El madridista anotó dos goles y el del Bayern cambió el partido tras el descanso. Barcola y Mbaye, también goleadores. Leer El madridista anotó dos goles y el del Bayern cambió el partido tras el descanso. Barcola y Mbaye, también goleadores. Leer
En el fútbol de clubes, largo y con distintos picos de forma durante el año, los equipos dependen de la construcción de un bloque. En un Mundial, corto y con detalles, las estrellas deciden. Y Francia tiene muchas. Olise se inventó un pase extraordinario y Mbappé derribó el muro de Senegal en el debut galo. Barcola y el madridista, con un golazo, lo sentenciaron al final. La galaxia es así. [Narración y estadísticas (3-1)]
Volvamos un momento al verano de 2024. Francia superó la fase de grupos como segunda tras empatar 0-0 y 1-1 contra Polonia y Países Bajos y vencer por la mínima a Austria (0-1). Venció 1-0 a Bélgica y pasó en penaltis contra Portugal en cuartos tras el 0-0, tiempo extra incluido. Es decir, se plantó en las semifinales contra España habiendo anotado tres goles. Cayó ante los de De la Fuente y sumó otro gran torneo alcanzando al menos las semifinales. Entre Euro y Mundial, desde 2016 sólo ha fallado a los últimos dos cruces en la extraña Euro de 2021, donde perdió en octavos.
Su mal juego lleva años ahí y parece que va a peor, pero cuenta con una constelación sin igual en el fútbol actual. Ante Senegal, en el estreno mundialista, Deschamps alineó a toda su artillería. Juntó a Doue, Olise, Dembélé y Mbappé, con Tchouaméni y Rabiot en el medio. Y por momentos fue un desastre. Con un juego lento y previsible, con demasiados futbolistas pidiendo la pelota al pie, los franceses no metieron miedo a la portería de Mendy, mientras Senegal esperaba su oportunidad a la contra.
El campeón africano fue el reflejo de un fútbol que cada día está más equilibrado. Futbolistas de nivel Champions bien organizados y a los que cuesta crear espacios. Francia no pudo, y Senegal lo encontró a la contra con las balas de Jackson y Sarr. El primero estrelló un balón en el palo derecho en el minuto 24 al aprovechar un buen contragolpe. El rechace dio en el pie de Maignan y se fue rozando el gol. Un susto que no despertó a Francia.
El partido, en plena hora de la siesta neoyorquina, caluroso y pesado, entró en barrena. Sin ocasiones claras, sin regates, sin movimiento y con pérdidas y errores. Sólo la cercanía del descanso y la relajación de los jugadores abrieron la posibilidad de un gol. Koulibaly casi se mete en propia puerta tras un centro de Dembélé y Sarr falló una oportunidad clarísima en el área pequeña, enviando el balón a las nubes del MetLife.
Sólo el cansancio y los despistes podían cambiar el resultado. Y una vez sucedido eso, el talento, claro. Todo se desarrolló para Francia tras el descanso. Senegal bajó una marcha, cometió errores en la salida del balón y en las marcas y Deschamps centró a Olise para conectar mejor con Mbappé. Partido resuelto.
Los galos, que sufrieron en los primeros 45 minutos, fueron un vendaval para conseguir el 1-0. Olise probó por primera vez a Mendy en un mano a mano que el senegalés despejó con el pie. Lo mismo hizo con Mbappé a los cinco minutos. Mano a mano y definición abajo del madridista que el del Al-Ahli despejó con la tibia. Francia acumulaba juego cerca del área y eso sólo podía terminar mal para Senegal.
En el 57, Mbappé arrancó desde la derecha por primera vez, superó a un defensor y Mané le derribó dentro del área, pero el colegiado iraní Alireza Faghani no castigó la acción ni siquiera tras revisarla en el VAR. No le importó a los de Deschamps, que siguieron presionando la errática salida de balón africana, menos segura que en el primer tiempo. Y en el 65, gol. Desde el pico del área, Olise se inventó una preciosa diagonal al desmarque de Mbappé, rápido para adelantarse a Koulibaly y fino para definir a la media vuelta y de primeras. Las estrellas.
Barcola, ya en el tramo final, puso el 2-0 tras un pase de Rabiot y aunque Mbaye recortó distancia, Mbappé volvió a aparecer con un golazo desde lejos para sentenciar el duelo. Ante la duda, las estrellas. La Francia de Mbappé (y Olise) comienzan el Mundial asustando.
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