El término microbiota está más de moda que nunca, y se antoja esencial para nuestra salud y bienestar, puesto que ayuda a funciones como la digestión, la producción de vitaminas y el desarrollo del sistema inmunitario. Cuando hablamos de ella nos referimos a un conjunto de microorganismos, como bacterias, virus y hongos, que viven en nuestro cuerpo, principalmente en el intestino, la piel y las mucosas. Un desequilibrio será una de las causas de nuestra inflamación, otro término que se ha convertido en tendencia en los últimos tiempos junto con el cuidado intestinal.La acidez del estómago es clave para actuar como barrera frente a microorganismos dañinosEn este contexto se ha pronunciado la doctora en biología Olalla Otero, quien ha analizado la relación entre los parásitos, la microbiota y el uso de probióticos en la salud humana durante una entrevista en el pódcast de nutrición de ‘Fit Generation’, y comentado además un error común de mucha gente a la hora de comer que puede estar perjudicando a nuestro sistema digestivo sin darnos cuenta. Beber mucha agua mientras comemos no es que sea del todo bueno. Así lo advierte la divulgadora durante la entrevista. Aunque aclara que beber líquidos no es perjudicial en sí mismo, sí advierte de que el exceso puede diluir los jugos gástricos y comprometer la función del estómago. «Algo de agua, sí, otra cosa es que te encharques».«El estómago tiene que ser ácido», subraya en la entrevista, en la que ahonda que esta acidez es clave no solo para descomponer correctamente los alimentos, especialmente las proteínas, sino también para actuar como barrera frente a microorganismos dañinos. Cuando ese entorno ácido se ve alterado, la digestión se vuelve menos eficiente.Moderar la ingesta de agua en las comidas o el uso de ciertos medicamentos, pueden ser clave en tu microbiotaLa experta señala además que muchas personas presentan niveles bajos de ácido gástrico, un problema que puede agravarse por el uso frecuente de «inhibidores de la bomba de protones», como el omeprazol, uno de los fármacos más consumidos en España. Estos medicamentos reducen la acidez estomacal, lo que puede dificultar la digestión y permitir el paso de bacterias desde la boca hacia el intestino.Las consecuencias, según explica, no se limitan a una digestión más lenta o pesada. También pueden aparecer síntomas como gases, hinchazón o sensación de plenitud prolongada. A largo plazo, la hipoclorhidria -condición médica caracterizada por una producción anormalmente baja de ácido clorhídrico en el estómago- puede interferir en la absorción de nutrientes esenciales y alterar el equilibrio de la microbiota intestinal.En este contexto, la especialista insiste en la importancia de cuidar los hábitos alimentarios más allá de la elección de alimentos concretos. La microbiota, recuerda, necesita principalmente un aporte adecuado de carbohidratos y fibra para mantenerse saludable. Así, pequeños gestos cotidianos, como moderar la ingesta de agua durante las comidas o revisar el uso de ciertos medicamentos, pueden marcar una diferencia significativa. El término microbiota está más de moda que nunca, y se antoja esencial para nuestra salud y bienestar, puesto que ayuda a funciones como la digestión, la producción de vitaminas y el desarrollo del sistema inmunitario. Cuando hablamos de ella nos referimos a un conjunto de microorganismos, como bacterias, virus y hongos, que viven en nuestro cuerpo, principalmente en el intestino, la piel y las mucosas. Un desequilibrio será una de las causas de nuestra inflamación, otro término que se ha convertido en tendencia en los últimos tiempos junto con el cuidado intestinal.La acidez del estómago es clave para actuar como barrera frente a microorganismos dañinosEn este contexto se ha pronunciado la doctora en biología Olalla Otero, quien ha analizado la relación entre los parásitos, la microbiota y el uso de probióticos en la salud humana durante una entrevista en el pódcast de nutrición de ‘Fit Generation’, y comentado además un error común de mucha gente a la hora de comer que puede estar perjudicando a nuestro sistema digestivo sin darnos cuenta. Beber mucha agua mientras comemos no es que sea del todo bueno. Así lo advierte la divulgadora durante la entrevista. Aunque aclara que beber líquidos no es perjudicial en sí mismo, sí advierte de que el exceso puede diluir los jugos gástricos y comprometer la función del estómago. «Algo de agua, sí, otra cosa es que te encharques».