Ramona, 85 años: «Con los años, aprendí que hay que cuidarse. Me propuse venir todos los días al gimnasio y ahora me encuentro más joven»

La sarcopenia es la pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular asociada al envejecimiento. Comienza alrededor de los 30 años, causando debilidad y riesgo de caídas. Se calcula que en esa etapa el cuerpo pierde entre un 3% y un 8% de masa muscular por década, acelerándose tras los 60 años. Ramona conoce esta realidad biológica y está dispuesta a que le afecte en la menor medida posible. Ramona Gorraiz tiene 84 años y es una de las abuelas más populares en las redes sociales por su afición al gimnasio. La mujer acude regularmente a este centro deportivo para entrenar su cuerpo, ganar músculo y disminuir los peligros del debilitamiento natural del cuerpo . «Y aquí está el resultado. ¿Has visto? He podido más yo que vosotros». La abuela presume de forma física ante los chicos del podcast ‘Tengo un plan’. Lo dice mientras camina a paso rápido por una cinta con inclinación y sin ahogarse o bajar el ritmo de la máquina. Hoy es capaz de realizar esfuerzos de este tipo. El mérito lo tiene la Ramona del pasado que entendió que sin salud física no podría salir con sus amigas , dar paseos o ir a la compra de forma cómoda y segura de sí misma. Así habla de su decisión de empezar a hacer deporte. Ramona explica por qué hace deporte a diario«Soy una persona, aparte de ser muy positiva, es que me quiero un montón y aprendí con los años que hay que cuidarse y esto es muy importante para mí», dice. El deporte es la única llave que ella tiene en sus manos para mejorar su salud de octogenaria. Todavía tiene muchas experiencias que vivir y quiere disfrutarlas sin dolores o ahogos, algo que el gimnasio le permite. Hubo un momento en el que se planteó cómo quería vivir su ancianidad. «¿Qué es lo que quieres? ¿Hacer lo que hace todo el mundo, quedarse en un sofá leyendo, viendo la televisión? No» Tomó la decisión de ser una persona activa y mejorar su físico con el deporte constante: «Entonces, por necesidades me propuse hacer venir todos los días, todos los días, todos los días».La pereza y la vergüenza de empezar en un gimnasioUna de las barreras que muchas personas encuentran cuando se proponen hacer deporte de forma regular -a diario, una vez a la semana- es la social. «Muchísimas mujeres me dicen que el gimnasio les da pereza, otras, que les da vergüenza». Ramona cree que este pensamiento es generalizado y «estúpido», ya que en su primer día se le borraron todos los miedos.«Yo nunca me imaginé el primer día que vine al gimnasio porque venía con miedo. Pensé, ‘Ven, llegarás al gimnasio y verás tú’», reconode, pero al entrar al edificio se encontró con que todo fueron facilidades. «Pero como hay un coach, normalmente te atienden muy bien, te enseñan más o menos lo que tenéis que hacer, las máquinas, cómo funcionan, ellos sí que se esfuerzan a que tú aprendas». Su consejo es hacer amigos para mantener la rutina: «Y a la semana, si eres un poquito como yo, que le doy mucho al pique, ya tenía como 10 o 15 amigos en el gimnasio. En estos momentos soy la presidenta autoproclamada». La sarcopenia es la pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular asociada al envejecimiento. Comienza alrededor de los 30 años, causando debilidad y riesgo de caídas. Se calcula que en esa etapa el cuerpo pierde entre un 3% y un 8% de masa muscular por década, acelerándose tras los 60 años. Ramona conoce esta realidad biológica y está dispuesta a que le afecte en la menor medida posible. Ramona Gorraiz tiene 84 años y es una de las abuelas más populares en las redes sociales por su afición al gimnasio. La mujer acude regularmente a este centro deportivo para entrenar su cuerpo, ganar músculo y disminuir los peligros del debilitamiento natural del cuerpo . «Y aquí está el resultado. ¿Has visto? He podido más yo que vosotros». La abuela presume de forma física ante los chicos del podcast ‘Tengo un plan’. Lo dice mientras camina a paso rápido por una cinta con inclinación y sin ahogarse o bajar el ritmo de la máquina. Hoy es capaz de realizar esfuerzos de este tipo. El mérito lo tiene la Ramona del pasado que entendió que sin salud física no podría salir con sus amigas , dar paseos o ir a la compra de forma cómoda y segura de sí misma. Así habla de su decisión de empezar a hacer deporte. Ramona explica por qué hace deporte a diario«Soy una persona, aparte de ser muy positiva, es que me quiero un montón y aprendí con los años que hay que cuidarse y esto es muy importante para mí», dice. El deporte es la única llave que ella tiene en sus manos para mejorar su salud de octogenaria. Todavía tiene muchas experiencias que vivir y quiere disfrutarlas sin dolores o ahogos, algo que el gimnasio le permite. Hubo un momento en el que se planteó cómo quería vivir su ancianidad. «¿Qué es lo que quieres? ¿Hacer lo que hace todo el mundo, quedarse en un sofá leyendo, viendo la televisión? No» Tomó la decisión de ser una persona activa y mejorar su físico con el deporte constante: «Entonces, por necesidades me propuse hacer venir todos los días, todos los días, todos los días».La pereza y la vergüenza de empezar en un gimnasioUna de las barreras que muchas personas encuentran cuando se proponen hacer deporte de forma regular -a diario, una vez a la semana- es la social. «Muchísimas mujeres me dicen que el gimnasio les da pereza, otras, que les da vergüenza». Ramona cree que este pensamiento es generalizado y «estúpido», ya que en su primer día se le borraron todos los miedos.«Yo nunca me imaginé el primer día que vine al gimnasio porque venía con miedo. Pensé, ‘Ven, llegarás al gimnasio y verás tú’», reconode, pero al entrar al edificio se encontró con que todo fueron facilidades. «Pero como hay un coach, normalmente te atienden muy bien, te enseñan más o menos lo que tenéis que hacer, las máquinas, cómo funcionan, ellos sí que se esfuerzan a que tú aprendas». Su consejo es hacer amigos para mantener la rutina: «Y a la semana, si eres un poquito como yo, que le doy mucho al pique, ya tenía como 10 o 15 amigos en el gimnasio. En estos momentos soy la presidenta autoproclamada».  

