Tras las huellas de la Warner en el ‘old Hollywood’

El cine clásico conserva su pedigrí en Los Ángeles. Una visita guiada a los estudios de la Warner Bros, que hace justo un siglo se levantaron en este municipio de Burbank –al pie de las montañas de Santa Susana y al norte de la ciudad que hoy celebra la gala de los Oscars–, es un 25% más cara si lo que se desea es centrarse en las películas de la época dorada del cine. En realidad el recorrido no varía: pasa por las mismas avenidas de naves originales numeradas, en cuyo interior se rodaron en su día Casablanca o La soga y, al cabo de las décadas, series como Friends, Big Bang Theory o El mentalista . Cine ya se hace poco, más allá de algunas escenas de Barbie , pero sí televisión: ahora mismo se está rodando el drama médico The pitt .

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 Se respira aún en los estudios que hace un siglo fundaron cuatro hermanos y que hoy quiere adquirir la Paramount  

El cine clásico conserva su pedigrí en Los Ángeles. Una visita guiada a los estudios de la Warner Bros, que hace justo un siglo se levantaron en este municipio de Burbank –al pie de las montañas de Santa Susana y al norte de la ciudad que hoy celebra la gala de los Oscars–, es un 25% más cara si lo que se desea es centrarse en las películas de la época dorada del cine. En realidad el recorrido no varía: pasa por las mismas avenidas de naves originales numeradas, en cuyo interior se rodaron en su día Casablanca o La soga y, al cabo de las décadas, series como Friends, Big Bang Theory o El mentalista . Cine ya se hace poco, más allá de algunas escenas de Barbie , pero sí televisión: ahora mismo se está rodando el drama médico The pitt .

Tampoco serán distintos los exteriores que se visiten con la guía del cine clásico: son decorados históricos que siguen en activo desde aquellos años treinta en que Warner Brothers hacía más de 80 películas al año para sus propias cadenas de teatros. Cada uno necesitaba una película nueva por semana, más otra corta que llamaban B-Films y que se pasaba antes. Así que esto era una fábrica: había que producir mucho contenido y no era fácil mover equipos tan voluminosos como los de la época. Salía a cuenta reproducir el típico pueblo americano con tiendas, glorieta y una iglesia –lo llaman Midwest Street– y también un decorado urbano de Manhattan –New York Street– en el que siempre resultó más fácil rodar que en la Gran Manzana: aquí controlaban mejor la luz, el tráfico y los extras cuando Edward G. Robinson, Humphrey Bogart y James Cagney se mataban una y otra vez en los filmes de gángsters. O también cuando 50 años después Ridley Scott rodó Blade Runner .

Todo aquí se viene usando de manera continua desde hace nueve décadas. Incluso el grandioso Stage 16 para escenas de acción y cine de catástrofe. Un set con el tanque de agua que se construyó en 1939 para El halcón del mar , la cinta de aventuras de capa y espada que protagonizó Errol Flynn.

“El set tenía que ser lo suficientemente alto como para meter ahí los barcos piratas”, explica la guía –“me llamo Elisa”– al responder a la pregunta de cuál ha sido la mayor producción rodada en estos estudios. “Los barcos estaban sobre una pista sumergida; eran tan grandes que no podían sacarlos, pero sí podían abrir un lado del escenario, y crear un área exterior también inundable. Así que, desde el ángulo correcto, la cámara creaba un océano entre lo que se veía desde dentro y desde fuera”.

