La RAE bendicea los influencers

Si consultamos la palabra influencer en el Diccionario de la lengua española, leeremos que significa: “Persona que, por su gran número de seguidores en las redes sociales, es muy influyente en gustos y comportamientos”. Esta palabra es una de las novedades de este año del diccionario, que con las de los años anteriores conforman la vigésima cuarta edición. Pero el detalle más llamativo es que se ha imprimido en dos volúmenes de papel, que suman más de 3.600 páginas.

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 Si consultamos la palabra influencer en el Diccionario de la lengua española, leeremos que significa: “Persona que, por su gran número de seguidores en las redes sociales, es muy influyente en gustos y comportamientos”. Esta palabra es una de las novedades de este año del diccionario, que con las de los años anteriores conforman la vigésima cuarta edición. Pero el detalle más llamativo es que se ha imprimido en dos volúmenes de papel, que suman más de 3.600 páginas.Seguir leyendo…  

Si consultamos la palabra influencer en el Diccionario de la lengua española, leeremos que significa: “Persona que, por su gran número de seguidores en las redes sociales, es muy influyente en gustos y comportamientos”. Esta palabra es una de las novedades de este año del diccionario, que con las de los años anteriores conforman la vigésima cuarta edición. Pero el detalle más llamativo es que se ha imprimido en dos volúmenes de papel, que suman más de 3.600 páginas.

El pasado viernes, las academias de la lengua española, capitaneadas por la RAE en la Asale, presentaron todo este material, con esos dos volúmenes de tomo y lomo, para que quede constancia física del trabajo lexicográfico, que supone su buque insignia.

En la consulta telemática, solo el consultor avezado se percatará de que la palabra está escrita en cursiva

Decía que, si consultamos la palabra influencer, leeremos lo que significa, pero la información será distinta si lo hacemos en formato papel o digital. En la consulta telemática, la palabra aparece aislada de las voces anteriores y posteriores, y solo el consultor avezado se percatará de que está escrita en cursiva. En cambio, en la consulta en papel, al momento notará el uso de esa cursiva, itálica o bastardilla, según los sinónimos que ofrece el propio diccionario.

¿Qué indica esa marca tipográfica? Pues que la palabra no ha sido adaptada a la ortografía castellana y, por tanto, no se pronuncia según sus normas, sino según las de la lengua original. Los motivos de esta inadaptación hay que buscarlos en la fuerza de esa palabra en la lengua original, que ya ha triunfado en castellano y otras lenguas vecinas. Son las que se conocen como palabras internacionales.

Un caso emblemático, y fallido, de ese intento de adaptación se dio con la palabra whisky escrita güisqui, por lo que la RAE acabó optando por el recurso de la cursiva cuando una palabra internacional resultaba indomable y era necesario reconocer su uso extendido. Ahora el diccionario recoge la primera en cursiva y la segunda en redonda. En el caso de influencer se recurre a la cursiva porque se pronuncia a la inglesa, pero en pódcast o cámper basta el añadido de la tilde para hispanizarla.

Así pues, las academias de la lengua española bendicen a los influencers, pero en cursiva. Es lógico que, ante esta propuesta, los usuarios prescindan de ella, como decidió hace tiempo la sección de Edición de La Vanguardia. Igual sucede con whisky, pues son palabras que se sienten como propias y no tienen alternativa.

¿Seguro? Pues bien, ahora resulta que algunos influencers rechazan esta denominación, por estar estigmatizada, a menudo asociada a la frivolidad, el postureo o la publicidad encubierta, y por ello prefieren llamarse creadores de contenidos. Esto de la lengua no tiene fin.

 Cultura

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