Un militar romano víctima de un brutal asesinato recibió múltiples cuchillazos antes de ser lanzado a un pozo hace 2.000 años en Países Bajos

Un cuerpo. Una daga. Un anillo, un broche y una sandalia de soldado. El escenario era digno de un caso de Jessica Fletcher, la mítica protagonista de Se ha escrito un crimen. Los restos fueron descubiertos por arqueólogos amateurs en 1977 en un pozo cerca de Velsen (Países Bajos), en el sitio donde hace 2.000 años se alzaba un fuerte romano.

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 “El autor sentían una ira extrema hacia este hombre y debió de ser un acto de venganza furioso”, dicen los expertos  

Un cuerpo. Una daga. Un anillo, un broche y una sandalia de soldado. El escenario era digno de un caso de Jessica Fletcher, la mítica protagonista de Se ha escrito un crimen. Los restos fueron descubiertos por arqueólogos amateurs en 1977 en un pozo cerca de Velsen (Países Bajos), en el sitio donde hace 2.000 años se alzaba un fuerte romano.

Todo eran conjeturas alrededor de este suceso. El esqueleto casi completo pertenecía a un hombre que vestía un cinturón militar. Las primeras hipótesis se basaron en los Anales del historiador Tácito, donde se explica cómo los frisios se rebelaron en el año 28 d.C. cuando los romanos exigieron un aumento de los impuestos.

Un caso de asesinato de hace 2.000 años

Una ilustración muestra el cuerpo dentro del pozo
Una ilustración muestra el cuerpo dentro del pozoFred Marschall / Universiteit Leiden

Carol van Driel-Murray y Mark Driessen, arqueólogos de la Universidad de Leiden no estaban conformes con esta explicación. Sin pruebas, todo se basaba en indicios circunstanciales. Por eso decidieron reabrir el caso utilizando métodos de vanguardia con los que han descubierto macabros detalles del asesinato.

Según explican en el libro Victims of Violence from the Early Roman Fort Velsen (Víctimas de la violencia en el fuerte romano temprano de Velsen), “las fuentes escritas y la arqueología suelen contar historias diferentes”. Los textos sugieren que los romanos se retiraron del norte del Rin hacia el año 28, mientras que los hallazgos indican una presencia mucho más prolongada.

El esqueleto de este soldado, probablemente raso, estaban prácticamente intectos
El esqueleto de este soldado, probablemente raso, estaban prácticamente intectosUniversiteit Leiden

Los análisis isotópicos, forenses y osteoarqueológicos del cuerpo mostraron pruebas de heridas por arma blanca —incluso en la cara interna de la caja torácica—, así como numerosas perforaciones en la pelvis. Mediante modelos en 3D, reconstruyeron cómo se produjeron.

Los investigadores creen que lo más probable es que las heridas fueran causadas por un puñal militar romano; posiblemente, el mismo que se encontró junto al hombre en el pozo. “Los expertos forenses señalaron que se trató de un asesinato brutal”, a juzgar por el elevado número de heridas por arma blanca, dicen Driessen.

“Esto indica que el autor o los autores sentían una ira extrema hacia este hombre. Debió de ser un acto de venganza furioso y premeditado”, añade el experto. Por ello, considera poco probable que la muerte se produjera durante un enfrentamiento defensivo en el fuerte.

El estudio de los restos sugiere que, con mucha probabilidad, se trataba de un soldado raso y no de un oficial. Portaba un puñal romano desgastado y su cinturón estaba compuesto por diversas piezas; por el contrario, la vaina del puñal era un objeto de gran lujo al estilo romano.

El cinturón y otros objetos que fueron encontrados junto al cuerpo
El cinturón y otros objetos que fueron encontrados junto al cuerpoUniversiteit Leiden

Con una estatura de aproximadamente 1,90 metros, el hombre era inusualmente alto para la época y poseía una gran musculatura. Por este motivo, a principios de la década de 1980, los arqueólogos plantearon la hipótesis de que podría haber sido frisón.

Los métodos de datación más recientes, sin embargo, han llevado al equipo a una conclusión distinta: los isótopos presentes en el esmalte dental indican que pasó su infancia en el sur de Europa. Los alimentos y el agua de una región dejan huellas que revelan información sobre el lugar donde una persona pasó su juventud.

Rostro reconstruido del soldado romano asesinado hace 2.000 años 
Rostro reconstruido del soldado romano asesinado hace 2.000 años Maja d’Hollosy / Universiteit Leiden

“Intentamos esclarecer un asesinato ocurrido hace siglos -explica Mark Driessen- mediante métodos modernos, sin limitarnos a una sola teoría. En las ciencias naturales, lo habitual es buscar una explicación única; pero, en un caso como este, que involucra a seres humanos, es mucho más preciso contemplar diversos escenarios”.

Una de sus teorías es que el hombre fuera asesinado por los frisones durante un ataque al fuerte —quizás por su indignación ante el cobro de impuestos, tal como describió Tácito—. Otra hipótesis plantea que pudo tratarse de un desertor ejecutado por el mando militar. Incluso una tercera posibilidad es que fuera asesinado en represalia por uno o varios miembros de la población local.

Ilustración de uno de los escenarios de asesinato, que contempla que fueron otros soldados los que asesinaron a este hombre
Ilustración de uno de los escenarios de asesinato, que contempla que fueron otros soldados los que asesinaron a este hombreFred Marschall / Universiteit Leiden

Aunque Driessen y Van Driel-Murray se decantan porque el asesinato lo cometieron sus propios compañeros de armas, como represalia por una mala conducta. No obstante, admiten que no existe una certeza absoluta. “Aún quedan muchos otros restos óseos y otros hallazgos del asentamiento romano de Velzen que merecen ser estudiados para reconstruir la historia con mayor detalle”, señala.

El esqueleto, uno de los pocos que se conserva de finales de la Edad del Hierro y principios de la era romana, se encuentra de nuevo en los almacenes del Museo Nacional de Antigüedades de los Países Bajos, en Leiden, que espera incluir esta historia en la futura exposición permanente, dentro de la sección dedicada al Imperio romano.

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