Tuy y su desconocida catedral de las marcas de cantero

Ubicada al sur de la provincia de Pontevedra , sobre una colina y a orillas del río Miño -frontera natural con Portugal-, la que fuera una de las siete capitales del antiguo Reino de Galicia, hoy euro-ciudad hermanada con la portuguesa Valencia do Miño -a la que está unida por el Puente Internacional-, guarda en su medieval y serpenteante casco antiguo -declarado Conjunto Histórico- una de las catedrales más desconocidas y singulares de nuestro país. Se trata de la Santa Iglesia Catedral de Santa María de Tuy .De basílica romana, a templo suevo y catedral medieval Sus orígenes se remontan al siglo VI . A época sueva, cuando el rey Teodomiro convirtió a Tuy en sede episcopal y construyó un santuario, sobre la basílica paleocristiana romana de la entonces conocida como ‘Castellum’. Fue a finales del siglo XI , tras siglos convulsos debido a la invasión musulmana y las continuas incursiones vikingas, cuando la villa recuperó su título de sede episcopal y comenzó la edificación del actual templo , siguiendo el estilo románico , con trazos de fortaleza por su ubicación fronteriza, auspiciado por los Condes de Galicia, Raimundo de Borgoña y Urraca. El apoyo de nobles y reyes con privilegios y concesiones hicieron que en el siglo XII fuera ampliada , esta vez bajo el estilo gótico , prolongándose su construcción hasta el siglo XIII, siendo consagrada por el rey Alfonso IX y el obispo Egea. Un templo-fortaleza, dentro de una ciudad amurallada, clave por su estratégica ubicación , de gran relevancia religiosa, política, comercial y cultural, morada de nobles, sede de monarcas, que albergó una de las grandes Juderías de España , llegando a tener dos sinagogas durante la Edad Media. Una catedral repleta de singularidades , muchas desconocidas y olvidadas, así como secretos, empezando por sus dos portadas .San Epitacio, el Caballero Templario y la Reina y Señora de la Ciudad CelestialLa primera, la más antigua , la románica, del siglo XII, se encuentra en el muro norte , el septentrional. Está enmarcada en tres arcos, formada por tres arquivoltas de medio punto, un tímpano liso, cuatro columnas, y rodeada por el ‘ajedrezado jaqués’ , símbolo jacobeo para los peregrinos, propio de las iglesias de peregrinación. En ella, bajo un gran rosetón con motivos florales, encontraremos la imagen de san Epitacio , que según la tradición fue en el siglo I el primer obispo tudense. Junto al pórtico, la Torre de las Campanas y de San Andrés , y en ella una enigmática figura entre los ventanales góticos; el conocido como ‘Caballero Templario’ . Un hombre con hábito, barba, los pies descalzos, portando un gran crucifijo, que según algunos expertos es la representación de san Andrés, y según otros, se trataría en realidad de un templario, recordando que la villa estuvo en manos de la Orden del Temple. Portada principal y el ‘Caballero Templario’ de la portada norte Fran ContrerasLa segunda, la portada principal , del siglo XIII, es el primer pórtico gótico realizado en nuestro país. Está flanqueado por dos torres con almenas bajo un porche templete. Está formada por siete arquivoltas, que sostienen el friso y el tímpano dedicado a la Virgen , reina y señora de la ciudad celestial, tallada en singulares escenas ; el anuncio a los pastores, el nacimiento de Jesús -con la Virgen acostada en una cama, y el niño junto al buey, la mula, y san José-, así como el pasaje de la Epifanía de los Reyes Magos, con la presencia de Herodes, son algunos de ellos. En sus columnas, entre ángeles anunciadores, aparecen representados apóstoles, profetas , el rey Salomón, la reina de Saba, y la reina Urraca y el rey Fernando II. El templo, y reliquias, de San TelmoYa en el interior de la catedral, el viajero descubrirá que sus constructores tomaron como modelo para su edificación la catedral compostelana, y que en su estructura y diseño cincelaron el concepto simbólico de la Jerusalén Celeste . Es de planta de cruz latina, con tres naves -con arcos de medio punto y apuntados, así como bóvedas de crucería-, triforio, transepto y girola, que sustituyó en el siglo XV a la cabecera románica formada por tres ábsides. Interior de la Catedral Fran