Eduardo Barrecheguren, entrenador: «Muchas veces piensas que tienes que hacerlo perfecto y si no, no lo haces. Y no todos los días tienes ganas»

Hacer deporte debería ser una obligación para todos. Cada uno en función de sus posibilidades, ya que no hace falta que la población mundial se llene de atletas de élite. Sin embargo, para mantenernos fuertes, saludables y con unos niveles de vitalidad óptimos, es necesario realizar algún tipo de ejercicio físico. Hay quienes optan por salir a andar. Otros por ir al gimnasio. Y los más aplicados se atreven con disciplinas más intensas. El caso es mover nuestro cuerpo, nuestros músculos, nuestros huesos y nuestro aparato circulatorio. Sin embargo, el mayor enemigo del deporte no son las lesiones, sino que es una combinación entre pereza y excusas. Dos conceptos que funcionan como el huevo y la gallina, que no se sabe cuál existió primero, pero que van de la mano. A veces ponemos excusas porque nos da pereza y otras nos da pereza y ponemos excusas. Es por ello que para vencer a estos dos grandes oponentes es necesario poner en marcha algunos sistemas que nos ayuden, e incluso nos obliguen, a entrenar de manera periódica. Incluso los días que no tenemos tiempo. Porque cada vez se va haciendo más cuesta arriba eso de sacar un rato antes o después del trabajo en mitad de tantas obligaciones. Por ello, es clave buscar un plan mínimo para esos días en los que o no tenemos ganas o no tenemos tiempo. O ninguna de las dos.Noticia relacionada general No No Djokovic: «Desayuno agua, fruta, miel y frutos secos porque me dan energía rápida y fácil de digerir» Borja SánchezSobre cómo seguir enganchado al deporte en esos momentos de debilidad y dificultad habla Eduardo Barrecheguren, entrenador personal que presume de haber ayudado a «conseguir y mantener su mejor estado de forma» a más de 8.000 personas desde el año 2013, cuando puso en marcha su método ‘Programa doce’. En uno de sus habituales vídeos en redes sociales hablaba de cuáles son para él los trucos más útiles a la hora de buscar la motivación en esos días más duros.«Yo lo primero que buscaría es qué es lo que me generara menor fricción». Esta es una enseñanza clave, ya que no le podemos pedir al cuerpo y, sobre todo, a la cabeza, hacer los ejercicios o deportes que más nos cuesten los días que menor motivación tengamos. «Muchas veces lo que pasa es que nos ponemos la zancadilla a nosotros mismos». Es ahí cuando surge el autoboicot más típico en el deporte, el causante de que ningún día empecemos en serio con nuestra rutina. «Tengo que hacerlo perfecto y si no, no lo hago. Y claro, no todos los días te notas ni con el tiempo, ni con la energía, ni las ganas como para hacerlo. Pero si empiezas con algo que te genere muy poquita fricción…». Encontrando ese ejercicio que nos suponga menos esfuerzo, que podamos hacer en casa o sin perder mucho tiempo en desplazamiento o que nos guste más, será más fácil que terminemos venciendo la batalla a todos los imputs negativos que nos atacan.¿Cuál es el mejor ejercicio para los días sin tiempo o ganas?Eduardo tiene la solución para esos días malos, la rutina que a él nunca le falla. «A mí me gusta hacer EMOMs». Este es un entrenamiento que no mucha gente conoce, pero que este especialista y entrenador personal explica así. «Pones un cronómetro, empieza el minuto y haces una serie. Cuando el siguiente minuto empieza, empiezas otra serie. Y cuando el siguiente minuto empieza, otra serie».Aunque tenga un nombre poco común, el sistema es bastante sencillo y el resultado muy útil. «De esta forma, al inicio de cada minuto haces una serie y descansas lo que te de queda desde que terminas esa serie hasta el inicio del siguiente minuto». Lo mejor de estos entrenamiento es que, tal y como explica Barrecheguren, «los EMOMs son muy baja fricción». Noticia relacionada general No No Toni Nadal, sobre sus entrenamientos a Rafa: «La primera hora no había agua para que aprendiera a sufrir» Borja SánchezSin embargo, a medida que va pasando el tiempo, vas contabilizando un esfuerzo nada desdeñable. «Un entreno bajo mínimos de 20 minutos y voy a hacer 20 series de tres o cuatro dominadas. Para mí, cada serie de tres o cuatro dominadas no me genera un esfuerzo grande porque está muy por debajo de lo que yo puedo hacer». «Normalmente, lo que ocurre es que entro con esa baja fricción en la cual hago series de 3 ó 4 dominadas, pero hago 20. Y cuando llevo 20, y ya estoy metido en canción, incluso aunque yo pensaba que no tenía ganas, que no tenía energía, que estaba cansado, sí resulta que tengo más tiempo, ya estoy motivado, ya tengo más ganas y ya quiero hacer más».««Si resulta que no tengo más tiempo, me he quitado mis 80 dominadas. O a lo mejor le añado diez minutos y hago 100 flexiones» Eduardo Barrecheguren Entrenador personalGracias a este sistema, el cerebro incluso llega a autoengañarse en nuestro beneficio deportivo y físico. «Si resulta que no tienes más tiempo, pues mira, me he quitado mis 60 u 80 dominadas y a correr. O a lo mejor le añado diez minutos más y en esos diez minutos hago diez flexiones por minuto y he hecho 80 dominadas y 100 flexiones. Y he cubierto el tren superior para ese día bajo mínimos». Eduardo Barrecheguren explica que esta rutina es aplicable a su «estado de forma actual». Pero quizás para «otra gente serán más o menos» repeticiones y series. Lo que cuenta es aprovechar el poco tiempo que se tiene y hacer un ejercicio que, al menos, nos servirá para