El programa raíz es para dejar dejar de vivir peleándote con la comida y para entender qué hay detrás de ese impulso y empezar a recuperar el control con la comida».El conocido nutricionista asegura que terminar cayendo en la perdición de los chocolates, los dulces y hasta el pan si hemos decidido no consumirlo habla de nuestra poca resistencia a la tentación. Pero, sobre todo, de que algo estamos haciendo mal, no solo en nuestra alimentación, sino en nuestra vida, ya que esos dulces actúan como vía de escape. Y lo que urge es acabar con esa necesidad de ser liberado de una supuesta cárcel. Llevar una alimentación equilibrada nunca es fácil. Hay muchos motivos por los que terminar cayendo en todas las tentaciones que tenemos alrededor. Además, el ritmo de un día normal, repleto de obligaciones y de cosas que tenemos que hacer ya nos predispone negativamente a no cumplir con nuestra dieta o dejarse llevar por la facilidad y la felicidad de los excesos. Porque un alimento perjudicial para nuestro organismo siempre será o más rápido y sencillo de hacer, o casi siempre nos aportará una falsa sensación de placer que a la larga nos termina costando un peaje para la salud. Como muchos expertos aseguran, el primer paso para caer en las tentaciones es tenerlas cerca. Y, sobre todo, tenerlas en casa. Si sabemos que tenemos un dulce o algún producto que no deberíamos comer, es muy probable que terminemos haciéndolo tarde o temprano. Por ello, uno de los últimos consejos del conocido nutricionista Pablo Ojeda va dirigido a esas personas del «no puedo tener pan o algo dulce en casa». Por naturaleza somos débiles ante este tipo de tentaciones y para no caer en ellas solo podemos evitarlas. Sin embargo, este especialista ha querido ir hasta la raíz del problema y es ahí donde se centran todos sus consejos y uno de sus nuevos proyectos.«Te dices solo voy a coger un trocito, y luego otro. O con una onza de chocolate. Y al rato vuelves a por más. Y lo peor no es solo lo que comes». Para Ojeda, el verdadero problema no está solo en que sea algo perjudicial para nuestro organismo porque sea alto en grasas o azúcares, sino en aquello que nos empuja y casi nos obliga a caer en la prohibición o la sensación que saltarnos nuestra norma nos produce.«Lo peor es esa sensación de otra vez ha ganado». Por ello, el experto en dietética cree que para solucionar este problema hay que pensar con profundidad: «Quiero que entiendas algo que es importante. El problema no es siempre el pan, de verdad. No siempre es el chocolate. Ni es el dulce. Muchas veces es lo que ese alimento representa para ti».¿Por qué caemos en los dulces?«Puede ser un premio. Puede ser calma. Puede ser una vía de escape. Puede ser algo prohibitivo. Puede ser ansiedad. Puede ser sensación de ahora que lo tengo delante no puedo parar. Por eso, prohibirte alimentos no siempre funciona. Porque si no entiendes por qué no puedes parar, cambiar el alimento no cambia el patrón».Para instruir a todos sus seguidores sobre cómo gestionar este tipo de situaciones, Pablo Ojeda ha desarrollado un nuevo plan que tiene un nombre clave: «El programa raíz es para dejar dejar de vivir peleándote con la comida y para entender qué hay detrás de ese impulso y empezar a recuperar el control con la comida».El conocido nutricionista asegura que terminar cayendo en la perdición de los chocolates, los dulces y hasta el pan si hemos decidido no consumirlo habla de nuestra poca resistencia a la tentación. Pero, sobre todo, de que algo estamos haciendo mal, no solo en nuestra alimentación, sino en nuestra vida, ya que esos dulces actúan como vía de escape. Y lo que urge es acabar con esa necesidad de ser liberado de una supuesta cárcel.
Llevar una alimentación equilibrada nunca es fácil. Hay muchos motivos por los que terminar cayendo en todas las tentaciones que tenemos alrededor. Además, el ritmo de un día normal, repleto de obligaciones y de cosas que tenemos que hacer ya nos predispone negativamente a no … cumplir con nuestra dieta o dejarse llevar por la facilidad y la felicidad de los excesos.
Porque un alimento perjudicial para nuestro organismo siempre será o más rápido y sencillo de hacer, o casi siempre nos aportará una falsa sensación de placer que a la larga nos termina costando un peaje para la salud. Como muchos expertos aseguran, el primer paso para caer en las tentaciones es tenerlas cerca. Y, sobre todo, tenerlas en casa. Si sabemos que tenemos un dulce o algún producto que no deberíamos comer, es muy probable que terminemos haciéndolo tarde o temprano.
Por ello, uno de los últimos consejos del conocido nutricionista Pablo Ojeda va dirigido a esas personas del «no puedo tener pan o algo dulce en casa». Por naturaleza somos débiles ante este tipo de tentaciones y para no caer en ellas solo podemos evitarlas. Sin embargo, este especialista ha querido ir hasta la raíz del problema y es ahí donde se centran todos sus consejos y uno de sus nuevos proyectos.
«Te dices solo voy a coger un trocito, y luego otro. O con una onza de chocolate. Y al rato vuelves a por más. Y lo peor no es solo lo que comes». Para Ojeda, el verdadero problema no está solo en que sea algo perjudicial para nuestro organismo porque sea alto en grasas o azúcares, sino en aquello que nos empuja y casi nos obliga a caer en la prohibición o la sensación que saltarnos nuestra norma nos produce.
«Lo peor es esa sensación de otra vez ha ganado». Por ello, el experto en dietética cree que para solucionar este problema hay que pensar con profundidad: «Quiero que entiendas algo que es importante. El problema no es siempre el pan, de verdad. No siempre es el chocolate. Ni es el dulce. Muchas veces es lo que ese alimento representa para ti».
¿Por qué caemos en los dulces?
«Puede ser un premio. Puede ser calma. Puede ser una vía de escape. Puede ser algo prohibitivo. Puede ser ansiedad. Puede ser sensación de ahora que lo tengo delante no puedo parar. Por eso, prohibirte alimentos no siempre funciona. Porque si no entiendes por qué no puedes parar, cambiar el alimento no cambia el patrón».
Para instruir a todos sus seguidores sobre cómo gestionar este tipo de situaciones, Pablo Ojeda ha desarrollado un nuevo plan que tiene un nombre clave: «El programa raíz es para dejar dejar de vivir peleándote con la comida y para entender qué hay detrás de ese impulso y empezar a recuperar el control con la comida».
El conocido nutricionista asegura que terminar cayendo en la perdición de los chocolates, los dulces y hasta el pan si hemos decidido no consumirlo habla de nuestra poca resistencia a la tentación. Pero, sobre todo, de que algo estamos haciendo mal, no solo en nuestra alimentación, sino en nuestra vida, ya que esos dulces actúan como vía de escape. Y lo que urge es acabar con esa necesidad de ser liberado de una supuesta cárcel.
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