Silvia Congost, psicóloga: «Discutir es esencial para que la relación funcione»

Silvia Congost, psicóloga experta en dependencia emocional, relaciones de pareja y autora de ‘El arte de amar bien’, asegura que para que una relación funcione «amar no es suficiente». Recuerda que, al comienzo, hay una fase de enamoramiento en la que se idealiza a la pareja y, dice, si no damos tiempo suficiente para conocer bien a la otra persona, para que se vayan cayendo esas máscaras y disfraces que todos nos ponemos, no es posible saber bien quién hay detrás. «Después puede venir la decepción. Hay estudios que demuestran que cuando el compromiso se produce antes del año de relación, —comprando una casa, casándose, o teniendo hijos— las parejas rompen mucho antes. Está comprobado».Asegura que muchos problemas y desencantos se producen precisamente por esta falta de tiempo. Es más, puntualiza que hay estudios que ya demuestran que cuanto más tiempo se da una pareja para conocerse antes de comprometerse , más probabilidades hay de que funcione bien. «Cuando se comprometen antes del año de relación -por ejemplo comprando una casa en común, o casándose, o teniendo hijos…-, rompen mucho antes. Es decir, duran menos. Está comprobado ».-¿Por qué hay parejas que son capaces de resolver sus peleas y conflictos mejor que otras?Hay una serie de condicionantes que, desde luego, no se enseñan en las escuelas. En casa, puedes tener unos padres que han gestionado bien sus conflictos, que han tenido una serie de patrones de conducta que les han ayudado a llevarse bien, a resolver, a mantenerse unidos, a hacer equipo… Pero eso es suerte, no lo has elegido. Entonces, como no hay educación en este sentido, aprendemos de lo que vemos en casa. Y si en la familia no hemos tenido unos patrones sanos, que nos hayan ayudado realmente a aprender esa manera de resolver conflictos, no podemos actuar de igual modo. Por lo tanto, las personas que resuelven mejor las discusiones son aquellas que lo han visto hacer en su hogar, o que son conscientes de lo que ocurre en su relación y buscan herramientas por sí mismas, leen libros de autoayuda, se detienen, analizan, se hacen preguntas y deciden qué es lo que quieren seguir perpetuando o qué es lo que no..Noticias relacionadas estandar No San Valentín: regalos con mucho amor para aportar bienestar a tu pareja Laura Peraita estandar No Sexóloga Nayara Malnero: «Los problemas de cama afectan a toda la relación» Laura Peraita-Qué significativa es la influencia de los padres sobre la relación de pareja que van a tener los hijos.Totalmente, porque al final lo que vemos en nuestros progenitores es lo que aprendemos y determinará que tengamos un amor más sano o tóxico. Por eso vemos tantas veces personas que han crecido viendo en sus referentes maltrato y, después, eligen una pareja con la que sufren maltrato. Dices ‘qué mala suerte’; pero no, esto es así porque te atraen determinadas características de esas personas que te recuerdan a lo que tú viviste, a lo que te es familiar.Cuando comienza a discutir la pareja y entra en bucle, discute siempre por lo mismo, ¿qué puede hacer?Tenemos que aprender a resolver esas discusiones desde el respeto, sin faltarnos el uno al otro, y tratar de expresar muy bien lo que estás sintiendo, lo que te molesta, para que la otra persona lo entienda. También debemos esforzarnos por entender su punto de vista, aunque no estemos de acuerdo y, después, empatizar para poder buscar un punto de encuentro. Lo que no podemos hacer es evitar las discusiones. Muchas veces asociamos discutir con estar mal, romper la relación, que haya un conflicto mayor… y eso es un error. Hay que saber discutir, hablar de puntos de vista diferentes. Es esencial para que una relación de pareja vaya por el buen camino.-Es decir, hay que aprender a hacerlo correctamente.Exactamente. Al final, discutir es hablar sobre puntos de vista en los que no estamos de acuerdo, en los que pensamos diferente y hay que encontrar puntos en común.»No se trata sólo de pedir perdón, sino de demostrar que lo que has hecho a tu pareja te duele y lo lamentas»-Discutir no quiere decir que nos queramos menos…No, claro, ni que nos queramos menos, ni mal; al contrario. Lo que que no puede ser es que, por ejemplo, cada tres semanas tengamos la sensación de entrar en conflicto otra vez con lo mismo. Ahí no estamos resolviendo. Es algo más profundo y tenemos que analizar qué es lo que está fallando para resolverlo definitivamente. -Hablabas del respeto, pero hay veces que en un conflicto se pasan determinadas líneas rojas. ¿Se puede dar marcha atrás, o una vez que se falta al respeto es difícil que la relación se recupere?Si una pareja te falta el respeto en una ocasión y a ti eso te duele sobremanera, muchísimo, se lo debes transmitir para que tome conciencia de lo que ha ocurrido, de lo grave que es, y se responsabilice. Puede que se sienta