Teresa Nieves Chinchilla, de la NASA: «Los astronautas esquivaron una tormenta solar al estar ya en la Luna»

En su viaje de diez días alrededor de la Luna, los cuatro astronautas de Artemis II han abandonado el campo magnético protector de la Tierra para adentrarse en un lugar donde las erupciones solares masivas pueden liberar más energía que mil millones de bombas de hidrógeno. La tripulación está protegida de la radiación principalmente por la nave Orión, pero también por las indicaciones del equipo de una física española, Teresa Nieves Chinchilla (Alcobendas, 53 años), directora de la Oficina de Análisis Meteorológico Espacial Luna-Marte (M2M SWAO), en el centro Goddard de la NASA, en Greenbelt, Maryland (EE.UU.). Su grupo está monitorizando las condiciones cambiantes provocadas por el viento y las fulguraciones del Sol las 24 horas del día para que, en caso de peligro, se tomen decisiones para evitar que los astronautas sufran daños. Por el momento, dice, todo está funcionado como preveían.-¿Cómo está siendo el clima para la misión? -La semana pasada fue muchísimo más intensa. Llegamos a tener diez regiones activas en el Sol mirando hacia la Tierra. Esas regiones son las principales amenazas, porque pueden emitir partículas energéticas y radiación. El día antes de la misión tuvimos una fulguración de tipo X (la más energética) y con ella vino una emisión de masa coronal, una estructura de gran escala que varios días después provocó una tormenta geomagnética moderada durante una hora. Eso fue lo más grave. Por suerte, los astronautas estaban ya en la Luna, en la frontera entre la magnetosfera terrestre y el medio interplanetario, y por eso no les afectó. -¿Qué habría pasado si la nave hubiera estado en una zona más expuesta?-A ellos nada, porque los niveles de radiación a los que habrían estado expuestos no serían muy elevados. Pero, en cualquier caso, este tipo de la meteorología espacial no solo afecta a la tripulación humana, sino también a muchos elementos en la exploración. Es como un barco que navega en el mar y un golpe de ola le estropea el motor, por ejemplo. Es decir, puede afectar al hardware de la nave o a las comunicaciones.Noticia relacionada general No No Artemis II Trump, a los astronautas tras sobrevolar la cara oculta de la Luna: «Habéis hecho historia» Judith de Jorge-¿Y qué les espera en su vuelta de camino a casa? -Ahora tenemos siete regiones activas en el Sol, pero ninguna de ellas es muy compleja, es decir, no están propensas a explotar o inyectar. En este caso, puede haber fulguraciones, pero no de tipo X, que son las más energéticas. Aun así, siempre hay cierta probabilidad. Por eso seguimos trabajando.-¿Cómo hacen la predicción del tiempo espacial?-Generalmente, gracias a los datos proporcionados por los telescopios y nuestras misiones, nos fijamos en las regiones activas del Sol, las que suponen una mayor amenaza en cuestión de radiación solar, y en los agujeros coronales, que emiten el viento solar rápido. Una vez que vemos que existen eventos transitorios, las fulguraciones solares o las emisiones de masa coronal, las analizamos, las modelamos y hacemos una predicción. ¿Va a llegar a la Tierra tal día? ¿O va a impactar en Marte? Si hay un peligro de impacto en la Tierra o en alguna nave, enviamos una alerta. Cubrimos todos los días del año durante unas 15 horas, aunque en Artemis trabajamos 24 horas. «El mayor peligro para los astronautas es la absorción de radiación»-¿Cuál es su nivel de acierto? ¿Es comparable al de los meteorólogos en la Tierra? -Predecimos la llegada de una emisión de masa coronal con un error de más o menos siete horas. Pero eso es simplificar. La fenomenología es muy compleja: no solo es la llegada, es qué llega, qué consecuencias tendrá… La meteorología espacial está a años luz de la meteorología terrestre, porque estamos explorando. Hacía más de 50 años que no volvíamos a la Luna, y hemos alcanzado la distancia más lejana de la Tierra. Es decir, aunque hemos desarrollado muchísima infraestructura en meteorología espacial en torno a la Tierra, hay mucha meteorología en el sistema solar que todavía no.-¿Cuál es el mayor riesgo para los astronautas?-La absorción de radiación. La tormenta solar de mayo de 2024 impactó en Marte. Uno de los sensores de un róver marciano capturó una subida de radiación enorme, que supondría aproximadamente como 30 dosis de unos rayos X. Es como hacerse 30 radiografías en un minuto. Una dosis así no va a matar a un astronauta, pero en el futuro puede sufrir efectos dañinos en su cuerpo. -Es un poco alarmante.