ContrerasSorprenden en la nave central los ‘arcos codales’ o ‘arcos del miedo’ que unen y sostienen las columnas inclinadas, añadidos para evitar el desplome de las arquerías. Columnas que poseen un gran número de capiteles románicos, la mayoría historiados y con motivos animales. En el centro, bajo los órganos barrocos , del siglo XVIII, destaca el coro , obra del maestro Canseco, del siglo XVII, cuyas sillerías muestran representaciones de la vida de San Telmo, así como santos y escenas de la Virgen. Junto al altar mayor, en el lado de la epístola, hallaremos un lugar clave; la Capilla de San Telmo , conocida como la ‘Capilla de las Reliquias’. Fue realizada en el siglo XVI por el obispo Diego de Torquemada, cuya tumba, con su escudo, está situada a la entrada de la misma. De estilo renacentista, con bóveda nervada y bella cúpula, posee un retablo de la Virgen del Carmen , del siglo XVIII, con dos curiosas imágenes, las de san Elesban y santa Efigenia, santos negros etíopes. Al lado, protegida por una urna de cristal, se venera la momia de San Clemente . Y preside la capilla un gran retablo de madera sobredorada del siglo XVIII con altar-relicario en su centro en el que se custodian y veneran las reliquias de san Pedro González Telmo , patrón de la villa.Capilla de San Telmo y la urna de la momia de San Clemente Fran ContrerasEl Claustro de las Marcas de CanterosEl recorrido continúa por una puerta situada en el transepto rumbo al claustro , que desconocido por muchos, es el más antiguo y grande de Galicia . Realizado en el siglo XIII, de influencia cisterciense, de planta rectangular, está estructurado en cuatro galerías con grandes arcos apuntados que cubren a otros más pequeños sostenidos por columnas dobles de capiteles florales. En el mismo encontraremos la románica Sala Capitular , del siglo XII -en la que se reunían los canónigos para celebrar los ‘capítulos’-, la capilla del Cristo de las Batallas , del siglo XVI, así como numerosos restos románicos del templo -capiteles, doveles o canecillos- entre tumbas y arco solios. Interior del claustro y marcas de cantero. A la derecha, la marca de la ‘menorá’ Fran ContrerasPero es en sus muros donde descubriremos uno de los grandes secretos de la catedral. Y es que grabados en los sillares hallaremos una de las mayores colecciones epigráficas, gremiales y heráldicas, las más antiguas de época visigoda, con forma de esvásticas, de nuestro país. Entre ellas, más de un centenar de marcas de cantero , de diferentes gremios medievales, algunas tan singulares como las realizadas por canteros judíos, destacando una ‘menorá’ , el candelabro hebreo de siete brazos. El Museo Diocesano y los Sambenitos de la InquisiciónLa visita continúa, y se complementa, en el Museo Diocesano , ubicado en el exterior de la catedral, en la parte norte, en el que fuera hospital de peregrinos, así como oficina para notarios, y sus sótanos, cárcel. En sus vitrinas se guarda una rica y variada colección de objetos litúrgicos -algunos de ellos fueron expuestos en la Exposición Universal de Barcelona en 1929-, como cálices y vasos sagrados -destacando los llamados ‘de Coco’ y de ‘Los Evangelistas’-, la custodia procesional del siglo XVIII ricamente decorada, el antiguo Facistol del Coro o la imagen sedente de la Virgen con el Niño, conocida como ‘La Patrona’ . Pero entre todas, sobresalen unas piezas singulares, los únicos ‘Sambenitos’ de la Inquisición Española que se conservan en nuestro país. Catorce telas, grandes túnicas, del siglo XVII, expuestas en cinco paneles que pertenecieron a catorce personas encausadas por las autoridades inquisitoriales. Sambenitos que fueron llevados por los condenados por el Santo Oficio como penitencia, para así ser reconocidos y repudiados por el pueblo, en los que aparecen sus nombres, apellidos, oficios y los delitos cometidos por estos herejes para los mandatarios eclesiásticos.Al pie del interior Camino Portugués Tuy fue y es eje de caminos, desde época romana, con la comercial calzada Vía XIX, y en tiempos medievales, como ruta de peregrinos . En pleno siglo XXI lo sigue siendo para todos los caminantes que emprenden -o realizan desde Lisboa y Oporto- el ramal jacobeo interior del Camino Portugués de Santiago . Sus estrechas y empedradas calles guardan no solo el diseño, sino también la atmósfera medieval, así como su rica y legendaria historia, como descubrirá el visitante al recorrer su casco antiguo. Dividido entre el barrio alto y el barrio bajo donde se halla la Judería; la Casa dos Capeláns , con dos rostros barbudos, que representan a Moises y Aarón-, la Casa da Botica, la Casa de Salomón, perteneciente a un mercader del siglo XV; las ‘Escaleras de la Tripería’ , situada en el barrio del gremio de los triperos, que fueron sumidero para los despojos de animales con cuyo sebo se elaboran velas y embutidos con las tripas limpias; la ‘Cárcel Capitular’ , en la que estuvieron presos dos canónigos catedralicios por graves delitos; las murallas medievales -con sus torres defensivas como la de A Porta Pía- y renacentistas; mágicos pasajes como el llamado ‘Túnel de las Encerradas’, junto al Convento de las Clarisas y la llamada Porta da Torre Vella; o en la barroca iglesia de San Telmo, edificada donde murió el santo en el siglo XIII. Interior del claustro Fran ContrerasUna riqueza patrimonial , histórica, artística y legendaria, que se concentra en su catedral, que se erige como un coloso pétreo proyectando el poder religioso y señorial que tuvo la villa en tiempos medievales, hoy como un faro para peregrinos y viajeros curiosos, buscadores de historia, arte, espiritualidad, religiosidad y leyendas. Ubicada al sur de la provincia de Pontevedra , sobre una colina y a orillas del río Miño -frontera natural con Portugal-, la que fuera una de las siete capitales del antiguo Reino de Galicia, hoy euro-ciudad hermanada con la portuguesa Valencia do Miño -a la que está unida por el Puente Internacional-, guarda en su medieval y serpenteante casco antiguo -declarado Conjunto Histórico- una de las catedrales más desconocidas y singulares de nuestro país. Se trata de la Santa Iglesia Catedral de Santa María de Tuy .De basílica romana, a templo suevo y catedral medieval Sus orígenes se remontan al siglo VI . A época sueva, cuando el rey Teodomiro convirtió a Tuy en sede episcopal y construyó un santuario, sobre la basílica paleocristiana romana de la entonces conocida como ‘Castellum’. Fue a finales del siglo XI , tras siglos convulsos debido a la invasión musulmana y las continuas incursiones vikingas, cuando la villa recuperó su título de sede episcopal y comenzó la edificación del actual templo , siguiendo el estilo románico , con trazos de fortaleza por su ubicación fronteriza, auspiciado por los Condes de Galicia, Raimundo de Borgoña y Urraca. El apoyo de nobles y reyes con privilegios y concesiones hicieron que en el siglo XII fuera ampliada , esta vez bajo el estilo gótico , prolongándose su construcción hasta el siglo XIII, siendo consagrada por el rey Alfonso IX y el obispo Egea. Un templo-fortaleza, dentro de una ciudad amurallada, clave por su estratégica ubicación , de gran relevancia religiosa, política, comercial y cultural, morada de nobles, sede de monarcas, que albergó una de las grandes Juderías de España , llegando a tener dos sinagogas durante la Edad Media. Una catedral repleta de singularidades , muchas desconocidas y olvidadas, así como secretos, empezando por sus dos portadas .San Epitacio, el Caballero Templario y la Reina y Señora de la Ciudad CelestialLa primera, la más antigua , la románica, del siglo XII, se encuentra en el muro norte , el septentrional. Está enmarcada en tres arcos, formada por tres arquivoltas de medio punto, un tímpano liso, cuatro columnas, y rodeada por el ‘ajedrezado jaqués’ , símbolo jacobeo para los peregrinos, propio de las iglesias de peregrinación. En ella, bajo un gran rosetón con motivos florales, encontraremos la imagen de san Epitacio , que según la tradición fue en el siglo I el primer obispo tudense. Junto al pórtico, la Torre de las Campanas y de San Andrés , y en ella una enigmática figura entre los ventanales góticos; el conocido como ‘Caballero Templario’ . Un hombre con hábito, barba, los pies descalzos, portando un gran crucifijo, que según algunos expertos es la representación de san Andrés, y según otros, se trataría en realidad de un templario, recordando que la villa estuvo en manos de la Orden