mantenernos y no perder nuestra rutina ni esa sensación de deberes hechos. Hacer deporte debería ser una obligación para todos. Cada uno en función de sus posibilidades, ya que no hace falta que la población mundial se llene de atletas de élite. Sin embargo, para mantenernos fuertes, saludables y con unos niveles de vitalidad óptimos, es necesario realizar algún tipo de ejercicio físico. Hay quienes optan por salir a andar. Otros por ir al gimnasio. Y los más aplicados se atreven con disciplinas más intensas. El caso es mover nuestro cuerpo, nuestros músculos, nuestros huesos y nuestro aparato circulatorio. Sin embargo, el mayor enemigo del deporte no son las lesiones, sino que es una combinación entre pereza y excusas. Dos conceptos que funcionan como el huevo y la gallina, que no se sabe cuál existió primero, pero que van de la mano. A veces ponemos excusas porque nos da pereza y otras nos da pereza y ponemos excusas. Es por ello que para vencer a estos dos grandes oponentes es necesario poner en marcha algunos sistemas que nos ayuden, e incluso nos obliguen, a entrenar de manera periódica. Incluso los días que no tenemos tiempo. Porque cada vez se va haciendo más cuesta arriba eso de sacar un rato antes o después del trabajo en mitad de tantas obligaciones. Por ello, es clave buscar un plan mínimo para esos días en los que o no tenemos ganas o no tenemos tiempo. O ninguna de las dos.Noticia relacionada general No No Djokovic: «Desayuno agua, fruta, miel y frutos secos porque me dan energía rápida y fácil de digerir» Borja SánchezSobre cómo seguir enganchado al deporte en esos momentos de debilidad y dificultad habla Eduardo Barrecheguren, entrenador personal que presume de haber ayudado a «conseguir y mantener su mejor estado de forma» a más de 8.000 personas desde el año 2013, cuando puso en marcha su método ‘Programa doce’. En uno de sus habituales vídeos en redes sociales hablaba de cuáles son para él los trucos más útiles a la hora de buscar la motivación en esos días más duros.«Yo lo primero que buscaría es qué es lo que me generara menor fricción». Esta es una enseñanza clave, ya que no le podemos pedir al cuerpo y, sobre todo, a la cabeza, hacer los ejercicios o deportes que más nos cuesten los días que menor motivación tengamos. «Muchas veces lo que pasa es que nos ponemos la zancadilla a nosotros mismos». Es ahí cuando surge el autoboicot más típico en el deporte, el causante de que ningún día empecemos en serio con nuestra rutina. «Tengo que hacerlo perfecto y si no, no lo hago. Y claro, no todos los días te notas ni con el tiempo, ni con la energía, ni las ganas como para hacerlo. Pero si empiezas con algo que te genere muy poquita fricción…». Encontrando ese ejercicio que nos suponga menos esfuerzo, que podamos hacer en casa o sin perder mucho tiempo en desplazamiento o que nos guste más, será más fácil que terminemos venciendo la batalla a todos los imputs negativos que nos atacan.¿Cuál es el mejor ejercicio para los días sin tiempo o ganas?Eduardo tiene la solución para esos días malos, la rutina que a él nunca le falla. «A mí me gusta hacer EMOMs». Este es un entrenamiento que no mucha gente conoce, pero que este especialista y entrenador personal explica así. «Pones un cronómetro, empieza el minuto y haces una serie. Cuando el siguiente minuto empieza, empiezas otra serie. Y cuando el siguiente minuto empieza, otra serie».Aunque tenga un nombre poco común, el sistema es bastante sencillo y el resultado muy útil. «De esta forma, al inicio de cada minuto haces una serie y descansas lo que te de queda desde que terminas esa serie hasta el inicio del siguiente minuto». Lo mejor de estos entrenamiento es que, tal y como explica Barrecheguren, «los EMOMs son muy baja fricción». Noticia relacionada general No No Toni Nadal, sobre sus entrenamientos a Rafa: «La primera hora no había agua para que aprendiera a sufrir» Borja SánchezSin embargo, a medida que va pasando el tiempo, vas contabilizando un esfuerzo nada desdeñable. «Un entreno bajo mínimos de 20 minutos y voy a hacer 20 series de tres o cuatro dominadas. Para mí, cada serie de tres o cuatro dominadas no me genera un esfuerzo grande porque está muy por debajo de lo que yo puedo hacer». «Normalmente, lo que ocurre es que entro con esa baja fricción en la cual hago series de 3 ó 4 dominadas, pero hago 20. Y cuando llevo 20, y ya estoy metido en canción, incluso aunque yo pensaba que no tenía ganas, que no tenía energía, que estaba cansado, sí resulta que tengo más tiempo, ya estoy motivado, ya tengo más ganas y ya quiero hacer más».««Si resulta que no tengo más tiempo, me he quitado mis 80 dominadas. O a lo mejor le añado diez minutos y hago 100 flexiones» Eduardo Barrecheguren Entrenador personalGracias a este sistema, el cerebro incluso llega a autoengañarse en nuestro beneficio deportivo y físico. «Si resulta que no tienes más tiempo, pues mira, me he quitado mis 60 u 80 dominadas y a correr. O a lo mejor le añado diez minutos más y en esos diez minutos hago diez flexiones por minuto y he hecho 80 dominadas y 100 flexiones. Y he cubierto el tren superior para ese día bajo mínimos». Eduardo Barrecheguren explica que esta rutina es aplicable a su «estado de forma actual». Pero quizás para «otra gente serán más o menos» repeticiones y series. Lo que cuenta es aprovechar el poco tiempo que se tiene y hacer un ejercicio que, al menos, nos servirá para mantenernos y no perder nuestra rutina ni esa sensación de deberes hechos.  