-Generalmente, las dosis son bajas. Además, los astronautas tienen protocolos para protegerse, sus trajes y la protección de la nave. No es como en las Apolo. Y una zona más resguardada de la radiación en la que pueden refugiarse. Además, sus vidas profesionales son limitadas para evitar los daños de la radiación. Hay muchísimos estudios y está bastante controlado. Desde luego, la tripulación de Artemis II está infinitamente mejor protegida que la del Apolo 8. Durante 50 años, parte del trabajo que se ha hecho es prepararnos para este momento. Recuerde que Artemis 2 no es llegar y volver, es llegar para quedarnos. -¿Y cómo va a cambiar su trabajo cuando haya bases lunares o las expediciones espaciales sean mucho más largas? -Ahora vamos a planear cómo trabajar en Artemis III (la siguiente misión planificada por la NASA dentro del programa) y tendremos que definir cómo lo haremos para Artemis IV (que sí pisará la Luna). Por ejemplo, si un astronauta que va en su róver por la Luna y hay un evento solar, sus neumáticos se pueden cargar electrostáticamente. ¿Necesita tener un aviso en tiempo real? Bueno, pues no lo sabemos todavía. Estamos trabajando con la ciencia mano a mano para entender los efectos de estos eventos en estos lugares y a la vez desarrollando capacidades o modelos o infraestructura para luego poder responder en tiempo real. -Lleva 20 años en la NASA pero creció en Alcobendas y era vecina del ingeniero Eduardo García Llama, otro español clave en la misión Artemis II. ¡Vaya casualidad!-¡Sí! Vivíamos separados por tres bloques. También estudiamos en la misma universidad, la Autónoma. De Alcobendas han salido actores, deportistas… Mira Penélope Cruz… ¡Y nosotros! ¡Somos una buena camada! En su viaje de diez días alrededor de la Luna, los cuatro astronautas de Artemis II han abandonado el campo magnético protector de la Tierra para adentrarse en un lugar donde las erupciones solares masivas pueden liberar más energía que mil millones de bombas de hidrógeno. La tripulación está protegida de la radiación principalmente por la nave Orión, pero también por las indicaciones del equipo de una física española, Teresa Nieves Chinchilla (Alcobendas, 53 años), directora de la Oficina de Análisis Meteorológico Espacial Luna-Marte (M2M SWAO), en el centro Goddard de la NASA, en Greenbelt, Maryland (EE.UU.). Su grupo está monitorizando las condiciones cambiantes provocadas por el viento y las fulguraciones del Sol las 24 horas del día para que, en caso de peligro, se tomen decisiones para evitar que los astronautas sufran daños. Por el momento, dice, todo está funcionado como preveían.-¿Cómo está siendo el clima para la misión? -La semana pasada fue muchísimo más intensa. Llegamos a tener diez regiones activas en el Sol mirando hacia la Tierra. Esas regiones son las principales amenazas, porque pueden emitir partículas energéticas y radiación. El día antes de la misión tuvimos una fulguración de tipo X (la más energética) y con ella vino una emisión de masa coronal, una estructura de gran escala que varios días después provocó una tormenta geomagnética moderada durante una hora. Eso fue lo más grave. Por suerte, los astronautas estaban ya en la Luna, en la frontera entre la magnetosfera terrestre y el medio interplanetario, y por eso no les afectó. -¿Qué habría pasado si la nave hubiera estado en una zona más expuesta?-A ellos nada, porque los niveles de radiación a los que habrían estado expuestos no serían muy elevados. Pero, en cualquier caso, este tipo de la meteorología espacial no solo afecta a la tripulación humana, sino también a muchos elementos en la exploración. Es como un barco que navega en el mar y un golpe de ola le estropea el motor, por ejemplo. Es decir, puede afectar al hardware de la nave o a las comunicaciones.Noticia relacionada general No No Artemis II Trump, a los astronautas tras sobrevolar la cara oculta de la Luna: «Habéis hecho historia» Judith de Jorge-¿Y qué les espera en su vuelta de camino a casa? -Ahora tenemos siete regiones activas en el Sol, pero ninguna de ellas es muy compleja, es decir, no están propensas a explotar o inyectar. En este caso, puede haber fulguraciones, pero no de tipo X, que son las más energéticas. Aun así, siempre hay cierta probabilidad. Por eso seguimos trabajando.-¿Cómo hacen la predicción del tiempo espacial?