La sarcopenia es la pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular asociada al envejecimiento. Comienza alrededor de los 30 años, causando debilidad y riesgo de caídas. Se calcula que en esa etapa el cuerpo pierde entre un 3% y un 8% de masa muscular por década, acelerándose tras los 60 años. Ramona conoce esta realidad biológica y está dispuesta a que le afecte en la menor medida posible.

Ramona Gorraiz tiene 84 años y es una de las abuelas más populares en las redes sociales por su afición al gimnasio. La mujer acude regularmente a este centro deportivo para entrenar su cuerpo, ganar músculo y disminuir los peligros del debilitamiento natural del cuerpo.

«Y aquí está el resultado. ¿Has visto? He podido más yo que vosotros». La abuela presume de forma física ante los chicos del podcast ‘Tengo un plan’. Lo dice mientras camina a paso rápido por una cinta con inclinación y sin ahogarse o bajar el ritmo de la máquina.

Hoy es capaz de realizar esfuerzos de este tipo. El mérito lo tiene la Ramona del pasado que entendió que sin salud física no podría salir con sus amigas, dar paseos o ir a la compra de forma cómoda y segura de sí misma. Así habla de su decisión de empezar a hacer deporte.

Ramona explica por qué hace deporte a diario

«Soy una persona, aparte de ser muy positiva, es que me quiero un montón y aprendí con los años que hay que cuidarse y esto es muy importante para mí», dice. El deporte es la única llave que ella tiene en sus manos para mejorar su salud de octogenaria. Todavía tiene muchas experiencias que vivir y quiere disfrutarlas sin dolores o ahogos, algo que el gimnasio le permite.

Hubo un momento en el que se planteó cómo quería vivir su ancianidad. «¿Qué es lo que quieres? ¿Hacer lo que hace todo el mundo, quedarse en un sofá leyendo, viendo la televisión? No» Tomó la decisión de ser una persona activa y mejorar su físico con el deporte constante: «Entonces, por necesidades me propuse hacer venir todos los días, todos los días, todos los días».

La pereza y la vergüenza de empezar en un gimnasio

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Una de las barreras que muchas personas encuentran cuando se proponen hacer deporte de forma regular -a diario, una vez a la semana- es la social. «Muchísimas mujeres me dicen que el gimnasio les da pereza, otras, que les da vergüenza». Ramona cree que este pensamiento es generalizado y «estúpido», ya que en su primer día se le borraron todos los miedos.

«Yo nunca me imaginé el primer día que vine al gimnasio porque venía con miedo. Pensé, ‘Ven, llegarás al gimnasio y verás tú’», reconode, pero al entrar al edificio se encontró con que todo fueron facilidades. «Pero como hay un coach, normalmente te atienden muy bien, te enseñan más o menos lo que tenéis que hacer, las máquinas, cómo funcionan, ellos sí que se esfuerzan a que tú aprendas».

Su consejo es hacer amigos para mantener la rutina: «Y a la semana, si eres un poquito como yo, que le doy mucho al pique, ya tenía como 10 o 15 amigos en el gimnasio. En estos momentos soy la presidenta autoproclamada».

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