El despliegue adicional de las fuerzas de élite del Ejército (tropas terrestres) desde el inicio de la guerra llega a casi 7.000 Leer El despliegue adicional de las fuerzas de élite del Ejército (tropas terrestres) desde el inicio de la guerra llega a casi 7.000 Leer
El 20 de marzo, Estados Unidos decidió enviar miles de tropas adicionales hacia Oriente Próximo, justo cuando la guerra contra Irán cerraba su tercera semana. El despliegue del USS Boxer —un buque de asalto anfibio—, junto con su Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina y los buques de guerra que lo escoltan, más de 4.000 soldados en total, mostraba que las operaciones estaban lejos de su fin y que el Pentágono no descartaba ningún escenario, incluyendo poner tropas sobre el terreno.
Estos despliegues adicionales se unieron a los 50.000 efectivos a la región. Desde entonces, más refuerzos han sido aprobados. Primero, otros 2.000 paracaidistas entre serios rumores sobre un posible intento de tomar la Isla de Jark para reconstruir su dañado aeródromo. Los especialistas forman parte de la Fuerza de Respuesta Inmediata de la 82ª División Aerotransportada, con el general de división Brandon R. Tegtmeier al frente de dos batallones, cada uno con cerca de 800 soldados. Sumado a los cerca de 4.500 infantes de Marina que ya se encuentran de camino, el despliegue adicional de las fuerzas de élite del Ejército (tropas terrestres) desde el inicio de la guerra llega a casi 7.000.
Donald Trump no sabe qué hacer. Todas las informaciones publicadas por los medios estadounidenses muestran una administración indecisa, dividida entre una retirada cantando victoria y más implicación, lo que casi inevitablemente implicaría el despliegue de efectivos, otra de las líneas rojas autoimpuestas por el presidente MAGA en el pasado. Si es complicado convencer a la opinión pública de los beneficios de una guerra lejana y carísima, mucho más el uso de tropas mucho más expuestas que sin duda dispararía el número de bajas.
Este viernes, algunas crónicas apuntaban que el presidente «está aburrido» ya de Irán y que quiere pasar página, justo después de haber anunciado una segunda prórroga al ultimátum que él mismo dio durante el pasado fin de semana a Irán, amenazando con destruir todas sus infraestructuras energéticas si no desbloqueaba inmediatamente el Estrecho de Ormuz. Otras hablan del intento de colocar al vicepresidente JD Vance, en teoría uno de los miembros de la administración más reacios a las intervenciones en Oriente Próximo, al frente de las negociaciones. Después de que Washington haya remitido un ‘plan de paz’ de 15 puntos a Teherán a través de la mediación de Pakistán, y haya especulado con la idea de un alto el fuego de un mes. La contrapropuesta iraní se esperaba en Washington el viernes por la tarde. «Estamos a la espera de más información sobre con quién hablaremos, de qué hablaremos y cuándo hablaremos», dijo el secretario de Estado, Marco Rubio «Podría ocurrir en cualquier momento», añadió diciendo que una operación por tierra no es imprescindible, pero que el deber de todo el Gobierno es darle opciones al presidente para que escoja. Por su parte el enviado Steve Witkoff apuntaba a posibles «reuniones esta semana».
El propio Vance, según Axios, tuvo una llamada muy tensa con Benjamin Netanyahu el jueves en la que le habría reprochado que algunos de los escenarios que Israel dio por seguros, como una revolución civil, no se habían producido. Y sobre los objetivos de la operación Furia Épica, que son compartidos, pero no los mismos. Los mensajes de la Administración a los aliados es que la lucha puede seguir todavía algunas semanas, pero que no se enquistará.
Pero según The Wall Street Journal, entre tantas posibilidades, el Pentágono quiere jugar seguro. Si reciben la orden de ir a más, y dan por hecho que eso sería el fin de semana o durante las vacaciones de Semana Santa, con el mercado cerrado, quieren tener una fuerza abrumadora, reservarse todas las opciones. Y por eso barajan movilizar hasta 10.000 efectivos terrestres más. «No está claro dónde se desplegarían exactamente estas fuerzas en Oriente Próximo, pero probablemente estarán cerca de Irán y la isla de Jark, un centro crucial de exportación de petróleo frente a la costa iraní», afirma el diario.
Hasta la fecha, 303 militares estadounidenses resultaron heridos en la guerra, según la CNN: más del 75% del total de lesiones están relacionadas con traumatismos craneoencefálicos y casi todas son leves. De los heridos, 273 ya se han reincorporado al servicio y sólo 10 se encuentran en estado grave.
Internacional // elmundo
