En vista de la transparencia del agua, de la calma deslumbrante que se extiende en esta mañana de primavera desde la playa de Villananitos hasta la muralla de edificios de La Manga, al otro lado de la laguna, nadie diría que el Mar Menor explotó hace justo 10 años. Un reventón biológico conocido como sopa verde arrasó la vida del humedal murciano y la pequeña albufera sigue hoy alterada y en un equilibrio inestable, según los científicos que monitorizan cada día sus constantes vitales.


Varios estudios estiman que cada hogar de los municipios ribereños ha sufrido un daño patrimonial de 5.190 euros a raíz del episodio de contaminación de 2016
En vista de la transparencia del agua, de la calma deslumbrante que se extiende en esta mañana de primavera desde la playa de Villananitos hasta la muralla de edificios de La Manga, al otro lado de la laguna, nadie diría que el Mar Menor explotó hace justo 10 años. Un reventón biológico conocido como sopa verde arrasó la vida del humedal murciano y la pequeña albufera sigue hoy alterada y en un equilibrio inestable, según los científicos que monitorizan cada día sus constantes vitales.


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