El delantero, con su quinto gol, iguala a Butragueño y Villa como pichichi español en un Mundial. «Llegamos en 2022 con una idea, hemos sido fieles y nos ha traído hasta aquí», dijo el técnico. Leer El delantero, con su quinto gol, iguala a Butragueño y Villa como pichichi español en un Mundial. «Llegamos en 2022 con una idea, hemos sido fieles y nos ha traído hasta aquí», dijo el técnico. Leer
Lamine Yamal no dudó en reconocer que se veía campeón del mundo. Nadie es tan transparente en el vestuario de España para incendiar rivales y, sin embargo, cuando acabó la semifinal en Dallas, apenas lo celebró. Como si fuera un día más en la oficina. Lamine, Oyarzabal, algo más emocionado Rodri y totalmente desatado Pedro Porro, sienten que tienen fútbol para conseguirlo, pero queda un paso.
En la semifinal, se cumplió el vaticinio de la joven estrella de Rocafonda. Dolió en Francia que dijera que, si había un equipo que podía acumular temores en esta eliminatoria, era España. Y tenía toda la razón. Los olés resonaron en Dallas. «Hemos hecho todo para parar a una selección muy difícil. Es un sueño hecho realidad, pero es de todo el equipo», decía Porro, uno de los hombres de la noche.
A Luis de la Fuente le costaba asimilarlo. «Lo que siento debe de ser algo parecido a la felicidad y al orgullo de un país. Nos queda un paso más y vamos a ver si lo conseguimos. Es una gran responsabilidad. Sólo los elegidos van a la final», advirtió el seleccionador, que sólo podía soñar con esto hace cuatro años. «Llegamos con una idea, a la que hemos sido fieles y nos ha traído hasta aquí. Le hemos ganado a una de las mejores selecciones del mundo porque somos el mejor equipo del mundo», sentenció el riojano.
España se dibuja indestructible en los cruces de las grandes competiciones, sea quien sea el rival. Desde que cayó en octavos ante Marruecos en Qatar en la tanda de penaltis, España no cede. Ocho equipos ha dejado en el camino de manera consecutiva para plantarse en la final del Mundial y ganar la Eurocopa. Con el noveno se medirá el domingo para lograr la segunda estrella 16 años después.
Se vieron muy pronto las razones por las que Les Bleus no logran meterles mano. Exactamente a los 20 minutos. Después de más de un centenar de pases, buscando sin desesperar por dónde dañar y sin permitir al rival armar contras demoledoras con su trío de diablos, Mbappé, Olise y Dembélé, poco atinados, apareció Lamine Yamal, el chaval con el que tienen pesadillas. Hace dos años fue en Múnich, en otra semifinal cuando, en el minuto 21, recortó a Rabiot y mandó la pelota a la escuadra con un golpeo que se convirtió en el gol de la Eurocopa. Entonces le faltaban unos días para cumplir los 17 años.
En un escenario mucho mayor, con todos los ojos del fútbol mundial mirándole en el césped del AT&T de Dallas y los 19 ya cumplidos, presionó a Digne que, para evitar sorpresas, quiso despejar y lo que hizo fue pegarle una patada en el cuádriceps, justo donde luce el 19. No dudó el salvadoreño Barton en señalar el punto de penalti. Era el minuto 22, uno después de aquel en el que asombró al mundo, cuando nadie sabía colocar en el mapa Rocafonda, el barrio que ahora luce en la cinta que sujeta sus rizos. En la segunda parte, aunque en fuera de juego, volvió a colocar un balón a la escuadra.
Ese penalti mediada la primera parte lo convirtió en ventaja Oyarzabal, el hombre más calmado del universo. Es el quinto gol del capitán de la Real en este Mundial y le sirve para agrandar su leyenda en la era De la Fuente: máximo goleador con 29 tantos. El falso ‘9’ más efectivo de la historia del fútbol español, que iguala los números de Butragueño y David Villa en los Mundiales. Los suyos con España esta temporada son brutales: 14 goles.
Con el 0-1, Francia tuvo que seguir corriendo tras la pelota que, durante muchos minutos, fue menos de Rodri, atosigado por Olise, y más de Dani Olmo. La temprana amarilla de Rabiot, a quien Deschamps cambió al descanso, le dio libertad al catalán para moverse y organizar el ataque fluido del equipo. El ’10’ también fue protagonista del duelo hace dos años con otro gol que culminó la remontada y encaminó a España al título. A Deschamps le surgió entonces otro contratiempo: la lesión de Saliba. Como ocurrió en octavos ante Portugal con Nuno Mendes y en cuartos con Courtois, Saliba, el mejor central de Francia, se marchó lesionado a la media hora. Otro golpe para los galos.
El definitivo se lo daría un protagonista inesperado: Pedro Porro. Una cabalgada del lateral derecho hasta la frontal, una pared con el indetectable Dani Olmo, y la confianza suficiente para perseguir su segundo gol en un Mundial. España, observada desde el palco por los campeones Sergio Ramos, Xavi Hernández, Puyol y Casillas, peleará de nuevo por la Copa del Mundo.
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