Carla Zaplana, nutricionista: «El hígado procesa la emoción de la ira y la frustración. Si no las sueltas, puedes generar tensión interna»

El cuerpo somatiza las emociones, es decir, refleja los pensamientos de una persona en síntomas visibles que un médico puede comprobar. El dolor muscular, la fragilidad de la piel, una mala digestión o la taquicardia pueden provenir de un factor psicológico. Algunos sentimientos son más somatizables que otros, especialmente los negativos. El miedo, la ira, la tristeza o la culpa se materializan con más facilidad que la alegría o el amor y, así, amenazan con más intensidad el equilibrio natural de la salud.Carla Zaplana es nutricionista y conoce las lecciones de la medicina tradicional china en materia de bienestar emocional. Ella confirma que la somatización del sufrimiento es real y que puede detectarse en síntomas más discretos pero peligrosos. La experta alude a la sensibilidad del hígado en este proceso.Noticia relacionada general No No Boticaria García, nutricionista, indica los alimentos que debes comer para aumentar la vitamina D: «Son las mejores fuentes» Marina Ortiz«El hígado es el órgano que, según la medicina tradicional china, procesa la emoción de la ira y la frustración», declara en un vídeo que ha publicado en sus redes sociales. Este impacto «se puede ver» y no es sólo una metáfora, «es anatomía energética».Una nutricionista explica la relación entre las emociones y el hígadoEl daño proviene de emociones intensas que se reprimen: «Cuando te tragas un enfado, cuando no pones un límite, tu cuerpo libera una cascada química de tensión y esto, si no lo expresas, esa tensión se queda atrapada en el tejido hepático».«Si esa tensión se repite constantemente y no se procesa, el organismo puede resentirlo», afirma. La tensión interna se acumularía y empezaría a presentarse físicamente como irritabilidad, dolores de cabeza tensionales, tensión muscular, problemas digestivos y dolor en el costado.La dieta es clave para prevenir muchos de estos síntomas pero no es suficiente cuando las emociones siguen acumulándose. «Cuidar el hígado no es solo una cuestión de alimentación», dice. La propia Carla Zaplana ha visto analíticas de hígado alteradas «en mujeres que comen perfecto» pero que no gestionaban debidamente sus experiencias emocionales.«Este también ha sido mi caso, ver las transaminasas -enzimas del hígado- en desequilibrio y todo debido a estrés o estar en relaciones tóxicas o estar en trabajos que odian», reconoce.Cómo sanar un hígado con tensión emocional acumuladaSanar el hígado, por lo tanto, es un tarea de doble cara: «Requiere dejar de comer tóxicos, sí, pero también requiere de aprender a decir no, a soltar el rencor y a expresar lo que sientes».El consejo de esta nutricionista es atender a este factor antes de probar otros trucos virales de Internet. «El detox más potente a veces no es un jugo verde, sino una conversación pendiente», concluye. El cuerpo somatiza las emociones, es decir, refleja los pensamientos de una persona en síntomas visibles que un médico puede comprobar. El dolor muscular, la fragilidad de la piel, una mala digestión o la taquicardia pueden provenir de un factor psicológico. Algunos sentimientos son más somatizables que otros, especialmente los negativos. El miedo, la ira, la tristeza o la culpa se materializan con más facilidad que la alegría o el amor y, así, amenazan con más intensidad el equilibrio natural de la salud.Carla Zaplana es nutricionista y conoce las lecciones de la medicina tradicional china en materia de bienestar emocional. Ella confirma que la somatización del sufrimiento es real y que puede detectarse en síntomas más discretos pero peligrosos. La experta alude a la sensibilidad del hígado en este proceso.Noticia relacionada general No No Boticaria García, nutricionista, indica los alimentos que debes comer para aumentar la vitamina D: «Son las mejores fuentes» Marina Ortiz«El hígado es el órgano que, según la medicina tradicional china, procesa la emoción de la ira y la frustración», declara en un vídeo que ha publicado en sus redes sociales. Este impacto «se puede ver» y no es sólo una metáfora, «es anatomía energética».Una nutricionista explica la relación entre las emociones y el hígadoEl daño proviene de emociones intensas que se reprimen: «Cuando te tragas un enfado, cuando no pones un límite, tu cuerpo libera una cascada química de tensión y esto, si no lo expresas, esa tensión se queda atrapada en el tejido hepático».«Si esa tensión se repite constantemente y no se procesa, el organismo puede resentirlo», afirma. La tensión interna se acumularía y empezaría a presentarse físicamente como irritabilidad, dolores de cabeza tensionales, tensión muscular, problemas digestivos y dolor en el costado.La dieta es clave para prevenir muchos de estos síntomas pero no es suficiente cuando las emociones siguen acumulándose. «Cuidar el hígado no es solo una cuestión de alimentación», dice. La propia Carla Zaplana ha visto analíticas de hígado alteradas «en mujeres que comen perfecto» pero que no gestionaban debidamente sus experiencias emocionales.«Este también ha sido mi caso, ver las transaminasas -enzimas del hígado- en desequilibrio y todo debido a estrés o estar en relaciones tóxicas o estar en trabajos que odian», reconoce.Cómo sanar un hígado con tensión emocional acumuladaSanar el hígado, por lo tanto, es un tarea de doble cara: «Requiere dejar de comer tóxicos, sí, pero también requiere de aprender a decir no, a soltar el rencor y a expresar lo que sientes».El consejo de esta nutricionista es atender a este factor antes de probar otros trucos virales de Internet. «El detox más potente a veces no es un jugo verde, sino una conversación pendiente», concluye.  

El cuerpo somatiza las emociones, es decir, refleja los pensamientos de una persona en síntomas visibles que un médico puede comprobar. El dolor muscular, la fragilidad de la piel, una mala digestión o la taquicardia pueden provenir de un factor psicológico.

Algunos sentimientos son más … somatizables que otros, especialmente los negativos. El miedo, la ira, la tristeza o la culpa se materializan con más facilidad que la alegría o el amor y, así, amenazan con más intensidad el equilibrio natural de la salud.

 RSS de noticias de bienestar

Te Puede Interesar