Almagro, capital del Siglo de Oro

“Estamos en Lima en 1635 en el Convento de la Encarnación. Los conventos grandes eran gigantescos, jaleosos, alojaban a veces hasta más de mil mujeres entre monjas, sirvientas y esclavas, y contaban con su propia cárcel. Porque en un convento grande, como en la Casa de Gran Hermano, todo se magnifica”. Carcajada del público. La sala, repleta, es más que un teatro, un templo. El Corral de Comedias de Almagro, construido en 1629, redescubierto en 1954 –convertido en una taberna, su propietario realizó unas obras de mejora– y hoy corazón del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, nacido en 1978 y a punto de cumplir 50 recuperando y reconectando el tesoro del teatro del Siglo de Oro español, de Lope a Calderón, pero cada vez más autoras como María de Zayas o Ana Caro de Mallén.

Seguir leyendo…

 El gran festival manchego de teatro clásico vive un gran momento en pleno auge del interés por el mundo de los siglos XVI y XVII  

“Estamos en Lima en 1635 en el Convento de la Encarnación. Los conventos grandes eran gigantescos, jaleosos, alojaban a veces hasta más de mil mujeres entre monjas, sirvientas y esclavas, y contaban con su propia cárcel. Porque en un convento grande, como en la Casa de Gran Hermano, todo se magnifica”. Carcajada del público. La sala, repleta, es más que un teatro, un templo. El Corral de Comedias de Almagro, construido en 1629, redescubierto en 1954 –convertido en una taberna, su propietario realizó unas obras de mejora– y hoy corazón del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, nacido en 1978 y a punto de cumplir 50 recuperando y reconectando el tesoro del teatro del Siglo de Oro español, de Lope a Calderón, pero cada vez más autoras como María de Zayas o Ana Caro de Mallén.

Ana Garriga y Carmen Urbita, Las hijas de Felipe, en el escenario del Corral de Comedias de Almagro, donde grabaron su podcast 
Ana Garriga y Carmen Urbita, Las hijas de Felipe, en el escenario del Corral de Comedias de Almagro, donde grabaron su podcast Pablo Lorente

“Para celebrar a Santa Ana las monjas del Convento de la Encarnación preparan unas fiestas con, atentas, fuegos artificiales, un desfile espectacular por los claustros y jardines del convento y como joyita de la corona una obra de teatro que están preparando con el autor dramático Luis Sancho”, cuenta Carmen Urbita, una de las dos integrantes del fenómeno Las hijas de Felipe, que está grabando en el Corral de Comedias su último podcast de la temporada con una nueva ración de monjas del Barroco, cuya vida han puesto de moda, como parte del Festival de Almagro. Las monjas de la Encarnación, por cierto, no acaban bien: el arzobispo de Manila pone el grito en el cielo ante una vida tan mundana y llega la excomunión.

“Los clásicos atraen por su belleza, pero además la gente joven quiere romper, y los clásicos dan esa oportunidad”

Quizá el éxito de Las hijas de Felipe sea un buen ejemplo del renovado interés por un mundo rico y complejo, el de los años de máximo esplendor de la corona española y, sobre todo, de su cultura, en los siglos XVI y el XVII. Con obras como El caballero de Olmedo de Lope de Vega, estrenada en 1620 y que abrió el jueves el Festival de Almagro con una puesta en escena en la que la directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), Laila Ripoll, la traslada al mundo romántico de dos siglos después, convertido Don Alonso en un héroe que no desmerecería las cuitas del joven Werther. Ni su estética la de Lord Byron. Ciertamente, el inflamado texto del héroe de Lope parece el de un romántico avant la lettre , pero la propuesta no acabó de enardecer –a diferencia de la sangrienta Fuenteovejuna de Rakel Camacho la pasada edición– al curtido público del Teatro –al aire libre– Adolfo Marsillach –fundador de la CNTC– en la ciudad manchega.

Pepe Viyuela y el Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en la entrega del premio Corral de Comedias
Pepe Viyuela y el Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en la entrega del premio Corral de Comedias

Poco antes, uno de los grandes cómicos del país, Pepe Viyuela, había recibido el premio Corral de Comedias en una emocionante ceremonia en la que, para su sorpresa, su propia familia –también cómicos– resumió su vida en verso y música. Y él reivindicó el papel del teatro en la utopía de un mundo mejor y no olvidar a Gaza ni a los saharauis: “El silencio, como este corral nos enseña, también mata”. Tras él, circo en esa plaza Mayor de estilo germánico que es una de las joyas de Almagro, ciudad que fue capital de la orden de Calatrava pero en la que también instalaron sus palacios los Fugger, los banqueros de Carlos V que, como pago por sus préstamos, tenían las rentas de las minas de mercurio de Almadén.

El cómico Pepe Viyuela recibió el jueves el premio Corral de Comedias del Festival de Almagro en una emocionante ceremonia 
El cómico Pepe Viyuela recibió el jueves el premio Corral de Comedias del Festival de Almagro en una emocionante ceremonia Pablo Lorente

Entre palacios renacentistas e iglesias de dimensiones imposibles transcurren obras de teatro, música, circo, cine, podcasts en directo, exposiciones –como la suculenta Hacer realidad lo fingido y verdadero lo aparente , que descubre las modernas vidas de las mujeres del Siglo de Oro– y conferencias, como la que ayer se marcaron la periodista Rosana Torres y el escenógrafo y figurinista Pedro Moreno sobre el vestuario del filme El perro del hortelano de Pilar Miró y las enloquecidas dificultades que vivió, incluido mover durante días las decenas de trajes en un camión de un sitio a otro para que no los embargaran. Una actividad imparable hasta el próximo día 26 que ha provocado que el festival se viva como nunca en Almagro.

Un espectáculo de circo en la inauguración del festival plaza Mayor de Almagro 
Un espectáculo de circo en la inauguración del festival plaza Mayor de Almagro Pablo Lorente

Irene Pardo, la directora del evento –y del milagro, con un presupuesto de programación de 380.000 euros, la mitad que hace unos años–, cree que el clásico va al alza. “La Compañía Nacional y el festival han abierto una puerta a gente muy joven y muchas mujeres que encuentran en el clásico sitios para investigar, pensar, reflexionar, divertirse e incluso crear textos, metaclásicos”. Por un lado, dice, conectan por “la belleza, la música, la sonoridad, son espectáculos completos”. Luego, nota, se han desacralizado los clásicos, ya no hay una sola manera de hacerlos. 

Por último, apunta, “la gente joven quiere romper, ser revolucionarios, y los clásicos dan esa oportunidad, hay hoy una relectura apasionante. Como dice Sanchis Sinisterra, pasar el cepillo de la Historia a contrapelo”. Para Pardo, a punto de las 50 ediciones, es momento de más ambición. “Necesitamos que el festival sea una estructura de promoción del Siglo de Oro español, salir de la idea de evento de 25 días, el festival ya no es eso”, señala, y cita las residencias artísticas que ofrecen y la necesidad de impulsar, como ya hacen, nuevos proyectos de creación e investigación que muestren, concluye, “las infinitas posibilidades del clásico”.

 Cultura

Te Puede Interesar