del Temple. Portada principal y el ‘Caballero Templario’ de la portada norte Fran ContrerasLa segunda, la portada principal , del siglo XIII, es el primer pórtico gótico realizado en nuestro país. Está flanqueado por dos torres con almenas bajo un porche templete. Está formada por siete arquivoltas, que sostienen el friso y el tímpano dedicado a la Virgen , reina y señora de la ciudad celestial, tallada en singulares escenas ; el anuncio a los pastores, el nacimiento de Jesús -con la Virgen acostada en una cama, y el niño junto al buey, la mula, y san José-, así como el pasaje de la Epifanía de los Reyes Magos, con la presencia de Herodes, son algunos de ellos. En sus columnas, entre ángeles anunciadores, aparecen representados apóstoles, profetas , el rey Salomón, la reina de Saba, y la reina Urraca y el rey Fernando II. El templo, y reliquias, de San TelmoYa en el interior de la catedral, el viajero descubrirá que sus constructores tomaron como modelo para su edificación la catedral compostelana, y que en su estructura y diseño cincelaron el concepto simbólico de la Jerusalén Celeste . Es de planta de cruz latina, con tres naves -con arcos de medio punto y apuntados, así como bóvedas de crucería-, triforio, transepto y girola, que sustituyó en el siglo XV a la cabecera románica formada por tres ábsides. Interior de la Catedral Fran ContrerasSorprenden en la nave central los ‘arcos codales’ o ‘arcos del miedo’ que unen y sostienen las columnas inclinadas, añadidos para evitar el desplome de las arquerías. Columnas que poseen un gran número de capiteles románicos, la mayoría historiados y con motivos animales. En el centro, bajo los órganos barrocos , del siglo XVIII, destaca el coro , obra del maestro Canseco, del siglo XVII, cuyas sillerías muestran representaciones de la vida de San Telmo, así como santos y escenas de la Virgen. Junto al altar mayor, en el lado de la epístola, hallaremos un lugar clave; la Capilla de San Telmo , conocida como la ‘Capilla de las Reliquias’. Fue realizada en el siglo XVI por el obispo Diego de Torquemada, cuya tumba, con su escudo, está situada a la entrada de la misma. De estilo renacentista, con bóveda nervada y bella cúpula, posee un retablo de la Virgen del Carmen , del siglo XVIII, con dos curiosas imágenes, las de san Elesban y santa Efigenia, santos negros etíopes. Al lado, protegida por una urna de cristal, se venera la momia de San Clemente . Y preside la capilla un gran retablo de madera sobredorada del siglo XVIII con altar-relicario en su centro en el que se custodian y veneran las reliquias de san Pedro González Telmo , patrón de la villa.Capilla de San Telmo y la urna de la momia de San Clemente Fran ContrerasEl Claustro de las Marcas de CanterosEl recorrido continúa por una puerta situada en el transepto rumbo al claustro , que desconocido por muchos, es el más antiguo y grande de Galicia . Realizado en el siglo XIII, de influencia cisterciense, de planta rectangular, está estructurado en cuatro galerías con grandes arcos apuntados que cubren a otros más pequeños sostenidos por columnas dobles de capiteles florales. En el mismo encontraremos la románica Sala Capitular , del siglo XII -en la que se reunían los canónigos para celebrar los ‘capítulos’-, la capilla del Cristo de las Batallas , del siglo XVI, así como numerosos restos románicos del templo -capiteles, doveles o canecillos- entre tumbas y arco solios. Interior del claustro y marcas de cantero. A la derecha, la marca de la ‘menorá’ Fran ContrerasPero es en sus muros donde descubriremos uno de los grandes secretos de la catedral. Y es que grabados en los sillares hallaremos una de las mayores colecciones epigráficas, gremiales y heráldicas, las más antiguas de época visigoda, con forma de esvásticas, de nuestro país. Entre ellas, más de un centenar de marcas de cantero , de diferentes gremios medievales, algunas tan singulares como las realizadas por canteros judíos, destacando una ‘menorá’ , el candelabro hebreo de siete brazos. El Museo Diocesano y los Sambenitos de la InquisiciónLa visita continúa, y se complementa, en el Museo Diocesano , ubicado en el exterior de la catedral, en la parte norte, en el que fuera hospital de peregrinos, así como