Los videojuegos de mi vida

Dentro del amplísimo abanico de tipos de videojuego, destaca por encima del resto uno que es una delicia: el metroidvania. Las bases de este estilo las sentaron dos juegos célebres de los años ochenta: los Metroid y los Castlevania. Lo que compartían ambos es que el jugador debía recorrer un mundo en dos dimensiones no lineal y lleno de plataformas, ayudado por un mapa que se desbloqueaba conforme se iban cumpliendo misiones; la dificultad subía con cada jefe derrotado, hasta llegar al último. Acción aparte, la sensación de exploración e inmersión de estos juegos es indescriptible.

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 Dentro del amplísimo abanico de tipos de videojuego, destaca por encima del resto uno que es una delicia: el metroidvania. Las bases de este estilo las sentaron dos juegos célebres de los años ochenta: los Metroid y los Castlevania. Lo que compartían ambos es que el jugador debía recorrer un mundo en dos dimensiones no lineal y lleno de plataformas, ayudado por un mapa que se desbloqueaba conforme se iban cumpliendo misiones; la dificultad subía con cada jefe derrotado, hasta llegar al último. Acción aparte, la sensación de exploración e inmersión de estos juegos es indescriptible.Seguir leyendo…  

Dentro del amplísimo abanico de tipos de videojuego, destaca por encima del resto uno que es una delicia: el metroidvania. Las bases de este estilo las sentaron dos juegos célebres de los años ochenta: los Metroid y los Castlevania. Lo que compartían ambos es que el jugador debía recorrer un mundo en dos dimensiones no lineal y lleno de plataformas, ayudado por un mapa que se desbloqueaba conforme se iban cumpliendo misiones; la dificultad subía con cada jefe derrotado, hasta llegar al último. Acción aparte, la sensación de exploración e inmersión de estos juegos es indescriptible.

'Hollow Knight: Silksong' 
‘Hollow Knight: Silksong’ .

El mejor de todos ellos, que tardó casi cuarenta años en llegar, se llama Hollow Knight. El jugador controla a un pequeño insecto que quiere liberar su reino, excavado bajo tierra, de una infección de insectos alienados. Es lo más cerca que vamos a estar nunca de sentirnos una hormiga y adentrarnos en sus impresionantes mundos. Cada parte del reino es visualmente distinta, aunque comparten la atmósfera tétrica, los decorados góticos y la ternura de muchos de los personajes, que dan ganas de adoptarlos. La música, ambiental y clásica, compuesta expresamente para el videojuego, es de una calidad mayor, y las mecánicas son muy exigentes. Esfuerzo y perseverancia.

“‘Crash Bandicoot’ me cambió del todo. En unos años será lo único que me transporte a la infancia”

Después del triunfo de este videojuego, ocho años más tarde el equipo que lo produjo —los dibujos, hechos a mano, y el resto de la producción fueron realizados solo por tres australianos— trajo una segunda parte: Silksong, si acaso más bella y perfecta.

Con el público embelesado, no tardaron en salir juegos que imitaban algunos de sus rasgos más loados. Como Ori and the Blind Forest y su segunda parte Ori and the Will of the Wisps. Son los siguientes a los que yo jugaría. Similares, pero más cuquis y entrañables. Compartiría la plata con un videojuego español que ha roto moldes internacionalmente: Blasphemous, y su segunda entrega, Blasphemous II, que es todavía mejor. El estudio sevillano The Game Kitchen tomó las mejores dinámicas y los rasgos más perfectos de los metroidvanias y los usaron para dar vida a una historia muy nuestra: la Inquisición española. El arte visual es impresionante: aquí no huyes de insectos malévolos, sino de obispos medievales que te vomitan sangre, de diáconos que te lanzan botafumeiros ardientes y de crucificados que te arrojan su cruz. Una genialidad.

Probad estos tres/seis juegos e intuyo que os quedaréis con ganas de más. Si ese es el caso: me evadió muchísimo Metroid Dread, también de un estudio español, que nos lleva al espacio exterior; Celeste, el más complicado de todos, aunque el argumento sea el más sencillo: una adolescente que desea superar una depresión; y Prince of Persia: the Lost Crown, secuela a la que el plataformeo aéreo le ha venido como anillo al dedo.

Si estas obras de arte os impidieran desprenderos de la consola —en la Switch están disponibles todos los citados—, jugad a Gris , un videojuego español que es el más sencillo y bello de los habidos. Y a Limbo e Inside , que harán las delicias de los que buscan una atmósfera más escheriana, macabra y existencialista. O al Zelda: The Breath of the Wild, e intentad no quedaros a vivir en el mejor mundo abierto jamás diseñado.

No puedo terminar sin hablar del juego que cambió mi vida: Crash Bandicoot . Sé que en unos años será lo único que me transporte a la infancia. Un canal virtual que me hará viajar en el tiempo. La trilogía original está disponible en un solo juego en Switch. Es preciosa, entretenida y os hará recorrer medio mundo.

 Cultura

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