Cada vez que Niklas Natt och Dag (Estocolmo, 1979) se pasea por Gamla Stan, el casco antiguo de Estocolmo, no puede evitar mirar la escultura de bronce que reina la plaza Kornhamnstorg. En lo alto de una columna, un hombre tensa una ballesta. Simboliza la lucha por la libertad y la resistencia sueca que encarnó el líder insurgente Engelbrekt Engelbrektsson, responsable de una rebelión popular en 1434 contra el gobierno de Erico de Pomerania. Estos hechos, lo llevaron a convertirse en un héroe nacional sueco y sus hazañas se promovieron por toda la región tras su muerte. Lo que muchos no sabe es que fue un antepasado del escritor quien lo asesinó. Bueno, ahora cada vez lo sabrá más gente, porque ha escrito una novela, La maldición de los Stensson (Salamandra/Proa), en la que cuenta lo que sucedió.
Tras el éxito de la conocida como ‘Trilogía de Estocolmo’, el escritor publica un thriller histórico basado en la historia de su propia familia
Cada vez que Niklas Natt och Dag (Estocolmo, 1979) se pasea por Gamla Stan, el casco antiguo de Estocolmo, no puede evitar mirar la escultura de bronce que reina la plaza Kornhamnstorg. En lo alto de una columna, un hombre tensa una ballesta. Simboliza la lucha por la libertad y la resistencia sueca que encarnó el líder insurgente Engelbrekt Engelbrektsson, responsable de una rebelión popular en 1434 contra el gobierno de Erico de Pomerania. Estos hechos, lo llevaron a convertirse en un héroe nacional sueco y sus hazañas se promovieron por toda la región tras su muerte. Lo que muchos no sabe es que fue un antepasado del escritor quien lo asesinó. Bueno, ahora cada vez lo sabrá más gente, porque ha escrito una novela, La maldición de los Stensson (Salamandra/Proa), en la que cuenta lo que sucedió.
“Nuestra principal contribución a la historia sueca fue este asesinato. Llevo escuchando esta historia desde que era pequeño. Siempre en casa, ya que era una especie de tabú. A mis abuelos les molestaba que alguien del pueblo pudiera identificar que sus antepasados hicieron algo así. A mí no me importaba mucho. Es más, me parece bien que se sepa, creo que los jóvenes ya lo hemos superado. ¿Qué culpa tenemos? El hecho me abría una posibilidad de hacer ficción histórica a su alrededor”, explica a La Vanguardia de camino a un sitio muy particular, el Riddarhuset, el palacio de la nobleza sueca, en el que hoy se llevan a cabo todo tipo de iniciativas culturales.
Nuestra principal contribución a la historia sueca fue este asesinato”
Los escudos de las diferentes familias nobles visten las cuatro paredes de una de las salas principales. El de la suya, azul y amarillo, como la noche y el día (es ese el significado de su apellido), está en una esquina reservada para aquellos linajes que pertenecen a este estamento social desde la edad media. Lo luce también en su anillo, que luce junto a otro de una calavera, a modo de rebeldía.
“Los nombres con que hoy se conoce a muchas familias son una construcción posterior, del Renacimiento, cuando la sociedad concedía gran importancia a la estirpe”, señala Natt och Dag, lo que justifica por qué su apellido no aparece en la novela, aunque sea descendiente directo de Mans Måns Bengtsson (de Stensson), responsable del hachazo final.

Continuar la conversación, pues, en el Riddarhuset tiene todo el sentido del mundo para desvelar los secretos de la novela y de la propia historia en mayúsculas. “Escribir sobre la nobleza ha implicado enfrentarme a mi propia genealogía, algo que no me había interesado lo más mínimo, hasta que tuve hijos. Quería contarles de dónde venimos y, a veces, no todas las respuestas son de color rosa, pero eso no quiere decir que tengamos que ocultarlo. Los vacíos en la historia no han dado más que problemas”.
Sobre ese asesinato –asegura – “ha hablado tanto la extrema derecha como la extrema izquierda. Solía ser en su día uno de los momentos fundacionales de la identidad política sueca. Ahora ya no tanto, y por no mirar al pasado, el mundo está como está. Ese también fue otro de mis motivos para escribir sobre ello. Mi único temor era que los lectores pensaran que estaba tratando de salvar la reputación familiar. Nada de eso. Eso no quita que piense que el asesinato fuera totalmente ilógico y que ha permanecido sin explicación alguna durante siglos”. En todo caso, opina que, si a su familia no se le castigó como tal ni estigmatizó en ningún momento, más allá de los cuchicheos en las plazas por lo sucedido, “es porque el resto de la nobleza, que al final era quien tenía el poder, estaba satisfecha con esa muerte. Tenían lo que querían y, a la vez, solo uno cargaba con el muerto”.
Las maldiciones, para mí, siempre funcionan como placebo. Solo son efectivas si crees en ellas”
¿Y lo de la maldición?¿De dónde viene? “Siempre se ha dicho que, si alguien de la familia llega al poder, caerá una maldición sobre nosotros. Las maldiciones, para mí, siempre funcionan como placebo. Solo son efectivas si crees en ella. ¿O no? No lo sé, realmente, es mejor no pensar en ello”.
Esta nueva novela llega tras finalizar la trilogía de Estocolmo, formada por los libros 1793, 1794 y 1795, a la que debe su fama internacional. A los editores no les cabe duda de que sus lectores seguirán fieles al autor con esta nueva trama. Y es que, como él mismo asegura, “no es necesario saber la historia de Suecia para leer este libro. Al final, lo que interesa al lector es la intriga, las muertes y las pasiones, y de eso hay para rato”.
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