-Generalmente, gracias a los datos proporcionados por los telescopios y nuestras misiones, nos fijamos en las regiones activas del Sol, las que suponen una mayor amenaza en cuestión de radiación solar, y en los agujeros coronales, que emiten el viento solar rápido. Una vez que vemos que existen eventos transitorios, las fulguraciones solares o las emisiones de masa coronal, las analizamos, las modelamos y hacemos una predicción. ¿Va a llegar a la Tierra tal día? ¿O va a impactar en Marte? Si hay un peligro de impacto en la Tierra o en alguna nave, enviamos una alerta. Cubrimos todos los días del año durante unas 15 horas, aunque en Artemis trabajamos 24 horas. «El mayor peligro para los astronautas es la absorción de radiación»-¿Cuál es su nivel de acierto? ¿Es comparable al de los meteorólogos en la Tierra? -Predecimos la llegada de una emisión de masa coronal con un error de más o menos siete horas. Pero eso es simplificar. La fenomenología es muy compleja: no solo es la llegada, es qué llega, qué consecuencias tendrá… La meteorología espacial está a años luz de la meteorología terrestre, porque estamos explorando. Hacía más de 50 años que no volvíamos a la Luna, y hemos alcanzado la distancia más lejana de la Tierra. Es decir, aunque hemos desarrollado muchísima infraestructura en meteorología espacial en torno a la Tierra, hay mucha meteorología en el sistema solar que todavía no.-¿Cuál es el mayor riesgo para los astronautas?-La absorción de radiación. La tormenta solar de mayo de 2024 impactó en Marte. Uno de los sensores de un róver marciano capturó una subida de radiación enorme, que supondría aproximadamente como 30 dosis de unos rayos X. Es como hacerse 30 radiografías en un minuto. Una dosis así no va a matar a un astronauta, pero en el futuro puede sufrir efectos dañinos en su cuerpo. -Es un poco alarmante.-Generalmente, las dosis son bajas. Además, los astronautas tienen protocolos para protegerse, sus trajes y la protección de la nave. No es como en las Apolo. Y una zona más resguardada de la radiación en la que pueden refugiarse. Además, sus vidas profesionales son limitadas para evitar los daños de la radiación. Hay muchísimos estudios y está bastante controlado. Desde luego, la tripulación de Artemis II está infinitamente mejor protegida que la del Apolo 8. Durante 50 años, parte del trabajo que se ha hecho es prepararnos para este momento. Recuerde que Artemis 2 no es llegar y volver, es llegar para quedarnos. -¿Y cómo va a cambiar su trabajo cuando haya bases lunares o las expediciones espaciales sean mucho más largas? -Ahora vamos a planear cómo trabajar en Artemis III (la siguiente misión planificada por la NASA dentro del programa) y tendremos que definir cómo lo haremos para Artemis IV (que sí pisará la Luna). Por ejemplo, si un astronauta que va en su róver por la Luna y hay un evento solar, sus neumáticos se pueden cargar electrostáticamente. ¿Necesita tener un aviso en tiempo real? Bueno, pues no lo sabemos todavía. Estamos trabajando con la ciencia mano a mano para entender los efectos de estos eventos en estos lugares y a la vez desarrollando capacidades o modelos o infraestructura para luego poder responder en tiempo real. -Lleva 20 años en la NASA pero creció en Alcobendas y era vecina del ingeniero Eduardo García Llama, otro español clave en la misión Artemis II. ¡Vaya casualidad!-¡Sí! Vivíamos separados por tres bloques. También estudiamos en la misma universidad, la Autónoma. De Alcobendas han salido actores, deportistas… Mira Penélope Cruz… ¡Y nosotros! ¡Somos una buena camada!  

En su viaje de diez días alrededor de la Luna, los cuatro astronautas de Artemis II han abandonado el campo magnético protector de la Tierra para adentrarse en un lugar donde las erupciones solares masivas pueden liberar más energía que mil millones de bombas de … hidrógeno. La tripulación está protegida de la radiación principalmente por la nave Orión, pero también por las indicaciones del equipo de una física española, Teresa Nieves Chinchilla (Alcobendas, 53 años), directora de la Oficina de Análisis Meteorológico Espacial Luna-Marte (M2M SWAO), en el centro Goddard de la NASA, en Greenbelt, Maryland (EE.UU.). Su grupo está monitorizando las condiciones cambiantes provocadas por el viento y las fulguraciones del Sol las 24 horas del día para que, en caso de peligro, se tomen decisiones para evitar que los astronautas sufran daños. Por el momento, dice, todo está funcionado como preveían.

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