El hijo primogénito del regente Alois y la princesa Sofía, que apenas se deja ver en actos públicos, tiene una hermana menor que él, por lo que sus derechos dinásticos siguen intactos Leer El hijo primogénito del regente Alois y la princesa Sofía, que apenas se deja ver en actos públicos, tiene una hermana menor que él, por lo que sus derechos dinásticos siguen intactos Leer
Liechtenstein digiere la histórica decisión impulsada por su actual príncipe heredero y regente, Alois (58 años), de reformar los centenarios estatutos por los que se ha regulado desde hace 400 años la Casa Principesca para permitir que a partir de ahora las mujeres sean incluidas en la línea sucesoria y puedan ocupar en un futuro el trono de la pequeña nación enclavada entre Suiza y Austria.
En todo caso, esta enmienda histórica no va a afectar naturalmente ni a los derechos del propio Alois, jefe de Estado de facto desde que en 2004 su padre, el príncipe soberano Hans Adam II (81), dio un paso atrás en las tareas de gobierno, ni tampoco a la sucesión más inmediata en el Principado. Porque el matrimonio formado por Alois y Sofía, nacida princesa de Baviera, tiene cuatro hijos -tres varones y una hembra-, y el primogénito es el príncipe Josef Wenzel (31), quien tiene asegurado su puesto como actual heredero del Heredero.
Josef Wenzel es, sin lugar a dudas, el más desconocido de todos los hoy llamados a convertirse en monarcas en Europa en el futuro. Nacido el 24 de mayo de 1995 en el Hospital Portland de West End (Londres), el conde de Rietberg, título que le concedió su abuelo en cuanto llegó al mundo, como tantos cachorros de la realeza mundial recibió formación en la prestigiosa Real Academia Militar de Sandhurst (Reino Unido). La discreción de la que ha gozado siempre le convierte en una rara avis dentro de las familias reales del continente. Se cree que tiene estudios en Derecho y Económicas, y que está ligado al Grupo LGT, el imperio financiero global con sede en Vaduz que controla la familia principesca. Pero ni de eso informa la Casa reinante de Liechtenstein.
Se diría que Josef Wenzel es alérgico a los focos públicos. No suele aparecer en eventos oficiales ni siquiera en la nación sobre la que está llamado a reinar -a las celebraciones por la fiesta nacional, sin ir más lejos, acude de forma intermitente-, ni apenas hay constancia de que haya participado en estos años en acontecimientos de otras familias reales. Por ello causó una enorme expectación el hecho de que el pasado 30 de abril el joven acompañara a su madre, la princesa heredera consorte Sofía, a los fastos con motivo del 80 cumpleaños del rey Carlos Gustavo de Suecia que reunieron en Estocolmo a numerosos representantes del Götha, entre ellos la Reina Sofía de España.
Liechtenstein es la única Monarquía europea en la que todavía sigue en vigor la ley sálica. Alois explicó durante su histórica alocución de ayer que el pasado miércoles los miembros de la dinastía con derecho a voto en el consejo familiar votaron por mayoría de dos tercios a favor de la abolición de la anacrónica norma, cuya revisión venían debatiendo desde finales del año pasado.
«Me complace informarles de una decisión muy importante para nuestra Casa, algunos aspectos de la cual han sido objeto de debate en el seno de la familia durante varias décadas. La capacidad de conciliar la continuidad y la renovación es también un principio que cultivamos en la Casa Principesca. A lo largo de nuestra historia centenaria, siempre nos hemos comprometido a tomar decisiones con una perspectiva a largo plazo y tras una cuidadosa reflexión. Con estos cambios, deseamos asegurar que, en el futuro, la responsabilidad de la Casa y del país recaiga en la persona mejor preparada para asumir las funciones correspondientes», anunció Alois al desvelar que la primogenitura agnática en la dinastía de Liechtenstein está a punto de ser historia.
La familia Liechtenstein toma su nombre de un castillo que poseían al sur de Viena ya en el siglo XII. Los condes y señores de de la dinastía recibieron el título de príncipes del Sacro Imperio Romano Germánico en 1608. Y, un año después, el entonces titular de Liechtenstein adquirió el condado de Schellenberg, y en 1712, el de Vaduz. En 1719, los dos pequeños condados se fusionaron en un solo Principado, cuya soberanía fue reconocida por el emperador Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico.
Internacional // elmundo

