La brutal invasión nazi de Alemania, en la campaña exprés de mayo y junio de 1940, cuando las fuerzas del III Reich tardaron poco más de un mes en cruzar la frontera, expulsar a los soldados ingleses y tomar París, dejó a su paso un rastro de muerte y desastre, pero también de expolio. En ese periodo desaparecieron numerosas obras de arte de diferentes museos, de las que muchas siguen sin haberse recuperado. De hecho, ni siquiera hay una lista cerrada y firme de lo robado.
La directora del centro de Bellas Artes estima que 350 piezas fueron sustraídas del Museo Paul Fourché en junio de 1940, tras el fracaso en Dunkerque
La brutal invasión nazi de Alemania, en la campaña exprés de mayo y junio de 1940, cuando las fuerzas del III Reich tardaron poco más de un mes en cruzar la frontera, expulsar a los soldados ingleses y tomar París, dejó a su paso un rastro de muerte y desastre, pero también de expolio. En ese periodo desaparecieron numerosas obras de arte de diferentes museos, de las que muchas siguen sin haberse recuperado. De hecho, ni siquiera hay una lista cerrada y firme de lo robado.
Conocedor de ese pasado, el Museo de Bellas Artes de Orléans (Francia) se puso manos a la obra para elaborar un listado específico del expolio: qué obras desaparecieron, cuándo y cuál es su valor. El trabajo ha concluido, y ahora han lanzado su particular lista de búsqueda y captura de arte robado.
Pese al carácter público de lo expoliado, el Museo de Orléans se abre a compensar económicamente a quien devuelva obras
La lista final de obras de arte expoliadas es de 424 piezas, de las que 350 se asumen robadas en el mes de la invasión. El valor actual del conjunto de lo expoliado por los nazis, sus patrocinadores y sus acólitos asciende a 100 millones de euros. La cantidad podría ser mayor, una vez se especifique el estado de las obras. Si es que se encuentran.
Entre las obras robadas figuran trabajos de Lorenzo Costa, representante de la escuela boloñesa nacido en el siglo XV; Hans Holbein el Joven, pintor alemán del siglo XVI; Anton van Dyck, pintor barroco flamenco del siglo XVII; y también de Rafael, el maestro del Renacimiento italiano.
El principal centro de arte saqueado en 1940 fue el Museo Paul Fourché en junio de 1940. Otras obras desaparecieron durante el dominio nazi de la Francia ocupada, como trabajos de Charles François Grenier de Lacroix, robado en 1941. Uno de ellos fue encontrado en un mercado de arte de en 2007.
Olivia Voisin, actual directora del Museo de Bellas Artes de Orléans, ha ordenado la distribución entre despachos de abogados, galerías y casas de subastas de toda Francia y próximamente se difundirá también a nivel internacional. “Hemos confeccionado esta lista para que nadie pueda volver a decir: ‘No lo sabíamos’”, explica en The Times. Voisin ve plausible que alguna de esas obras pueda estar en manos de un particular sin que sus propietarios sepan que fue robada en Orléans, pero no lo justifica.
Voisin también denuncia a través del Museo que muchas de estas obras de arte se dieron por desaparecidas. Los bombardeos de la Luftwaffe afectaron al Museo Paul Fourché, lo que ofrecía una doble coartada: sobre su desaparición, por un lado, y sobre la inutilidad de investigar el expolio, por otro. Pero fotografías tomadas después de la invasión alemana, pero antes del incendio, muestran el museo completamente vacío. El explio es mucho más plausible que el fuego.
El Museo de Orléans confía en que su campaña, difundida también en redes sociales, permita aflorar el arte desaparecido. Al tratarse de obras que en origen pertenecen a colecciones públicas no pueden pertenecer a coleccionistas privados, aunque muestren un documento de compra. No obstante, para facilitar la recuperación de lo expoliado, el museo no se cierra a una compensación económica para quien devuelva alguna pieza.
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