terriblemente mal y se arrepienta, pero cuando es un patrón que forma parte de él o ella debe pedir ayuda para indagar los motivos por los que actúa así y poder cambiar. Quizá se porta así porque su padre faltaba el respeto a su madre; es decir, hay que saber dónde aprendió a tratar así a una pareja. Es algo a trabajar.Si ocurre una vez y ves que esa persona se da cuenta de que es una mochila que lleva a cuestas y que se mueve activamente para cambiarlo, puede ser que la perdones, que entiendas que tal vez no pase más. Sin embargo, si forma parte de su repertorio de conducta, lo que no podemos hacer es justificarlo con un «pobrecillo, hoy estaba nervioso porque tiene muchos problemas con su jefe, o porque su padre está enfermo». No, perdona, que tu padre esté enfermo no te da derecho a faltarme al respeto, a insultarme o hablarme mal.. «Las crisis que son muy difíciles de reconducir son las que producen una decepción muy profunda»-En tu libro hablas del perdón, un arma de doble filo porque muchas veces se pide sin realmente sentirlo, con la boca pequeña, y luego se vuelve a recaer y repetir el mismo error que lo originó. ¿Hasta qué punto pedir perdón es válido para mantener el equilibrio de la pareja? No se trata simplemente de pedir perdón, que tiene que estar presente en una relación, se trata de demostrarle a la otra persona que te duele lo que ha hecho. Y eso se siente. Es decir, si tú me pides perdón, pero yo no noto que realmente empatizas con el daño que has creado en mí, no me va a servir de nada tu palabra, tu disculpa. Pero cuando ves que tu pareja se siente mal, que te insiste en solucionar las cosas, en decirte que se arrepiente, que busca cómo enmendar ese error…, es diferente. Percibes que hay una intención.-Cuando los conflictos se reiteran, ¿llega un momento en que la pareja es insalvable? ¿Cómo identificar que una crisis debe marcar un punto final?Las crisis que son muy difíciles de reconducir son las que producen una decepción muy profunda. No obstante, cuando hay una infidelidad, hay personas que la superan y que, incluso, consiguen fortalecer más la relación, pero tienen que darse en unas circunstancias muy determinadas entre lo dos. Pero, por otro lado puede ocurrir que si descubres que tu pareja ha tenido un relación paralela durante meses y empiezas a pensar todo lo que ha hecho, que te estaba mintiendo, engañando, pues puede resultar muy difícil continuar.También se puede producir una crisis porque tú has cambiado a lo largo del tiempo, has evolucionando, te vuelves más consciente de tu vida, hay aspectos que ya no te satisfacen, quieres cosas más profundas, que te aporten más y te hagan sentir realizado… Eso puede provocar que vayas dejando de admirar a tu pareja, aunque digas «es una muy buena persona, me quiere mucho…», pero ya no te aporta. Por tanto, si tú has dejado de admirar a tu pareja, sientes que ya no hay atracción hacia quién es, puede provocar que no haya manera de reconducir la relación.-¿Cuáles son los problemas más frecuentes que te encuentras en consulta?Lo que suele pasar es que piden ayuda demasiado tarde. Siempre hay una tendencia, incluso a nivel individual, con los temas emocionales y de psicología a decirnos «tengo que poder solo, no puede ser que necesite ayuda, tengo que encontrar la manera de resolverlo por mí mismo». Con las parejas pasa lo mismo: intentan, intentan e intentan hablar de sus problemas para solucionarlos, y cuando ya están muy desgastados, y no saben qué más hacer, deciden que les queda un último cartucho: ir a terapia. Muchas veces se podría ayudar a las parejas a mejorar su relación si vinieran antes.La terapia de pareja no debería ser el último recurso. Ocurre como con el dentista, no puedes ir cuando ya te duele mucho la muela. Pues es lo mismo. Cuando una pareja comience a ser consciente de que no tiene herramientas, debe solicitar ayuda. Hay personas que de manera natural, o por su historia, tienen más habilidades que otras en resolver sus conflictos amorosos por sí mismas y les va fenomenal, van aprendiendo y se fortalece la relación. Pero, como decía al principio, depende de dónde vienes y de cuáles han sido tus referentes. Muchas no saben cómo resolver los conflictos, o tienen ideas totalmente erróneas.. «Amar es un arte y se puede aprender. No nos podemos relajar con la pareja porque la relación acaba mal»-Crees que influye también que ahora las parejas se miran menos a los ojos, mantienen menor comunicación por culpa del estrés, el cansancio, las pantallas… ¿Cómo aumentar la cuenta bancaria emocional?Hay que apartar el móvil. Es horrible. Una de las herramientas que recomiendo para reconectar es tener citas con la pareja. Parece algo muy absurdo, muy básico, pero es súper importante. Cuando tienen una cita ocurre algo increíble. Pero, claro, no si van a un restaurante estupendo con velas y cada uno está con su móvil, eso no. Hay que dejar el