Lamine Yamal-Nuno Mendes, la historia de un desafío total: «Lo mejor es que la pelota no le llegue»

La estrella de la selección quiere un cuarto «duelo uno contra uno» porque tiene cuentas pendientes con el portugués Leer La estrella de la selección quiere un cuarto «duelo uno contra uno» porque tiene cuentas pendientes con el portugués Leer  

Cuando a Lamine Yamal se le pregunta a qué lateral zurdo retaría, siempre responde el mismo nombre: Nuno Mendes. El portugués, elegido dos años consecutivos en el once ideal de la Champions, es el mejor de Europa en su posición -con permiso de Cucurella– y una pieza esencial en la defensa, y en el ataque, del PSG de Luis Enrique. Lamine, que ha llegado a este Mundial dispuesto a medirse con los mejores, quería verse las caras con el portugués y lo confesaba incluso antes de imaginar que la selección de Roberto Martínez podía tropezar, clasificarse segunda y aparecer en el camino.

«Es un auténtico duelo uno contra uno. Esos son los partidos en los que disfruto», decía la estrella del Barça. Y el lateral luso le devolvía los elogios: «Es un jugador con mucha calidad, nos enfrentaremos y será un buen duelo. Siempre lo ha sido. Me gusta jugar contra él. Es joven, tiene mucha calidad y puede marcar la diferencia», dijo el jugador, que sabe cómo empezar a evitar sus diabluras: «El mejor comienzo es conseguir que a Lamine no le llegue el balón».

Lamine sabe que a Nuno no lo puede agotar como a Laimer, con quien, a pesar de ser un titular del Bayern Munich, jugueteó y le exigió hasta ahogarle. El portugués es más firme en defensa y, sobre todo, le va a obligar a empezarse a fondo cuando arranca con su proyección en ataque. No siempre fue así, pero desde la llegada de Luis Enrique al PSG es un arma que ha ido afilando. En esas cuatro temporadas en París, ha marcado 4 goles y ha dado 23 asistencias. De eso se ha aprovechado Portugal en este Mundial, donde Nuno ya se ha estrenado como goleador de falta directa.

Nuno Mendes conduce el balón en el partido frente a Uzbekistán.
Nuno Mendes conduce el balón en el partido frente a Uzbekistán.MUNDO

Ambos saben cómo se las gasta el otro porque se han encontrado tres veces: tres en Liga de Campeones y una en la final de la Nations League hace un año. Los números dicen el duelo, además de tres victorias, cayó del lado del portugués. Quizá sea una cuestión sólo de experiencia, porque Mendes lleva en la élite desde que Rúben Amorim lo subió al primer equipo del Benfica en plena pandemia de Covid. Un año después, marchó cedido al PSG, que lo compró en mayo de 2022 por 40 millones, un precio que hoy suena a ganga.

Con el equipo de Luis Enrique se ha cruzado tres veces con el Barça de Lamine. La primera, en abril de 2024, en una eliminatoria de ida y vuelta que se llevaron los franceses. Ganaron los culés en la ida 2-3, con su joven estrella 61 minutos en el Parque de los Príncipes, dando 70 toques al balón, cinco en el área, y cometiendo una falta sancionada con amarilla. Los 90 minutos jugó Nuno en los que hizo cuatro recuperaciones de balón, tres despejes y bloqueó un disparo. No pudo desquiciarle Lamine, como tampoco lo logró en la vuelta en Montjuïc: la expulsión de Araújo condicionó al Barça y Lamine solo estuvo en el campo 34 minutos, en los que dio la asistencia para el gol de Raphinha, que no sirvió para nada ante la exhibición de Mbappé (1-4) para llevar a los parisinos a semifinales.

En enero de 2025, esta vez en la fase de grupos de la nueva Champions, se volvieron a cruzar y, esta vez, el ganador fue, de nuevo, el PSG(1-2) y Nuno, aunque esta vez Lamine no se lo puso fácil. Jugó los 90 minutos, tuvo cuatro disparos, ninguno entre los tres palos, pero le regaló a Ferran la asistencia de gol tras dejar sentados a Vitinha y Barcola antes de quebrar la cintura del portugués que, sin embargo, se rehízo y dio la asistencia de gol para el empate en una de sus cabalgadas por potencia a las que tendrá que estar atenta España. En ese partido, fue elegido mejor jugador.

El último duelo entre ambos fue en la final de la Nations League y el lateral fue determinante para llevar a Portugal al título, aunque fuera en la tanda de penalti. Suyo fue el gol que empató el de Zubimendi para España y, cuando Oyarzabal volvió a abrir distancia, apareció para asistir a Cristiano Ronaldo y lograr en 2-2. Tampoco falló el penalti que Roberto Martínez le encomendó en la tanda.

Hoy estarán en juego los cuartos de final de un Mundial, que Portugal ya jugó en Qatar pero que España no alcanza desde que fue campeona en 2010 en Sudáfrica. Un buen escenario para que Lamine se cobre venganza.

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