La obra de Antoni Gaudí guarda secretos en forma de dibujos desconocidos que poco a poco van saliendo a la luz. El arquitecto no dibujó mucho, prefería las maquetas, pero tenía talento como dibujante y desde muy joven mostró “una gran capacidad de sintetizar gráficamente tanto la observación directa como los modelos estudiados”, afirma Josep Maria Tarragona, autor de una de las biografías de referencia del arquitecto (publicadas en 1999 y 2016), que este sábado dio a conocer en el marco del Gaudí International Congress un conjunto de diez dibujos inéditos entre los que figuran dos autorretratos, de frente y de perfil, de 1876, cuando tenía entre 23 y 24 años.
Josep Maria Tarragona saca a la luz trabajos de juventud que guardaba su compañero de clase, Emili Cabanyes
La obra de Antoni Gaudí guarda secretos en forma de dibujos desconocidos que poco a poco van saliendo a la luz. El arquitecto no dibujó mucho, prefería las maquetas, pero tenía talento como dibujante y desde muy joven mostró “una gran capacidad de sintetizar gráficamente tanto la observación directa como los modelos estudiados”, afirma Josep Maria Tarragona, autor de una de las biografías de referencia del arquitecto (publicadas en 1999 y 2016), que este sábado dio a conocer en el marco del Gaudí International Congress un conjunto de diez dibujos inéditos entre los que figuran dos autorretratos, de frente y de perfil, de 1876, cuando tenía entre 23 y 24 años.

La presentación del hallazgo ha sido una de las ponencias que a priori despertaron mayor expectación entre el centenar de estudiosos y especialistas internacionales han intercambiado nuevas aportaciones al conocimiento de Gaudí en La Pedrera. Los dibujos pertenecieron a un compañero de clase de Gaudí, Emili Cabanyes i Rabassa (Mataró, 1850-1916), que llegó a ser alcalde de Mataró, y se fueron transmitiendo por herencia, de generación en generación, hasta hoy. Los dibujos que ahora salen a la luz forman parte de una carpeta mucho más voluminosa que contiene un total de 37 papeles originales.
La carpeta se fue transmitiendo por herencia, de generación en generación, hasta hoy
Tarragona, que en su investigación ha contado con la colaboración de Francesc Xavier Jové, no alberga dudas de la autenticidad de los dibujos, por cuanto su “trazabilidad histórica está clara” y se han contrastado las cifras, letras y palabras con las que aparecen en el Manuscrito de Reus , el único cuaderno de notas y apuntes escrito directamente por el arquitecto que ha sobrevivido hasta nuestros días. Fue redactado entre 1873 y 1879, durante sus años de estudiante, y se salvó de la quema de su taller de la Sagrada Família durante la Guerra Civil gracias al arquitecto Domènech Sugrañes. Para el autor de la ponencia, la coincidencia de las formas entre unos y otros es evidente, e incluso han rotulaciones con numerosos planos firmados por Gaudí.

Antes de acabar la carrera, Gaudí ya hizo los planos de la casa del gerente de la Cooperativa Obrera Mataronense, su primer edificio, lo que hoy se conoce como Nau Gaudí, sede de la colección de Lluís Bassat. La realizó con Emili Cabanyes, con quien Tarragona y Francesc Xavier Jové no descartan que Gaudí colaborara de forma puntual en proyectos como efímeramente en proyectos puntuales como la capilla del Sacramento de la Basílica de Santa María. Y fue también en Mataró donde conoció a su único amor conocido, Pepeta Moreu, que le dio calabazas.

Uno de los dibujos, Nínive (dos figuras masculinas dispuestas en vertical fue recuerdan modelos asirios y, en la parte inferior , un gran toro alado) está realizado en tinta sobre papel de tela satinado , mientras que el resto son grafito sobre papel vegetal, más o menos transparente. Entre estos últimos figuran sendos autorretratos, cabello abundante y barba larga y poblada, resueltos mediante pequeños trazos agrupados y una fecha, 1876.
En otro, más o menos del mismo momento, el arquitecto esboza un nuevo autorretrato, esta vez de su mano izquierda, los dedos largos y estrechos, que comparte espacio en el papel con cabezas de animales convertidas en piezas ornamentales y pequeños remates bilaterales y un estudio geométrico.

En la carpeta también se han encontrado otros, de carácter más técnico, como el anteproyecto de un de un sifón en una instalación de blanqueo y una grúa; , estudios ornamentales y constructivos con diversos elementos, una hoja de trabajo con el escudo de Mataró (una mano que sostiene dos tallos ramificados con hojas lanceoladas) o estudios de coronamientos y elementos arquitectónicos a partir de ilustraciones del arquitecto francés Viollet-le-Duc.
El Gaudí International Congress 2026, que cierra hoy sus puertas en La Pedrera, ha acogido una cuarentena de ponencias que han significado otras tantas nuevas aportaciones al estudio del arquitecto. Pero, sobre todo, resalta Galdric Santana, el comisario del Any Gaudí 2026 en el que se enmarca el simposio, y director de la Càtedra Gaudí, marca un relevo generacional entre los investigadores, tanto de dentro como de fuera de Catalunya, que significa un soplo de aire fresco y la llegada de nuevo conocimiento desde ámbitos muy diversos. “Estaba todo muy estancado, de alguna manera la investigación estaba siempre en manos de los mismos, y este congreso ha abierto las puertas a nuevas miradas que de entrada tal vez no significan una aportación extraordinaria pero abren caminos que nadie estaba viendo”.
El interés del conjunto radica en el carácter inédito o prácticamente desconocido de unos dibujos que, según el biógrafo de Gaudí, muestran ya de una manera temprana su “capacidad para expresar las ideas propias arquitectónicas o decorativas con croquis muy simples”, así como la “evolución de las ideas iniciales hacia la realización física”.
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