móvil de lado para estar juntos de verdad, para no arruinar la cuenta bancaria emocional. La pareja puede estar en silencio, no pasa nada si están cómodos. Eso también es una señal de que hay intimidad sana. El móvil es una de las espinas más profundas, que más nos separan hoy. Nos alejan y dificultan que en los momentos que podríamos conectar no lo hagamos, o lo hagamos de una forma superficial.Hay que tratar de buscar cosas que hacer, escaparnos juntos, planear salir a caminar, ir a la sierra, hacer una ruta de senderismo… lo que sea, pero algo. El hecho de compartir esa experiencia y vivirla los dos de una forma intensa, sin el móvil, ayuda a volver a conectar.Muchas veces tenemos sesgos, estamos enfadados o hay asuntos que nos cansan… Pues trata de conectar con qué es lo que te enamoró de tu pareja, con aquello que más te gustaba, lo que admirabas cuando empezaste la relación con él o ella. A veces esas cualidades siguen estando ahí, pero ya las damos por sentado, no las valoramos, y, cuando vuelves a verlas, te ilusionas de nuevo. Te gustan y les das reconocimiento. También hay que agradecerle las cosas que hace, por pequeños detalles que sean, y no dar todo por sentado. Silvia, entonces, ¿amar es un arte, no?Sí, definitivamente. Amar es un arte y se puede aprender y este es el objetivo del libro, enseñar a hacerlo, porque al final amar es una elección consciente que hacemos. Elegimos una persona. Elegimos amarla. Ello requiere una serie de ingredientes: implicación, esfuerzo, compromiso… Tenemos que poner voluntad para seguir amando y estar bien con esa persona. No nos podemos relajar con la pareja porque eso acaba mal.Tienes que implicarte, respetar y confiar. Una relación está basada en el amor si al estar juntos sentimos paz, sientes que no te tienes que preocupar por la relación. Es un dato básico. Todas las parejas que están mal en una relación sienten que eso no lo tienen, que están preocupadas, que piensan qué hacer para que la otra persona no se enfade… Eso es muy angustiante y te quita paz..MÁS INFORMACIÓN noticia Si Terapias de pareja: «Cariño, tenemos que hablar» noticia No El trastorno que crece entre parejas por la ‘hiperconexión’ y una baja autoestima noticia No Cómo transformar tu día gracias al bienestarHay que tener la sensación de llegar a casa y estar en un lugar seguro porque tu pareja te permite ser tú mismo, quitarte tus disfraces, mostrarte vulnerable… porque sabes que siempre va a cuidar y proteger tu vulnerabilidad. Silvia Congost, psicóloga experta en dependencia emocional, relaciones de pareja y autora de ‘El arte de amar bien’, asegura que para que una relación funcione «amar no es suficiente». Recuerda que, al comienzo, hay una fase de enamoramiento en la que se idealiza a la pareja y, dice, si no damos tiempo suficiente para conocer bien a la otra persona, para que se vayan cayendo esas máscaras y disfraces que todos nos ponemos, no es posible saber bien quién hay detrás. «Después puede venir la decepción. Hay estudios que demuestran que cuando el compromiso se produce antes del año de relación, —comprando una casa, casándose, o teniendo hijos— las parejas rompen mucho antes. Está comprobado».Asegura que muchos problemas y desencantos se producen precisamente por esta falta de tiempo. Es más, puntualiza que hay estudios que ya demuestran que cuanto más tiempo se da una pareja para conocerse antes de comprometerse , más probabilidades hay de que funcione bien. «Cuando se comprometen antes del año de relación -por ejemplo comprando una casa en común, o casándose, o teniendo hijos…-, rompen mucho antes. Es decir, duran menos. Está comprobado ».-¿Por qué hay parejas que son capaces de resolver sus peleas y conflictos mejor que otras?Hay una serie de condicionantes que, desde luego, no se enseñan en las escuelas. En casa, puedes tener unos padres que han gestionado bien sus conflictos, que han tenido una serie de patrones de conducta que les han ayudado a llevarse bien, a resolver, a mantenerse unidos, a hacer equipo… Pero eso es suerte, no lo has elegido. Entonces, como no hay educación en este sentido, aprendemos de lo que vemos en casa. Y si en la familia no hemos tenido unos patrones sanos, que nos hayan ayudado realmente a aprender esa manera de resolver conflictos, no podemos actuar de igual modo. Por lo tanto, las personas que resuelven mejor las discusiones son aquellas que lo han visto hacer en su hogar, o que son conscientes de lo que ocurre en su relación y buscan herramientas por sí mismas, leen libros de autoayuda, se detienen, analizan, se hacen preguntas y deciden qué es lo que quieren seguir perpetuando o qué es lo que no..Noticias relacionadas estandar No San Valentín: regalos con mucho amor para aportar bienestar a tu pareja Laura Peraita estandar No Sexóloga Nayara Malnero: «Los problemas de cama afectan a toda la relación» Laura Peraita-Qué significativa es la