Algo está pasando en Santa Gertrudis

En un descampado a espaldas de la encantadora iglesia de Santa Gertrudis, en el corazón mismo de la isla de Eivissa, van a pasar cosas. Lo delatan dos misteriosas pancartas con los pies clavados en la tierra que sirven al mismo tiempo de llamada de atención y anticipo de lo que está por llegar. “Hola, we are building a mountain” (Hola, estamos construyendo una montaña) y “Podría tocar el cel”. Firmado: Superflex, el colectivo danés cuyos proyectos abarcan desde la fabricación de biogás a partir de desechos animales en países en desarrollo hasta la inundación de una réplica de un McDonald’s en Vietnam para filmar un filme sobre la crisis ambiental prevista por el aumento del nivel del mar. y el colapso del capitalismo.

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 El colectivo danés Superflex intervendrá en un descampado por encargo de la Fundación Ses12naus de Ibiza  

En un descampado a espaldas de la encantadora iglesia de Santa Gertrudis, en el corazón mismo de la isla de Eivissa, van a pasar cosas. Lo delatan dos misteriosas pancartas con los pies clavados en la tierra que sirven al mismo tiempo de llamada de atención y anticipo de lo que está por llegar. “Hola, we are building a mountain” (Hola, estamos construyendo una montaña) y “Podría tocar el cel”. Firmado: Superflex, el colectivo danés cuyos proyectos abarcan desde la fabricación de biogás a partir de desechos animales en países en desarrollo hasta la inundación de una réplica de un McDonald’s en Vietnam para filmar un filme sobre la crisis ambiental prevista por el aumento del nivel del mar. y el colapso del capitalismo.

Su filosofía parte de la premisa que el arte y los artistas pueden y deben desempeñar un papel en el futuro del mundo, y su campo de acción va mucho más allá de los museos y tratan de servir a las comunidades, humanas y no humanas. Desarrollaron, por ejemplo, un material de construcción en forma de ladrillo (Superbricks) para acoger a los peces a medida que el agua de mar invada las ciudades de todo el mundo y han impulsado bebidas con comunidades de agricultores del Amazonas brasileño (Guaraná Power) para que puedan hacer frente a las multinacionales que los explotan.

El proyecto que impulsa Ángeles Ferragut para acercar el arte a la isla celebra diez años

Fundado en 1993 por Bjørnstjerne Christiansen, Jakob Fenger y Rasmus Nielsen, uno de sus proyectos de transformación urbana más radicales es el Superkilen, un parque de Copenhague que en lugar del mobiliario habitual está repleto de objetos propuestos por los vecinos, una comunidad de la que forman parte 50 nacionalidades, desde un toro de Osborne español a un ring de boxeo tailandés , tierra palestina o una fuente marroquí bajo un cerezo japonés. Pero fue su instalación lúdica en la Sala de Turbinas de la Tate Modern (un bosque de columpios, cada uno de ellos diseñado para tres personas) lo que puso en marcha los motores para lo que proyectan ahora en Eivissa.

Ángeles Ferragut, mecenas entusiasta que lleva diez años embarcada en la producción de proyectos artísticos en la isla, quedó fascinada cuando visitó One Two Three Swi ng ! en Londres con su marido, Simon Southwood, y uno de sus hijos.”Pasamos tres horas y volvimos al día siguiente porque era realmente hermoso y divertido, todo el mundo podía disfrutarlo. Y además tenía un concepto muy potente: la de unos columpios compartidos que podían generar una energía colectiva capaz de cambiar el rumbo del planeta”, recuerda la fundadora y directora de la Fundación Ses12naus, que ya entonces pensó que le gustaría que aquella experiencia pudiera ser vivida en Ibiza, la isla a la que acababa de volver después de vivir en Madrid, Nueva York, La Habana y Londres.

El proyecto de Superflex ha sido replicado, entre otros lugares, en la Zona Desmilitarizada de Corea, una franja que divide península asiática casi por la mitad. y en la zona rural de Dinamarca. Y la idea era adaptarlo también para solar de Santa Gertrudis. Pero una vez en la isla, Rasmus Nielsen se dio cuenta de que la idea inicial que lo había llevado hasta allí iba perdiendo fuerza en la medida de que la iban ganando otras. La luz se encendió un día de tormenta que Ángeles los llevó a una bar de San Miquel donde encontraron gentes de muy diversa procedencia que . habían acabado refugiándose en la isla. “Y esa noche nos dimos cuenta que venir con un proyecto y trasladarlo no iba a funcionar. Que esto iba a requerir de una investigación más profunda”, cuenta María José Félix Díaz, miembro del colectivo.

La puesta en marcha del proyecto de arte público en Santa Gertrudis, que se materializará el próximo verano, coincide con el décimo aniversario de Ses12naus, fundación que quiere vincular el arte contemporáneo con Ibiza a través de un programa de residencias por el que invitan a artistas a trabajar cuestiones relacionadas con la isla. El resultado de las tres últimas se puede visitar hasta octubre en La Carpintería, dos antiguas naves situadas en un polígono industrial donde hasta octubre se pueden visitar las exposiciones de Diogo da Cruz, en torno a las salinas y los paisajes costeros; Marina Maron, que transforma una casa payesa en una escultura blanda lista para acoger y Gala Knorr , que viaja en el tiempo a la noche ibicenca cuando la pista de baile todavía era un espacio de comunión temporal.

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