Irán y EEUU lanzan señales de un posible diálogo mientras la región apuntala la tregua

Teherán advierte que el bloqueo de Ormuz es una violación de la tregua vigente Leer Teherán advierte que el bloqueo de Ormuz es una violación de la tregua vigente Leer  

Irán y Estados Unidos han dado señales de que un segundo encuentro cara a cara en Islamabad podría ser inminente, en medio de la nueva escalada de tensiones por el bloqueo estadounidense en el Estrecho de Ormuz, bajo la orden de Donald Trump, que busca ampliar los frentes de presión contra Teherán. El presidente estadounidense aseguró que la guerra con Irán está «cerca de terminar» e insinuó que las conversaciones diplomáticas podrían reanudarse incluso antes de este viernes. Su homólogo iraní, en una declaración más ambigua, remarcó que su país «no busca la guerra, sino el diálogo», al tiempo que advirtió a Washington que cualquier intento de forzar la rendición de la República Islámica «fracasará».

El intercambio de declaraciones ha ido seguido de un encuentro aún más significativo y que allana el terreno para una nueva reunión en Islamabad, antes de que expire el acuerdo de alto el fuego la próxima semana. Una delegación paquistaní, encabezada por el jefe del ejército, Asim Munir, viajó este martes a Teherán, para trasladar mensajes de Washington, según informó Islamabad. Paralelamente, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, viajó a Riad, para abordar la misma cuestión, en una ronda de conversaciones con otros países que han ejercido de mediadores desde que se desató la guerra a finales de febrero, como Qatar y Turquía.

Teherán reconoció el impulso regional diplomático y aseguró que el intercambio de mensajes con Washington es continuo desde el domingo pasado, cuando clausuró la primera ronda de conversaciones sin un nuevo encuentro a la vista. «Hemos recibido mensajes de los mediadores paquistaníes, nuestra postura es clara», señaló el portavoz de Exteriores, Esmaeil Baqaei, sin dar más detalles del estado de las conversaciones. Irán sigue agarrándose al plan de diez puntos como base para las conversaciones de alto el fuego, que reafirma su derecho a controlar el estrecho de Ormuz, pide garantías de que Washington y Tel Aviv no reanudarán sus ataques y la retirada de tropas estadounidenses de la región, entre otras exigencias. Baqaei señaló que algunas cuestiones ya se trataron en Islamabad, como el cese total de la guerra o el reconocimiento de ciertos derechos de Irán.

También se abordó el levantamiento de sanciones contra Teherán y la reparación de daños causados por la guerra, dos exigencias que el régimen ha insistido que son indispensables para mantener una tregua que pueda encaminar el conflicto hacia su fin. «En cuanto al nivel y al tipo de enriquecimiento (de uranio), siempre hemos afirmado que este tema es negociable. Hemos recalcado que Irán debe poder continuar enriqueciendo uranio de acuerdo con sus necesidades», matizó Baqaei. Ambos países coinciden en que no tienen intención de alargar la vigente tregua y que esperan poder continuar las conversaciones en Pakistán. Tanto Teherán como Washington confían en Islamabad como interlocutor, al ser un país colindante al conflicto que ha mostrado una postura neutra hasta la fecha.

Estos avances podrían quedar en papel mojado si no se logra una tregua en la ofensiva israelí en Líbano, un conflicto que Teherán, -que apoya al grupo chií Hizbulá-, considera vinculado a la guerra de alcance regional en la que está sumida desde febrero Oriente Próximo. Israel y Líbano negocian a alto nivel por primera vez en décadas, aunque la ausencia de Hizbulá en las conversaciones podría truncar cualquier progreso.

Pese al aparente acercamiento diplomático con Washington, el régimen iraní reiteró sus advertencias contra el bloqueo naval impuesto por Trump contra los puertos iraníes, amenazando con hundir la economía de la región. «Nuestras fuerzas armadas no permitirán el comercio a través del mar Rojo si continúa el bloqueo naval. No permitiremos ninguna exportación ni importación en el golfo Pérsico ni en el mar de Omán si el bloqueo estadounidense persiste», advirtió el ejército en un comunicado emitido en todos los medios.

El Estado Mayor aseguró que considera el bloqueo una violación de la tregua y amenazó con responder en cualquier momento. Las restricciones impuestas por Washington entraron en vigor el pasado lunes, pero aún se desconoce cómo el comando central estadounidense pretende bloquear las entradas y salidas del estrecho de Ormuz. El martes cuatro buques vinculados al comercio con Irán o sujetos a sanciones por vínculos con el régimen lograron cruzar el paso sin problemas. «Ningún buque logró superar las fuerzas estadounidenses», señaló en un comunicado el comando central Centcom, encargado de controlar el estrecho. «Nueve buques acataron la orden de las fuerzas estadounidenses de dar la vuelta y regresar a un puerto o zona costera iraní», señaló el cuerpo militar. Sin embargo, ninguna empresa de monitoreo de tráfico marítimo ha detectado hasta la fecha un movimiento que indique que un buque ha dado media vuelta o cambiado de dirección ante las órdenes estadounidenses.

Pese a las incógnitas, el anuncio de bloqueo de Trump sí ha tenido un grave impacto en el volumen de tráfico marítimo por el estrecho, que ya estaba afectado por la guerra en curso. Un promedio de cinco buques diarios de media cruzaron el estrecho en el mes de marzo, una cifra que aumentó a diez poco antes de que se anunciara el alto el fuego. «Lo que sugiere que el tráfico ya comenzaba a recuperarse», señaló en su último informe la empresa de control marítimo AXSMarine. «Sin embargo, en las 24 horas siguientes a la entrada en vigor del contrabloqueo (de Trump), los cruces diarios volvieron a caer a cifras de un solo dígito», advirtió.

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