influencia de los padres sobre la relación de pareja que van a tener los hijos.Totalmente, porque al final lo que vemos en nuestros progenitores es lo que aprendemos y determinará que tengamos un amor más sano o tóxico. Por eso vemos tantas veces personas que han crecido viendo en sus referentes maltrato y, después, eligen una pareja con la que sufren maltrato. Dices ‘qué mala suerte’; pero no, esto es así porque te atraen determinadas características de esas personas que te recuerdan a lo que tú viviste, a lo que te es familiar.Cuando comienza a discutir la pareja y entra en bucle, discute siempre por lo mismo, ¿qué puede hacer?Tenemos que aprender a resolver esas discusiones desde el respeto, sin faltarnos el uno al otro, y tratar de expresar muy bien lo que estás sintiendo, lo que te molesta, para que la otra persona lo entienda. También debemos esforzarnos por entender su punto de vista, aunque no estemos de acuerdo y, después, empatizar para poder buscar un punto de encuentro. Lo que no podemos hacer es evitar las discusiones. Muchas veces asociamos discutir con estar mal, romper la relación, que haya un conflicto mayor… y eso es un error. Hay que saber discutir, hablar de puntos de vista diferentes. Es esencial para que una relación de pareja vaya por el buen camino.-Es decir, hay que aprender a hacerlo correctamente.Exactamente. Al final, discutir es hablar sobre puntos de vista en los que no estamos de acuerdo, en los que pensamos diferente y hay que encontrar puntos en común.»No se trata sólo de pedir perdón, sino de demostrar que lo que has hecho a tu pareja te duele y lo lamentas»-Discutir no quiere decir que nos queramos menos…No, claro, ni que nos queramos menos, ni mal; al contrario. Lo que que no puede ser es que, por ejemplo, cada tres semanas tengamos la sensación de entrar en conflicto otra vez con lo mismo. Ahí no estamos resolviendo. Es algo más profundo y tenemos que analizar qué es lo que está fallando para resolverlo definitivamente. -Hablabas del respeto, pero hay veces que en un conflicto se pasan determinadas líneas rojas. ¿Se puede dar marcha atrás, o una vez que se falta al respeto es difícil que la relación se recupere?Si una pareja te falta el respeto en una ocasión y a ti eso te duele sobremanera, muchísimo, se lo debes transmitir para que tome conciencia de lo que ha ocurrido, de lo grave que es, y se responsabilice. Puede que se sienta terriblemente mal y se arrepienta, pero cuando es un patrón que forma parte de él o ella debe pedir ayuda para indagar los motivos por los que actúa así y poder cambiar. Quizá se porta así porque su padre faltaba el respeto a su madre; es decir, hay que saber dónde aprendió a tratar así a una pareja. Es algo a trabajar.Si ocurre una vez y ves que esa persona se da cuenta de que es una mochila que lleva a cuestas y que se mueve activamente para cambiarlo, puede ser que la perdones, que entiendas que tal vez no pase más. Sin embargo, si forma parte de su repertorio de conducta, lo que no podemos hacer es justificarlo con un «pobrecillo, hoy estaba nervioso porque tiene muchos problemas con su jefe, o porque su padre está enfermo». No, perdona, que tu padre esté enfermo no te da derecho a faltarme al respeto, a insultarme o hablarme mal.. «Las crisis que son muy difíciles de reconducir son las que producen una decepción muy profunda»-En tu libro hablas del perdón, un arma de doble filo porque muchas veces se pide sin realmente sentirlo, con la boca pequeña, y luego se vuelve a recaer y repetir el mismo error que lo originó. ¿Hasta qué punto pedir perdón es válido para mantener el equilibrio de la pareja? No se trata simplemente de pedir perdón, que tiene que estar presente en una relación, se trata de demostrarle a la otra persona que te duele lo que ha hecho. Y eso se siente. Es decir, si tú me pides perdón, pero yo no noto que realmente empatizas con el daño que has creado en mí, no me va a servir de nada tu palabra, tu disculpa. Pero cuando ves que tu pareja se siente mal, que te insiste en solucionar las cosas, en decirte que se arrepiente, que busca cómo enmendar ese error…, es diferente. Percibes que hay una intención.-Cuando los conflictos se reiteran, ¿llega un momento en que la pareja es insalvable? ¿Cómo identificar que una crisis debe marcar un punto final?Las crisis que son muy difíciles de reconducir son las que producen una decepción muy profunda. No obstante, cuando hay una infidelidad, hay personas que la superan y que, incluso, consiguen fortalecer más la relación, pero tienen que darse en unas circunstancias muy determinadas entre lo dos. Pero, por otro lado puede ocurrir que si descubres que tu pareja ha tenido un relación paralela durante meses y empiezas a pensar todo lo que ha hecho, que te estaba mintiendo, engañando, pues puede resultar muy difícil continuar.También se puede producir una crisis porque tú has cambiado a lo largo del tiempo, has evolucionando, te vuelves más consciente de tu vida, hay aspectos que ya no te satisfacen, quieres cosas más profundas, que te aporten más y te hagan sentir realizado… Eso puede provocar que vayas dejando de admirar a tu pareja, aunque digas «es una muy buena persona, me quiere mucho…», pero ya no te aporta. Por tanto, si tú has dejado de admirar a tu pareja, sientes que ya no hay atracción hacia quién es, puede provocar que no haya manera de reconducir la relación.