El embarazo es una de las etapas naturales propias de la vida de una mujer. Lo puede vivir desde su primera menstruación , alrededor de los 12 años, hasta la menopausia , cerca de los 50 años. Lo habitual es que experimente este proceso al menos una vez en su vida. Hay algunas que nunca lo han hecho por decisión propia, por infertilidad natural u otras razones, pero la mayoría sí participa de esta experiencia sin igual. La literatura alrededor del embarazo es mucha y muy diversa, pero no siempre sincera. A menudo se esconden las partes menos agradables de este proceso en las conversaciones con familiares y amigas o en las clases preparatorias para el parto. El gran tabú es, especialmente, en relación a la depresión posparto . El Dr. José Luis Neyro asegura que este silencio es peligroso para la salud mental de la madre: « No se habla nunca y sin embargo todos lo tenemos ahí». Él es ginecólogo, asistente de partos y uno referente en salud hormonal femenina.El desconocimiento de una mujer embarazada sobre los dolores y las dinámicas hormonales que va a soportar durante los 9 meses de gestación y en los días posteriores al parto la hacen vulnerable física y mentalmente, más aún si es primeriza o carece de apoyo familiar . La seguridad de la madre se ve directamente comprometida por los tabúes, tal y como afirma el doctor en el podcast ‘ Lo que no se ve ‘.Neyro recuerda que el suicidio es una de las principales causas de mortalidad materna —desde el embarazo hasta el primer año de posparto—, con al menos 30 mujeres fallecidas entre 2016 y 2023 ( GESO, 2026 ). «Si esa cifra se mantiene estable —y no desciende, se entiende— yo creo que es responsabilidad de todos, sobretodo de ginecólogos, matronas, enfermería, asistencia hospitalaria, asistencia sanitaria, asistencia social, de la cobertura familiar», asegura.La responsabilidad de mejorar la información con la cuentan las madres durante el embarazo está en profesionales y familiares, según defiende el experto, que deben centrar sus intereses en la madre y no en la idealización de una experiencia vital compleja. «Deberíamos hacer otro nivel de información, sin romantizar la gestación ni olvidándonos de los que pasa después del alumbramiento».José Luis Neyro pide más comunicación profesionalComo profesional se da cuenta de que «nadie cuenta las cosas con esta crudeza con la que lo estamos haciendo aquí a las mujeres durante el embarazo. Se romantiza el embarazo». Critica que las conversaciones de embarazo deriven constantemente en actos sociales y no en el bienestar de la madre: «Y ahora nos hemos inventado a la fiesta de la identificación de sexo para dar a conocer que estoy gestando un niño o una niña».«El parto es una una situación muy comprometida en la que están en juego dos vidas» José Luis Neyro GinecólogoIroniza con esta situación porque le parece de una gravedad alarmante: «Y ahora ya podemos inventarnos otra fiesta que es la fiesta del parto. A ver, el parto es una una situación muy comprometida en la que están en juego dos vidas».Para comenzar a salvar este vacío de información, el doctor aporta una breve lista de aquellas respuestas que sufre el cuerpo de una mujer ante un embarazo y que apenas entran en el discurso público. Menciona el estreñimiento, el aumento del gasto calórico durante la lactancia, los peligros del embarazo gemelar, el desprendimiento del suelo pélvico, las secreciones por el pezón incontroladas, y el cambio hormonal que afecta a la relación con el padre, entre otras. El silencio sobre el pospartoEl posparto está más invisibilizado que el embarazo por una simple razón: «El embarazo es algo que es imposible de ocultar. Y además muy fácil de diagnosticar. Cuando a las señoras les falta la regla, ellas ya saben que lo primero que les viene a la cabeza es que se han quedado embarazadas».«Hay una parte del cuidado prenatal que es el cuidado del puerperio del que nos ocupamos muy poco» José Luis Neyro GinecólogoA esto se suma la «gran repercusión social» que tiene el embarazo, la espera de una nueva vida, frente a la soledad de la rutina de la familia. «Es una buena noticia casi siempre», se lamenta, consciente de que miles de mujeres interrumpen su embarazo voluntariamente. En 2024, en España, se registraron 106.172 abortos.La novedad del embarazo recibe más atención y más preparación que la cotidianeidad del posparto. «El puerperio es algo que se da por hecho. Todo ha terminado con el parto y así se entiende. Y sin embargo, eso no es así. De ninguna manera», defiende. El puerperio es el período de 40 días que va desde el momento en que se expulsa la placenta hasta que el cuerpo de la madre —incluyendo los órganos genitales y las hormonas— vuelve a su estado anterior al embarazo. Muchos expertos como Neyro ponen en duda la duración real del posparto.El cambio hormonal durante el puerporio«Hay