Si no estuviéramos en plenas vacaciones veraniegas, Inés Bermejo (Madrid, 1974) tendría la tarde en la que se publica este perfil ya comprometida. La vicepresidenta y directora general de HP para España y Portugal dedica las últimas horas de los domingos a estructurar su tiempo de trabajo durante la semana con el fin de dedicarlo a partes iguales a las tres áreas que más le preocupan: clientes, ejecución y objetivos, para mantener y amplificar la división ibérica de HP como referente mundial en I+D de la compañía, polo de atracción de inversiones. Y otra, no tan habitual entre los máximos directivos de una multinacional, a los empleados. “Y no me refiero a la gestión de personal, sino a impulsar su transformación, porque eso impulsa la empresa”, explica en una entrevista con La Vanguardia .
La vicepresidenta y directora general de HP debe liderar una innovación que aúne las necesidades de la empresa y las de los empleados, tanto en su compañía como en las de sus clientes
Si no estuviéramos en plenas vacaciones veraniegas, Inés Bermejo (Madrid, 1974) tendría la tarde en la que se publica este perfil ya comprometida. La vicepresidenta y directora general de HP para España y Portugal dedica las últimas horas de los domingos a estructurar su tiempo de trabajo durante la semana con el fin de dedicarlo a partes iguales a las tres áreas que más le preocupan: clientes, ejecución y objetivos, para mantener y amplificar la división ibérica de HP como referente mundial en I+D de la compañía, polo de atracción de inversiones. Y otra, no tan habitual entre los máximos directivos de una multinacional, a los empleados. “Y no me refiero a la gestión de personal, sino a impulsar su transformación, porque eso impulsa la empresa”, explica en una entrevista con La Vanguardia .
Esa apuesta por las personas es algo más que retórica. Bermejo deambula por las instalaciones de HP en Las Rozas saludando a los empleados por su nombre. “Es algo que me enseñaron mis predecesores, Juan Soto Serrano, que fue con quien empecé, y Helena Herrero, a la que acabamos de hacer una superfiesta de despedida”, comenta tratando de quitar mérito al “detalle”.
Lo cierto es que Bermejo es todo menos una recién llegada a la compañía. Su carrera es ya una rara avis entre los directivos de su generación. Llegó a HP mientras estudiaba Administración y Dirección de Empresas en la Universidad San Pablo CEU, hace casi 30 años.
Aquella becaria ha acabado liderando áreas tan diversas como operaciones, ventas, unidades de negocio e internacionales, hasta llegar a máxima ejecutiva de la división ibérica. “Nunca lo ambicioné. Creo que ha sido una combinación de curiosidad, ganas de aprender y estar en una compañía que siempre apuesta por las personas. Eso me enamoró de HP desde el minuto uno. Te ofrece flexibilidad, autonomía, te da confianza para aportar, y eso hace que nos sintamos a gusto y no nos queramos ir”, apunta.
“El verdadero riesgo de la IA es no sacarle todo el partido y no acompañar a los empleados en su formación”
Su reto es que eso siga siendo así, aunque la HP en la que entró se parezca muy poco desde el punto de vista tecnológico a la actual. Expertos en impresión industrial primero y doméstica después, fabricantes de ordenadores, hardware y software , ahora están totalmente volcados en la integración de la IA en los centros de trabajo. “Lo que sí permanece es la apuesta por la innovación. Seguimos siendo una compañía que apuesta por la tecnología que facilita la vida de las personas. Antes era una impresora, ahora es la videollamada, los sistemas de gestión de multidispositivos y, por supuesto, la IA”, explica.
Lejos de considerarla un riesgo, Bermejo ve la IA como una gran oportunidad para HP. “El verdadero riesgo de la IA no es destruir puestos de trabajo, es no sacarle todo el partido y no acompañar a nuestros empleados en su formación y, sobre todo, dotarlos de una cultura de curiosidad, de aprendizaje continuo y de experimentación. Ese es mi gran reto”, asegura.
Esa apuesta por cultivar un liderazgo en el que la tecnología amplifica a las personas le ha servido para ser galardonada con el premio a la Mejor Marca Personal 2026 que concede la Fundación Pons.
Se enamoró de HP hace casi 30 años, cuando entró como becaria. Ahora, su reto es liderar una innovación que aúne las necesidades de la empresa y las de los empleados, tanto en su compañía como en las de sus clientes.
Pero el reto trasciende a HP. “La IA es el mejor de los puentes para salvar el conflicto entre las necesidades de las empresas de ganar productividad, generar valor, crecer y transformarse, y las demandas de los trabajadores que buscan flexibilidad y autonomía. El futuro exige desaprender, y en eso debemos estar”, advierte.
En eso está volcada ahora la multinacional, en el desarrollo de servicios y soluciones para transformar el lugar y la forma de trabajar. Sin olvidar su división de ordenadores e impresión. “La IA ya está siendo estratégica para desarrollar una arquitectura híbrida. Frente al alto coste económico y energético del cloud , HP defiende la transición hacia el Edge AI (IA en el perímetro), que permite ejecutar la inteligencia artificial en dispositivos locales con mayor privacidad y menor latencia. Ayudamos a los clientes a gestionar esta transformación, a sacar partido a sus datos y a atraer y retener talento con una formación continua que es esencial”, concluye.
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