Cuando Gael García Bernal (Guadalajara, 1978) recibió la llamada de un entonces desconocido Alejandro González Iñárritu para protagonizar Amores perros (2000), el cine mexicano apenas existía como industria. Aquel año se rodaron solo seis películas en todo el país y sacar adelante una producción era un acto de fe. El equipo trabajaba con retazos de celuloide donados por otras producciones y las escenas sólo podían rodarse una vez. “No hacíamos cine esperando que alguien viera nuestras películas. Si hubiéramos pensado en el público o en los premios, habríamos desacralizado el ritual”, recuerda el actor, 25 años después, desde el escenario del Atlàntida Mallorca Film Fest, donde ayer recibió el premio Masters of Cinema.
El actor mexicano recibe el premio Masters of Cinema en el Atlàntida Mallorca Film Fest, convertido en uno de los grandes embajadores del cine latinoamericano a nivel internacional
Cuando Gael García Bernal (Guadalajara, 1978) recibió la llamada de un entonces desconocido Alejandro González Iñárritu para protagonizar Amores perros (2000), el cine mexicano apenas existía como industria. Aquel año se rodaron solo seis películas en todo el país y sacar adelante una producción era un acto de fe. El equipo trabajaba con retazos de celuloide donados por otras producciones y las escenas sólo podían rodarse una vez. “No hacíamos cine esperando que alguien viera nuestras películas. Si hubiéramos pensado en el público o en los premios, habríamos desacralizado el ritual”, recuerda el actor, 25 años después, desde el escenario del Atlàntida Mallorca Film Fest, donde ayer recibió el premio Masters of Cinema.
Aquella libertad con la que inició su carrera y que evoca con nostalgia es la que hoy teme que se esté perdiendo en la industria. “Estamos en un momento complicado, como público y como cineastas. Hay que seguir armando festivales, hay que juntarnos para ver algo que nunca hemos visto. Hoy más que nunca hay que defender la libertad de crear”.

“El cine despierta nuevas inquietudes y nos ayuda a mirar la realidad desde otra perspectiva”
El actor recala en Mallorca pocos días después del estreno de Magallanes , la nueva película del filipino Lav Diaz, en la que interpreta al explorador portugués. Convertido en uno de los grandes embajadores del cine latinoamericano, García Bernal ha construido una carrera internacional a las órdenes de cineastas como Pedro Almodóvar, Jim Jarmusch, Michel Gondry o M. Night Shyamalan. Desde Y tu mamá también , la road movie de Alfonso Cuarón que retrató las desigualdades y la transición política mexicana, hasta Diarios de motocicleta , donde encarnó al joven “Che” Guevara, o No , en la que dio vida al publicista que lideró la campaña contra la dictadura de Augusto Pinochet, buena parte de su filmografía ha estado ligada a historias de fuerte contenido social y político. Sin embargo, rechaza atribuir al cine una misión transformadora. “Puede resultar muy pretencioso pensar que una película va a cambiar el mundo. A veces ocurre, pero no siento que esa sea su responsabilidad”, sostiene. “El cine pone de manifiesto lo que ya existe, despierta nuevas inquietudes y nos ayuda a mirar la realidad desde otra perspectiva”.
García Bernal confiesa que el documental es su género favorito. Para él, la no ficción posee una capacidad única para cuestionar las certezas. “Cuando ves un documental desaparece el discurso único. Todo se vuelve mucho más complejo, con muchos más matices y más interesante que cualquier ideología política”. Esa convicción inspiró la creación de Ambulante, el festival itinerante de documentales que fundó en 2005 junto a Diego Luna y Pablo Cruz. El proyecto recorre distintas regiones de México para acercar el cine de no ficción a comunidades sin acceso a sala.
La libertad de creación fue uno de los ejes de la 16ª edición del Atlàntida Film Fest
La libertad de creación fue uno de los ejes de la 16ª edición del Atlàntida Mallorca Film Fest, que contó también con la presencia de Fernando Trueba. El director presentó la restauración de Mientras el cuerpo aguante (1982), película dedicada al cantautor Chicho Sánchez Ferlosio. Trueba recordó la explosión creativa que vivió el cine español tras el final de la dictadura, cuando la censura dejó paso a una necesidad irrefrenable de expresarse. “En este país no se podía hablar de tantas cosas… Cuando por fin se pudo hablar, el cine se puso a hablar por los codos”.
El festival se despide hoy con la proyección de El ser querido , de Rodrigo Sorogoyen, película que optó por la palma de oro en el festival de Cannes. Durante estos días también han pasado por Palma Carlos Bardem con En la zona gris , thriller dirigido por Guy Ritchie; la francesa Judith Godrèche con Memoria de chica , adaptación de la novela de Annie Ernaux; Bàrbara Mestanza con Sucia , el documental en el que aborda la agresión sexual que sufrió; y la noruega Maria Sødahl con The Last Resort , un drama sobre la culpa y la xenofobia.
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