una parte del cuidado prenatal, del cuidado obstétrico, que es el cuidado del puerperio, del que además nos ocupamos siempre muy poco», insiste. Durante esos días, la mujer «puede tener lo que llamamos en psiquiatría reacciones desproporcionadas a los estímulos» y se desconecta de la emoción que le rodea. Puede que no comparta la ilusión por la llegada del bebé de la gente a su alrededor. «Nadie se lo ha contado, nadie le ha dado los recursos emocionales para que vaya tirando» José Luis Neyro GinecólogoEl doctor plantea un ejemplo hipotético pero basado en su experiencia. Habla de una mujer que ha dado a luz hace días y que «ha estado 3 horas y media llorando sin parar, sin una lágrima, pero gritaba». Además tiene una grieta en el pezón que le produce un dolor terrible: «Y ahora me dicen que tengo que estar feliz».«Nadie se lo ha contado, nadie se lo ha expresado con claridad y sobretodo nadie le ha dado los recursos emocionales para que vaya tirando», reconoce. Y ahí es donde una de cada diez mujeres pueden llegar a ser diagnosticadas de depresión.La depresión postparto se diferencia de otros tipos de depresión por la alteración hormonal, natural en un embarazo, que la provoca. «Ahí se pierde el interés por las cosas habituales y se pierde el interés por las cosas normales de la vida, de tal manera que ya no me interesan las cosas que antes me interesaban y pasa a tener menos interés el cuidado del niño. Estamos hablando de cosas muy serias», concluye. El embarazo es una de las etapas naturales propias de la vida de una mujer. Lo puede vivir desde su primera menstruación , alrededor de los 12 años, hasta la menopausia , cerca de los 50 años. Lo habitual es que experimente este proceso al menos una vez en su vida. Hay algunas que nunca lo han hecho por decisión propia, por infertilidad natural u otras razones, pero la mayoría sí participa de esta experiencia sin igual. La literatura alrededor del embarazo es mucha y muy diversa, pero no siempre sincera. A menudo se esconden las partes menos agradables de este proceso en las conversaciones con familiares y amigas o en las clases preparatorias para el parto. El gran tabú es, especialmente, en relación a la depresión posparto . El Dr. José Luis Neyro asegura que este silencio es peligroso para la salud mental de la madre: « No se habla nunca y sin embargo todos lo tenemos ahí». Él es ginecólogo, asistente de partos y uno referente en salud hormonal femenina.El desconocimiento de una mujer embarazada sobre los dolores y las dinámicas hormonales que va a soportar durante los 9 meses de gestación y en los días posteriores al parto la hacen vulnerable física y mentalmente, más aún si es primeriza o carece de apoyo familiar . La seguridad de la madre se ve directamente comprometida por los tabúes, tal y como afirma el doctor en el podcast ‘ Lo que no se ve ‘.Neyro recuerda que el suicidio es una de las principales causas de mortalidad materna —desde el embarazo hasta el primer año de posparto—, con al menos 30 mujeres fallecidas entre 2016 y 2023 ( GESO, 2026 ). «Si esa cifra se mantiene estable —y no desciende, se entiende— yo creo que es responsabilidad de todos, sobretodo de ginecólogos, matronas, enfermería, asistencia hospitalaria, asistencia sanitaria, asistencia social, de la cobertura familiar», asegura.La responsabilidad de mejorar la información con la cuentan las madres durante el embarazo está en profesionales y familiares, según defiende el experto, que deben centrar sus intereses en la madre y no en la idealización de una experiencia vital compleja. «Deberíamos hacer otro nivel de información, sin romantizar la gestación ni olvidándonos de los que pasa después del alumbramiento».José Luis Neyro pide más comunicación profesionalComo profesional se da cuenta de que «nadie cuenta las cosas con esta crudeza con la que lo estamos haciendo aquí a las mujeres durante el embarazo. Se romantiza el embarazo». Critica que las conversaciones de embarazo deriven constantemente en actos sociales y no en el bienestar de la madre: «Y ahora nos hemos inventado a la fiesta de la identificación de sexo para dar a conocer que estoy gestando un niño o una niña».«El parto es una una situación muy comprometida en la que están en juego dos vidas» José Luis Neyro GinecólogoIroniza con esta situación porque le parece de una gravedad alarmante: «Y ahora ya podemos inventarnos otra fiesta que es la fiesta del parto. A ver, el parto es una una situación muy comprometida en la que están en juego dos vidas».Para comenzar a salvar este vacío de información, el doctor aporta una breve lista de aquellas respuestas que sufre el cuerpo de una mujer ante un embarazo y que apenas entran en el discurso público. Menciona el estreñimiento, el aumento del gasto calórico durante la lactancia, los peligros del embarazo gemelar, el desprendimiento del suelo pélvico, las secreciones por el pezón incontroladas, y el cambio hormonal que afecta a la relación con el padre, entre otras. El silencio sobre el pospartoEl posparto está más invisibilizado que el embarazo por una simple razón: «El embarazo es algo que es imposible de ocultar. Y además muy fácil de diagnosticar. Cuando a las señoras les falta la regla, ellas ya saben que lo primero que les viene a la cabeza es que se han quedado embarazadas».