La tragedia del Columbia que pone en alerta a la NASA: siete astronautas desintegrados a 15 minutos de aterrizar tras chocar contra la atmósfera

Todas las miradas apuntaban hacia el cielo la mañana del 1 de febrero de 2003. Después de 16 días de misión, el transbordador espacial STS-107 Columbia regresaba a la Tierra, seguramente con menos expectación que Artemis II, ya que en plena carrera espacial contra la URSS, Estados Unidos sumaba ya varias decenas de vuelos espaciales. Esta era la misión 28 del Columbia. También fue la última. Apenas 16 minutos antes de que aterrizara , el silencio inundó la sala de control de la Nasa mientras el cielo azul comenzaba a dibujar largos surcos blancos y, más tarde, una lluvia de pequeños escombros caía sobre Texas y otros estados cercanos. El Columbia se había desintegrado durante su reingreso a la atmósfera con siete tripulantes en su interior.El desprendimiento de un trozo de foam del tanque externo del transbordador durante su despegue dos semanas antes, del que se tuvo conocimiento en una revisión de los vídeos y que no se consideró relevante, había golpeado el sistema de protección térmica del ala izquierda. Según el informe de la Comisión Investigadora del Accidente del Columbia (CAIB, por sus siglas en inglés), un fragmento de espuma dañó el tanque externo del transbordador en el momento del despegue. La espuma golpeó la parte inferior del ala izquierda de la nave y causó un deterioro en los azulejos térmicos que permitían filtrar los calurosos gases atmosféricos al reingresar en la Tierra.Noticia relacionada general No No Ojos aplastados, ‘cara de luna llena’ y huesos de cristal: así trata el espacio a los astronautas José Manuel NievesEse ala izquierda fue la que empezó a experimentar una temperatura fuera de lo normal cuando el transbordador entraba en La Tierra a unos 20.000 kilómetros por hora. No hubo margen de maniobra. Tampoco supervivientes.En el Columbia viajaban el comandante Rick Husband y los astronautas Willie McCool, Michael Anderson, David Brown, Kalpana Chawla, Ilan Ramon, el primer israelí en viajar al espacio, y Laurel Clark, cuyo marido, Jonhathan Clark, antiguo oficial médico de la NASA, participó en la investigación posterior.Cinco años tardó en hacerse público un informe de cuatrocientas páginas en el que, además de confirmar el fallo en el desprendimiento del foam como causa del desastre, apuntaba que la tripulación habría muerto igualmente de haber sido conscientes del fallo puesto que no podrían haber salido al exterior a repararlo al no contar con los trajes necesarios.Portada de ABC el 2 de febrero de 2003 contando la tragedia del Columbia.Sin embargo, poco después, la CAIB reconoció que un intento de rescate de los astronautas habría sido posible si se hubieran percatado antes del séptimo día de vuelo que había daños potencialmente catastróficos en el ala izquierda. La operación hubiera consistido en el lanzamiento de la nave espacial Atlantis y un transbordo espacial desde el Columbia de la tripulación, una operación casi suicida por su complejidad y que podría haber acabado con más vidas aún. Cuarenta segundos de agoníaLa de los siete tripulantes del Columbia terminó en apenas cuarenta segundos. Ese es el tiempo que transcurrió entre que la tripulación perdió el control hasta que el vehículo se desintegró al chocar con la atmósfera. El informe de la Nasa concluyó que todos los tripulantes perdieron la consciencia y la vida incluso antes a causa de fallos de los trajes, los cascos y los asientos que les causaron «traumas letales».El mismo informe enumeraba una serie de recomendaciones y mejoras para futuros viajes espaciales que pudieran evitar este tipo de tragedias. Veintitrés años después y enormes avances entre medias, las miradas volverán al cielo durante las próximas horas para ver a la tripulación del Artemis II volver a La Tierra después de hacer historia. Todas las miradas apuntaban hacia el cielo la mañana del 1 de febrero de 2003. Después de 16 días de misión, el transbordador espacial STS-107 Columbia regresaba a la Tierra, seguramente con menos expectación que Artemis II, ya que en plena carrera espacial contra la URSS, Estados Unidos sumaba ya varias decenas de vuelos