Viajando uno puede encontrarse por el mundo edificios que desafían toda lógica geográfica: hoteles de hielo que desaparecen cada primavera, observatorios enterrados en desiertos donde no llueve durante décadas, refugios suspendidos sobre acantilados, museos en mitad de la selva o iglesias solitarias frente al océano más bravo. Para llegar hasta ellos hay que cruzar glaciares, navegar fiordos, atravesar dunas o internarse en bosques remotos. Son destinos en sí mismos. Arquitecturas que justifican el viaje.
Más información en la web lonelyplanet.es.
Desde el Polo Sur hasta la selva ecuatoriana, pasando por los fiordos noruegos, el Himalaya o el corazón del desierto saudí, hay obras únicas que merecen un viaje
Viajando uno puede encontrarse por el mundo edificios que desafían toda lógica geográfica: hoteles de hielo que desaparecen cada primavera, observatorios enterrados en desiertos donde no llueve durante décadas, refugios suspendidos sobre acantilados, museos en mitad de la selva o iglesias solitarias frente al océano más bravo. Para llegar hasta ellos hay que cruzar glaciares, navegar fiordos, atravesar dunas o internarse en bosques remotos. Son destinos en sí mismos. Arquitecturas que justifican el viaje.
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