oficina para notarios, y sus sótanos, cárcel. En sus vitrinas se guarda una rica y variada colección de objetos litúrgicos -algunos de ellos fueron expuestos en la Exposición Universal de Barcelona en 1929-, como cálices y vasos sagrados -destacando los llamados ‘de Coco’ y de ‘Los Evangelistas’-, la custodia procesional del siglo XVIII ricamente decorada, el antiguo Facistol del Coro o la imagen sedente de la Virgen con el Niño, conocida como ‘La Patrona’ . Pero entre todas, sobresalen unas piezas singulares, los únicos ‘Sambenitos’ de la Inquisición Española que se conservan en nuestro país. Catorce telas, grandes túnicas, del siglo XVII, expuestas en cinco paneles que pertenecieron a catorce personas encausadas por las autoridades inquisitoriales. Sambenitos que fueron llevados por los condenados por el Santo Oficio como penitencia, para así ser reconocidos y repudiados por el pueblo, en los que aparecen sus nombres, apellidos, oficios y los delitos cometidos por estos herejes para los mandatarios eclesiásticos.Al pie del interior Camino Portugués Tuy fue y es eje de caminos, desde época romana, con la comercial calzada Vía XIX, y en tiempos medievales, como ruta de peregrinos . En pleno siglo XXI lo sigue siendo para todos los caminantes que emprenden -o realizan desde Lisboa y Oporto- el ramal jacobeo interior del Camino Portugués de Santiago . Sus estrechas y empedradas calles guardan no solo el diseño, sino también la atmósfera medieval, así como su rica y legendaria historia, como descubrirá el visitante al recorrer su casco antiguo. Dividido entre el barrio alto y el barrio bajo donde se halla la Judería; la Casa dos Capeláns , con dos rostros barbudos, que representan a Moises y Aarón-, la Casa da Botica, la Casa de Salomón, perteneciente a un mercader del siglo XV; las ‘Escaleras de la Tripería’ , situada en el barrio del gremio de los triperos, que fueron sumidero para los despojos de animales con cuyo sebo se elaboran velas y embutidos con las tripas limpias; la ‘Cárcel Capitular’ , en la que estuvieron presos dos canónigos catedralicios por graves delitos; las murallas medievales -con sus torres defensivas como la de A Porta Pía- y renacentistas; mágicos pasajes como el llamado ‘Túnel de las Encerradas’, junto al Convento de las Clarisas y la llamada Porta da Torre Vella; o en la barroca iglesia de San Telmo, edificada donde murió el santo en el siglo XIII. Interior del claustro Fran ContrerasUna riqueza patrimonial , histórica, artística y legendaria, que se concentra en su catedral, que se erige como un coloso pétreo proyectando el poder religioso y señorial que tuvo la villa en tiempos medievales, hoy como un faro para peregrinos y viajeros curiosos, buscadores de historia, arte, espiritualidad, religiosidad y leyendas.  Ubicada al sur de la provincia de Pontevedra , sobre una colina y a orillas del río Miño -frontera natural con Portugal-, la que fuera una de las siete capitales del antiguo Reino de Galicia, hoy euro-ciudad hermanada con la portuguesa Valencia do Miño -a la que está unida por el Puente Internacional-, guarda en su medieval y serpenteante casco antiguo -declarado Conjunto Histórico- una de las catedrales más desconocidas y singulares de nuestro país. Se trata de la Santa Iglesia Catedral de Santa María de Tuy .De basílica romana, a templo suevo y catedral medieval Sus orígenes se remontan al siglo VI . A época sueva, cuando el rey Teodomiro convirtió a Tuy en sede episcopal y construyó un santuario, sobre la basílica paleocristiana romana de la entonces conocida como ‘Castellum’. Fue a finales del siglo XI , tras siglos convulsos debido a la invasión musulmana y las continuas incursiones vikingas, cuando la villa recuperó su título de sede episcopal y comenzó la edificación del actual templo , siguiendo el estilo románico , con trazos de fortaleza por su ubicación fronteriza, auspiciado por los Condes de Galicia, Raimundo de Borgoña y Urraca. El apoyo de nobles y reyes con privilegios y concesiones hicieron que en el siglo XII fuera ampliada , esta vez bajo el estilo gótico , prolongándose su construcción hasta el siglo XIII, siendo consagrada por el rey Alfonso IX y el obispo Egea. Un templo-fortaleza, dentro de una ciudad