-¿Cuáles son los problemas más frecuentes que te encuentras en consulta?Lo que suele pasar es que piden ayuda demasiado tarde. Siempre hay una tendencia, incluso a nivel individual, con los temas emocionales y de psicología a decirnos «tengo que poder solo, no puede ser que necesite ayuda, tengo que encontrar la manera de resolverlo por mí mismo». Con las parejas pasa lo mismo: intentan, intentan e intentan hablar de sus problemas para solucionarlos, y cuando ya están muy desgastados, y no saben qué más hacer, deciden que les queda un último cartucho: ir a terapia. Muchas veces se podría ayudar a las parejas a mejorar su relación si vinieran antes.La terapia de pareja no debería ser el último recurso. Ocurre como con el dentista, no puedes ir cuando ya te duele mucho la muela. Pues es lo mismo. Cuando una pareja comience a ser consciente de que no tiene herramientas, debe solicitar ayuda. Hay personas que de manera natural, o por su historia, tienen más habilidades que otras en resolver sus conflictos amorosos por sí mismas y les va fenomenal, van aprendiendo y se fortalece la relación. Pero, como decía al principio, depende de dónde vienes y de cuáles han sido tus referentes. Muchas no saben cómo resolver los conflictos, o tienen ideas totalmente erróneas.. «Amar es un arte y se puede aprender. No nos podemos relajar con la pareja porque la relación acaba mal»-Crees que influye también que ahora las parejas se miran menos a los ojos, mantienen menor comunicación por culpa del estrés, el cansancio, las pantallas… ¿Cómo aumentar la cuenta bancaria emocional?Hay que apartar el móvil. Es horrible. Una de las herramientas que recomiendo para reconectar es tener citas con la pareja. Parece algo muy absurdo, muy básico, pero es súper importante. Cuando tienen una cita ocurre algo increíble. Pero, claro, no si van a un restaurante estupendo con velas y cada uno está con su móvil, eso no. Hay que dejar el móvil de lado para estar juntos de verdad, para no arruinar la cuenta bancaria emocional. La pareja puede estar en silencio, no pasa nada si están cómodos. Eso también es una señal de que hay intimidad sana. El móvil es una de las espinas más profundas, que más nos separan hoy. Nos alejan y dificultan que en los momentos que podríamos conectar no lo hagamos, o lo hagamos de una forma superficial.Hay que tratar de buscar cosas que hacer, escaparnos juntos, planear salir a caminar, ir a la sierra, hacer una ruta de senderismo… lo que sea, pero algo. El hecho de compartir esa experiencia y vivirla los dos de una forma intensa, sin el móvil, ayuda a volver a conectar.Muchas veces tenemos sesgos, estamos enfadados o hay asuntos que nos cansan… Pues trata de conectar con qué es lo que te enamoró de tu pareja, con aquello que más te gustaba, lo que admirabas cuando empezaste la relación con él o ella. A veces esas cualidades siguen estando ahí, pero ya las damos por sentado, no las valoramos, y, cuando vuelves a verlas, te ilusionas de nuevo. Te gustan y les das reconocimiento. También hay que agradecerle las cosas que hace, por pequeños detalles que sean, y no dar todo por sentado. Silvia, entonces, ¿amar es un arte, no?Sí, definitivamente. Amar es un arte y se puede aprender y este es el objetivo del libro, enseñar a hacerlo, porque al final amar es una elección consciente que hacemos. Elegimos una persona. Elegimos amarla. Ello requiere una serie de ingredientes: implicación, esfuerzo, compromiso… Tenemos que poner voluntad para seguir amando y estar bien con esa persona. No nos podemos relajar con la pareja porque eso acaba mal.Tienes que implicarte, respetar y confiar. Una relación está basada en el amor si al estar juntos sentimos paz, sientes que no te tienes que preocupar por la relación. Es un dato básico. Todas las parejas que están mal en una relación sienten que eso no lo tienen, que están preocupadas, que piensan qué hacer para que la otra persona no se enfade… Eso es muy angustiante y te quita paz..MÁS INFORMACIÓN noticia Si Terapias de pareja: «Cariño, tenemos que hablar» noticia No El trastorno que crece entre parejas por la ‘hiperconexión’ y una baja autoestima noticia No Cómo transformar tu día gracias al bienestarHay que tener la sensación de llegar a casa y estar en un lugar seguro porque tu pareja te permite ser tú mismo, quitarte tus disfraces, mostrarte vulnerable… porque sabes que siempre va a cuidar y proteger tu vulnerabilidad.  