Hacer deporte debería ser una obligación para todos. Cada uno en función de sus posibilidades, ya que no hace falta que la población mundial se llene de atletas de élite. Sin embargo, para mantenernos fuertes, saludables y con unos niveles de vitalidad óptimos, es necesario realizar algún tipo de ejercicio físico. Hay quienes optan por salir a andar. Otros por ir al gimnasio. Y los más aplicados se atreven con disciplinas más intensas.

El caso es mover nuestro cuerpo, nuestros músculos, nuestros huesos y nuestro aparato circulatorio. Sin embargo, el mayor enemigo del deporte no son las lesiones, sino que es una combinación entre pereza y excusas. Dos conceptos que funcionan como el huevo y la gallina, que no se sabe cuál existió primero, pero que van de la mano. A veces ponemos excusas porque nos da pereza y otras nos da pereza y ponemos excusas.

Es por ello que para vencer a estos dos grandes oponentes es necesario poner en marcha algunos sistemas que nos ayuden, e incluso nos obliguen, a entrenar de manera periódica. Incluso los días que no tenemos tiempo. Porque cada vez se va haciendo más cuesta arriba eso de sacar un rato antes o después del trabajo en mitad de tantas obligaciones. Por ello, es clave buscar un plan mínimo para esos días en los que o no tenemos ganas o no tenemos tiempo. O ninguna de las dos.

