Las patatas son un ingrediente muy popular en la comida española. Por eso, muchas veces, las compramos aunque no las vayamos a usar en ese momento y las dejamos olvidadas hasta que las necesitamos.Cuando finalmente vamos a usarlas, descubrimos que les han salido brotes verdes o blancos y comienza el gran dilema: ¿se cortan los brotes y se aprovecha la patata o es mejor tirarla?Muchas personas optan por la primera opción, algo que podría resultar peligroso, especialmente si se van a cocinar de una manera determinada. «Nunca frías una patata que tiene brotes. Y tampoco pienses que quitando simplemente los brotes ya está solucionado el problema», advierte Roger, nutricionista.Noticia relacionada No No Vladimir Sánchez, doctor en Química, alerta sobre el riesgo de comer patatas con brotes: «Puede afectar al sistema nervioso» Ana Beatriz MicóLa clave es la creación de acrilamidaEl experto cita a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) para detallar que las patatas con brotes presentan «un mayor contenido en azúcares reductores». Este aumento altera su comportamiento cuando se someten a altas temperaturas.«¿Qué ocurre? Que cuando estos azúcares son sometidos a las temperaturas de fritura, se forma acrilamida, un compuesto que tiene riesgos para la salud cuando se consume de manera regular».La acrilamida es una sustancia que se genera sobre todo en alimentos ricos en almidón cuando se cocinan a temperaturas muy elevadas, y puede ser perjudicial si se consume con frecuencia, por lo que su ingesta ha sido objeto de seguimiento por parte de las autoridades sanitarias europeas.Su aparición se debe principalmente a la reacción entre determinados azúcares y aminoácidos presentes de forma natural en muchos productos, especialmente la asparagina, detalla la Aesan. Este fenómeno químico, conocido como ‘reacción de Maillard’, es el mismo que provoca que los alimentos adquieran ese color dorado y ese aroma tan característicos que los hacen más apetecibles.¿Se pueden usar entonces estas patatas?Esto no quiere decir que sea estrictamente necesario desecharlas. Roger matiza que «este tipo de patatas se puede usar para hervir, pues la temperatura no va a superar los 100 grados y no se va a formar acrilamida».No obstante, si los brotes son muy grandes o el alimento presenta un color verdoso sí es recomendable tirarlo a la basura, ya que puede contener un alto nivel de solanina, un glicoalcaloide tóxico natural de la familia de los alcaloides que puede tener efectos sobre el sistema nervioso y provocar desde molestias digestivas hasta síntomas más serios, como náuseas o alteraciones neurológicas.Para no encontrarnos patatas con brotes, evitando así el desperdicio de alimentos, lo mejor que podemos hacer es comprar en pequeñas cantidades, guardarlas en un lugar fresco y oscuro en un recipiente bien ventilado y mantenerlas alejadas de las cebollas, ya que, según el portal Banner Health, los gases que liberan pueden acelerar el proceso de germinación de las patatas. Las patatas son un ingrediente muy popular en la comida española. Por eso, muchas veces, las compramos aunque no las vayamos a usar en ese momento y las dejamos olvidadas hasta que las necesitamos.Cuando finalmente vamos a usarlas, descubrimos que les han salido brotes verdes o blancos y comienza el gran dilema: ¿se cortan los brotes y se aprovecha la patata o es mejor tirarla?Muchas personas optan por la primera opción, algo que podría resultar peligroso, especialmente si se van a cocinar de una manera determinada. «Nunca frías una patata que tiene brotes. Y tampoco pienses que quitando simplemente los brotes ya está solucionado el problema», advierte Roger, nutricionista.Noticia relacionada No No Vladimir Sánchez, doctor en Química, alerta sobre el riesgo de comer patatas con brotes: «Puede afectar al sistema nervioso» Ana Beatriz MicóLa clave es la creación de acrilamidaEl experto cita a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) para detallar que las patatas con brotes presentan «un mayor contenido en azúcares reductores». Este aumento altera su comportamiento cuando se someten a altas temperaturas.