amurallada, clave por su estratégica ubicación , de gran relevancia religiosa, política, comercial y cultural, morada de nobles, sede de monarcas, que albergó una de las grandes Juderías de España , llegando a tener dos sinagogas durante la Edad Media. Una catedral repleta de singularidades , muchas desconocidas y olvidadas, así como secretos, empezando por sus dos portadas .San Epitacio, el Caballero Templario y la Reina y Señora de la Ciudad CelestialLa primera, la más antigua , la románica, del siglo XII, se encuentra en el muro norte , el septentrional. Está enmarcada en tres arcos, formada por tres arquivoltas de medio punto, un tímpano liso, cuatro columnas, y rodeada por el ‘ajedrezado jaqués’ , símbolo jacobeo para los peregrinos, propio de las iglesias de peregrinación. En ella, bajo un gran rosetón con motivos florales, encontraremos la imagen de san Epitacio , que según la tradición fue en el siglo I el primer obispo tudense. Junto al pórtico, la Torre de las Campanas y de San Andrés , y en ella una enigmática figura entre los ventanales góticos; el conocido como ‘Caballero Templario’ . Un hombre con hábito, barba, los pies descalzos, portando un gran crucifijo, que según algunos expertos es la representación de san Andrés, y según otros, se trataría en realidad de un templario, recordando que la villa estuvo en manos de la Orden del Temple. Portada principal y el ‘Caballero Templario’ de la portada norte Fran ContrerasLa segunda, la portada principal , del siglo XIII, es el primer pórtico gótico realizado en nuestro país. Está flanqueado por dos torres con almenas bajo un porche templete. Está formada por siete arquivoltas, que sostienen el friso y el tímpano dedicado a la Virgen , reina y señora de la ciudad celestial, tallada en singulares escenas ; el anuncio a los pastores, el nacimiento de Jesús -con la Virgen acostada en una cama, y el niño junto al buey, la mula, y san José-, así como el pasaje de la Epifanía de los Reyes Magos, con la presencia de Herodes, son algunos de ellos. En sus columnas, entre ángeles anunciadores, aparecen representados apóstoles, profetas , el rey Salomón, la reina de Saba, y la reina Urraca y el rey Fernando II. El templo, y reliquias, de San TelmoYa en el interior de la catedral, el viajero descubrirá que sus constructores tomaron como modelo para su edificación la catedral compostelana, y que en su estructura y diseño cincelaron el concepto simbólico de la Jerusalén Celeste . Es de planta de cruz latina, con tres naves -con arcos de medio punto y apuntados, así como bóvedas de crucería-, triforio, transepto y girola, que sustituyó en el siglo XV a la cabecera románica formada por tres ábsides. Interior de la Catedral Fran ContrerasSorprenden en la nave central los ‘arcos codales’ o ‘arcos del miedo’ que unen y sostienen las columnas inclinadas, añadidos para evitar el desplome de las arquerías. Columnas que poseen un gran número de capiteles románicos, la mayoría historiados y con motivos animales. En el centro, bajo los órganos barrocos , del siglo XVIII, destaca el coro , obra del maestro Canseco, del siglo XVII, cuyas sillerías muestran representaciones de la vida de San Telmo, así como santos y escenas de la Virgen. Junto al altar mayor, en el lado de la epístola, hallaremos un lugar clave; la Capilla de San Telmo , conocida como la ‘Capilla de las Reliquias’. Fue realizada en el siglo XVI por el obispo Diego de Torquemada, cuya tumba, con su escudo, está situada a la entrada de la misma. De estilo renacentista, con bóveda nervada y bella cúpula, posee un retablo de la Virgen del Carmen , del siglo XVIII, con dos curiosas imágenes, las de san Elesban y santa Efigenia, santos negros etíopes. Al lado, protegida por una urna de cristal, se venera la momia de San Clemente . Y preside la capilla un gran retablo de madera sobredorada del siglo XVIII con altar-relicario en su centro en el que se custodian y veneran las reliquias de san Pedro González Telmo , patrón de la villa.Capilla de San Telmo y la urna de la momia de San Clemente Fran ContrerasEl Claustro de las Marcas de CanterosEl recorrido continúa por una puerta situada en el transepto rumbo al claustro , que desconocido por muchos, es el más antiguo