Silvia Congost, psicóloga experta en dependencia emocional, relaciones de pareja y autora de ‘El arte de amar bien’, asegura que para que una relación funcione «amar no es suficiente». Recuerda que, al comienzo, hay una fase de enamoramiento en la que se … idealiza a la pareja y, dice, si no damos tiempo suficiente para conocer bien a la otra persona, para que se vayan cayendo esas máscaras y disfraces que todos nos ponemos, no es posible saber bien quién hay detrás. «Después puede venir la decepción. Hay estudios que demuestran que cuando el compromiso se produce antes del año de relación, —comprando una casa, casándose, o teniendo hijos— las parejas rompen mucho antes. Está comprobado».

Asegura que muchos problemas y desencantos se producen precisamente por esta falta de tiempo. Es más, puntualiza que hay estudios que ya demuestran que cuanto más tiempo se da una pareja para conocerse antes de comprometerse, más probabilidades hay de que funcione bien. «Cuando se comprometen antes del año de relación -por ejemplo comprando una casa en común, o casándose, o teniendo hijos…-, rompen mucho antes. Es decir, duran menos. Está comprobado».

-¿Por qué hay parejas que son capaces de resolver sus peleas y conflictos mejor que otras?

Hay una serie de condicionantes que, desde luego, no se enseñan en las escuelas. En casa, puedes tener unos padres que han gestionado bien sus conflictos, que han tenido una serie de patrones de conducta que les han ayudado a llevarse bien, a resolver, a mantenerse unidos, a hacer equipo… Pero eso es suerte, no lo has elegido. Entonces, como no hay educación en este sentido, aprendemos de lo que vemos en casa. Y si en la familia no hemos tenido unos patrones sanos, que nos hayan ayudado realmente a aprender esa manera de resolver conflictos, no podemos actuar de igual modo. Por lo tanto, las personas que resuelven mejor las discusiones son aquellas que lo han visto hacer en su hogar, o que son conscientes de lo que ocurre en su relación y buscan herramientas por sí mismas, leen libros de autoayuda, se detienen, analizan, se hacen preguntas y deciden qué es lo que quieren seguir perpetuando o qué es lo que no..

-Qué significativa es la influencia de los padres sobre la relación de pareja que van a tener los hijos.

Totalmente, porque al final lo que vemos en nuestros progenitores es lo que aprendemos y determinará que tengamos un amor más sano o tóxico. Por eso vemos tantas veces personas que han crecido viendo en sus referentes maltrato y, después, eligen una pareja con la que sufren maltrato. Dices ‘qué mala suerte’; pero no, esto es así porque te atraen determinadas características de esas personas que te recuerdan a lo que tú viviste, a lo que te es familiar.

Cuando comienza a discutir la pareja y entra en bucle, discute siempre por lo mismo, ¿qué puede hacer?