Sobre cómo seguir enganchado al deporte en esos momentos de debilidad y dificultad habla Eduardo Barrecheguren, entrenador personal que presume de haber ayudado a «conseguir y mantener su mejor estado de forma» a más de 8.000 personas desde el año 2013, cuando puso en marcha su método ‘Programa doce’. En uno de sus habituales vídeos en redes sociales hablaba de cuáles son para él los trucos más útiles a la hora de buscar la motivación en esos días más duros.

«Yo lo primero que buscaría es qué es lo que me generara menor fricción». Esta es una enseñanza clave, ya que no le podemos pedir al cuerpo y, sobre todo, a la cabeza, hacer los ejercicios o deportes que más nos cuesten los días que menor motivación tengamos. «Muchas veces lo que pasa es que nos ponemos la zancadilla a nosotros mismos».

Es ahí cuando surge el autoboicot más típico en el deporte, el causante de que ningún día empecemos en serio con nuestra rutina. «Tengo que hacerlo perfecto y si no, no lo hago. Y claro, no todos los días te notas ni con el tiempo, ni con la energía, ni las ganas como para hacerlo. Pero si empiezas con algo que te genere muy poquita fricción…».

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Encontrando ese ejercicio que nos suponga menos esfuerzo, que podamos hacer en casa o sin perder mucho tiempo en desplazamiento o que nos guste más, será más fácil que terminemos venciendo la batalla a todos los imputs negativos que nos atacan.

¿Cuál es el mejor ejercicio para los días sin tiempo o ganas?

Eduardo tiene la solución para esos días malos, la rutina que a él nunca le falla. «A mí me gusta hacer EMOMs». Este es un entrenamiento que no mucha gente conoce, pero que este especialista y entrenador personal explica así. «Pones un cronómetro, empieza el minuto y haces una serie. Cuando el siguiente minuto empieza, empiezas otra serie. Y cuando el siguiente minuto empieza, otra serie».

Aunque tenga un nombre poco común, el sistema es bastante sencillo y el resultado muy útil. «De esta forma, al inicio de cada minuto haces una serie y descansas lo que te de queda desde que terminas esa serie hasta el inicio del siguiente minuto». Lo mejor de estos entrenamiento es que, tal y como explica Barrecheguren, «los EMOMs son muy baja fricción».

Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo, vas contabilizando un esfuerzo nada desdeñable. «Un entreno bajo mínimos de 20 minutos y voy a hacer 20 series de tres o cuatro dominadas. Para mí, cada serie de tres o cuatro dominadas no me genera un esfuerzo grande porque está muy por debajo de lo que yo puedo hacer».

«Normalmente, lo que ocurre es que entro con esa baja fricción en la cual hago series de 3 ó 4 dominadas, pero hago 20. Y cuando llevo 20, y ya estoy metido en canción, incluso aunque yo pensaba que no tenía ganas, que no tenía energía, que estaba cansado, sí resulta que tengo más tiempo, ya estoy motivado, ya tengo más ganas y ya quiero hacer más».

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«Si resulta que no tengo más tiempo, me he quitado mis 80 dominadas. O a lo mejor le añado diez minutos y hago 100 flexiones»

Eduardo Barrecheguren

Entrenador personal

Gracias a este sistema, el cerebro incluso llega a autoengañarse en nuestro beneficio deportivo y físico. «Si resulta que no tienes más tiempo, pues mira, me he quitado mis 60 u 80 dominadas y a correr. O a lo mejor le añado diez minutos más y en esos diez minutos hago diez flexiones por minuto y he hecho 80 dominadas y 100 flexiones. Y he cubierto el tren superior para ese día bajo mínimos».

Eduardo Barrecheguren explica que esta rutina es aplicable a su «estado de forma actual». Pero quizás para «otra gente serán más o menos» repeticiones y series. Lo que cuenta es aprovechar el poco tiempo que se tiene y hacer un ejercicio que, al menos, nos servirá para mantenernos y no perder nuestra rutina ni esa sensación de deberes hechos.

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