Ante una pérdida, un conflicto o una etapa de incertidumbre, reconocer lo que sentimos y comunicarlo puede convertirse en una herramienta de fortaleza. Los expertos en la materia señalan que verbalizar la tristeza, el miedo, la frustración o la rabia permite reducir la tensión, comprender las necesidades y pedir apoyo. Reprimir esas emociones puede aumentar el malestar y dificultar la búsqueda de soluciones. Hablar con alguien de confianza, escribir o acudir a un profesional son vías saludables para canalizar lo que ocurre. Expresarse no elimina los problemas, pero evita enfrentarlos en soledad y favorece respuestas más equilibradas.En este contexto se pronuncia el médico y conferenciante experto en desarrollo del potencial humano Mario Alonso Puig, quien ha defendido la importancia de expresar las emociones y de no reprimirlas como respuesta ante las dificultades. Durante una entrevista en el programa ‘Plano General’, emitido por La 2 de RTVE, el especialista en resiliencia respondió a varias preguntas sobre la salud emocional, la enfermedad y la felicidad.«¿Qué cura más, reír, llorar o aguantarse?»En un momento de la conversación, el presentador le planteó una cuestión directa: «¿Qué cura más, reír, llorar o aguantarse?». Puig no dudó al elegir las dos primeras opciones. «Reír y llorar es lo que más cura. Aguantarse no cura, aguantarse enferma», afirma.Con esta respuesta, el especialista puso el foco en la necesidad de dar salida a los sentimientos, frente a la tendencia a ocultarlos o soportarlos en silencio. La risa y el llanto, según su planteamiento, pueden funcionar como formas naturales de liberar tensión y afrontar las experiencias que afectan a una persona.La siguiente cuestión se centró en el impacto de las enfermedades físicas y anímicas. El presentador pregunta cuál de las dos puede causar un mayor daño emocional: «¿Lo emocional o lo corporal?». El médico considera más perjudicial la enfermedad anímica porque, en su opinión, todo lo que afecta al estado de ánimo termina provocando también consecuencias en el cuerpo. En cambio, añade, una dolencia física no tiene por qué dañar necesariamente la dimensión emocional.La conexión entre salud mental y salud física está respaldada por la evidencia médica. Los Manuales MSD explican que factores psicológicos como la depresión pueden contribuir al empeoramiento de trastornos físicos, mientras que las enfermedades orgánicas también pueden influir en el estado de ánimo. Ante una pérdida, un conflicto o una etapa de incertidumbre, reconocer lo que sentimos y comunicarlo puede convertirse en una herramienta de fortaleza. Los expertos en la materia señalan que verbalizar la tristeza, el miedo, la frustración o la rabia permite reducir la tensión, comprender las necesidades y pedir apoyo. Reprimir esas emociones puede aumentar el malestar y dificultar la búsqueda de soluciones. Hablar con alguien de confianza, escribir o acudir a un profesional son vías saludables para canalizar lo que ocurre. Expresarse no elimina los problemas, pero evita enfrentarlos en soledad y favorece respuestas más equilibradas.En este contexto se pronuncia el médico y conferenciante experto en desarrollo del potencial humano Mario Alonso Puig, quien ha defendido la importancia de expresar las emociones y de no reprimirlas como respuesta ante las dificultades. Durante una entrevista en el programa ‘Plano General’, emitido por La 2 de RTVE, el especialista en resiliencia respondió a varias preguntas sobre la salud emocional, la enfermedad y la felicidad.«¿Qué cura más, reír, llorar o aguantarse?»En un momento de la conversación, el presentador le planteó una cuestión directa: «¿Qué cura más, reír, llorar o aguantarse?». Puig no dudó al elegir las dos primeras opciones. «Reír y llorar es lo que más cura. Aguantarse no cura, aguantarse enferma», afirma.Con esta respuesta, el especialista puso el foco en la necesidad de dar salida a los sentimientos, frente a la tendencia a ocultarlos o soportarlos en silencio. La risa y el llanto, según su planteamiento, pueden funcionar como formas naturales de liberar tensión y afrontar las experiencias que afectan a una persona.La siguiente cuestión se centró en el impacto de las enfermedades físicas y anímicas. El presentador pregunta cuál de las dos puede causar un mayor daño emocional: «¿Lo emocional o lo corporal?». El médico considera más perjudicial la enfermedad anímica porque, en su opinión, todo lo que afecta al estado de ánimo termina provocando también consecuencias en el cuerpo. En cambio, añade, una dolencia física no tiene por qué dañar necesariamente la dimensión emocional.La conexión entre salud mental y salud física está respaldada por la evidencia médica. Los Manuales MSD explican que factores psicológicos como la depresión pueden contribuir al empeoramiento de trastornos físicos, mientras que las enfermedades orgánicas también pueden influir en el estado de ánimo.
Ante una pérdida, un conflicto o una etapa de incertidumbre, reconocer lo que sentimos y comunicarlo puede convertirse en una herramienta de fortaleza.
Los expertos en la materia señalan que verbalizar la tristeza, el miedo, la frustración o la rabia permite reducir la tensión, comprender … las necesidades y pedir apoyo. Reprimir esas emociones puede aumentar el malestar y dificultar la búsqueda de soluciones. Hablar con alguien de confianza, escribir o acudir a un profesional son vías saludables para canalizar lo que ocurre. Expresarse no elimina los problemas, pero evita enfrentarlos en soledad y favorece respuestas más equilibradas.
En este contexto se pronuncia el médico y conferenciante experto en desarrollo del potencial humano Mario Alonso Puig, quien ha defendido la importancia de expresar las emociones y de no reprimirlas como respuesta ante las dificultades. Durante una entrevista en el programa ‘Plano General’, emitido por La 2 de RTVE, el especialista en resiliencia respondió a varias preguntas sobre la salud emocional, la enfermedad y la felicidad.
«¿Qué cura más, reír, llorar o aguantarse?»
En un momento de la conversación, el presentador le planteó una cuestión directa: «¿Qué cura más, reír, llorar o aguantarse?». Puig no dudó al elegir las dos primeras opciones. «Reír y llorar es lo que más cura. Aguantarse no cura, aguantarse enferma», afirma.
Con esta respuesta, el especialista puso el foco en la necesidad de dar salida a los sentimientos, frente a la tendencia a ocultarlos o soportarlos en silencio. La risa y el llanto, según su planteamiento, pueden funcionar como formas naturales de liberar tensión y afrontar las experiencias que afectan a una persona.
La siguiente cuestión se centró en el impacto de las enfermedades físicas y anímicas. El presentador pregunta cuál de las dos puede causar un mayor daño emocional: «¿Lo emocional o lo corporal?».
El médico considera más perjudicial la enfermedad anímica porque, en su opinión, todo lo que afecta al estado de ánimo termina provocando también consecuencias en el cuerpo. En cambio, añade, una dolencia física no tiene por qué dañar necesariamente la dimensión emocional.
La conexión entre salud mental y salud física está respaldada por la evidencia médica. Los Manuales MSD explican que factores psicológicos como la depresión pueden contribuir al empeoramiento de trastornos físicos, mientras que las enfermedades orgánicas también pueden influir en el estado de ánimo.
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