Ven’nus: “En directo las canciones cambian, me parecen más orgánicas”

Cinco años ha tardado Valèria Saurí, más conocida como Ven’nus, en publicar su segundo disco, Mai vista trista, una mezcla de sonoridades con predominio del electro pop donde la joven artista sabadellenca reflexiona sobre la contradicción como espacio legítimo. Y es que contradictorias son las colaboraciones de la cantautora Mar Pujol en no faig res amb la mar y Mushkaa en No existiran, dos extremos de un disco con el que Valèria ha profundizado en su faceta de productora, trabajando íntegramente en cinco temas mientras se abría a la colaboración en las composiciones.

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 La cantautora de Sabadell presenta ‘Mai vista trista’, segundo disco centrado en las contradicciones  

Cinco años ha tardado Valèria Saurí, más conocida como Ven’nus, en publicar su segundo disco, Mai vista trista, una mezcla de sonoridades con predominio del electro pop donde la joven artista sabadellenca reflexiona sobre la contradicción como espacio legítimo. Y es que contradictorias son las colaboraciones de la cantautora Mar Pujol en no faig res amb la mar y Mushkaa en No existiran, dos extremos de un disco con el que Valèria ha profundizado en su faceta de productora, trabajando íntegramente en cinco temas mientras se abría a la colaboración en las composiciones.

El disco se titula Mai vista trista, pero en la portada se la ve por los suelos.

La contraportada lo contrarresta un poco (ríe) pero sí, la portada incorpora esta metáfora porque el álbum va de contrastes y quería jugar con esto, con la sátira, porque muchas canciones se plantean así.

Habla de contradicciones.

Estamos en un cambio constante, yo misma he estado dos años haciendo este álbum y hay muchas canciones que, entre ellas, tampoco tienen una conexión clara de discurso o de punto de vista. De ahí el título, porque he ido modificando la manera de ver y supongo que también la manera como me ven. No tenemos el control absoluto de cómo nos ven, pero se puede trabajar en cómo y qué miras del mundo.

El disco va por bloques sonoros, las sonoridades similares aparecen seguidas del folk al pop electrónico o el dance.

Me siento cómoda con todos estos géneros, incluso he arriesgado algo más en canciones que al final no han acabado al disco, pero he experimentado con géneros que no me atrevía tanto. Fa fred es más rapeada, un género donde no me había encontrado. Pero sí que hay un hilo conductor de estilos, y lo hemos intentado ordenar para que explique una historia.

¿Ha participado en la producción como en el anterior disco?

He delegado algunas canciones en otros productores con quienes he trabajado o compuesto, hice una escapada compositiva con los músicos a un estudio de Cambrils donde te puedes quedar a dormir. Quería un sonido más orgánico y componer en grupo, no lo había hecho nunca y fue muy divertido. Partir de instrumentos e ideas que quizás no se te hubieran ocurrido siempre enriquece tener diferentes perspectivas. Pero elegir qué tipo de sonido quieres también da trabajo porque cada persona te da un sonido diferente.

¿Tener los músicos en directo, en el estudio, le ha hecho cambiar la perspectiva?

Sí, cien por cien, pensé en arreglar este nuevo disco como si fuera un directo, con la versatilidad de jugar con los sonidos, las distorsiones de la guitarra, los clarinetes que tenemos grabados, los saxos, y sustituir sintetizadores por instrumentos analógicos como un clarinete. Lo he querido hacer así porque en directo las canciones cambian mucho respecto al disco y me gustaba mucho como quedaban, me parecen más orgánicas y facilita la sensación de viaje.

En la primera canción, Puja, puja, ¿canta a una hija?

Sí, imaginar un futuro donde hay hijos o hijas es una esperanza para la sociedad, siento que tenemos un miedo apocalíptico de que nos quedamos huérfanos de vida por muchas cosas. Es como proyectar que el mundo no se acabará y será un lugar más amable en un futuro. Son tiempos un poco inciertos, y proyectar un hijo o una hija y decirle que vaya al pueblo, que conozca los orígenes, me parece dar sentido en la vida, plantear la raíz y reivindicarla.

¿Las letras son todas suyas?

Sí, menos la parte de Mushkaa que la escribió ella. Normalmente escribo a libreta o si estoy conduciendo me pongo el dictado del chat, recito pensando en una letra y un ritmo para que encaje. Escribo con poesía, con prosa y verso.

¿Piensa también en la música que acompañará las letras?

Ahora ya pienso en una melodía y si puedo la grabo para que no se me olvide, pero cuando empiezo a producir normalmente me apetece probar otros sonidos que quizás no encajan con la melodía que había elegido antes, y lo adapto para probar. Todo es desde la intuición, pero me va bien tener letras escritas, queda más honesto. Escribir una letra para que encaje en una producción que me gusta puede ser muy superficial, puedes forzar la letra. Pero es como yo pienso, realmente hacer esta escapada colectiva para escribir y componer me ha ido bien para cuestionarme el procedimiento. Por ejemplo, x Vilapicina y al PS amb la Maria eran ideas que yo había escrito, pero las adapté a la canción.

¿Cuántos cortes del disco ha producido?

De los 14 temas 5 son míos, el resto los compuse en casa y envié las maquetas a los otros productores para que hicieran me hacían sus propuestas. Yo no les digo nada, ya conocen mi proyecto y hacen su interpretación sobre cómo creen que tienen que acabar las canciones. Hasta ahora no confiaba lo suficiente en mí como para producir una canción, pero al final saldrán cinco hechas por mí íntegramente. Quizás a partir de ahora también produzco más.

No hay muchas mujeres productoras.

Mi intención es acabar trabajando solo de producción musical, me encanta. De hecho hay gente que me ha pasado algún proyecto para producirlo, y cuando tenga más tiempo libre me gustaría hacerlo. Empiezo a pensar que lo puedo probar, supongo que es diferente coger la música de otra persona, pero también me faltan referentes de chicas que produzcan. Conozco a chicos mucho más jóvenes que yo que producen para otra gente y no se les cuestiona.

En x Vilapicina dice que el mundo será amor “pero no pels fatxes”.

Como no tengo un mundo que me guste tal y como está políticamente me lo tengo que imaginar. Un mundo donde esta gente no tenga cabida y no se les acepte moralmente. A una persona fascista se le tendría que cuestionar mucho más sus ideales, pero como no se hace lo di por hecho desde un ritmo divertido, nada dramático, que no pretende señalar.

En Fa fred denuncia el sexismo, dice “porteu deu o mil anys fent el mateix”.

Es un rap directo, la mirada masculina es una de las cosas de las que hablo desde la mirada y desde donde se nos observa, masculinizando el pop, sexualizándolo. Es una cosa que nos pasa, yo me he sentido muy presionada porque si tengo que ser un símbolo pop debo utilizar determinadas estéticas porque van asociadas a la mirada masculinizada. Si yo trabajara de otra cosa quizás lo vería en otro sector, pero hago música, y el que veo en el día a día de mi sector es la masculinización.

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