Hay muchas personas con interés y buenos contactos para buscar la forma de lanzar una empresa. Los hay que llevan meses estudiándolo y piensan que después de las vacaciones, cuando todos vuelvan a sus puestos, puede ser un buen momento para presentarles a los posibles inversores el proyecto que ellos tienen bien trabajado. Estos pueden ser empresas que se dedican a invertir y ayudar a gestionar en proyectos que pueden facilitar la creación y el desarrollo de una empresa. Estas empresas disponen de unos fondos (o de acceso a ellos) que pueden facilitarles la gestión de proyectos de nuevas empresas. Esto es un fenómeno que tiene unos 50 años pero en los últimos 25 se ha desarrollado en prácticamente todo el mundo y adquirido un impacto relevante en la economía.
Hay muchas personas con interés y buenos contactos para buscar la forma de lanzar una empresa. Los hay que llevan meses estudiándolo y piensan que después de las vacaciones, cuando todos vuelvan a sus puestos, puede ser un buen momento para presentarles a los posibles inversores el proyecto que ellos tienen bien trabajado. Estos pueden ser empresas que se dedican a invertir y ayudar a gestionar en proyectos que pueden facilitar la creación y el desarrollo de una empresa. Estas empresas disponen de unos fondos (o de acceso a ellos) que pueden facilitarles la gestión de proyectos de nuevas empresas. Esto es un fenómeno que tiene unos 50 años pero en los últimos 25 se ha desarrollado en prácticamente todo el mundo y adquirido un impacto relevante en la economía.Seguir leyendo…
Hay muchas personas con interés y buenos contactos para buscar la forma de lanzar una empresa. Los hay que llevan meses estudiándolo y piensan que después de las vacaciones, cuando todos vuelvan a sus puestos, puede ser un buen momento para presentarles a los posibles inversores el proyecto que ellos tienen bien trabajado. Estos pueden ser empresas que se dedican a invertir y ayudar a gestionar en proyectos que pueden facilitar la creación y el desarrollo de una empresa. Estas empresas disponen de unos fondos (o de acceso a ellos) que pueden facilitarles la gestión de proyectos de nuevas empresas. Esto es un fenómeno que tiene unos 50 años pero en los últimos 25 se ha desarrollado en prácticamente todo el mundo y adquirido un impacto relevante en la economía.
Los empresarios han de pensar en emprender. Eso quiere decir que han de saber encontrar una buena idea, sacarla adelante con un buen plan y las personas adecuadas, y sobre todo hacerlo con velocidad. Vivimos en una sociedad en la que la información fluye con velocidad y con gran extensión. Si alguien descubre una buena idea para montar una empresa, que la ponga en práctica, es importantísimo hacerlo con gran rapidez.

Cuando se dispone de una buena idea y se comenta con directivos de la empresa y en algún caso con proveedores de materiales, en nuestros días las nuevas ideas no se quedan confidenciales y llegan con rapidez a competidores. Decimos en las escuelas de dirección de empresas que “la confidencialidad no existe”. La mejor solución es la velocidad. Si aparece una nueva idea que mejora el producto, hay que tratar de subir la velocidad de la venta de los nuevos productos porque si son muy bien distribuidos y con rapidez conseguirán una buena participación en el mercado y la falta de confidencialidad puede llevar a clientes a tratar de tener un buen mercado y la rapidez con el nuevo producto deja detrás a los productos anteriores y con ellos a algunos competidores.
En mi carrera como profesor de dirección de empresas tuve la suerte de ser admitido para hacer un doctorado por la Harvard Business School, en Boston. Allí pude estudiar mucho sobre la innovación, la competencia, las empresas excelentes y los fracasos empresariales. Hacer el doctorado requería (y todavía hoy) unos cuatro años y la mitad de los que admitían eran eliminados. Tuve la suerte de que decidieron supervisarme tres profesores con una gran experiencia y muy involucrados como consejeros en empresas importantes. Como su esclavo tenía que asistir a muchos de sus consejos y me solían pedir que hiciese unas notas sobre temas que consideraban importantes.
Es importante poner en marcha las buenas ideas empresariales con velocidad
Aquellos años (logré hacerlo en tres) me permitieron asistir a un montón de consejos importantes. Fue lo que aprendí mejor y cuando acabé mi doctorado, volví a España y me propusieron estar en algún consejo. Mi política ha sido recomendar buena calidad en el consejo pero retener a los miembros entre 6 y 10 años e ir cambiándolos por consejeros de calidad. Creo que la calidad de los consejos ha ido subiendo con el tiempo.
Economía