«¿Qué ocurre? Que cuando estos azúcares son sometidos a las temperaturas de fritura, se forma acrilamida, un compuesto que tiene riesgos para la salud cuando se consume de manera regular».La acrilamida es una sustancia que se genera sobre todo en alimentos ricos en almidón cuando se cocinan a temperaturas muy elevadas, y puede ser perjudicial si se consume con frecuencia, por lo que su ingesta ha sido objeto de seguimiento por parte de las autoridades sanitarias europeas.Su aparición se debe principalmente a la reacción entre determinados azúcares y aminoácidos presentes de forma natural en muchos productos, especialmente la asparagina, detalla la Aesan. Este fenómeno químico, conocido como ‘reacción de Maillard’, es el mismo que provoca que los alimentos adquieran ese color dorado y ese aroma tan característicos que los hacen más apetecibles.¿Se pueden usar entonces estas patatas?Esto no quiere decir que sea estrictamente necesario desecharlas. Roger matiza que «este tipo de patatas se puede usar para hervir, pues la temperatura no va a superar los 100 grados y no se va a formar acrilamida».No obstante, si los brotes son muy grandes o el alimento presenta un color verdoso sí es recomendable tirarlo a la basura, ya que puede contener un alto nivel de solanina, un glicoalcaloide tóxico natural de la familia de los alcaloides que puede tener efectos sobre el sistema nervioso y provocar desde molestias digestivas hasta síntomas más serios, como náuseas o alteraciones neurológicas.Para no encontrarnos patatas con brotes, evitando así el desperdicio de alimentos, lo mejor que podemos hacer es comprar en pequeñas cantidades, guardarlas en un lugar fresco y oscuro en un recipiente bien ventilado y mantenerlas alejadas de las cebollas, ya que, según el portal Banner Health, los gases que liberan pueden acelerar el proceso de germinación de las patatas.
Las patatas son un ingrediente muy popular en la comida española. Por eso, muchas veces, las compramos aunque no las vayamos a usar en ese momento y las dejamos olvidadas hasta que las necesitamos.
Cuando finalmente vamos a usarlas, descubrimos que les han salido brotes … verdes o blancos y comienza el gran dilema: ¿se cortan los brotes y se aprovecha la patata o es mejor tirarla?
Muchas personas optan por la primera opción, algo que podría resultar peligroso, especialmente si se van a cocinar de una manera determinada. «Nunca frías una patata que tiene brotes. Y tampoco pienses que quitando simplemente los brotes ya está solucionado el problema», advierte Roger, nutricionista.
La clave es la creación de acrilamida
El experto cita a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) para detallar que las patatas con brotes presentan «un mayor contenido en azúcares reductores». Este aumento altera su comportamiento cuando se someten a altas temperaturas.
«¿Qué ocurre? Que cuando estos azúcares son sometidos a las temperaturas de fritura, se forma acrilamida, un compuesto que tiene riesgos para la salud cuando se consume de manera regular».
La acrilamida es una sustancia que se genera sobre todo en alimentos ricos en almidón cuando se cocinan a temperaturas muy elevadas, y puede ser perjudicial si se consume con frecuencia, por lo que su ingesta ha sido objeto de seguimiento por parte de las autoridades sanitarias europeas.
Su aparición se debe principalmente a la reacción entre determinados azúcares y aminoácidos presentes de forma natural en muchos productos, especialmente la asparagina, detalla la Aesan.
Este fenómeno químico, conocido como ‘reacción de Maillard’, es el mismo que provoca que los alimentos adquieran ese color dorado y ese aroma tan característicos que los hacen más apetecibles.
¿Se pueden usar entonces estas patatas?
Esto no quiere decir que sea estrictamente necesario desecharlas. Roger matiza que «este tipo de patatas se puede usar para hervir, pues la temperatura no va a superar los 100 grados y no se va a formar acrilamida».
No obstante, si los brotes son muy grandes o el alimento presenta un color verdoso sí es recomendable tirarlo a la basura, ya que puede contener un alto nivel de solanina, un glicoalcaloide tóxico natural de la familia de los alcaloides que puede tener efectos sobre el sistema nervioso y provocar desde molestias digestivas hasta síntomas más serios, como náuseas o alteraciones neurológicas.
Para no encontrarnos patatas con brotes, evitando así el desperdicio de alimentos, lo mejor que podemos hacer es comprar en pequeñas cantidades, guardarlas en un lugar fresco y oscuro en un recipiente bien ventilado y mantenerlas alejadas de las cebollas, ya que, según el portal Banner Health, los gases que liberan pueden acelerar el proceso de germinación de las patatas.
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