espaciales. Esta era la misión 28 del Columbia. También fue la última. Apenas 16 minutos antes de que aterrizara , el silencio inundó la sala de control de la Nasa mientras el cielo azul comenzaba a dibujar largos surcos blancos y, más tarde, una lluvia de pequeños escombros caía sobre Texas y otros estados cercanos. El Columbia se había desintegrado durante su reingreso a la atmósfera con siete tripulantes en su interior.El desprendimiento de un trozo de foam del tanque externo del transbordador durante su despegue dos semanas antes, del que se tuvo conocimiento en una revisión de los vídeos y que no se consideró relevante, había golpeado el sistema de protección térmica del ala izquierda. Según el informe de la Comisión Investigadora del Accidente del Columbia (CAIB, por sus siglas en inglés), un fragmento de espuma dañó el tanque externo del transbordador en el momento del despegue. La espuma golpeó la parte inferior del ala izquierda de la nave y causó un deterioro en los azulejos térmicos que permitían filtrar los calurosos gases atmosféricos al reingresar en la Tierra.Noticia relacionada general No No Ojos aplastados, ‘cara de luna llena’ y huesos de cristal: así trata el espacio a los astronautas José Manuel NievesEse ala izquierda fue la que empezó a experimentar una temperatura fuera de lo normal cuando el transbordador entraba en La Tierra a unos 20.000 kilómetros por hora. No hubo margen de maniobra. Tampoco supervivientes.En el Columbia viajaban el comandante Rick Husband y los astronautas Willie McCool, Michael Anderson, David Brown, Kalpana Chawla, Ilan Ramon, el primer israelí en viajar al espacio, y Laurel Clark, cuyo marido, Jonhathan Clark, antiguo oficial médico de la NASA, participó en la investigación posterior.Cinco años tardó en hacerse público un informe de cuatrocientas páginas en el que, además de confirmar el fallo en el desprendimiento del foam como causa del desastre, apuntaba que la tripulación habría muerto igualmente de haber sido conscientes del fallo puesto que no podrían haber salido al exterior a repararlo al no contar con los trajes necesarios.Portada de ABC el 2 de febrero de 2003 contando la tragedia del Columbia.Sin embargo, poco después, la CAIB reconoció que un intento de rescate de los astronautas habría sido posible si se hubieran percatado antes del séptimo día de vuelo que había daños potencialmente catastróficos en el ala izquierda. La operación hubiera consistido en el lanzamiento de la nave espacial Atlantis y un transbordo espacial desde el Columbia de la tripulación, una operación casi suicida por su complejidad y que podría haber acabado con más vidas aún. Cuarenta segundos de agoníaLa de los siete tripulantes del Columbia terminó en apenas cuarenta segundos. Ese es el tiempo que transcurrió entre que la tripulación perdió el control hasta que el vehículo se desintegró al chocar con la atmósfera. El informe de la Nasa concluyó que todos los tripulantes perdieron la consciencia y la vida incluso antes a causa de fallos de los trajes, los cascos y los asientos que les causaron «traumas letales».El mismo informe enumeraba una serie de recomendaciones y mejoras para futuros viajes espaciales que pudieran evitar este tipo de tragedias. Veintitrés años después y enormes avances entre medias, las miradas volverán al cielo durante las próximas horas para ver a la tripulación del Artemis II volver a La Tierra después de hacer historia.  

Todas las miradas apuntaban hacia el cielo la mañana del 1 de febrero de 2003. Después de 16 días de misión, el transbordador espacial STS-107 Columbia regresaba a la Tierra, seguramente con menos expectación que Artemis II, ya que en plena carrera espacial contra … la URSS, Estados Unidos sumaba ya varias decenas de vuelos espaciales. Esta era la misión 28 del Columbia. También fue la última. Apenas 16 minutos antes de que aterrizara, el silencio inundó la sala de control de la Nasa mientras el cielo azul comenzaba a dibujar largos surcos blancos y, más tarde, una lluvia de pequeños escombros caía sobre Texas y otros estados cercanos. El Columbia se había desintegrado durante su reingreso a la atmósfera con siete tripulantes en su interior.

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