«Hay una parte del cuidado prenatal que es el cuidado del puerperio del que nos ocupamos muy poco» José Luis Neyro GinecólogoA esto se suma la «gran repercusión social» que tiene el embarazo, la espera de una nueva vida, frente a la soledad de la rutina de la familia. «Es una buena noticia casi siempre», se lamenta, consciente de que miles de mujeres interrumpen su embarazo voluntariamente. En 2024, en España, se registraron 106.172 abortos.La novedad del embarazo recibe más atención y más preparación que la cotidianeidad del posparto. «El puerperio es algo que se da por hecho. Todo ha terminado con el parto y así se entiende. Y sin embargo, eso no es así. De ninguna manera», defiende. El puerperio es el período de 40 días que va desde el momento en que se expulsa la placenta hasta que el cuerpo de la madre —incluyendo los órganos genitales y las hormonas— vuelve a su estado anterior al embarazo. Muchos expertos como Neyro ponen en duda la duración real del posparto.El cambio hormonal durante el puerporio«Hay una parte del cuidado prenatal, del cuidado obstétrico, que es el cuidado del puerperio, del que además nos ocupamos siempre muy poco», insiste. Durante esos días, la mujer «puede tener lo que llamamos en psiquiatría reacciones desproporcionadas a los estímulos» y se desconecta de la emoción que le rodea. Puede que no comparta la ilusión por la llegada del bebé de la gente a su alrededor. «Nadie se lo ha contado, nadie le ha dado los recursos emocionales para que vaya tirando» José Luis Neyro GinecólogoEl doctor plantea un ejemplo hipotético pero basado en su experiencia. Habla de una mujer que ha dado a luz hace días y que «ha estado 3 horas y media llorando sin parar, sin una lágrima, pero gritaba». Además tiene una grieta en el pezón que le produce un dolor terrible: «Y ahora me dicen que tengo que estar feliz».«Nadie se lo ha contado, nadie se lo ha expresado con claridad y sobretodo nadie le ha dado los recursos emocionales para que vaya tirando», reconoce. Y ahí es donde una de cada diez mujeres pueden llegar a ser diagnosticadas de depresión.La depresión postparto se diferencia de otros tipos de depresión por la alteración hormonal, natural en un embarazo, que la provoca. «Ahí se pierde el interés por las cosas habituales y se pierde el interés por las cosas normales de la vida, de tal manera que ya no me interesan las cosas que antes me interesaban y pasa a tener menos interés el cuidado del niño. Estamos hablando de cosas muy serias», concluye.
El embarazo es una de las etapas naturales propias de la vida de una mujer. Lo puede vivir desde su primera menstruación, alrededor de los 12 años, hasta la menopausia, cerca de los 50 años. Lo habitual es que experimente este proceso al menos una vez en su vida. Hay algunas que nunca lo han hecho por decisión propia, por infertilidad natural u otras razones, pero la mayoría sí participa de esta experiencia sin igual.
La literatura alrededor del embarazo es mucha y muy diversa, pero no siempre sincera. A menudo se esconden las partes menos agradables de este proceso en las conversaciones con familiares y amigas o en las clases preparatorias para el parto. El gran tabú es, especialmente, en relación a la depresión posparto.
El Dr. José Luis Neyro asegura que este silencio es peligroso para la salud mental de la madre: «No se habla nunca y sin embargo todos lo tenemos ahí». Él es ginecólogo, asistente de partos y uno referente en salud hormonal femenina.
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El desconocimiento de una mujer embarazada sobre los dolores y las dinámicas hormonales que va a soportar durante los 9 meses de gestación y en los días posteriores al parto la hacen vulnerable física y mentalmente, más aún si es primeriza o carece de apoyo familiar. La seguridad de la madre se ve directamente comprometida por los tabúes, tal y como afirma el doctor en el podcast ‘Lo que no se ve‘.
Neyro recuerda que el suicidio es una de las principales causas de mortalidad materna —desde el embarazo hasta el primer año de posparto—, con al menos 30 mujeres fallecidas entre 2016 y 2023 (GESO, 2026). «Si esa cifra se mantiene estable —y no desciende, se entiende— yo creo que es responsabilidad de todos, sobretodo de ginecólogos, matronas, enfermería, asistencia hospitalaria, asistencia sanitaria, asistencia social, de la cobertura familiar», asegura.
