Los líderes europeos debaten estos días el futuro presupuestario de la UE bajo la presidencia de un Estado miembro que cuenta con el modelo de desarrollo más controvertido del Viejo Continente.
El PIB irlandés depende en exceso de las multinacionales extranjeras, atraídas por su fiscalidad
Los líderes europeos debaten estos días el futuro presupuestario de la UE bajo la presidencia de un Estado miembro que cuenta con el modelo de desarrollo más controvertido del Viejo Continente.
“La economía del duende” es una expresión creada por el premio Nobel de Economía Paul Krugman para referirse a que los datos contables de Irlanda no reflejan la realidad. La acuñó en el 2015, cuando Apple decidió trasladar en bloque a Dublín sus derechos de propiedad intelectual, hasta entonces en manos de una filial del Caribe. Como consecuencia de ello, el PIB irlandés se disparó un 26% en un solo año.
La empresa de la manzana llevó a cabo este movimiento por razones fiscales. Hace una década, por presiones internacionales, Dublín cerró el mecanismo del doble irlandés , que permitía a las corporaciones enviar los beneficios obtenidos en Europa a las Bermudas o las islas Caimán, donde no se paga impuesto de sociedades. Fue entonces cuando las multinacionales trajeron sus patentes, marcas y algoritmos desde el Caribe y los metieron en el balance de su filial en Irlanda.
Las alteraciones contables son de tal magnitud que el FMI tiene que cambiar de modelo de medición
Lo hicieron, pero pagándolo a precio de oro. Y aquí está el truco. La ley irlandesa permite tratar los activos intangibles igual que si fueran activos físicos (como una fábrica o un camión). Es decir, permite desgravarse su pérdida de valor o coste año tras año, al estilo de una hipoteca artificial. Las deducciones llegan a un máximo del 80% de los beneficios. Un descuento sustancial.
El tipo del impuesto de sociedades nominal es del 12,5% (para pymes) o del 15% (para las empresas de mayor tamaño). Al aplicarse sobre una base imponible tan reducida, la tasa impositiva real que acaban pagando estas multinacionales ronda en Irlanda entre el 0% y el 2,5%. Un bonito regalo para las compañías, si se tiene en cuenta que la tasa de sociedades en España, Francia o Italia ronda el 25%. Pero también para Irlanda, ya que estas multinacionales le abonan el 27% de todos sus ingresos fiscales.
El enfado crece, porque mientras la UE debate cómo financiar los fondos de defensa común, la transición verde o la ampliación industrial, Irlanda está utilizando sus excedentes para engrosar sus propios fondos soberanos de ahorro de cara al futuro (Future Ireland Fund ).
Dublín está atada a las corporaciones, que le abonan el 27% de toda su recaudación
En su último informe sobre el país (junio de este año), el FMI arquea las cejas. Advierte a Irlanda de la “vulnerabilidad que supone financiar el Estado gracias a los ingresos extraordinarios del impuesto sobre sociedades, muy concentrados en unas pocas multinacionales”. Curiosamente, el organismo recomienda al país ampliar sus fuentes de ingresos aumentando la recaudación a través del IRPF, el IVA y los impuestos sobre la propiedad. Que paguen más los ciudadanos, no que paguen más las compañías.
El FMI sabe que solo 10 empresas multinacionales concentran más del 50% de todo lo que recauda el país por el impuesto sobre sociedades. Si Apple, Google o Pfizer decidieran mañana mover sus beneficios a otra jurisdicción, los ingresos del Estado irlandés se desplomarían.
Otro riesgo de este sistema es que Irlanda está muy expuesta a los vaivenes internacionales. “La creciente fragmentación geoeconómica y la elevada incertidumbre política podrían provocar una mayor reorganización de las cadenas de suministro y cambios en los flujos comerciales y de capital que serían perjudiciales para la economía globalmente integrada de Irlanda”.
Las firmas pueden desgravarse los derechos de propiedad intelectual y así pagar menos
La contradicción contable se hace evidente, al punto que los técnicos en Washington han tenido que crear otro indicador a parte del PIB –que excluye las compras de propiedad intelectual de corporaciones extranjeras– para medir el tamaño de la economía. Las proyecciones estadísticas que ofrece el FMI para el 2026 apuntan a que el PIB real caerá un 0,8%, mientras que la economía real doméstica medida a través de la renta nacional bruta modificada refleja un crecimiento en positivo del 2,0%.
Irlanda se sitúa en el puesto número 9 a nivel mundial en el ranking de los mayores países facilitadores de abuso fiscal corporativo global, según la plataforma Tax Justice Network: “Dublín ofrece tipos impositivos muy bajos, generosas exenciones para la propiedad intelectual y una red de tratados internacionales que permite a las multinacionales desviar agresivamente los beneficios obtenidos en otros países hacia suelo irlandés, privando al resto de naciones de sus ingresos fiscales”. Por su parte, Gabriel Zucman, del EU Tax Obsevatory, recuerda que “Irlanda es el principal receptor de beneficios artificiales dentro de la UE debido a que su tasa efectiva de impuestos ha llegado a ser sustancialmente inferior a su tasa nominal”. Bruselas, sin embargo, niega que Irlanda sea un paraíso fiscal.
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