Tenemos que aprender a resolver esas discusiones desde el respeto, sin faltarnos el uno al otro, y tratar de expresar muy bien lo que estás sintiendo, lo que te molesta, para que la otra persona lo entienda. También debemos esforzarnos por entender su punto de vista, aunque no estemos de acuerdo y, después, empatizar para poder buscar un punto de encuentro. Lo que no podemos hacer es evitar las discusiones. Muchas veces asociamos discutir con estar mal, romper la relación, que haya un conflicto mayor… y eso es un error. Hay que saber discutir, hablar de puntos de vista diferentes. Es esencial para que una relación de pareja vaya por el buen camino.

-Es decir, hay que aprender a hacerlo correctamente.

Exactamente. Al final, discutir es hablar sobre puntos de vista en los que no estamos de acuerdo, en los que pensamos diferente y hay que encontrar puntos en común.

«No se trata sólo de pedir perdón, sino de demostrar que lo que has hecho a tu pareja te duele y lo lamentas»

-Discutir no quiere decir que nos queramos menos…

No, claro, ni que nos queramos menos, ni mal; al contrario. Lo que que no puede ser es que, por ejemplo, cada tres semanas tengamos la sensación de entrar en conflicto otra vez con lo mismo. Ahí no estamos resolviendo. Es algo más profundo y tenemos que analizar qué es lo que está fallando para resolverlo definitivamente.

-Hablabas del respeto, pero hay veces que en un conflicto se pasan determinadas líneas rojas. ¿Se puede dar marcha atrás, o una vez que se falta al respeto es difícil que la relación se recupere?

Si una pareja te falta el respeto en una ocasión y a ti eso te duele sobremanera, muchísimo, se lo debes transmitir para que tome conciencia de lo que ha ocurrido, de lo grave que es, y se responsabilice. Puede que se sienta terriblemente mal y se arrepienta, pero cuando es un patrón que forma parte de él o ella debe pedir ayuda para indagar los motivos por los que actúa así y poder cambiar. Quizá se porta así porque su padre faltaba el respeto a su madre; es decir, hay que saber dónde aprendió a tratar así a una pareja. Es algo a trabajar.

Si ocurre una vez y ves que esa persona se da cuenta de que es una mochila que lleva a cuestas y que se mueve activamente para cambiarlo, puede ser que la perdones, que entiendas que tal vez no pase más. Sin embargo, si forma parte de su repertorio de conducta, lo que no podemos hacer es justificarlo con un «pobrecillo, hoy estaba nervioso porque tiene muchos problemas con su jefe, o porque su padre está enfermo». No, perdona, que tu padre esté enfermo no te da derecho a faltarme al respeto, a insultarme o hablarme mal..

«Las crisis que son muy difíciles de reconducir son las que producen una decepción muy profunda»

-En tu libro hablas del perdón, un arma de doble filo porque muchas veces se pide sin realmente sentirlo, con la boca pequeña, y luego se vuelve a recaer y repetir el mismo error que lo originó. ¿Hasta qué punto pedir perdón es válido para mantener el equilibrio de la pareja?

No se trata simplemente de pedir perdón, que tiene que estar presente en una relación, se trata de demostrarle a la otra persona que te duele lo que ha hecho. Y eso se siente. Es decir, si tú me pides perdón, pero yo no noto que realmente empatizas con el daño que has creado en mí, no me va a servir de nada tu palabra, tu disculpa. Pero cuando ves que tu pareja se siente mal, que te insiste en solucionar las cosas, en decirte que se arrepiente, que busca cómo enmendar ese error…, es diferente. Percibes que hay una intención.

-Cuando los conflictos se reiteran, ¿llega un momento en que la pareja es insalvable? ¿Cómo identificar que una crisis debe marcar un punto final?

Las crisis que son muy difíciles de reconducir son las que producen una decepción muy profunda. No obstante, cuando hay una infidelidad, hay personas que la superan y que, incluso, consiguen fortalecer más la relación, pero tienen que darse en unas circunstancias muy determinadas entre lo dos. Pero, por otro lado puede ocurrir que si descubres que tu pareja ha tenido un relación paralela durante meses y empiezas a pensar todo lo que ha hecho, que te estaba mintiendo, engañando, pues puede resultar muy difícil continuar.

También se puede producir una crisis porque tú has cambiado a lo largo del tiempo, has evolucionando, te vuelves más consciente de tu vida, hay aspectos que ya no te satisfacen, quieres cosas más profundas, que te aporten más y te hagan sentir realizado… Eso puede provocar que vayas dejando de admirar a tu pareja, aunque digas «es una muy buena persona, me quiere mucho…», pero ya no te aporta. Por tanto, si tú has dejado de admirar a tu pareja, sientes que ya no hay atracción hacia quién es, puede provocar que no haya manera de reconducir la relación.

