Miguel Ríos se dio a conocer como Mike Ríos con un primer disco pequeño editado en 1962. Tantos años después, el rockero de Granada sigue en la brecha, y la otra noche se encargó de clausurar la edición de este año del festival de Cap Roig. Lo hizo en el contexto de la gira que toma nombre de su álbum más reciente, El último vals , aparecido a finales de 2025. Un título que no debe llamarnos a engaño, ya que según indicó él mismo en cierto momento del concierto, ésta no es su última gira. De hecho, Miguel Ríos intentó apearse del show business en 2010 con Bye bye Ríos , aunque no pudo evitar regresar a los escenarios seis años después. Y todo indica que, como la canción, seguirá Mientras el cuerpo aguante .
El veterano rockero de Granada cerró Cap Roig con humor, una correcta forma vocal e interpretando a dúo con Manolo García ‘Insurrección’
Miguel Ríos se dio a conocer como Mike Ríos con un primer disco pequeño editado en 1962. Tantos años después, el rockero de Granada sigue en la brecha, y la otra noche se encargó de clausurar la edición de este año del festival de Cap Roig. Lo hizo en el contexto de la gira que toma nombre de su álbum más reciente, El último vals , aparecido a finales de 2025. Un título que no debe llamarnos a engaño, ya que según indicó él mismo en cierto momento del concierto, ésta no es su última gira. De hecho, Miguel Ríos intentó apearse del show business en 2010 con Bye bye Ríos , aunque no pudo evitar regresar a los escenarios seis años después. Y todo indica que, como la canción, seguirá Mientras el cuerpo aguante .
Simpático y de lo más hablador, este martes mostró también un gran sentido del humor, bromeando a menudo sobre su condición de octogenario. Le acompañaban The Black Betty Boys, bien engrasado cuarteto integrado por José Nortes (guitarra…), Luis Prado (líder de Señor Mostaza) al piano, Jorge Ruiz (bajo..) y Samu Terroso (batería..). Muy avanzado el concierto apareció en el escenario Manolo García, con quien Miguel Ríos interpretó a dúo el tema de El Último de la Fila Insurrección . Momentazo.
Ríos bromeó con graciosa ‘mala milk’ sobre la espectral “prioridad nacional” y lució una kufiya palestina
Todo había empezado, claro, con Bienvenidos , cuya última estrofa cantó en voluntarioso catalán. Entre los cinco temas del último disco que formaban parte del programa, destacó No es la tierra, estúpido… , donde aboga por abordar de una vez por todas la maldita emergencia climática. Miguel Ríos no renuncia, y hace muy bien, a mostrar sus opiniones políticas y sociales. Así, y además de bromear con graciosa mala milk sobre la espectral “prioridad nacional” de ya sabemos quién, situó No estás sola contra los feminicidios o, luciendo una kufiya palestina, dedicó su Oración con palabras de García Montero a la memoria de Lorca en el noventa aniversario de su asesinato.
En más que correcta forma vocal, y a lo largo de 110 minutos, Miguel Ríos desempolvó un repertorio histórico que sigue siendo de lo más interesante, y a menudo, muy excitante para la veterana audiencia que lo acompañaba en el Empordà. El rock, nos dice uno de sus temas, es un boomerang, que al menos en su caso sigue girando contra viento y marea. Tuvo gracia que recuperara Año 2000 , tema bastante apocalíptico que en el fondo, y visto lo visto, tampoco iba desencaminado del todo… Después de tomarse un breve descanso a eso de media gala (que llenó Luis Prado con la divertida Estoy gordo ), Ríos y el mencionado pianista desgranaron mano a mano y con acierto el Todo a pulmón de Alejandro Lerner.
Todo estaba a punto para el tramo final, ya con la banda de nuevo al completo y el siempre macanudo Blues del autobús coescrita con su amigo Víctor Manuel, al que siguió el ya mencionado episodio con Manolo García. Antes del encore , honor y gloria para Elvis y Moris uniendo de una sola tacada El rock de la cárcel y Sábado a la noche . La tanda de bises estuvo enmarcada por el Santa Lucía de Roque Narvaja (“la canción más bonita del mundo”, en palabras de Don Miguel) y, algo más allá, el beethoveniano Himno a la alegría . Memoria viva de un pionero al que, por fortuna, aún tenemos la oportunidad de aplaudir.
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