«El estómago tiene que ser ácido», subraya en la entrevista, en la que ahonda que esta acidez es clave no solo para descomponer correctamente los alimentos, especialmente las proteínas, sino también para actuar como barrera frente a microorganismos dañinos. Cuando ese entorno ácido se ve alterado, la digestión se vuelve menos eficiente.Moderar la ingesta de agua en las comidas o el uso de ciertos medicamentos, pueden ser clave en tu microbiotaLa experta señala además que muchas personas presentan niveles bajos de ácido gástrico, un problema que puede agravarse por el uso frecuente de «inhibidores de la bomba de protones», como el omeprazol, uno de los fármacos más consumidos en España. Estos medicamentos reducen la acidez estomacal, lo que puede dificultar la digestión y permitir el paso de bacterias desde la boca hacia el intestino.Las consecuencias, según explica, no se limitan a una digestión más lenta o pesada. También pueden aparecer síntomas como gases, hinchazón o sensación de plenitud prolongada. A largo plazo, la hipoclorhidria -condición médica caracterizada por una producción anormalmente baja de ácido clorhídrico en el estómago- puede interferir en la absorción de nutrientes esenciales y alterar el equilibrio de la microbiota intestinal.En este contexto, la especialista insiste en la importancia de cuidar los hábitos alimentarios más allá de la elección de alimentos concretos. La microbiota, recuerda, necesita principalmente un aporte adecuado de carbohidratos y fibra para mantenerse saludable. Así, pequeños gestos cotidianos, como moderar la ingesta de agua durante las comidas o revisar el uso de ciertos medicamentos, pueden marcar una diferencia significativa.
I. Asenjo
El término microbiota está más de moda que nunca, y se antoja esencial para nuestra salud y bienestar, puesto que ayuda a funciones como la digestión, la producción de vitaminas y el desarrollo del sistema inmunitario.
Cuando hablamos de ella nos referimos a un conjunto de microorganismos, como bacterias, virus y hongos, que viven en nuestro cuerpo, principalmente en el intestino, la piel y las mucosas.
Un desequilibrio será una de las causas de nuestra inflamación, otro término que se ha convertido en tendencia en los últimos tiempos junto con el cuidado intestinal.
La acidez del estómago es clave para actuar como barrera frente a microorganismos dañinos
En este contexto se ha pronunciado la doctora en biología Olalla Otero, quien ha analizado la relación entre los parásitos, la microbiota y el uso de probióticos en la salud humana durante una entrevista en el pódcast de nutrición de ‘Fit Generation’, y comentado además un error común de mucha gente a la hora de comer que puede estar perjudicando a nuestro sistema digestivo sin darnos cuenta.
Beber mucha agua mientras comemos no es que sea del todo bueno. Así lo advierte la divulgadora durante la entrevista. Aunque aclara que beber líquidos no es perjudicial en sí mismo, sí advierte de que el exceso puede diluir los jugos gástricos y comprometer la función del estómago. «Algo de agua, sí, otra cosa es que te encharques».
«El estómago tiene que ser ácido», subraya en la entrevista, en la que ahonda que esta acidez es clave no solo para descomponer correctamente los alimentos, especialmente las proteínas, sino también para actuar como barrera frente a microorganismos dañinos. Cuando ese entorno ácido se ve alterado, la digestión se vuelve menos eficiente.
Moderar la ingesta de agua en las comidas o el uso de ciertos medicamentos, pueden ser clave en tu microbiota
La experta señala además que muchas personas presentan niveles bajos de ácido gástrico, un problema que puede agravarse por el uso frecuente de «inhibidores de la bomba de protones», como el omeprazol, uno de los fármacos más consumidos en España. Estos medicamentos reducen la acidez estomacal, lo que puede dificultar la digestión y permitir el paso de bacterias desde la boca hacia el intestino.
Las consecuencias, según explica, no se limitan a una digestión más lenta o pesada. También pueden aparecer síntomas como gases, hinchazón o sensación de plenitud prolongada. A largo plazo, la hipoclorhidria -condición médica caracterizada por una producción anormalmente baja de ácido clorhídrico en el estómago- puede interferir en la absorción de nutrientes esenciales y alterar el equilibrio de la microbiota intestinal.
En este contexto, la especialista insiste en la importancia de cuidar los hábitos alimentarios más allá de la elección de alimentos concretos. La microbiota, recuerda, necesita principalmente un aporte adecuado de carbohidratos y fibra para mantenerse saludable. Así, pequeños gestos cotidianos, como moderar la ingesta de agua durante las comidas o revisar el uso de ciertos medicamentos, pueden marcar una diferencia significativa.
RSS de noticias de bienestar
