Los rojiblancos recibieron dos goles en un minuto a la vuelta de vestuarios y luego Sancet anotó el último de los leones a la contra Leer Los rojiblancos recibieron dos goles en un minuto a la vuelta de vestuarios y luego Sancet anotó el último de los leones a la contra Leer
Para qué cambiar si la cosa funciona. Para qué romperse la cabeza cuando sin un nueve puro tu equipo no pierde filo y gana presencia en el medio. No siempre cae la breva, aunque es cierto que con Baena y Kang-In Lee todo debería ser más sencillo, pero no siempre. Lo diferente es la llegada de David y, sobre todo, la presencia de Julián Álvarez en el banquillo del equipo. Volvió su momento, y estuvo voluntarioso pero entró con el muro de La Pandera por delante. Perdiendo de dos tras una siesta en el inicio del segundo tiempo, su perdón no era sencillo. [Narración y estadísticas, 3-0]
Más difícil lo va a tener si los de arriba siguen a su nivel. Quizás estuvo mejor el coreano que el internacional español. Precioso fue su recorte a Yuri en una baldosa para reventar el poste de Unai Simón en el segundo minuto de partido. Tiene Lee la virtud de elegir bien siempre o casi siempre. Eso, en el fútbol actual, es un 90% de jugador de élite, el 10% restante es talento y el asiático lo tiene a raudales. Lo que pasa es que sus acompañantes no comenzaron tan entonados como en Sevilla, en los que parecían un ciclón, y tampoco el rival era el mismo.
Es este Athletic de Terzic un equipo con más pausa que versiones pasadas y que este curso rezará, como hace antes de cada partido en el vestuario, quizás porque Oian Sancet se mantenga sano durante la temporada. También Nico, claro, con los problemas en el pubis ya un poco en el olvido. Sin la exigencia de Europa, los vascos tienen la opción de mantener mejor tono físico y la cabeza más centrada. La orfandad dejada por Valverde es otro factor para el que beneficia no tener distracciones europeas.
La primera mitad encontró un Atlético más agazapado que en el Pizjuán y a la espera de hacer más daño a la contra o con un robo en salida de balón como hizo Hanko y culminó Baena a las manos de Simón. Mientras, los vascos quisieron mostrar su carácter local, intentando controlar el juego en el medio a través de Galarreta y Gerenabarrena y el picante que pone Sancet, quien tuvo la más clara en ese periodo pero taponó Llorente.
Hubo muchas alternativas en el juego e intensidad, pese al calor de este horario terrible en verano. Pero no se puede decir que ambos equipos terminaran las acciones de peligro con la claridad deseada. De hecho, cuando moría el primer tiempo hubo otro poste a favor del Atlético con un centro chut de Barrios que por poco se mete Simón en portería. Chispazos en un San Mamés que no vio dominador ni brillo sino brega.
Y la segunda mitad comenzó opuesta. Con fuegos artificiales del lado local. Se pregunta Simeone si los suyos salieron del vestuario o se quedaron allí, porque en dos parpadeos se vieron dos abajo en el marcador. La velocidad de los Williams y la precisión de Robert Navarro le dieron doble ventaja a los de Terzic. Lo único positivo para los colchoneros es que tenían todo el segundo tiempo para intentar arreglar el desaguisado formado en 60 segundos.
El Cholo apenas quiso esperar e hizo cuatro sustituciones del tirón y entre ellas, la de Julián Álvarez. Media hora de redención es poco, pero es algo y el argentino la quiso desde el inicio. El equipo se tiró a por Unai y dejó a los vascos la oportunidad de contra y defensa de cinco para proteger lo adquirido. Hubiera sido la guinda y el primer hálito de disculpa de Julián, si Unai Simón no le saca una mano prodigiosa tras pase de Baena. Pero quien encontró premio fue Sancet en el 90 tras un ataque relámpago.
Ayer no fue el día de Julián y tampoco lo del Cholo, que terminó con Llorente en punta. Vale para todo, sí. Pero había otro nueve en el banquillo que ha venido para estos menesteres. Primera derrota rojiblanca y Liverpool en el horizonte. Aquí no se espera a nadie. O quizás a Julián.
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