Nadie diría que, con sus mágicos estudios, la Warner está a punto de ser adquirida por la Paramount, la productora más antigua –desde 1912–, que jamás se ha mudado desde la época del cine mudo. El acuerdo de venta ya se ha fijado en 110.900 millones de dólares, lo que supera la oferta que hizo Netflix en 2025 y que contó con el respaldo del presidente Trump, quien le compró futuros valorados en más de un millón de dólares. Al final, Paramount ha tenido que abonar una buena suma a Netflix a cambio de que retirara su oferta…

Todo se viene usando desde los años treinta. Hasta el inundable Estudio 16 construido para ‘El halcón del mar’

Bien mirado, tal vez sí se puede adivinar cierto decaimiento de la Warner: la visita no es tan espectacular como en Universal, que tiene un parque temático con atracciones y experiencias 3D/4D junto al mismísimo King Kong. Un modelo que la Paramount se plantea aplicar aquí. Pero los estudios que fundaron los hermanos judíos Harry, Albert, Sam y Jack Warner, pioneros del cine sonoro (revolucionaron la industria con El cantor de jazz , 1927), y también en mostrar el nazismo como una amenaza real ( Confesiones de un espía nazi, 1939), se caracteriza por una mitomanía austera, una emoción contenida ante cada rincón de diseño original del Hollywood clásico. Como esta fachada de casa rural en la que James Dean rodó Al este del Edén y cuya visión casi causa un desmayo a Leonardo DiCaprio cuando de jovencito trabajó aquí por primera vez.

Lo cuenta la guía mientras conduce el carrito del que nadie puede apearse sin permiso. No se deambula libremente por los sets. Y a veces está vetado tomar vídeos o hasta fotos: “En algunas naves se están rodando nuevas series”.

Los estudios de la Warner en una actual fotografía, con turistas visitando su falso pueblo
Los estudios de la Warner en una actual fotografía, con turistas visitando su falso puebloMaricel Chavarría

Contigua a la casa de Al este del Edén hay otra que contiene falsos interiores. “¿De qué actores son fans ustedes?”, pregunta Elisa, lista para adaptar su relato a los gustos del cliente. “¿De John Wayne? Sepan que vamos a entrar en la casa donde rodó El último pistolero con Jimmy Stewart. De hecho, este ya estaba retirado y acordó hacer esa última película. Y, como hacía 15 años habían rodado juntos El hombre que mató a Liberty Valance , hicieron un guiño; al llamar John Wayne a la puerta, Stewart dice: “¡Han pasado 15 años!”.

El interior tiene chimenea, pero no hay techo entre la planta baja y la primera. No los necesitan. Solo una rejilla de la que colgar las luces. Tampoco hay electricidad, cañerías o calefacción, si bien los focos caldean el ambiente. Las paredes son huecas y se tiran cuando hay que transformar el espacio. El suelo es silencioso: cualquier sonido que no sea el diálogo molesta; ya se añadirá en la posproducción. Cuesta creer que justo aquí se sentaron, en 1976, el pistolero, y su doctor, Stewart, que le diagnostica un cáncer terminal que el propio Wayne ya sufría. “Si yo tuviera tu coraje, no elegiría morir así”, le dice al despedirse del paciente.

Pomos, buzones, letreros de calles… No falta nada. Excepto el café de Casablanca, que fue víctima del incendio de 1952. En la nave del atrezo reutilizable está el sofá en el que Bogart se sienta con Claude Rains (el capitán del film) y la bola del mundo que muestra África. Esta comparte rincón con el tesoro de Errol Flynn en El halcón del mar , el escritorio de Rod Hudson en Gigante o los agentes modales de Matrix (ver foto). Distintas épocas y estilos acumulan polvo a la espera de ser reusadas.

Una de estas falsas casas albergó la escena entre John Wayne y su doctor, James Stewart, en ‘El último pistolero’

Al final del recorrido, la gente se saca fotos en un sofá con una fuente de fondo que corresponden a la carátula de Friends . No es su ubicación original: en 1994 la fuente estaba una calle más abajo y la movieron en 2019 para turistas y fans de Friends . Ellos la consideran muy vintage , pero esa fuente tiene cien años y aparece en Los tres chiflados, Embrujada , Los Waltons … y films de Buster Keaton o Spencer Tracy. Es mucho más que la fuente de Friends . Igual que, en el museo, la cruz de El exorcista puede con la barita de Harry Potter.

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