Van der Poel, las dudas del «mejor de todos los tiempos» tras su octavo Mundial: «Cuando el resto está entrenando con el sol de Benidorm, sin estrés, él está aquí pegándose palos, pasando frío y caídas»

El neerlandés, dominador absoluto del ciclocross, valora «saltarse un invierno» por la amenaza que supone Pogacar en las clásicas. «No se le puede meter mano por ningún sitio. Incluso con averías nos ha ganado…», relata el español Felipe Orts, séptimo del mundo Leer El neerlandés, dominador absoluto del ciclocross, valora «saltarse un invierno» por la amenaza que supone Pogacar en las clásicas. «No se le puede meter mano por ningún sitio. Incluso con averías nos ha ganado…», relata el español Felipe Orts, séptimo del mundo Leer  

En el barro holandés de Hulst, a apenas 40 kilómetros de Amberes y el Kapellen natal de Mathieu van der Poel -neerlandés él nacido en Bélgica, residente gran parte del año en el pueblo alicantino de Moraira y de ilustre abuelo francés, Raymond Poulidor– no hubo resquicio a la duda. El ciclocross presenció la constatación de quien lo dominó como nadie. Fue otra victoria sin emoción, la 51 consecutiva (gana todo lo que corre desde enero de 2024), la 12ª de esta temporada, la que le coronaba como campeón del mundo por octava vez. La que le hacía superar al único que le discutía la honorífica corona de mejor de todos los tiempos.

Erick De Vlaeminck, fallecido hace 11 años, era el rey, el pionero. «Todos somos sus hijos», pronunció quien le sucedió después. El mismo Sven Nys que ahora se rinde a la evidencia, al rival de su propio hijo, tercero Thibau el domingo: «Habría que amputarle una pierna a Van der Poel para que perdiera este Mundial». «Sólo nos queda disfrutarlo. La gente nos dice: ‘Sales a no ganar’. Pero es que es el mejor corredor de la historia. Yo podré decir: competí contra el mejor de todos los tiempos», reconoce a EL MUNDO Felipe Orts, heroico y meritorio séptimo puesto el suyo después de sufrir días antes de la prueba un virus estomacal y de tener que remontar varias posiciones tras una complicada salida.

«Es que es el mejor en todo», insiste el de Villajoyosa. «Es el más fuerte, es el más técnico, es el más rápido… No se le puede meter mano por ningún sitio. Incluso con averías nos ha ganado… No tiene un punto más, tiene dos o tres. Está completamente a otro nivel. Se acaban los calificativos», sigue, recordando lo que sucedió hace unos días en la carrera de Maasmechelen. Van der Poel pinchó hasta dos veces. Pero también ganó.

Es cierto que todavía hay un reto que Mathieu no ha superado en esa especialidad en la que se forjó desde niño. Su compatriota Marianne Vos también presume de ocho coronas mundiales. Aunque la cuestión ahora, deslizada por él mismo -«quizás no sea mala idea saltarme un invierno porque estar aquí siempre supone el primer pico de mi temporada, no sólo a nivel físico sino también mental»-, es si su hambre se mantendrá o si aparcará, por un año o para siempre y por primera vez, sus pujas en el ciclocross. Porque los desafíos llegan más allá del barro y cada vez son más extremos.

Casi sin tiempo de transición, acuden las clásicas, el territorio donde también presume de ser único pero en el que le ha surgido el peor rival posible. A Tadej Pogacar le apetece más, por ejemplo, estrenarse en Roubaix que ganar su quinto Tour. «Si tuviera que elegir…». Y «cuando el resto de los ciclistas están tranquilamente entrenando con el sol de Benidorm, sin estrés, él está aquí pegándose palos, pasando frío y caídas», pone de manifiesto Orts, que le desliza un consejo: «Lo que yo haría en su caso, para que no se le alargara la temporada, sería rebajarlo. Intentaría correr las últimas carreras y asaltar el Mundial cada año».

Del Grosso, Van der Poel y Nys, en el podio del Mundial.
Del Grosso, Van der Poel y Nys, en el podio del Mundial.AFP

Van der Poel necesita un triunfo más en Roubaix para alcanzar a Tom Boonen y Roger De Vlaeminck (hermano de Erick) en el palmarés. Pero, después de tres victorias consecutivas, siente como la amenaza de Pogacar en los adoquines es cada vez más intensa y mayor su preparación. ¿Le hubiera derrotado hace un año de no ser por esa caída del esloveno? En el Viejo Quaremont, en Flandes, Poggi le aplicó una cura de humildad al neerlandés (igualado con tres coronas con seis ciclistas más: Cancellara, Boonen, Museeuw, Leman, Magni y Buysse). Y en la Milán-San Remo, quizá la más difícil de todas para él, tampoco el del UAE estuvo lejos.

«Siempre pienso en dos cosas: intentar llegar en la mejor forma posible a estos Campeonatos del Mundo y, además, que la temporada de ruta ya está cerca. Me estoy acercando más al final que al principio de mi carrera. En el fondo, pienso en Flandes y Roubaix. Esas son las carreras en las que también podría escribir historia. Todavía me quedan un par de años, así que haré todo lo posible para que funcione», declaró Mathieu antes de Hulst.

Entre un invierno al sol en el Mediterráneo o con frío y barro en centro Europa. Entre celebrar en los carteles de los pueblos españoles durante los entrenamientos con el «Siuu de Ronaldo» o hacerlo haciendo (más) historia en el ciclocross. Al tirano Van der Poel le empiezan a surgir dudas cumplidos los 31.

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