Los incendios forestales están marcando el verano más difícil de los últimos años en España. Según la última actualización del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), hasta el 27 de julio se han producido 35 grandes incendios forestales (GIF), 24 más que los registrados en el mismo periodo de 2025. La superficie forestal afectada por las llamas desde enero asciende ya a 172.396,10 hectáreas, casi seis veces las 29.817 registradas en las mismas fechas que el año pasado.
Los motoristas y quienes llevan caravanas o remolques afrontan un riesgo añadido: los primeros carecen de una carrocería que les proteja y los segundos tienen menor capacidad de maniobra en carreteras estrechas
Los incendios forestales están marcando el verano más difícil de los últimos años en España. Según la última actualización del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), hasta el 27 de julio se han producido 35 grandes incendios forestales (GIF), 24 más que los registrados en el mismo periodo de 2025. La superficie forestal afectada por las llamas desde enero asciende ya a 172.396,10 hectáreas, casi seis veces las 29.817 registradas en las mismas fechas que el año pasado.
Las consecuencias de este desastre ya no se limitan a los espacios naturales o los pueblos afectados. El avance del fuego y las densas columnas de humo han obligado a cortar numerosas carreteras en distintos puntos del país, convirtiendo algunos desplazamientos en situaciones de alto riesgo. En estos escenarios, la pérdida de visibilidad, el calor extremo y la rápida evolución del incendio pueden dejar al conductor con muy poco margen de reacción.
La pérdida de visibilidad, el calor extremo y la rápida evolución del incendio pueden dejar al conductor con muy poco margen de reacción
Si un incendio sorprende al conductor durante la marcha, los primeros segundos son decisivos. En estos casos, la DGT aconseja reducir la velocidad de forma progresiva, hacer visible el vehículo mediante la baliza V-16, el alumbrado y los intermitentes de emergencia, y abandonar la calzada únicamente cuando exista un lugar seguro para hacerlo.

En una entrevista con Moveo, Óscar Fernández, agente de la Guardia Civil especializado en tráfico, recuerda que “uno de los errores más frecuentes es frenar en seco o quedarse detenido en mitad de la vía cuando el humo impide ver con claridad”, ya que esa reacción puede provocar un accidente aún más grave.
“Es uno de los mayores problemas con los que nos encontramos”, explica el agente. Un coche atravesado puede bloquear durante minutos el acceso de bomberos, Guardia Civil y servicios sanitarios.
Qué hacer cuando el humo invade la carretera
Cuando el fuego alcanza la carretera, la prioridad debe ser alejarse de la zona lo antes posible: si las llamas ya han cruzado la calzada o impiden comprobar qué hay al otro lado, la DGT recomienda dar media vuelta siempre que sea posible y avisar inmediatamente al 112.
En muchos incendios el mayor peligro no es el fuego, sino la pérdida repentina de visibilidad, pues una nube de humo puede reducirla prácticamente a cero en cuestión de segundos, disparando el riesgo de colisiones múltiples.

Además, la inhalación de gases tóxicos afecta a la capacidad de reacción del conductor, incluso antes de que las llamas estén cerca. Por eso, Fernández apunta a que “una medida fundamental es cerrar las ventanillas y activar la recirculación del aire para blindar el habitáculo”.
En este sentido, nunca debe intentarse atravesar una cortina de humo o de fuego sin visibilidad suficiente: “Jamás hay que intentarlo si no ves qué hay al otro lado”, advierte el agente. Un árbol caído, un vehículo accidentado o un firme dañado pueden convertir esa maniobra en una trampa mortal. Si las circunstancias obligan a apartarse, lo recomendable es dejar el vehículo lo más pegado posible al margen derecho o fuera de la carretera, utilizando las marcas del margen derecho de la carretera como referencia hasta encontrar un lugar seguro donde detenerse.
¿Dentro o fuera del coche?
Si continuar la marcha no es posible y el vehículo queda inmovilizado, es vital saber cómo actuar: el calor extremo puede inutilizar el coche en muy poco tiempo, deteriorando neumáticos y manguitos, “y la falta de oxígeno en el ambiente puede provocar que el motor de combustión se apague por sí solo”, dice Fernández.

En estas circunstancias, el instinto suele empujar a abandonar inmediatamente el vehículo. Sin embargo, si el fuego está cerca, el vehículo ofrece una protección vital frente al calor radiante. “El vehículo es tu escudo térmico mientras la carrocería y los cristales aguanten”, resume el agente. Si el motor se ha detenido o ha sido necesario apagarlo para evitar daños, la recomendación es permanecer en el interior del vehículo con las ventanillas cerradas y la recirculación del aire activada.
El momento de abandonar el coche llega cuando el humo comienza a entrar de forma masiva en el habitáculo o la temperatura interior se vuelve insoportable. Si resulta imprescindible huir a pie, la DGT recomienda cubrir la mayor parte posible del cuerpo y proteger las vías respiratorias, preferiblemente con una prenda húmeda.
Si resulta imprescindible huir a pie, la DGT recomienda cubrir la mayor parte posible del cuerpo y proteger las vías respiratorias
La evacuación debe realizarse por el lado opuesto al frente del incendio, avanzando agachado y buscando zonas donde el terreno ya esté quemado. Nunca hay que refugiarse en barrancos, cuevas o depresiones del terreno, ya que son áreas naturales donde el monóxido de carbono tiende a acumularse.
Motoristas, caravanas y un error que dificulta los rescates
Los motoristas y quienes circulan con caravanas o remolques afrontan un riesgo añadido. Los primeros carecen de un habitáculo que les proteja del calor radiante y de la inhalación de humo, mientras que los segundos disponen de una capacidad de maniobra mucho más limitada en carreteras estrechas.

“Son los dos colectivos más vulnerables en estos casos”, señala Fernández. En el caso de los vehículos con remolque, si este impide escapar y existe un peligro inminente, recomienda abandonarlo si hacerlo resulta rápido y seguro. “Un bien material se reemplaza; lo demás, no”, recuerda.
La prevención sigue siendo la mejor herramienta
Antes de emprender cualquier viaje, la DGT recomienda consultar el estado de las carreteras, la evolución de los incendios activos y las alertas meteorológicas para evitar desplazarse por zonas de riesgo. Si el recorrido atraviesa un área afectada, lo más prudente es detenerse en una población cercana o regresar sobre los propios pasos hasta que las autoridades confirmen que la circulación vuelve a ser segura.
También conviene viajar siempre con el teléfono móvil cargado, llevar agua en el vehículo y consultar aplicaciones como My112, que facilita el envío de la ubicación a los servicios de emergencia en caso de necesidad. Y, por supuesto, además de conocer cómo actuar durante un incendio, conviene evitar comportamientos que puedan provocarlo.
Por encima de cualquier recomendación, Fernández recuerda una norma básica: respetar siempre las indicaciones de los servicios de emergencia. “Cuando la Guardia Civil, los bomberos o los agentes forestales cortan una carretera o desvían el tráfico, no lo hacen por precaución excesiva, sino porque la evolución del incendio puede cambiar en cuestión de minutos”. Seguir esas instrucciones es, en muchos casos, la mejor forma de mantenerse fuera de peligro.
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