y grande de Galicia . Realizado en el siglo XIII, de influencia cisterciense, de planta rectangular, está estructurado en cuatro galerías con grandes arcos apuntados que cubren a otros más pequeños sostenidos por columnas dobles de capiteles florales. En el mismo encontraremos la románica Sala Capitular , del siglo XII -en la que se reunían los canónigos para celebrar los ‘capítulos’-, la capilla del Cristo de las Batallas , del siglo XVI, así como numerosos restos románicos del templo -capiteles, doveles o canecillos- entre tumbas y arco solios. Interior del claustro y marcas de cantero. A la derecha, la marca de la ‘menorá’ Fran ContrerasPero es en sus muros donde descubriremos uno de los grandes secretos de la catedral. Y es que grabados en los sillares hallaremos una de las mayores colecciones epigráficas, gremiales y heráldicas, las más antiguas de época visigoda, con forma de esvásticas, de nuestro país. Entre ellas, más de un centenar de marcas de cantero , de diferentes gremios medievales, algunas tan singulares como las realizadas por canteros judíos, destacando una ‘menorá’ , el candelabro hebreo de siete brazos. El Museo Diocesano y los Sambenitos de la InquisiciónLa visita continúa, y se complementa, en el Museo Diocesano , ubicado en el exterior de la catedral, en la parte norte, en el que fuera hospital de peregrinos, así como oficina para notarios, y sus sótanos, cárcel. En sus vitrinas se guarda una rica y variada colección de objetos litúrgicos -algunos de ellos fueron expuestos en la Exposición Universal de Barcelona en 1929-, como cálices y vasos sagrados -destacando los llamados ‘de Coco’ y de ‘Los Evangelistas’-, la custodia procesional del siglo XVIII ricamente decorada, el antiguo Facistol del Coro o la imagen sedente de la Virgen con el Niño, conocida como ‘La Patrona’ . Pero entre todas, sobresalen unas piezas singulares, los únicos ‘Sambenitos’ de la Inquisición Española que se conservan en nuestro país. Catorce telas, grandes túnicas, del siglo XVII, expuestas en cinco paneles que pertenecieron a catorce personas encausadas por las autoridades inquisitoriales. Sambenitos que fueron llevados por los condenados por el Santo Oficio como penitencia, para así ser reconocidos y repudiados por el pueblo, en los que aparecen sus nombres, apellidos, oficios y los delitos cometidos por estos herejes para los mandatarios eclesiásticos.Al pie del interior Camino Portugués Tuy fue y es eje de caminos, desde época romana, con la comercial calzada Vía XIX, y en tiempos medievales, como ruta de peregrinos . En pleno siglo XXI lo sigue siendo para todos los caminantes que emprenden -o realizan desde Lisboa y Oporto- el ramal jacobeo interior del Camino Portugués de Santiago . Sus estrechas y empedradas calles guardan no solo el diseño, sino también la atmósfera medieval, así como su rica y legendaria historia, como descubrirá el visitante al recorrer su casco antiguo. Dividido entre el barrio alto y el barrio bajo donde se halla la Judería; la Casa dos Capeláns , con dos rostros barbudos, que representan a Moises y Aarón-, la Casa da Botica, la Casa de Salomón, perteneciente a un mercader del siglo XV; las ‘Escaleras de la Tripería’ , situada en el barrio del gremio de los triperos, que fueron sumidero para los despojos de animales con cuyo sebo se elaboran velas y embutidos con las tripas limpias; la ‘Cárcel Capitular’ , en la que estuvieron presos dos canónigos catedralicios por graves delitos; las murallas medievales -con sus torres defensivas como la de A Porta Pía- y renacentistas; mágicos pasajes como el llamado ‘Túnel de las Encerradas’, junto al Convento de las Clarisas y la llamada Porta da Torre Vella; o en la barroca iglesia de San Telmo, edificada donde murió el santo en el siglo XIII. Interior del claustro Fran ContrerasUna riqueza patrimonial , histórica, artística y legendaria, que se concentra en su catedral, que se erige como un coloso pétreo proyectando el poder religioso y señorial que tuvo la villa en tiempos medievales, hoy como un faro para peregrinos y viajeros curiosos, buscadores de historia, arte, espiritualidad, religiosidad y leyendas. RSS de noticias de viajar

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