La responsabilidad de mejorar la información con la cuentan las madres durante el embarazo está en profesionales y familiares, según defiende el experto, que deben centrar sus intereses en la madre y no en la idealización de una experiencia vital compleja. «Deberíamos hacer otro nivel de información, sin romantizar la gestación ni olvidándonos de los que pasa después del alumbramiento».
José Luis Neyro pide más comunicación profesional
Como profesional se da cuenta de que «nadie cuenta las cosas con esta crudeza con la que lo estamos haciendo aquí a las mujeres durante el embarazo. Se romantiza el embarazo». Critica que las conversaciones de embarazo deriven constantemente en actos sociales y no en el bienestar de la madre: «Y ahora nos hemos inventado a la fiesta de la identificación de sexo para dar a conocer que estoy gestando un niño o una niña».
«El parto es una una situación muy comprometida en la que están en juego dos vidas»
José Luis Neyro
Ginecólogo
Ironiza con esta situación porque le parece de una gravedad alarmante: «Y ahora ya podemos inventarnos otra fiesta que es la fiesta del parto. A ver, el parto es una una situación muy comprometida en la que están en juego dos vidas».
Para comenzar a salvar este vacío de información, el doctor aporta una breve lista de aquellas respuestas que sufre el cuerpo de una mujer ante un embarazo y que apenas entran en el discurso público. Menciona el estreñimiento, el aumento del gasto calórico durante la lactancia, los peligros del embarazo gemelar, el desprendimiento del suelo pélvico, las secreciones por el pezón incontroladas, y el cambio hormonal que afecta a la relación con el padre, entre otras.
El silencio sobre el posparto
El posparto está más invisibilizado que el embarazo por una simple razón: «El embarazo es algo que es imposible de ocultar. Y además muy fácil de diagnosticar. Cuando a las señoras les falta la regla, ellas ya saben que lo primero que les viene a la cabeza es que se han quedado embarazadas».
«Hay una parte del cuidado prenatal que es el cuidado del puerperio del que nos ocupamos muy poco»
José Luis Neyro
Ginecólogo
A esto se suma la «gran repercusión social» que tiene el embarazo, la espera de una nueva vida, frente a la soledad de la rutina de la familia. «Es una buena noticia casi siempre», se lamenta, consciente de que miles de mujeres interrumpen su embarazo voluntariamente. En 2024, en España, se registraron 106.172 abortos.
La novedad del embarazo recibe más atención y más preparación que la cotidianeidad del posparto. «El puerperio es algo que se da por hecho. Todo ha terminado con el parto y así se entiende. Y sin embargo, eso no es así. De ninguna manera», defiende.
El puerperio es el período de 40 días que va desde el momento en que se expulsa la placenta hasta que el cuerpo de la madre —incluyendo los órganos genitales y las hormonas— vuelve a su estado anterior al embarazo. Muchos expertos como Neyro ponen en duda la duración real del posparto.
El cambio hormonal durante el puerporio
«Hay una parte del cuidado prenatal, del cuidado obstétrico, que es el cuidado del puerperio, del que además nos ocupamos siempre muy poco», insiste. Durante esos días, la mujer «puede tener lo que llamamos en psiquiatría reacciones desproporcionadas a los estímulos» y se desconecta de la emoción que le rodea. Puede que no comparta la ilusión por la llegada del bebé de la gente a su alrededor.
«Nadie se lo ha contado, nadie le ha dado los recursos emocionales para que vaya tirando»
José Luis Neyro
Ginecólogo
El doctor plantea un ejemplo hipotético pero basado en su experiencia. Habla de una mujer que ha dado a luz hace días y que «ha estado 3 horas y media llorando sin parar, sin una lágrima, pero gritaba». Además tiene una grieta en el pezón que le produce un dolor terrible: «Y ahora me dicen que tengo que estar feliz».
«Nadie se lo ha contado, nadie se lo ha expresado con claridad y sobretodo nadie le ha dado los recursos emocionales para que vaya tirando», reconoce. Y ahí es donde una de cada diez mujeres pueden llegar a ser diagnosticadas de depresión.
La depresión postparto se diferencia de otros tipos de depresión por la alteración hormonal, natural en un embarazo, que la provoca. «Ahí se pierde el interés por las cosas habituales y se pierde el interés por las cosas normales de la vida, de tal manera que ya no me interesan las cosas que antes me interesaban y pasa a tener menos interés el cuidado del niño. Estamos hablando de cosas muy serias», concluye.
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