Anjana López, neurofisióloga: “La cafeína, las bebidas energéticas o el aire acondicionado pueden activar momentáneamente al conductor somnoliento, pero no son la solución”

La mayoría de los conductores detecta el cansancio cuando empiezan a bostezar o tienen dificultad para mantener los ojos abiertos. Sin embargo, el cerebro empieza a perder capacidad de atención mucho antes.

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 La falta de descanso y los trastornos del sueño alteran de forma profunda la atención, los reflejos y la capacidad de reacción necesarias para manejar un vehículo con seguridad   

La mayoría de los conductores detecta el cansancio cuando empiezan a bostezar o tienen dificultad para mantener los ojos abiertos. Sin embargo, el cerebro empieza a perder capacidad de atención mucho antes.

La doctora Anjana López, neurofisióloga clínica y especialista en Medicina del Sueño por la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES) en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Cantabria, explica a Moveo cuáles son esos síntomas difíciles de detectar y por qué algunos de los trucos más utilizados para combatir el sueño al volante no funcionan.

Conducir “en automático”

Según explica la doctora López, algunas de esas señales son “conducir en modo automático y no recordar con claridad los acontecimientos de los últimos minutos”. También, “corregir constantemente la trayectoria con pequeños volantazos, acercarse demasiado al vehículo precedente, mostrar irritabilidad o impaciencia, tener dificultades para mantener una velocidad constante, sufrir visión borrosa o sentir rigidez cervical”.

El cansancio y el sueño al volante afectan de forma directa en la seguridad vial
El cansancio y el sueño al volante afectan de forma directa en la seguridad vialUnsplash

De entre todos, uno de los más engañosos es precisamente la sensación de conducir “en automático”: es decir, mientras el vehículo continúa avanzando y el conductor mantiene la impresión de controlar la situación, pero el cerebro ya no procesa el entorno con la misma eficacia. Cuando una persona tiene la sensación de haber recorrido varios kilómetros sin prestar verdadera atención a lo que ocurría a su alrededor, el cerebro ya está mostrando signos evidentes de fatiga de forma gradual, impidiendo que el conductor sea consciente del peligro real.

El error es pensar: ‘aguanto un poco más’

Para la especialista, el principal problema es que aparezca la fatiga, sino la reacción del conductor cuando empieza a percibirla: “El error más frecuente es pensar: ‘aguanto un poco más’”, resume. En consecuencia, muchos conductores retrasan la parada hasta encontrarse en un estado de somnolencia muy evidente, con el riesgo que conlleva.

Cuando aparecen los bostezos y otros síntomas del sueño conviene parar y descansar
Cuando aparecen los bostezos y otros síntomas del sueño conviene parar y descansariStockphoto

A esas alturas, la atención, los reflejos y la capacidad para tomar decisiones ya han empezado a deteriorarse de forma severa. Por ello, no conviene esperar a estar al borde del sueño: ante el primer indicio de fatiga, lo más prudente es buscar un lugar seguro para detener el vehículo, ya que el cansancio tiende a aumentar rápida e inevitablemente conforme pasan los kilómetros.

Los trucos más utilizados para combatir el sueño no funcionan

Lo más habitual a percibir el cansancio es recurrir a estrategias como abrir las ventanillas, subir el volumen de la música, dirigir el aire acondicionado hacia la cara o consumir café y bebidas energéticas. Sin embargo, ninguna soluciona el problema de fondo. Como explica la doctora López, “pueden producir una activación momentánea, pero no son una solución porque no corrigen la causa: el cerebro necesita dormir”.

La experta añade que “la cafeína puede resultar útil en circunstancias muy concretas, pero tarda en hacer efecto y no evita los microsueños cuando existe una deuda importante de sueño acumulada”. Lo mismo ocurre con el aire frío o la música alta, cuyo efecto desaparece rápidamente y puede resultar incluso contraproducente al transmitir una falsa sensación de seguridad al conductor.

Beber café no es la solución al problema de la somnolencia en la conducción 
Beber café no es la solución al problema de la somnolencia en la conducción Getty Images/iStockphoto

La única medida realmente eficaz, según la doctora, consiste en detenerse en un lugar seguro y realizar “una siesta breve de entre 15 y 20 minutos”, tiempo suficiente para recuperar parte de la capacidad de atención antes de reanudar la marcha.

Dormir poco cada noche también pasa factura al volante

La falta de descanso no siempre se debe a una mala noche puntual: en muchos casos es consecuencia de una situación crónica asociada a los turnos laborales, los horarios prolongados, la hiperconectividad o unos hábitos de descanso insuficientes. El gran peligro es que la persona deja de percibir hasta qué punto sus capacidades han disminuido debido a una adaptación puramente subjetiva del cerebro.

Una persona puede sentirse aparentemente bien y tener sus reflejos y atención claramente deteriorados

“Una persona puede sentirse aparentemente bien y tener sus reflejos y atención claramente deteriorados”, advierte la especialista. Esto es especialmente relevante en trabajadores a turnos o profesionales con guardias frecuentes, quienes acumulan una deuda de sueño que deteriora funciones esenciales como la atención sostenida y la velocidad de reacción.

La apnea del sueño y el falso descanso del alcohol

A la falta de descanso se suman trastornos del sueño que muchas veces permanecen sin diagnosticar, siendo uno de los más frecuentes la apnea obstructiva del sueño. “La apnea del sueño no es solo roncar: es un trastorno que fragmenta el sueño y produce caídas repetidas de oxígeno durante la noche”, explica la doctora López. Así, el descanso deja de ser reparador, lo que incrementa la somnolencia diurna y el riesgo de sufrir un accidente.

La somnolencia y la fatiga son causas concurrentes en algunos accidentes de tráfico 
La somnolencia y la fatiga son causas concurrentes en algunos accidentes de tráfico  Europa Press

En estos casos, los especialistas recomiendan acudir a una unidad del sueño cuando existen ronquidos intensos, pausas respiratorias observadas por la pareja o cansancio persistente diurno. También persiste el mito de que una copa de vino o una cerveza ayudan a descansar mejor: “El alcohol puede dar sensación de facilitar el inicio del sueño, pero empeora la calidad del descanso”, señala la especialista. Reduce el sueño REM y aumenta los despertares nocturnos, provocando un descanso fragmentado.

Por ello, al día siguiente, aunque ya no quede alcohol en sangre y un control de la DGT marque cero, la conducción se verá afectada por una menor atención y unos reflejos más lentos. “No es solo el alcohol directo: es el efecto del alcohol sobre la arquitectura del sueño”, resume la doctora, concluyendo que dormir bien sigue siendo la medida más eficaz para reducir el riesgo al volante.

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