-¿Cuáles son los problemas más frecuentes que te encuentras en consulta?

Lo que suele pasar es que piden ayuda demasiado tarde. Siempre hay una tendencia, incluso a nivel individual, con los temas emocionales y de psicología a decirnos «tengo que poder solo, no puede ser que necesite ayuda, tengo que encontrar la manera de resolverlo por mí mismo». Con las parejas pasa lo mismo: intentan, intentan e intentan hablar de sus problemas para solucionarlos, y cuando ya están muy desgastados, y no saben qué más hacer, deciden que les queda un último cartucho: ir a terapia. Muchas veces se podría ayudar a las parejas a mejorar su relación si vinieran antes.

La terapia de pareja no debería ser el último recurso. Ocurre como con el dentista, no puedes ir cuando ya te duele mucho la muela. Pues es lo mismo. Cuando una pareja comience a ser consciente de que no tiene herramientas, debe solicitar ayuda. Hay personas que de manera natural, o por su historia, tienen más habilidades que otras en resolver sus conflictos amorosos por sí mismas y les va fenomenal, van aprendiendo y se fortalece la relación. Pero, como decía al principio, depende de dónde vienes y de cuáles han sido tus referentes. Muchas no saben cómo resolver los conflictos, o tienen ideas totalmente erróneas..

«Amar es un arte y se puede aprender. No nos podemos relajar con la pareja porque la relación acaba mal»

-Crees que influye también que ahora las parejas se miran menos a los ojos, mantienen menor comunicación por culpa del estrés, el cansancio, las pantallas… ¿Cómo aumentar la cuenta bancaria emocional?

Hay que apartar el móvil. Es horrible. Una de las herramientas que recomiendo para reconectar es tener citas con la pareja. Parece algo muy absurdo, muy básico, pero es súper importante. Cuando tienen una cita ocurre algo increíble. Pero, claro, no si van a un restaurante estupendo con velas y cada uno está con su móvil, eso no.

Hay que dejar el móvil de lado para estar juntos de verdad, para no arruinar la cuenta bancaria emocional. La pareja puede estar en silencio, no pasa nada si están cómodos. Eso también es una señal de que hay intimidad sana. El móvil es una de las espinas más profundas, que más nos separan hoy. Nos alejan y dificultan que en los momentos que podríamos conectar no lo hagamos, o lo hagamos de una forma superficial.

Hay que tratar de buscar cosas que hacer, escaparnos juntos, planear salir a caminar, ir a la sierra, hacer una ruta de senderismo… lo que sea, pero algo. El hecho de compartir esa experiencia y vivirla los dos de una forma intensa, sin el móvil, ayuda a volver a conectar.

Muchas veces tenemos sesgos, estamos enfadados o hay asuntos que nos cansan… Pues trata de conectar con qué es lo que te enamoró de tu pareja, con aquello que más te gustaba, lo que admirabas cuando empezaste la relación con él o ella. A veces esas cualidades siguen estando ahí, pero ya las damos por sentado, no las valoramos, y, cuando vuelves a verlas, te ilusionas de nuevo. Te gustan y les das reconocimiento. También hay que agradecerle las cosas que hace, por pequeños detalles que sean, y no dar todo por sentado.

Silvia, entonces, ¿amar es un arte, no?

Sí, definitivamente. Amar es un arte y se puede aprender y este es el objetivo del libro, enseñar a hacerlo, porque al final amar es una elección consciente que hacemos. Elegimos una persona. Elegimos amarla. Ello requiere una serie de ingredientes: implicación, esfuerzo, compromiso… Tenemos que poner voluntad para seguir amando y estar bien con esa persona. No nos podemos relajar con la pareja porque eso acaba mal.

Tienes que implicarte, respetar y confiar. Una relación está basada en el amor si al estar juntos sentimos paz, sientes que no te tienes que preocupar por la relación. Es un dato básico. Todas las parejas que están mal en una relación sienten que eso no lo tienen, que están preocupadas, que piensan qué hacer para que la otra persona no se enfade… Eso es muy angustiante y te quita paz..

Hay que tener la sensación de llegar a casa y estar en un lugar seguro porque tu pareja te permite ser tú mismo, quitarte tus disfraces, mostrarte vulnerable… porque sabes que siempre va a cuidar y proteger tu vulnerabilidad.

Artículo solo para suscriptores

 RSS de noticias de bienestar

Te Puede Interesar